Las Tortugas en el hogar...

Las tortugas terrestres necesitan bastante espacio. Se las puede acomodar bien en el interior de una casa, siempre que podamos destinarles un habitáculo adecuado, fabricado de madera, metacrilato, rejilla metálica, etc. Si disponemos de terreno exterior, se puede construir fácilmente un recinto cerrado para ellas sin necesidad de ser un experto carpintero, que debe ser amplio para que tenga los siguientes elementos: un bebedero, una bañera poco profunda para refrescarse, una amplia zona de paseo seca y soleada y un cobijo donde se sientan seguras. Además, es del todo conveniente dejarlas libres deambulando por la casa o por el jardín, de vez en cuando tienen que hacer ejercicio.
Una de las más famosas es quizá la Tortuga de caja, con varias subespecies, de caparazones diferentes pudiendo sobrepasar ampliamente los cien años de vida. La mayoría son casi exclusivamente herbívoras: se alimentan de frutas y vegetales, eso sí, cuanto más variados mejor. Existen buenos preparados comerciales de alimento para tortugas terrestres pero, al igual que con sus “primas las acuáticas”, debemos recomendar complementarlos con trozos de alimentos frescos y limpios. Podemos ofrecer la amplísima variedad de verduras que nosotros disponemos. Les gusta la lechuga, espinaca, zanahoria, tomate, brécol, pepino, remolacha... debemos probar los alimentos nuevos que se nos ocurran y las tortugas se encargarán de decidir cuáles les gustan más o cuáles menos. De la misma forma, si tienen acceso a algún jardín, también seleccionarán las plantas o arbustos que más les apetezcan.
Necesidades de ambiente: son animales muy caminadores que necesitan suficiente espacio para recorrer y explorar. También necesitan poder exponerse al sol directo 1 o 2 horas al menos, con una zona de sombra para poder elegir.

La comida se da de día y en cantidad libre, dejando que la tortuga regule cuanto quiere comer.
Hibernación: cuando la temperatura baja y disminuyen las horas de luz las tortugas disminuyen su metabolismo y su temperatura, no realizando ninguna actividad hasta que las condiciones mejoran. En cautiverio, viviendo en un ambiente cerrado y cálido es posible que progresivamente el período de hibernación disminuya y hasta desaparezca, estando el animal activo y comiendo todo el año.¨Si vive al aire libre (patio, jardín, etc.) ahí debe estar todo el año y no es necesario entrarlo en invierno ni cuando llueve a la casa. De cualquier forma, si está suelta, es conveniente saber en todo momento donde está para evitar pisarla o golpearla por accidente.
A pesar del caparazón una caída puede causar mucho daño, sobretodo en las más pequeñas, por lo que deben ser agarradas con cuidado. No es conveniente pintar el caparazón pues la pintura es tóxica. Sufren el dolor igual que otros animales aunque no lo puedan expresar, por lo que no hay golpear el caparazón ni arrastrarlas o moverlas con brusquedad.


