EL AGUAO
REVISTA DE LA TERTULIA COFRADE MAÑANAS DE DOMINGO
NUMERO 1
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MATER, MEA, SEMPER APUD TE
A ti, también te hicieron los Ángeles, ¿ o no fue el mismo?; disculpen mi amnesia.
Hoy he recibido de manos de un gran amigo el boletín de las Hermandades de Utrera, y tras leerlo desde el sumario hasta Luz Eterna...., el músculo que bombea mis cinco litros de sangre y soporta el peso de mi alma no pudo contenerse y empezar a escribir.
Delante de mí, a la izquierda como el corazón, tengo TU fotografía, en el perfil más perfecto, con la cabeza apenas cubierta con una mantilla calada de un blanco inmaculado. Mis lagrimas empiezan a caer por el papel y un terremoto de agradables recuerdos invaden mis pensamientos, la memoria del recuerdo me hace pasar una mala chicotá en bombeo, pero inexplicablemente no puedo dejar de escribir, como tampoco puedo dejar de contemplar las tres lagrimas de TU mejilla izquierda, también casualmente las del lado del corazón, y mis lágrimas se funden con las tuyas.
Aquella cabeza que no querían que los alfileres del tocado pincharán a su “niña”.....
El bello perfil de TU mirada, la grandeza de tus ojos semicerrados por el llanto, el entreabierto de tus labios y la perfecta curva de tu barbilla no son motivos suficientes para calmar mi llanto seco y callado, pero no tan amargo, escondido y ahora más que nunca en SOLEDAD, como el tuyo. Recuerdo cuando te vestían en la solemnidad y penumbra de tu casa, también Santa María, y de cuando tu lazarillo encendía la candeleria de tu paso para calmar los nervios, cuando el sol del Domingo de Ramos hacía amago perfecto de arte en tu portada plateresca de piedra vieja y cuando tocábamos TU marcha del maestro Morales. El corazón se me partía de emoción al pasar por la calle D. Pedro, casualmente del mismo nombre que el autor de TU marcha en marzo del 1972; año de la primera salida procesional de la Hermandad, y de la grandeza t compás de los pies de tus niños que crecieron bajo tus parihuelas y te sacaron por primera vez de rodillas por la puerta del Perdón, riéndose del coro dinteles y estrecheces. No olvidaré jamas la irrepetible “chicotá” en la rampla de la pescaera al son de Campanilleros del maestro Farfán, con papá delante, y en la recogida entrando en la iglesia tocando de nuevo TU marcha “Virgen de los Angeles”, que sonaba a gloria bendita, creí no estar vivo.
Tiempo después, ya no te recuerdo tan agradablemente, quizás todo lo contrario, hasta que desapareciste para siempre un mal día, que no recuerdo ni fecha ni onomásticas marianas. Desapareciste sólo a la mirada de los ojos materiales, no a la del corazón, porque a Ti también te hicieron los ángeles, ¿o no?, quizás en la misma ciudad santa y mariana de la Giralda, en un lugar llamado Sevilla del que sí quiero acordarme sobre todo si es para rememorar tan puros y nobles recuerdos. MATER MEA, SEMPER APUD TE.
(Dedicado a: la generación fundacional de mi Hermandad, sobre todo a la de los 80 que por suerte me tocó vivir, sufrir y gozar).
Sevilla, 3 de Agosto del 2004, un día después de TU onomástica, día grande en casa.
SIEMPRE TUYO.
Mario Palacios P.