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1. El viento en la isla *
2. Pido silencio (Fragmento)
3. Farewell
4. Poema XV
5. Soneto XXV
6. SonetoXII
7. Soneto XVII
8. No tan alto (Fragmento)
9. El tigre
10. Tus manos
11. Caballo de los sueños
12. Oda a la  Crítica
13. El toro
14. El barco
15. Alturas de Machu Pichu (Fragmento)
16. Tengo miedo
17. Oda a un millonario muerto
18. Oda a un hombre sencillo
19. No tan alto
20. El miedo
21. Al pie desde su niño
22. Walking arround
23. Soneto XCIV (Fragmento)
24. Amor

Tributo a Neruda - Varios 1999
* Poem interpreted by Fher and Sergio.
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El Viento en la Isla
Pablo Neruda
"Los versos del capitán", 1953
Voice: Fher     Guitar: Sergio

El viento es un caballo:
óyelo como corre
por el mar, por el cielo.

Quiere llevarme: escucha
como recorre el mundo
para llevarme lejos.

Escóndeme en tus brazos
por esta noche sola,
mientras la lluvia rompe
contra el mar y la tierra
su boca inumerable.

Escucha como el viento
me llama galopando
para llevarme lejos.

Con tu frente en mi frente,
con tu boca en mi boca,
atados nuestros cuerpos
al amor que nos quema,
deja que el viento pase
sin que pueda llevarme.

Deja que el viento corra
coronado de espuma,
que me llame y me busque
galopando en la sombra,
mientras yo, sumergido
bajo tus grandes ojos,
por esta noche sola
descansaré, amor mío.

 
 
 
Pido silencio (Fragmento)
Pablo neruda
"Estravagario", 1958

Ahora me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.

Yo voy a cerrar los ojos.

Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raíces preferidas.

Una es el amor sin fin.
Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ver sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.

La quinta son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

 
 
 
Farewell
Pablo Neruda
"Crepusculario", 1920-1923

1

Desde el fondo de tí, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse
nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

2

Yo no lo quero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras..

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

3

(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.)

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.

4

Amo el amor que se reparte
en besos, leche y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amo el amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca.
Amor divinizado que se va.

5

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a tí mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tú mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fuí tuyo, fuiste mía.
¿Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.

Fuí tuyo, fuiste mía.
Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto
lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste
pero siempre estoy triste.

Vengo desde tus brazos.
no sé hacia donde voy.

...Desde tu corazón me dice
adiós un niños.
Y yo le digo adiós.

 
 
 
Poema XV
Pablo Neruda
"Veinte poemas de amor y una canción desesperada", 1924

Me gustas cuando callas
porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos,
y mi voz no te toca.
Parece que los ojos
se te hubieran volado
y parece que un beso
te crerrara la boca.

Como todas las cosas
están llenas de mi alma,
emerges de las cosas
llena del alma mía.
Mariposa de ensueño,
te pareces a mi alma,
y te pareces
a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas
y estás como distante.
Y estás como quejándote
mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos,
y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle
con el silencio tuyo.

Déjame que te hable
también con tu silencio
claro como una lámpara,
simple como un anillo.
Eres como la noche,
callada y constelada.
Tu silencio es de estrella,
tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas
porque estás como ausente.
Distante y dolorosa
como si hubieras muerto.
Una palabra entonces,
una sonrisa bastan.
Y estoy alegre,
alegre de que no sea cierto.

 
 
 
Soneto XXV
Pablo Neruda
"Cien Sonetos de amor", 1960

Antes de amarte, amor,
nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del
aire que esperaba.

Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles
que se despedían,
preguntas que insistían
en la arena.

Todo estaba vacío,
muerto y mudo
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,
todo era de otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.

 
 
 
Soneto XII
Pablo Neruda
"Cien sonetos de amor", 1960

Plena mujer, manzana carnal,
luna caliente,
espesa aroma de algas,
lodo y luz machacados,
¿Qué oscura claridad se abre
entre tus columnas?
¿Qué antigua noche el hombre
toca con sus sentidos?