La tortuga de la florida o tortuga orejas rojas; Es importante destacar que la tortuga de orejas rojas, se adapta muy bien como mascota y es capaz de sobrevivir y reproducirse en condiciones ambiéntales ajenas a ellas, es por ello que el propietario de esta mascota, no debe deshacerse de ella, abandonándola es parques o estanques ya que pueden suponer un peligro para la flora y la fauna autóctona.
Pueden llegar a crecer hasta los 25 a 30 cm, llegando algunas especies a medir 35 cm, su expectativa de vida en cautiverio puede llegar hasta los 20 a 25 años llegando especie a vivir hasta 40 años.
Lo ideal para su mascota es un ambiente lo más parecido al natural que le sea posible. Las tortugas pueden llegar a un buen tamaño cuando son atendidas adecuadamente y se les da suficiente espacio para nadar. Una pecera grande calefaccionada, equipada con una zona profunda donde nadar y una piedra o superficie sobre la cual la tortuga se pueda salir totalmente del agua, le brindan un ambiente interior adecuado. Para algunas tortugas bebé es mejor criarlas con agua muy poco profunda, y una zona un poco más profunda para comer. En los climas cálidos, o durante el verano, las tortugas se pueden tener afuera en estanques o albercas plásticas con islas construidas con piedras o material flotante como troncos o tablas de corcho sobre la cual pueden asolearse. En el caso de tortugas más pequeñas, asegúrese de cubrir el estanque con una malla para que no accedan pájaros, gatos, perros, etc. NUNCA deje las tortugas afuera en una pecera de vidrio ya que el vidrio se calienta con demasiada rapidez, haciendo que el agua se vuelva muy caliente. La alberca o estanque debe tener además sombra parcial. Se puede colocar una tabla cubriendo parcialmente el estanque para dar la sombra necesaria.
Tiene que proveer una fuente de calor, que se debe mantener entre 24ºC y 30ºC.
La luz solar es indispensable para el bienestar de las tortugas de agua comunes para permitirles utilizar adecuadamente el calcio, asimilar el alimento y sanar una variedad de rasguños y enfermedades de la piel. La luz solar le debe llegar directamente a la tortuga sin ningún filtro. Cuando ponga a la tortuga al sol, asegúrese de que hay algo de sombra disponible a la que escapar del calor, que en caso contrario la puede matar rápidamente. También esté atento a que el agua no se caliente demasiado por el sol.
La mayoría de las tortugas deben ser alimentadas en el agua, porque solo así pueden pasar la comida. Las tortugas comen una variedad de carnes magras crudas picadas y de vez en cuando verduras de hoja. Algunas pocas tortugas disfrutan de los plátanos. La dieta debe consistir en carne de res, pescado, mariscos frescos y procesados, lombrices, gusanos tubifex y artemia salina (“brine shrimp”)(para las tortugas bebé). A la comida le debe agregar calcio, harina de huesos y vitaminas líquidas o en polvo como suplementos. Se debe alimentar a las tortugas pequeñas una vez al día y a las más grandes por lo menos tres veces por semana. Siempre retire la comida sobrante cuando la tortuga pierde interés en ella. Algunos criadores de tortugas prefieren alimentar a sus mascotas en un lugar distinto para facilitar la tarea de limpieza del tanque, pero algunas tortugas no aceptan comer cuando están fuera de su albergue. Se han logrado muchas mejorías en los últimos años con alimentos preparados de alta calidad. Muchas tortugas aceptan estos alimentos rápidamente y conforman una dieta equilibrada.

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ENFERMEDADES:

La mayoría de las dolencias de las tortugas acuáticas y terrestres se deben a una dieta inapropiada y a la falta de luz solar. Toda tortuga enferma se debe separar de las otras tortugas y las tortugas nuevas se deben mantener aisladas durante tres meses por lo menos, observándolas para ver si aparecen síntomas de enfermedad antes de juntarlas con las otras. Los hongos se manifiestan como manchas blancas o grises, protuberancias o escamas en el caparazón y en las partes carnosas. Una buena forma de prevenirlos es agregando ¼ taza de sal común a cada 19 litros de agua. Los medicamentos para hongos que se venden para los peces tropicales se pueden utilizar en el agua. Los hongos en el caparazón se pueden tratar pintando con una solución de yodo al 5%, dejándola secar antes de volver la tortuga al agua. Se debe repetir el tratamiento en forma diaria. Es necesario tener agua muy limpia y luz solar para facilitar la curación, que puede tardar hasta un año en lograrse.
El caparazón blando y los ojos hinchados son señales de una dieta inadecuada y de falta de luz solar. Asegúrese de que la dieta contenga vitaminas y harina de huesos, y que la tortuga pase varias horas al día con luz solar sin filtrar (con una zona de sombra accesible para que la tortuga se pueda guarecer si necesario). Consulte de inmediato con un veterinario experimentado en tortugas para que le recomiende el tratamiento adecuado.
Las tortugas son muy sensibles a enfermedades respiratorias causadas por corrientes de aire, cambios abruptos de temperatura y una dieta inadecuada. Los síntomas incluyen resollos y mucosidad o burbujas en la nariz. Se le debe proveer de un poco más de calor de lo normal, y tenerla tranquila para facilitar la recuperación. Si no mejora en poco tiempo, consulte con un veterinario. El tiempo es un factor crítico en las enfermedades de los reptiles y los anfibios porque para cuando aparecen los síntomas, es muy posible que la enfermedad haya llegado a una etapa fatal.

 

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