PÍO XI

Biografía
Biografia de Pio XI
Encíclicas
Ubi Arcano, Enciclica sobre la paz
de Cristo en el Reino de Cristo
Del 23 de Diciembre de 1922
«QUAS PRIMAS» - SOBRE LA
FIESTA DE CRISTO REY
Carta encíclica del Papa Pío XI promulgada el 11 de diciembre
de 1925
Encíclica "MORTALIUM ANIMOS"
"MISERENTISSIMUS
REDEMPTOR" Carta encíclica sobre la expiación que
todos deben al Sagrado Corazón de Jesús (8-V-1928)
MENS NOSTRA Carta Encíclica de Pío XI
Divini illus
magistri - Encíclica sobre la
educación cristiana de la juventud
31 de diciembre de 1929
«CASTI CONNUBII» - SOBRE EL
MATRIMONIO CRISTIANO
Carta encíclica del Papa Pío XI promulgada el 31 de Diciembre
de 1930
«QUADRAGESIMO ANNO» - Sobre la
restauración del orden social en plena conformidad con la ley
evangélica, 15 de mayo de 1931
CARITATE CHRISTI COMPULSI - Carta Encíclica sobre la
crisis material y espiritual del mundo actual y su remedio:
la reparación al Sagrado Corazón de Jesús - 3-Mayo-1932
AD CATHOLICI
SACERDOTII
ENCÍCLICA SOBRE EL
SACERDOCIO CATÓLICO - 20-XII-1935
MIT BRENNENDER
SORGE - Carta encíclica de S.S. Pío XI sobre la
situación de la Iglesia en el Reich Germánico - 14 de marzo de
1937
«DIVINI
REDEMPTORIS» - SOBRE EL
COMUNISMO ATEO
Carta encíclica del Papa Pío XI promulgada el 19 de marzo de
1937
Ingravescentibus
malis Encíclica de PÍO XI Sobre el Santo Rosario de
la Santísima Virgen 29 de septiembre de 1937
Otros documentos
"DIVINI CULTUS SANCTITATEN "- Carta Apostólica sobre
la música sagrada
20 de diciembre de 1928
DEUS SCIENTIARUM DOMINUS - Constitución Apostólica
de PÍO XI sobre las Universidades y las Facultades de los
Estudios Eclesiásticos (24-V-1931)
Enlaces
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Santa Sede sobre Pio XI
Magisterio de Pio XI

I. Breve biografía
Ambrogio Damiano Achille Ratti nació el 31 de mayo de 1857 en Desio cerca de Milán, Italia en el seno de una familia acomodada y muy respetada.
Luego de asistir al seminario de Milán, fue ordenado sacerdote el 27 de diciembre de 1879. Posteriormente continuó sus estudios teológicos en la Universidad Gregoriana en Roma. Desde 1882 ejerció la docencia de en el seminario de Padua, y seis años más tarde, trasladándose a la biblioteca Ambrosiana, en Milán, haría de la investigación científica el centro de sus ocupaciones.
Manteniendo siempre viva su actividad pastoral, y dándose tiempo en ocasiones para ejercer el montañismo se cuenta que era un experto, Achille se dedicó al estudio de la paleografía. En ese lapso edita el Misal Ambrosiano y publica algunas obras.
En 1907 asumía el cargo de director de dicha biblioteca, alcanzando tanta reputación que el año 1912 el Papa Pío X lo nombraba proprefecto de la gran Biblioteca Vaticana, y dos años más tarde, será nombrado prefecto de la misma.
En 1918, aprovechando su gran habilidad para los idiomas, el Papa Benedicto XV lo envía a Polonia, primero como visitador apostólico, y al año siguiente como nuncio, nombrándolo arzobispo titular de Lepanto. Para un erudito que ya cargaba con más de sesenta años a cuestas, el ir a su primera misión diplomática era realmente un reto, y más aún porque esta tarea nada tenía de sencilla. Acostumbrado acaso a luchar por conquistar las cumbres más difíciles, Achille, con mucha habilidad y coraje, supo llevar a cabo con éxito la misión encomendada. Por entonces su celo pastoral se mostró tan intenso que en agosto de 1920, cuando el ejército bolchevique se acercaba amenazante a las puertas de Varsovia, monseñor Ratti se negó a abandonar la cuidad.
En 1921 el Papa Benedicto XV lo llamó de vuelta a Italia, lo nombró arzobispo de Milán y le otorgó el capelo cardenalicio. Pocos meses después el cardenal Achille Ratti sería elegido para suceder a S.S. Benedicto XV en la Sede de Pedro. Con el nombre de Pío XI él tomaba en sus manos el timón de la Barca de Pedro.
II. Algunas notas de su pontificado
Su Santidad Pío XI tuvo que guiar a la Iglesia en medio de un mundo sacudido y herido por las secuelas de la guerra. Su deseo más entrañable era el de lograr la paz duradera, trabajando para que el Señor Jesús llegase a ser el centro y el principio de toda la sociedad. «La paz de Cristo en el reino de Cristo» expresaba el núcleo de su "programa pontificio", y con este lema buscaba motivar a todos los hijos de la Iglesia para que aportasen, cada cual en su particular ámbito de competencia, a la construcción de un nuevo orden social según los principios que para la convivencia en sociedad posee la Iglesia.
