Algunos poetas quindianos

 

Incluyo aquí algunos poemas de reconocidos poetas de esta tierra quindiana que, por su calidad estilística, adquieren voz propia en el concierto de las letras nacionales.  Espero, con el tiempo, transcribirte más versos para que conozcas con mayor amplitud la poesía del Quindío (Colombia).

(La mayoría de los poemas fueron tomados del libro Antología poética del siglo, de Carlos Alberto Castrillón) 

 

Baudilio Montoya
(Calarcá, 1903 - 1965)

 

 

MEMORIA

Era tan leve, tan sutil, tan mía,
tan ingenua, tan diáfana y tan suave,
como el trino cordial que dice el ave
cuando comienza a parpadear el día.

Era toda blancor de Eucaristía,
emoción de llegada de la nave,
y había en su ser, porque el amor lo sabe,
como una placidez de lejanía.

Una voz queda en mí que la reclama,
una voz dolorosa que la llama
y que en mis horas sin cesar la nombra,

y que la busca tras su amargo ruego
inútilmente, como busca un ciego
su luz perdida en medio de la sombra.

ALTIVEZ

De nadie he recogido ni el porte ni la altura
que afirman para el tiempo mi lírico blasón,
como logré la norma de exquisitez segura
estoy distante siempre de toda tradición.

Si por razón de estética mi vida ha sido pura
y entre hijodalgos digo mi fiel admonición,
también en el peligro de trágica locura
yo puedo con la Muerte jugar el corazón.

Porque gasté las horas siguiendo la armonía,
alguna voz extraña que me recuerde un día
exaltará la entrega que a la belleza di;

mas hoy que con la humana falacia no convengo
bien puedo ser altivo, porque en la sangre tengo
el señorial orgullo de parecerme a mí.

 

ZAIDE

Pesó lo que la lumbre sobre el viento,
lo que un lirio en desmayo sobre el día,
lo que pesa un minuto de alegría
en el dominio azul del pensamiento.

Su talle fiel, el fino movimiento
de los juncos vernáculos tenía,
y con todo su encanto, parecía
la Princesa romántica de un cuento.

La supe amar con el amor más fuerte,
hasta el duro momento en que la Muerte
se la llevó en su fúnebre piragua;

y hoy pienso, que en mi vida que la nombra
fue tan leve y fugaz, como la sombra
que hace un pájaro en vuelo sobre el agua.

 

EGO

Sí, que tilden de torva mi hurañía;
por el pesar que en mi interior reclama,
he de ser como un jugo de retama
que mate, cuando nazca, la alegría.

Yo pasaré con la tristeza mía
leve y fugaz como humildosa llama,
erguido ante el brumoso panorama
que hace mi espiritual melancolía.

Lívida sombra que a ninguno aterra
voy por los arenales de la tierra
que el gran dolor inexorable asiste;

llevando ante la humana indiferencia
como única razón de mi existencia
este bello pecado de ser triste.

 

Luis Vidales
(C
alarcá, 1904 - 1990)

 

 

MUERA EL SONETO

Pongo el soneto al filtro.  Lo someto
al lavado retórico.  Le quito
adjetivos. Y no lo comprometo
a como el zote quiera verlo escrito.

Por ser soneto "nettoyage" le meto.
Mandón de rima no lo necesito.
Lo exprimo, lo refriego, lo cometo.
Y su solemnidad me importa un pito.

Y es que por ser soneto lo concito
a que en punto a lo grave sea discreto,
y lo grande lo trate a lo contrito.

A lo disimulado.  A lo secreto.
Y como la camisa que me quito,
pues me importa un carajo el gran soneto.