Ay, amar es un viaje
con agua y con estrellas,
con aire ahogado y
bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una
sola miel derrotados.

Beso a beso recorro
tu pequeño infinito,
tus imágenes, tus ríos,
tus pueblos diminutos,
y fuego genital
transformado en delicia.

Corre por los delgados
caminos de la samgre
hasta precipitarse como
un clavel nocturno,
hasta ser y no ser sino
un rayo en la sombra.

 
 
 
Soneto XVII
Pablo neruda
"Cien sonetos de amor", 1960

No te amo como si fueras
rosa de sal, topacio
o flecha de claveles que
propagan el fuego;
te amo como se aman
ciertas cosas oscuras,
secretamente,
entre la sombra y el alma.

Te amo como la planta
que no florece y lleva
dentro de sí, escondida,
la luz de aquellas flores,
y gracias a tu amor vive
oscuro en mi cuerpo
el apretado aroma
que ascendió de la tierra.

Te amo sin saber cómo,
ni cuándo, ni dónde
te amo directamente sin
problemas ni orgullo:
así te amor, porque no
sé amar de otra manera,
sino así de este modo
en que no soy ni eres,
tan cerca de tu mano
sobre mi pecho es mía,
tan cerca que se cierran
tus ojos con mi sueño.

 
 
 
No tan alto (Fragmento)
Pablo Neruda
"Estravagario", 1958

De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.

Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.

Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.

Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.

Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.

¡Qué ropas hermosas llevamos!
y ¡Que importantes opiniones!

Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.

Ví festejados los ladrones
por caballeros impecables
y eso se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados,
hambrientos,
buscando pan en la basura.

Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.
Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

 
 
 
El tigre
Pablo Neruda
"Los versos del capitán", 1953

Soy el tigre,
te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.

El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerjes.
Espero.

Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.
Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.

 
 
 
Tus manos
Pablo Neruda
"Los veros del capitán", 1953

Cuando tus manos salen,
amor, hacia las mías.
qué me traen volando?
Por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto,
por qué uñas reconozco
como si entonces, antes
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocía esas alas
de paloma dorada,
reconocía esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.

Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.

 


 
Caballo de los sueños
Pablo Neruda
"Residencia en la tierra 1", 1925-1931

Innecesario, viéndome
en los espejos
con un gusto a semanas,
a biógrafos, a papeles,
arranco de mi corazón
al capitán del infierno,
establezco cláusulas
indefinidamente tristes.

Vago de un punto a otro,
absorbo ilusiones,
converso con los sastres
en sus nidos:
ellos, a menudo, con voz fatal y fría
cantan y hacen huir los maleficios.

Hay un país extenso en el cielo
con las supersticiosas alfombras
del arco iris
y con vegetaciones vesperales:
hacia allí me dirijo,
no sin cierta fatiga,
pisando una tierra removida
de sepulcros un tanto frescos,
yo sueño entre esas plantas
de legumbre confusa.

Paso entre documentos
disfrutados, entre orígenes,
vestido como un ser
original y abatido:
amo la miel gastada del respeto,
el dulce catecismo entre cuyas hojas
duermen violetas envejecidas,
desvanecidas,
y las escobas conmovedoras,
de auxilios,
en su apariencia hay, sin duda,
pesadumbre y certeza.
Yo destruyo la rosa que silba
y la ansiedad raptora:
yo rompo extremos queridos:
ya aún más, aguanto el tiempo uniforme,
sin medidas: un sabor que tengo
en el alma me deprime.

¡Qué día ha sobrevenido!
¡Qué espesa luz de leche,
compacta, digital, me favorece!
He oído relinchar su rojo caballo
desnudo, sin herramientas y radiante.
Atravieso con él sobre las iglesias,
galopo los cuarteles
desiertos de soldados
y un ejército impuro me persigue.
Sus ojos de eucaliptus roban sombra,
su cuerpo de campana
galopa y golpea.

Yo necesito un relámpago
de fulgor persistente,
un deudo festival que asuma
mis herencias.