Fue este deseo por el que en diciembre de 1925 instituía la fiesta de Cristo Rey con la publicación de su encíclica Quas primas. En ella decía: «En la primera encíclica, que al comenzar nuestro pontificado enviamos a todos los obispos del orbe católico, analizábamos las causas supremas de las calamidades que veíamos abrumar y afligir al género humano. Y en ella proclamamos Nos claramente no sólo que este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se había alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador. Por lo cual, no sólo exhortamos entonces a buscar la paz de Cristo en el reino de Cristo, sino que además, prometimos que para dicho fin haríamos todo cuanto posible nos fuese.»
Con este mismo objetivo proclamaría tres años jubilares (1925, 1929 y 1933), así como bienales congresos eucarísticos.
Este deseo de recordarle el primado de lo espiritual a una sociedad que optaba por una visión materialista, se mostraría también con diversos énfasis en sus sucesivas encíclicas: Divini illius magistri (1929), sobre la educación cristiana; Casti connubii (1930), que define el matrimonio cristiano y condena la contracepción; Quadragesimo anno (1931), que reafirma y profundiza las enseñanzas sociales que su predecesor, el Papa León XIII, desarrolló en su encíclica Rerum novarum.
Las numerosas canonizaciones que realizó tendrían también aquél mismo objetivo: Juan Fischer, Tomás Moro, Juan Bosco, Teresa de Lisieux... Asimismo fue él quien elevó a San Pedro Canisio, Juan de la Cruz, Roberto Belarmino y a Alberto Magno al rango de Doctores de la Iglesia.
En la línea de su predecesor, el Papa Della Chiesa, buscó dar un mayor impulso a las misiones. Con tal fin amplió la base de las iglesias misioneras fundando seminarios para clero nativo, y en la universidad Gregoriana instituyó las facultades de historia de la Iglesia y ciencias misionales.
En 1936 S.S. Pío XI fundó la Academia Pontificia de las Ciencias, incluyendo como miembros a distinguidos científicos de diversos países. En este mismo campo, promovió un serio estudio en la línea de las diversas ciencias, en cuyo avance veía un reto al que la Iglesia debía responder.
En 1931 instaló una estación de radio en el Vaticano, siendo el primer Papa en usar de este medio de comunicación con propósitos pastorales.
Las relaciones de la Iglesia con otros estados
Fueron notables sus esfuerzos para lograr acuerdos o "concordatos" por los que la Iglesia regularizaba su posición y sus derechos frente a los diversos estados. El de mayor trascendencia sin duda fue el concordato firmado con Italia en 1929 (Tratado de Letrán), por el que se llegaba a una definitiva y satisfactoria solución de la «cuestión romana»: la ciudad del Vaticano se reconocía como un estado independiente y neutral.
Asimismo, por medio de su secretario de estado, el entonces cardenal Eugenio Pacelli, firmó los concordatos con el Reich alemán y con Austria, en 1933.
La preocupación del Pastor de la Iglesia Universal en lo que tocaba a los estados totalitarios fue en continuo aumento con los años, debido a las diversas amenazas que contra la dignidad humana veía gestarse. Nada menos que treinticuatro fueron las cartas de protesta que entre 1933 y 1936 dirigió al gobierno del Reich alemán, por la continua violación del Concordato y por la progresiva opresión a la iba sometiendo a la Iglesia en Alemania. Esta situación daría pie finalmente a hacer pública en su encíclica Mit brennender Sorge (1937) una enérgica condena a las enseñanzas y prácticas del nacionalsocialismo alemán.
El mismo año condenaría también al comunismo con su encíclica Divini Redemptoris. Protestó enérgicamente ante la cruel y feroz persecución desatada en México contra los católicos, y en 1933 denunciaba asimismo la separación entre Iglesia-Estado a la que el gobierno republicano había llevado a España.
Su legado
Poco antes de su tránsito a la casa del Padre Eterno, el 10 de febrero de 1939, el Papa Pío XI ofreció su vida por la paz del mundo, con la ilusión y esperanza de que ésta pudiese aún mantenerse en Europa a pesar de la ya muy delicada situación. En este sentido, buscó con empeño infatigable trabajar en favor de la unidad de humanidad, con la clara conciencia de que ésta no podía provenir de ninguna ideología de moda, sino de Aquél que es el único principio de unidad y comunión posible para la dividida humanidad: Jesucristo, el Señor y Rey del universo, el Príncipe de la Paz.
Para promover la revitalización y el fortalecimiento de la sociedad cristiana, dio un gran impulso a la actividad misional, con el objetivo de hacer surgir vocaciones nativas en cada país. Comprendía bien S.S. Pío XI que sólo a través de una renovada misión apostólica y evangelizadora de la Iglesia, la sociedad misma habría de ser vigorizada en sus mismas raíces.
Significativos fueron también sus esfuerzos por acercarse a las Iglesias Orientales separadas.
Fuente: multimedios.org