 

ORACIÓN DE LOS BOSTEZADORES

Dedicado a Leo Le Gris - Bostezador

Señor.
Estamos cansados de tus días
y tus noches.
Tu luz es demasiado barata
y se va con lamentable frecuencia.
Los mundos nocturnales
producen un pésimo alumbrado
y en nuestros pueblos
nos hemos visto precisados a sembrarle a la noche
un cosmos de globitas eléctricas.
Señor.
Nos aburren tus auroras
y nos tienen fastidiados
tus escandalosos crepúsculos.
¿Por qué un mismo espectáculo todos los días
desde que le diste cuerda al mundo?
Señor.
Deja que ahora
el mundo gire al revés
para que las tardes sean por la mañana
y las mañanas sean por la tarde.
O por lo menos
-Señor-
si no puedes complacernos
entonces
-Señor-
te suplicamos todos los bostezadores
que transfieras tus crepúsculos
para las 12 del día.
Amén.

 

Humberto Jaramillo Angel
(Calarcá, 1908 - 1996)

 

 

CANCIÓN PARA QUE NO ME AMES HOY

No me ames hoy
porque hoy quiero tener las manos
olorosas a tierra,
como dos raíces hondas
y que en vez de palabras
en los labios me nazcan hojas.

Quiero tenerte ausente
para que crezcan en mis pupilas ríos
y que mi sangre sea profunda savia de planta
y que mi carne brote ramas
y que todo mi ser florezca racimos y espigas
para que me sacuda un ágil viento de palmas.

No me ames hoy
que tengo unas largas manos de tierra.
Que mi lengua se torne en una llama de tierra.
Que mi corazón sea un grito de tierra.
Que mi frente sea una palabra negra de tierra.
Que mi voz sea del sabor de la tierra.

Sí.  No me ames hoy.
Ayúdame a hundir mis pies en las eras
para que me sacuda un ágil viento de sierras
y me circunde un fuerte anillo de piedra.

Quiero tenerte ausente
como una estrella lejana.

Quiero que me dejes hoy
que yo ame largamente la tierra.

 

TODO LO PARTÍ CONTIGO

Todo lo mío lo partí contigo:
el blando pan de mi mesa,
el agua pura y fresca
de mi tinaja de barro;
el grano de la espiga madura;
el vino dulce de mi copa llena;
el viento abrileño
que llegó a mi ventana,
la piedra y el verde pino
de mi largo sendero,
la leve lluvia y la clara luz
de mi candil de arcilla.
Todo lo mío, amor, en mi destino
lo partí contigo.
Mis lentas y mejores horas
en silencio las partí contigo.
El canto del ruiseñor del alba
lo partí contigo.
La delirante serenata de Schubert
y las ardientes notas de los preludios
de las flautas ambiguas
del infeliz Chopin, todo lo mío,
amor, mis ensueños y quimeras,
lo partí contigo.  Y, sin embargo,
todo lo mío está conmigo.

 

Julio Alfonso Cáceres
(Armenia, 1916 - 1980)

 

 

EL ARPA Y LA LLUVIA

La tristeza me viene del lado de la lluvia,
de la lenta neblina que recorta los árboles,
tal vez de la furtiva rapsodia de las hojas
que señalan su otoño al pie de las estatuas.

El amor en mi vida no ha sido una alborada,
siempre un caer de agua ha medido su espacio,
y cuando el día levanta sus banderas de sol,
allá en mi corazón se perfila un ocaso.

He recorrido siempre por tácitos países,
rompiendo noches, derribando estrellas,
para buscar la forma fugaz de la ternura
reflejada en el agua perdida de la ausencia.

Y he sido errante, viajero como el viento,
pasajero inconforme del beso y la sonrisa,
y a cada nuevo lirio crecido junto al alma
una espina reparte su frío y su silicio.

Oh el desierto del tedio, la rencorosa tierra
pisada en mil caminos de locura constante,
y esta urgencia de vinos en el alba apagada
cuando tras la caricia se hace grito el instante.

Y solo, siempre solo como esos puertos viejos,
donde ausentes gaviotas crucifican su vuelo
y algún marino inválido zurce redes y ensueños
mirando el horizonte siempre esquivo a su anhelo.

Por eso esta honda angustia, esta pena sin nombre,
que me invade afanosa como una ola amarga,
y este romper espejos para borrar imágenes
que el corazón inventa con latidos y sangre.