 
 
 
Oda a la crítica
Pablo Neruda
"Odas elementales", 1954

Yo escribí cinco versos,uno verde,
otro era un pan redondo,
el tercero una casa levantándose,
el cuerto era un anillo,
el quinto verso era
corto como un relámpago
y al escribirlo
me dejó en la razón su quemadura.

Y bien, los hombres, las mujeres,
vinieron y tomaron
la sencilla materia,
brizna, viento, fulgor, barro, madera
y con tan poca cosa
construyeron
paredes, pisos, sueños.
En una línea de mi poesía
secaron ropa al viento.
Comieron mis palabras,
las guardaron
junto a la cabecera,
vivieron con un verso,
con la luz que salió de mi costado.
Entonces llegó un crítico mudo
y otro lleno de lenguas,
y otros, otros llegaron
ciegos o llenos de ojos,
elegantesalgunos
comoclaveles con zapatos rojos,
otros estrictamente
vestidos de cadávres,
algunos partidarios
del rey y su elevada monarquía,
otros se habían
enredado en la frente
de Marx y pataleban en su barba,
otrso eran ingleses,
y entre todos se lanzaron
con dientes y cuchillos,
con diccionarios
y otras armas negras,
con citas respetables,
se lanzaron
a disputar mi pobre poesía
a las sencillas gentes
que la amaban:
y la hicieron embudos,
la enrrollaron,
la sujetaron con cien alfileres,
la cubrieron con polco de esqueleto,
la llenaron de tinta
la escupieron con suave
benignidad de gatos,
la destinaron a envolver relojes,
la protegieron y la conderon,
le arrimaron petróleo,
le dedicaron húmedos tratados,
la cocieron con leche,
le agregaron pequeñas piedrecitas,
fueron borrándole vocales,
fueron matándole
sílabas y suspiros,
la arrugaron e hicieron
un pequeño paquete
que destinaron cuidadosamente
a sus desvanes, a sus cementerios,
luego se retiraron uno a uno
enfurecidos hasta la locura
porque no fuí lo bastante
popular para ellos
o impregnados de
dulce menosprecio
por mi ordinaria falta de tieneblas,
se retiraron todos y entonces,
otra vez, junto a mi poesía
volvieron a vivir
mujeres y hombres,
de nuevo hicieron fuego,
costruyeron casa,
comiron pan,
re repartieron laluz
y en el amor unieron
relámpago y anillo.
Y ahora, perdonadme, señores,
que interrumpa este cuento
que les estoy contando
y me vaya a vivir
para siempre
con la gente sencilla.

 

 

 
El toro
Pablo Neruda
"Las piedras de Chile", 1961

El más antiguo toro cruzó el día,
sus patas escarbaban el planeta.
Siguió, siguió hasta
donde vive el mar.

Llegó a la orilla el más antiguo toro,
a la orilla  del tiempo, del océano.
Cerró los ojos, lo cubrió la hierba.
Respiró toda la distancia verde,
y lo demás lo construyó el silencio.

 

 

 
El barco
Pablo Neruda
"Navegaciones y regresos", 1959

¿Pero si ya pagamos
nuestros pasajes en este mundo
por qué, por qué no
nos dejan sentarnos y comer?
Queremos mirar las nubes,
queremos tomar el sol y oler la sal,
francamente no se trata
de molestar a nadie,
es tan sencillo: somos pasajeros.

Todos vamos pasando
y el tiempo con nosotros:
pasa el mar, se despide la rosa,
pasa la tierra por la
sombra y la luz,
y ustedes y nosotros
pasamos pasajeros.

Entonces ¿Qué les pasa?
¿Por qué andan tan furiosos?
¿A quién andan buscando
con revólver?

Nosotros no sabíamos
que todo lo tenían ocupado,
las copas, los asientos,
las camas, los espejos,
el mar, el vino, el cielo.

Ahora resulta
que no tenemos mesa.
No puede ser, pensamos.
No pueden convencernos.
Estaba oscuro cuando
llegamos al  barco.
Estábamos desnudos.
Todos llegábamos del
mismo sitio.
Todos veníamos de mujer
y de hombre.
Todos tuvimos hambre
y pronto dientes.
A todos nos crecieron
las manos y los ojos
para trabajar y desear 
lo que existe.

