Ahora más que
nunca, es necesaria la innovación en un mundo
más competitivo que avanza cada vez más deprisa.
Es peligroso quedarse atrás. Por eso, toda empresa debe
evolucionar y fijarse objetivos claros
dirigidos principalmente a mejorar su situación
actual y mantener la vigilancia acerca de los
cambios que se producen en el mercado. El
desarrollo de las Tecnologías de la Comunicación
ha favorecido la existencia del comercio
electrónico: una herramienta tecnológica al
alcance de todas las empresas que facilita las
operaciones en todos los ámbitos de
aplicación.
En contra de
la creencia popular de que el comercio
electrónico se restringe a la venta on line, la
acepción de dicho concepto abarca un campo mucho
mayor. El comercio electrónico se puede definir,
en un sentido amplio, como cualquier forma de
transacción o intercambio de información
comercial basada en la transmisión de datos
sobre redes de comunicación como Internet, de
forma que las partes interactúan
electrónicamente.
En este
sentido, el concepto de comercio electrónico no
sólo incluye la compra y venta electrónica de
bienes, información o servicios, sino también el
desarrollo de actividades anteriores o
posteriores a la venta, como por ejemplo la
publicidad, la búsqueda de información sobre
productos o proveedores, la negociación, el
pago, la emisión de facturas (factura
telemática), la atención al cliente o el
servicio posventa.
En el comercio
electrónico pueden intervenir distintos agentes
(empresas, consumidores, administraciones
públicas), determinando así varias modalidades.
Entre las más extendidas se encuentran el comercio
electrónico entre empresas cliente-proveedor
o B2B (business to business), el comercio
electrónico entre
empresa y consumidor o B2C (business to
consumer) y el comercio electrónico entre
empresa y administración o B2A (business to
administration)
Quizás por
estar al alcance de todos, el comercio
electrónico entre empresa y consumidor es el más
conocido. Permite la venta de productos y
servicios finales a un consumidor a través de
Internet, por lo que habitualmente se denomina
“tienda virtual” y dependiendo de su grado de
desarrollo e implantación abarca todos o algunos
de los aspectos relacionados con la venta
(catálogo on-line, carrito de la compra, medios
de pago, soporte logístico, servicio
posventa…)
Actualmente,
los mayores avances se están produciendo en el
comercio electrónico entre empresas
cliente-proveedor. Desde los años 80, el EDI o
Intercambio Electrónico de Datos permite la
transmisión electrónica de documentación
comercial y administrativo-contable entre
aplicaciones informáticas de diferentes empresas
en un formato normalizado, de forma que puedan
procesarse dichos documentos entre las empresas
sin intervención manual. Más recientemente se
habla de mercados digitales, en los que la
utilización del comercio electrónico por parte
de las empresas abarca todas las transacciones
básicas de las actividades comerciales de la
empresa.
Lo habitual es
que la mayoría de las empresas utilicen el
comercio electrónico sólo en algunas funciones
de la empresa. Sin embargo, sus aplicaciones son
infinitas y su aplicación es similar al proceso
de informatización de la empresa. De la misma
manera que las Tecnologías de la Información se
aplicaron inicialmente a los diversos
departamentos de las empresas y posteriormente
se desarrolló su integración en los ERP o
Sistemas Integrados de Gestión, las Tecnologías
de la Comunicación se están introduciendo de
forma independiente para integrarse dentro de
poco tiempo y formar así verdaderas
Administraciones Electrónicas de
Empresas.
En cualquier
modalidad de comercio electrónico, uno de los
aspectos de mayor relevancia es la seguridad. La
confianza de los agentes es fundamental en las
transacciones comerciales, sean o no
electrónicas.
Por ello, se
hace indispensable disponer de un servidor
seguro a través del cual toda la información
confidencial sea encriptada y pueda viajar de
forma segura. La encriptación garantiza la
confidencialidad al restringir el acceso a la
información transferida a las partes que
intervienen (comprador, vendedor y sus
respectivos bancos). Además, la firma digital
evita que la transacción sea alterada por
terceras personas, asegurando así la integridad
de la información y el certificado digital,
emitido por un tercero (autoridad de
certificación independiente), garantiza la
identidad de las
partes.
AFRONTAR
EL RETO DE LA
MEJORA
Independientemente
de su tamaño, cualquier empresa puede aprovechar
las ventajas del comercio electrónico si es
correctamente utilizado y no se pierde el
enfoque que garantiza su eficacia, que no es
otro que el de establecer mejoras. Y estas
mejoras suelen ser viables en tres ámbitos muy
definidos:
·
La mejora de los
sistemas informativos internos y de los métodos
de comunicación, al proporcionar una mayor
accesibilidad a la información de uso cotidiano
de la empresa y la optimización de las
comunicaciones entre empleados o
departamentos.
·
La mejora de la
capacidad y metodologías operativas, ya que
permite una mejor planificación de las cargas de
trabajo y de los tiempos de ejecución e incluso
de los procesos que se realizan en dichas
ejecuciones.
·
El aumento de la
capacidad comercial derivada de la utilización
de sistemas comerciales de coste relativamente
bajo vía web.
De esta
manera, el comercio electrónico proporciona a la
empresa numerosas oportunidades, que pueden
suponer importantes fuentes de ventajas
competitivas en diversas áreas de la
empresa.
Tanto las
ventas como la atención al cliente se ven
reforzadas por la posibilidad de expansión a
mercados más amplios como consecuencia de la
eliminación de los límites geográficos, por la
disponibilidad continua 24 horas al día todos
los días del año, por la sencillez y cercanía en
la comunicación con los clientes, por la mayor
interactividad con estos, por la personalización
de la oferta y por la mejor calidad de servicio
que el comercio electrónico
supone.
Por otra
parte, la mayoría de los costes operaciones de
la empresa pueden reducirse considerablemente,
como es el caso de los costes de la fuerza de
ventas, los de mantenimiento de inventarios, los
costes publicitarios y promocionales y los
administrativos, entre
otros.
Pero no todas
las ventajas se traducen en incremento de ventas
o reducción de costes. El comercio electrónico
se constituye en una herramienta imprescindible
para obtener una mayor competitividad, agilizar
las operaciones, fidelizar a los clientes,
mantener mejores relaciones con los proveedores,
reducir los riesgos de inversión, aprovechar a
tiempo las nuevas oportunidades de negocio e
incluso mejorar la imagen de la
compañía.
En definitiva,
el comercio electrónico implantado de
acuerdo a las particularidades propias de cada
negocio contribuye a aumentar el valor global de
la
empresa.