Será por eso triste nuestro amor silencioso,
nuestro amor confundido con caricias y lágrimas;
triste cual esos niños que se quedan dormidos
como rosas marchitas, tirados en la calle.

Oh amor, signo dorado, girasol rumoroso,
paraíso del canto, norte de la alegría;
por tu mano de seda y tus guitarras hondas,
está llorando ahora mi juventud perdida.

ARQUITECTURA DE TU SILENCIO

Un marinero empuja su barco de papel
sobre las aguas bruscas de un mar amotinado...
Las playas de la tarde limitan sus sirenas
y una estrella enmudece sobre el dolor del muelle.

Más allá un tren suicida rompe colinas grises,
pasan desaforadas escuadras de pañuelos,
hay lágrimas rondando tiquetes y estaciones
y besos retardados contra las ventanillas.

Después un soplo aleve consterna el cielo cándido,
veloces pavimentos ruedan bajo los astros;
mientras cortan las hélices los caminos del ángel
al lado de un retrato desfallecen los mapas.

Todo en ti es movimiento sin que tú lo comprendas.
Cuando callas la noche pende de tu silencio.
Al borde de tus labios de ingenuo terrorismo
se asoman los diamantes versátiles del sueño.

Hay un fragor de vinos desatados,
un empuje de dagas y tabernas,
una compacta urgencia de cinturas quebradas
y de sexos tendidos al afán de la carne.

Cállate siempre en lindes de sonrisa,
en esquemas de yerta primavera;
que tu silencio esconde regocijos de níspero
para sembrar colmenas entre mi sangre tensa.

Cállate siempre, siempre...
para que el viaje se haga sin salir de tus ojos.

Detrás de tu silencio de vidrios asombrados,
suben liras dementes hasta el barro de mi alma.

 

CANCIÓN DE UN JÚBILO IMPREVISTO

Yo te busqué en la voz de la mañana
como una tibia aguja de rocío;
y te esperé en la tarde de mis cantos
con el afán del beso puesto en cruz
sobre un breve minuto de sonrisa.

Y hoy has venido, Amada,
a parcelar la geografía de mis fastidios
con la espada azul de tu ternura;
a sembrar el recuerdo de las amapolas
en mis predios vacíos de jardines
y a poner espejismos de frescura
cerca al desierto inerme de mis ojos dormidos.

Pero la mano áspera de la brisa
quemó la doncellez de las palmeras
con las que esperaba suavizar tu nostalgia...

El agrio vino de la soledad
me embriagó en bárbaras orgías de tragedia
y el hambre de la angustia
devoró la niñez dulce de mis mejores palabras.

Y tú llegas hoy,
frágil novia recóndita,
y para recibirte sólo tengo un poema.

 

 

Carmelina Soto
(Armenia, 1920 - 1994)

 

EL ESPEJO FANTÁSTICO

El espejo devuelve mi imagen.  Quién creyera
que esa imagen es mía...
con esa repelida cabellera
como una flor sombría
y con esa mirada tan dulce en su osadía.
La boca sugerente
con ternura de besos dibujada
y la frente
con el gesto doliente
de una estirpe olvidada.
(Quién creyera
que bajo de esa piel fluye ligera
la sangre de otros que me fue otorgada).

Miro el gesto sombrío
que forma la nariz y el ceño duro.
El mismo gesto conocí a un judío...
un judío lo llevaba - no lo dudo -
el mismo gesto mío,
el gesto melancólico y sombrío.

Esa imagen no es mía.
Esos ojos que miro, yo no los conocía.
Detrás de esa mirada hay otra gente
que se quiere mirar.  Tras esa frente
hay otra frente silenciosa y fría.

Quién creyera que es mía esa mirada
tan dulce y tan osada.
La risa cristalina
la llevó por el mundo alguna bailarina
de sonrisa ensoñada
y hoy en mis labios luce como una joya fina
a otro siglo robada.

La bondad pensativa de la frente
me la legó otra frente bienamada.

