BENEDICTO XV
Giacomo della Chiesa
1854-1922

+BIOGRAFIA+
+DOCUMENTOS+
CARTA ENCÍCLICA SPIRITUS PARACLITUS SOBRE LA
INTERPRETACIÓN
DE LA SAGRADA ESCRITURA 15-IX-1920
BONUM SANE ET SALUTARE - Motu Proprio de Benedicto XV
Sobre las solemnidades del 50º aniversario de la
declaración de San José como Patrono de la Iglesia
Católica (25-VII-1920)
«PACEM DEI MUNUS»
SOBRE LA RECONCILIACION CRISTIANA POR LA PAZ
Carta encíclica del Papa Benedicto XV promulgada el 23 de mayo
de 1920
CARTA APOSTÓLICA MAXIMUM ILLUD SOBRE LA
PROPAGACIÓN DE LA FE CATÓLICA EN EL MUNDO ENTERO 30-XI-1919
QUOD IAM DIU - Encíclica de Benedicto XV
Se prescriben oraciones públicas por el Congreso de la Paz (1-XII-1918)
CARTA ENCÍCLICA AD BEATISSIMI
APOSTOLORUM PRINCIS CATHEDRAM
+ENLACES+
Seccion de la pagina de la
Santa Sede sobre el.
Hijo de una familia noble, Giacomo della Chiesa nació en Génova, Italia, el 21 de noviembre de 1854.
Estudió derecho en la Universidad de Génova, graduándose como doctor en derecho civil el año 1875. Posteriormente perfeccionó sus estudios de teología en la Universidad Gregoriana de Roma.
Apenas ordenado sacerdote en 1878, ingresó a la Accademia dei Nobili Ecclesiastici, escuela diplomática vaticana en la que se preparó para servir a la Iglesia en estas necesidades.
Luego de algún tiempo de trabajo en la Santa Sede, della Chiesa sería enviado a España en calidad de nuncio. Su gestión fue decisiva en la mediación papal ofrecida para resolver el problema territorial generado entre España y Prusia por la disputa de las Islas Carolinas. Posteriormente sería llamado de vuelta a Roma para trabajar como asistente en la Secretaría de Estado del Vaticano. En 1901 asumía el cargo de Sub-Secretario de Estado.
El año 1907 el Papa Pío X lo nombró Arzobispo de Bolonia. En su nueva diócesis el nuevo Arzobispo ejerció con gran celo su labor pastoral, distinguiéndose, entre otras cosas, por ser un extraordinario director espiritual.
Para el año 1914 Su Santidad Pío X le otorgaba el capelo cardenalicio, tres meses antes de ser él el próximo elegido para sucederle en la Cátedra de San Pedro.
Poco después del tránsito del Papa Pío X a la casa del Padre Eterno, estallaba la gran guerra. Ciertamente fue en medio de una situación de gran tensión internacional cuando él asumía el timón de la Barca de Pedro. Dotado de una gran destreza y habilidad diplomática, Su Santidad Benedicto XV buscaría con singular empeño poner este don al servicio de la paz de las naciones. Su gran deseo era el de prestar su mediación para lograr una pronta distensión y un justo acuerdo de paz, y para ello declaró la imparcialidad y neutralidad total de la Iglesia.
Al momento de elegira un hombre de extraordinarias cualidades para conducir firmemente la barca de Pedro en medio de las tormentosas aguas del conflicto mundial, los Cardenales habían elegido también a un hombre de gran corazón. El Papa Benedicto se distinguía por un gran amor paternal: su misión así lo entendía él era la de ser un apóstol de la paz, un promotor de comunión y reconciliación en medio del odio y del irracional conflicto. S.S. Benedicto XV quiso ser para todos un padre, un hermano solidario, un cristiano coherente. Y, ciertamente, muchas fueron las muestras de su solidaridad afectiva y efectiva, especialmente para con las víctimas de la gran guerra. Por ello el Papa Benedicto XV ha sido calificado con mucha justicia como el buen samaritano de la humanidad.
Asimismo, por su gran amor a los hombres, por su incansable tarea en favor de la comunión y reconciliación entre las naciones, y por su eficaz solidaridad para con la sufriente humanidad, la Iglesia recordará siempre a este Pastor como el Papa de la paz. Es también un justo homenaje para este sucesor de Pedro recordar que, al acercarse ya la hora de su tránsito a la Casa del Padre Eterno, elevaba su ofrenda al Señor con estas palabras: «Nos ofrecemos nuestra vida a Dios en nombre de la paz del Mundo».
Su labor intraeclesial
Algunos sucesos saltantes del pontificado de S.S. Benedicto XV al interior de la Iglesia fueron:
En 1917 fue promulgado el Código de Derecho de Canónigo, fruto de varios años de trabajo iniciados durante el pontificado de su predecesor, S.S. Pío X. Se puede decir que éste fue el acontecimiento intraeclesial más importante de su pontificado, dado que el Código se constituyó en el elemento decisivo para la organización eclesiástica.