Y ahora nos salen con
que no podemos,
que no hay sitio en el barco,
no quieren saludarnos,
no quieren jugar con nosotros.

¿Por qué tantas ventajas
para ustedes?
¿Quién les dió la cuchara
cuando no habían nacido?

Aquí no están contentos,
así no andan las cosas.

No me gusta en el viaje
hallar, en los rincones,
la tristeza, los ojos sin amor o
la boca con hambre.

No hay ropa para
este creciente otoño
y menos, menos, menos
para el próximo invierno.
Y sin zapatos, ¿Cómo
vamos a dar la vuelta
al mundo, a tanta piedra
en los caminos?
Sin mesa, ¿Dónde vamos a comer,
dónde nos sentaremos si no
tenemos sillas?
Si es una broma triste, decídanse
señores,
a terminarla pronto,
a hablar en serio ahora.

Después el mar es duro.

Y llueve sangre.

 

 

 
Alturas de Machu Pichu (Fragmento)
Pablo Neruda
"Canto general", 1950

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
Tengo miedo
Pablo Neruda
"Crepusculario", 1920-1923

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
Oda a un millonario muerto
Pablo Neruda
"Tercer Libro de las odas", 1957

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
Oda al hombre sencillo
Pablo Neruda
"Odas elementales", 1954

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
No tan alto
Pablo Neruda
"Estravagario", 1958

De cuando en cuando y a lo lejos
hay que darse un baño de tumba.

Sin duda todo está muy bien
y todo está muy mal, sin duda.

Van y vienen los pasajeros,
crecen los niños y las calles,
por fin compramos la guitarra
que lloraba sola en la tienda.

Todo está bien, todo está mal.

Las copas se llenan y vuelven
naturalmente a estar vacías
y a veces en la madrugada,
se mueren misteriosamente.

Las copas y los que bebieron.

Hemos crecido tanto que ahora
no saludamos al vecino
y tantas mujeres nos aman
que no sabemos cómo hacerlo.

¡Qué ropas hermosas llevamos!
y ¡Que importantes opiniones!

Conocí a un hombre amarillo
que se creía anaranjado
y a un negro vestido de rubio.

Se ven y se ven tantas cosas.

Ví festejados los ladrones
por caballeros impecables
y eso se pasaba en inglés.
Y vi a los honrados,
hambrientos,
buscando pan en la basura.

Yo sé que no me cree nadie.
Pero lo he visto con mis ojos.
Hay que darse un baño de tumba
y desde la tierra cerrada
mirar hacia arriba el orgullo.

Entonces se aprende a medir.
Se aprende a hablar,
se aprende a ser.
Tal vez no seamos tan locos,
tal vez no seremos tan cuerdos.
Aprenderemos a morir.
A ser barro, a no tener ojos.
A ser apellido olvidado.

Hay unos poetas tan grandes
que no caben en una puerta
y unos negociantes tan veloces
que no recuerdan la pobreza.
Hay mujeres que no entrarán
por el ojo de una cebolla
y hay tantas cosas,
tantas cosas,
y así son, y así no serán.

Si quieren no me crean nada.

Sólo quise enseñarles algo.

Yo soy profesor de la vida,
vago estudiante de la muerte
y si lo que sé no les sirve
no he dicho nada, sino todo.

 

 

 
El miedo
Pablo Neruda
"Estravagario", 1958

- Dato no disponible por el momento -

 

}

 
Al pie desde su niño
Pablo Neruda
"Estravagario", 1958

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
Walking Arround
Pablo Neruda
"Residencia en la tierra 2", 1931-1935

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
Soneto XCIV
Pablo Neruda
"Cien sonetos de amor", 1960

- Dato no disponible por el momento -

 

 

 
Amor
Pablo Neruda
"Crepusculario", 1920-1923

- Dato no disponible por el momento -

 

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