Y ese silencio frío
me lo dejó prestado, milenios ha, el judío,
como señal de alianza.
¿Pero el hastío
y la esperanza?
¡Tabuuu!
¡Bongooo!
Y allá en el fondo del espejo,
¡yo!
Con la boca que no es mía
aunque sonría.
Con la frente
que aunque mía, es de otra gente.
De otra gente más distante,
más doliente,
más ardiente, más sombría.
Esa imagen del espejo,
no es la mía.  No es la mía.  ¡No es la mía!

 

 

Guillermo Sepúlveda
(Montenegro, 1928)

 

 

BIOGRAFÍA DEL MAR

Y pensar
que el mar es un cadáver
de ríos que se ahogaron...

 

 

Juan Restrepo Fernández
(Montenegro, 1928)

 

 

DE ENCINA MORIRÉ

De encina moriré, caeré de sombra,
caeré fluvial de verde o de relámpago,
me apagaré de breña,
me iré de labio en labio, peña en peña,
fluiré de trueno o grito de montaña.

No quemarán mi pena como un leño,
me dormiré de yunque,
me apagaré de mar y de alarido,
de manojo de azahares o estampido
encenderé mi sueño.

Templado a bronce, a mar, a hierro hirviente
arriaré mis amarras,
descenderé mi viaje
manantial y creciente.

Cumbre de almendro,
ramo de acechanzas 
andando, andando, andando,
atando sus gavillas,
siempre siempre podando sus jarales,
llama apagándose en su propia llama.

¿Qué barro me incendió?
¿Qué arcilla vertió por mí su arcilla?
¿Qué tronco desbordó por mi tronco?
Palpita fruto, gajo, pregúntate y palpita;
trépate el caminar,
palpa tu aliento, óyete
ese rostro mendigo, ese atajo harapiento, 
respóndete, arde, crece y escucha
el confín de tu cuerpo qué profundo se extiende.

Espumoso bramido, planicie palpitante
siempre corriendo, siempre desbocada,
siempre fluyendo sobre pena y pena
desangrada.

Remos de huertas ásperas,
canoa funeral para el cauce tumbado;
de raíz yo me quedo, forestal dormiré
como un alud de rayos
o un huracán de cedro. 

Venga a tocar mi copa el viento aldeano,
apóyese en mi tronco el alba niña,
el esforzado día
recuerde en mi corteza su verano;
venga a tocar mi copa el viento aldeano. 

 

 

Luis Fernando Patiño
(Armenia, 1946)

 

 

REALMENTE NO ME AFEITO

En el ritual de cada mañana
realmente no me afeito,
lo que hago ante el espejo
es trazar con la espuma
los contornos de mi fachada envejecida
y arar con la cuchilla ese terreno sin esperanza,
desolado, 
donde la muerte siembra la semilla del fruto definitivo e inevitable.
Entre tanto mi sonrisa despistada
saluda a la cosecha que se acerca.

 

 

Jorge Julio Echeverri
(Salamina, 1949)

 

POEMA CASI INFANTIL

Por favor, Caperucita,
no salgas esta noche.
El bosque está plagado 
de peligros.
Quédate 
con este viejo lobo
que tanto te ama.

 

POEMA CERO

La hebra gris
que halo
del vestido
me descose
el alma

¿Quién pudiera
tejer
de nuevo
mi esperanza?

 

EPIGRAMA

Aun si tu tamaño fuera 
mujer
el de un grano de arroz
en Blangadesh

Bastarías para calmar
mi hambre
de cien años.

 

 

Humberto Senegal
(Calarcá, 1951)

 


HAIKÚ
 

En el revés del agua,
habita el alma
de los peces muertos.

 

Perdón, hermanos
pájaros, por tanto
poema escrito

Una vela.
La afilada hoja de la llama
le abre un tajo de luz a la obscuridad.

Nadie quiere
usar el ancho espejo
en el ancianato

Esa gota, ¿se desliza
por la hoja
o por los ojos?

A la madrugada
se despierta un gallo
con su propio canto. 

Brumoso amanecer.
Las golondrinas despertaron 
en otro mundo.

Saliendo de la nube
se introduce sin ruido 
la luna en el charco.

El mendigo y el perro
mirándose con recelo junto
a la bolsa de basura.