En 1917 el Santo Padre crea la Congregación para las Iglesias Orientales.
En 1919 publica su encíclica Maximum illud, conocida como «la carta magna» de la actividad misionera. «La Iglesia de Dios es católica y, por lo tanto, no puede ser extraña a ningún pueblo», decía en ella el Santo Padre. En esta encíclica da ciertas directrices que se constituyen en hitos fundamentales para la posterior acción misionera y evangelizadora de la Iglesia.
Las relaciones de la Iglesia con los estados
Al estallar el conflicto generalizado en Europa, la labor del Papa Benedicto XV se presentaba muy delicada y ardua. Desde el principio se pronunció por la paz y proclamó la absoluta neutralidad e imparcialidad de la Iglesia. Lamentablemente sus reiterados llamados a la paz mundial quedaron sin ser escuchados.
En un nuevo intento de lograr la paz, y juzgando el Papa que había llegado un momento favorable para intentar una mediación papal entre las naciones beligerantes, envió en 1917 una carta a sus líderes, proponiendo un serio plan de paz. Por la terca cerrazón de algunos esta sensata propuesta tampoco prosperaría.
Mientras tanto S.S. Benedicto XV orientó los esfuerzos de la Iglesia hacia el ejercicio de la caridad efectiva, dirigida a ayudar a los que más sufrían como consecuencia de la guerra: repartió víveres y material sanitario, donó dinero, organizó un servicio de búsqueda de desaparecidos por el que, gracias a sus denodados esfuerzos y gestiones, muchos presos de guerra pudieron retornar a sus hogares.
Terminada la guerra el año 1919 el bondadoso Pontífice continuó con su oficio de buen samaritano: entre otras muchas acciones caritativas, intercedió en favor de los alemanes, para que los aliados desistiesen del cruel bloqueo que habían impuesto, y que venía ocasionando un innecesario sufrimiento a muchas mujeres y niños. El Santo Padre mandó realizar asimismo una colecta en los templos católicos de todo el mundo para ayudar a niños hambrientos.
También en la Unión Soviética, cuando la hambruna azotó a sus pueblos el año 1921, pondría a disposición de los necesitados la ayuda solidaria de la Iglesia.
Debido a los esfuerzos pacificadores del Papa Benedicto XV, la Santa Sede experimentó por entonces un avance muy positivo en lo referente a las relaciones internacionales: recibió el reconocimiento diplomático del gobierno de Inglaterra (1914) y de Francia (1921); con el gobierno italiano se abría un camino de negociación cuando Su Santidad hizo explícito que la Iglesia no pretendía recuperar los estados pontificios que había perdido, con lo que se sentaban las bases para que, en el futuro, se llegase a una plena reconciliación con el estado italiano.
Fuente: multimedios.org
Curiosa anécdota sobre Benedicto XV.
Si empezamos por hacer una revisión brevísima de la historia de Giacomo della Chiesa vemos que era minutante de la Secretaría de Estado que ostentaba el cardenal Rampolla con León XIII y en 1901 fue promovido al cargo de Sustituto de la Secretaría de Estado, cargo que conserva durante los primeros cuatro años del pontificado de San Pío X. Pero cuando a Rampolla le sucedió en el cargo de secretario de Estado monseñor Rafael Merry del Val con sólo 38 años, éste que consideraba a Della Chiesa poco inteligente, sin capacidades y demasiado tibio no le quiso a su lado e hizo que fuese nombrado arzobispo de Bolonia en octubre de 1907. Pío X le consagró personalmente en la Capilla Sixtina, el 22 de diciembre del mismo año. La "promoción" de monseñor Della Chiesa pareció a muchos algo semejante a un destierro: el sustituto de la Secretaría de Estado era relegado a Bolonia y contrariamente a la costumbre, no fue al poco tiempo elevado al cardenalato sino que debió de esperar hasta siete años para que eso ocurriese en el consistorio del 25 mayo 1914, último del pontificado de S. Pío X. Tres meses después, el 20 de agosto de 1914, murió Pío X y el cardenal-arzobispo de Bolonia, con los otros miembros del Sacro Colegio, entró en el cónclave el 31 del mismo mes y, la mañana del 3 septiembre de 1914, el cardenal protodiácono Francesco Salesio della Volpe, anunció desde lo alto de la galería exterior de la basílica de S. Pedro, la elección de Giacomo Della Chiesa que, en memoria del otro arzobispo de Bolonia elevado a la cátedra de S. Pedro, el cardenal Próspero Lambertini, había tomado el nombre de Benedicto XV. Cuando en la Adoratio cardenalis inevitablemente Del Val tuvo que postrarse ante el papa, éste le dijo citándole el salmo 117: "La piedra que desecharon los arquitectos, es ahora la piedra angular". El cardenal completó la cita: "Es el Señor quien lo ha hecho, es un milagro patente".
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