Nada a qué aferrarse
en este universo.
Una hoja cayendo del árbol.
 

Guillermo Gavilán Zárate
(Armenia, 1952)

 


ANTI-HAIKÚES
 

Me llega tu voz vestida de leve lluvia...
¡Cuándo aprenderás a hablar
sin lanzar saliva!

 

Cierran los ojos las flores
y murmuran una maldición:
un hombre orina en el jardín.
 

Encharcados mis ojos vieron irse
-como velero hacia desconocido puerto-
mi único billete por la alcantarilla.

 

El vaso se ríe de mí desde el nochero.
Buscaré otro sitio
para mi caja de dientes.
 

Carlos Alberto Castrillón
(Armenia, 1962)

 

 

PROBLEMAS DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO

Si intentas vencer, ya estás vencido.
Manual de Aikido, IIa

 

Todas las mañanas lo despierta
el mismo deseo.
Tratar de encontrar una salida decorosa para su vida:
Un fuego de amor,
alguna voz silenciosa,
un destello del aire en su respiración pausada.

Desaparecer sin que nadie lo note,
como al doblar una esquina,
pero sin que lo encuentren luego
tirado por ahí
con algún gusano en el cuerpo.
Sin quedar haciendo falta
en algún dormitorio
o en la luz que abre zanjas por los corredores.
Con un alma estéril para los abrazos
y unos brazos que derivan en ciruelos,
desea vivir sin edad,
como los viejos y como los niños,
con ese pudor que sólo es propio de los ciegos. 

No sabe qué hacer con el tiempo,
tantea los minutos como monedas en el bolsillo,
los lanza al aire
como quien regala dulces a las colegialas
(Siempre hay un límite para la mano,
un pedazo de piel que no se toca).

No dice mentiras,
pero ya se le olvidaron todas las verdades.
Y cuando llega la hora del suicidio,
desecha el veneno para ratas
por lo que pudieran pensar sus amigos. 

 

 

A MI CASA

A mi casa sólo llegan los mendigos,
en la última hora de la noche,
cuando ya he clausurado las puertas.

Siempre con una nueva llaga,
y una renovada rosa en los labios.
Sólo mendigos nocturnos,
aves de alfarería,
siluetas que en la oscuridad no dejan sombra,
vientos perdidos de un naufragio doméstico.

Y aquí estoy,
imaginando encuentros y palabras,
frases que desharán todos los nudos;
clavos en la voz y alquimia en la mirada.
Miradas que caen como moneda en la alcantarilla.

No hago más que soñar con tu ruina.

 

 

Juan Aurelio García
(Armenia, 1964)

 

 

UN LADRÓN ALCANZA EL OTRO LADO DE LA CALLE

...ligero
como si no le pesara el cuerpo del delito

Limpio
como si no lo manchara el sentimiento
o la noción de una mala conciencia

Aéreo
cruzando, hecho de humo,
en medio de un veloz tropel de carros
que cualquiera puede jurar
fueron reales

Abstracto
como la evocación de un paisaje en la niebla

Fue una exhalación del aire
el robo más hermoso que estos ojos han visto

 

Sin los reflejos
que al fluir
trazan sus aguas

en su propia ebriedad
sigue el río
de largo

 

En las aguas 
que saciaron mi sed
he de mirarme

 

Tan cercana
del espejo de la alberca
no alcanza la rosa a esplender como la luna
 

El reloj del vino
mide la noche
sorbo a sorbo

 

Unida a la brisa
de la mañana azul
parte una hoja
 

Maritza Henao Vega
(Calarcá)

 

CINCO VERSOS CON SENTIDOS

Gusto

Me besas
con los ojos abiertos
y la boca cerrada

Vista

Y, estoy tan ciega,
que he cerrado mis ojos
para verte

Tacto

También han quedado mis dedos
impunemente,
sin condena: ya no son
judíos errantes en tu piel.

Olfato

Pero aún conservo tu aroma...
¡Mil gracias a la casa
de perfumes!

Oído

Me pregunto: encontraré remedio
a mi sordera transitoria?, Sí,

cuando deje de escucharte.

 

 
SOMATIZACIÓN

¿Cómo podemos llamar amor
a esa insensata patología
muy capaz de aniquilar,
de robarnos la alegría?
Fugaz cardiotoxina
de efecto devastador
que todo lo elimina
¡Cómo se reduce y agiganta el mismo soma,
cómo suda, tiembla, se levanta,
cómo cae y se derrumba
invadido inexplicablemente
de la emoción que va anulando
los sentidos y la mente!

¿Cómo podemos llamar amor
a esa insensata patología
que nos venden por grandiosa teoría?
En ello solo encuentro una razón:

Nos llena de vida el corazón.

QUIERO MORIRME A TIEMPO COMO MUEREN LOS HÉROES DE LEYENDAS  

Quiero morirme a tiempo
como mueren los héroes de leyendas,
quiero robarle arrugas a mi cara,
decepciones a mi alma.

Quiero morirme a tiempo
como mueren los héroes de leyendas
dejando tras de mí los besos y los versos,
las imágenes creadas por mis manos,
legando a mis amigos los afectos
y a quien me amó mi corazón poeta.

Quiero morirme a tiempo
y transformada en heroína de leyendas,
vestida mi piel de eterna primavera
allá en la eternidad buscar sus sendas...  


SEXISMO

¡Basta, por favor!
simplemente “poeta”,
no me le pongan “tisa”.
Harta estoy de escucharles
“poetisa”
pues el verso lo mismo que la brisa
de intangible origen, solo tiene meta.

Sin género ha nacido el sentimiento;
sus querellas lo mismo escribe el hombre
y las mismas escribo aunque se asombre,
pues, igual se depura el pensamiento:

Esta lágrima de amor o sufrimiento
brilla igual en sus ojos o en los míos...
¡Basta, por favor!,
sin desvaríos,
es mejor no ponerle tanta “tisa”
a la mujer que escribe
este fragmento.

OSADÍA

¿Cómo te atreves a desfilar por mis poemas?
a meterte en mis sueños
a dibujar tu sonrisa en cada verso,
a perfumar mis metáforas
con el aroma de tu piel? 
¿Cómo te atreves a colarte
entre mis párpados cerrados?
a trasegar por las letras
salidas de mis manos,
a juguetear con mis rimas,
a sellar lo que declaro
con tu beso intangible?...

¡No te detengas!  

 

Es mi libro
negra rosa
de pétalos abiertos
poblado de ecos
todos ciertos.
Particular
es el encuentro de los cuerpos
que se unen al bailar:
bailar es cantar
con todo el cuerpo
compartiendo su perfume,
su aire al respirar;
perseguir una canción
a largo paso,
volar en el breve espacio
del abrazo...

¿Los rostros?
Planetas que se encuentran;
mutua prisión
compartiendo nuestros brazos
mientras las piernas
burlando aquellos lazos
gozan de completa libertad.
elegir con deleite un instrumento,
seguirle con pasión, con energía,
dejando que se evada el pensamiento
invadido por frenética alegría,
y después encontrar,
en la muralla del otro
mutuo punto de apoyo
para volver a volar
y en alas azul de cielo
bailar levantando el vuelo...

 

Lunero Páez
(Calarcá, 1968)

 

 

AL FILO DE UNA LÁGRIMA

No quiero verte llorar jamás, 
por cortar todas las cosas que te atan, 
hasta de una montaña
haría un cuchillo

 

 

DISTRAÍDA 

Te reflejas en el agua
y como pez sin sombra
trato de besarte por pedazos.

 

 

Uno de los oficios mal remunerados es la vida...
Mientras más se vive menos se vale.

 

 

DISIPANDO EL NORTE  

Siento temor
que a mi muerte le suceda
lo mismo que a mis dichas:
Un día salieron a pasear
y no sé donde se perdieron.

 

 

 

Ir a la página principal de Miguel Angel Caro L.

Escríbeme

Hosted by www.Geocities.ws
GridHoster Web Hosting
1