NEGLIGENCIA SUTIL DE LOS PADRES






















LA CONTAMINACION DE LA MENTE ES LA HERENCIA DE LOS NINOS


Los Siete Pecados pasados a los Ni�os



LOS PECADOS DE LOS PADRES

Cuando el texto sagrado de las tribus jud�as declaraba que los pecados de los padres pasar�an a sus hijos hasta la sexta generaci�n no se refer�a a los pecados que la mayor�a de la gente considera que van contra los mandamientos de su Dios, sino a la forma cotidiana de interactual con el mundo en contra de los dictados de la naturaleza humana.

En otras palabras, era una condena del tratamiento que el hombre dispensa a otros seres vivos, incluidos los de su propia especie. Estos actos tienen consecuencias no s�lo en la vida de cada hombre y mujer, sino que esos h�bitos adquiridos por condicionamiento se pasan a sus hijos y a los hijos de sus hijos durante unos 150 a�os, antes de que sean modificados y otros h�bitos distintos ocupen su lugar.

As�, un padre o madre con una gran confusi�n que dicta su comportamiento pasar� esa confusi�n y duda a sus hijos, y pasar�n seis generaciones antes de que empiece a diluirse y a que esta confusi�n sembrada por los padres se disipe. Por supuesto, si esa confusi�n se refuerza en alg�n punto del linaje, todo el triste embrollo comenzar� de nuevo.

Hay tres venenos que impregnan el comportamiento humano si no hay vigilancia constante o liberaci�n.

Estos tres venenos se alimentan de una ignorancia que genera Confusi�n y Duda, Codicia, y por �ltimo Aversi�n. Son estos tres los que generan en este mundo todos los problemas y todo el sufrimiento que se experimenta.

Dado que el mundo civilizado se ha construido y se mantiene por medio de la Codicia -que enmascaramos con frases como el progreso, la ambici�n, etc.- es la Codicia la que hace que el mundo gire sobre su eje torcido..

Y dado que es la Riqueza, representada por el dinero, la que mueve esa Codicia, entonces hay que considerar al dinero como la droga m�s peligrosa que existe en el mundo hoy en d�a.

Los s�ntomas, claro, son las posesiones, y no puede haber posesi�n sin poseedor. As� pues, es la generaci�n del deseo de riqueza, fama y otras metas basadas en la inseguridad humana lo que se les transmite con fuerza a los ni�os entre las edades de tres a trece a�os. Eso les genera una adicci�n que dura hasta la muerte y que moldea y fomenta una sociedad que a su vez alimenta la codicia de las nuevas generaciones.

Y esta adicci�n es una causa ra�z del deseo y apego que tiene como consecuencia ronda sobre ronda de sufrimiento.

En algunos, la aflicci�n de la Codicia no es fuerte. Entre los que tienen poca Codicia hay Confusi�n en unos y Aversi�n en otros, y aunque estas aflicciones no llevan al deseo y apego experimentados por la mayor�a, se genera el mismo camino k�rmico y todos experimentan el Sufrimiento.

Si queremos que la Humanidad encuentre alivio de su sufrimiento s�lo hay cuatro medicinas: una verdadera Alegr�a y Asombro ante la naturaleza de la fuerza de la vida, una verdadera Compasi�n generada para todos los seres vivos, la Ecuanimidad, que es una evaluaci�n calma y desapegada de las consecuencias de las acciones propias, sean ben�ficas o no, y la generaci�n de un afecto por la verdadera naturaleza que reside en todos los seres humanos, y que llamamos Afecto Benevolente.

Si queremos que el ser humano encuentre alivio de su sufrimiento y el mundo de las plantas y animales se salve de la destrucci�n, hay que aplicar el ant�doto a los adultos y presentarlo como medicina preventiva a los ni�os incluso antes de su nacimiento.

Durante miles de a�os, las religiones han intentado dispensar el ant�doto infructuosamente, porque su medicina, al estar contaminada por la Identidad, s�lo tiene efectos subsidiarios y s�lo funciona como un parche que pronto se despega, dejando al descubierto otras heridas y llagas.

El �nico remedio verdadero es el remedio natural que est� presente dentro del sistema humano, listo para ser liberado.


En Oriente, en el Buda Dharma, el camino de la sabidur�a natural, se dice que la verdad (de la disoluci�n del sufrimiento) puede encontrarse simplemente con proyectarse hacia fuera (desde la naturaleza verdadera que hay dentro) con una mente clara, flexible y abierta que puede aprehender lo que siempre ha estado disponible.

Son estos venenos los que generan miles de rostros sutiles. Rostros que a su vez generan intenciones innobles y acciones que son los "pecados". Son una consecuencia de la educaci�n que falla en la comprensi�n de lo natural y la necesidad de un rechazo sutil del estilo y las ideas de los padres.

Pero no son s�lo los padres biol�gicos los que generan estos pecados en los ni�os. Son los padres de la sociedad, los modelos del sistema de los siete pecados.

�Cu�les son los siete que la propia sociedad no tolera en exceso?

La avaricia, que es la droga m�s peligrosa.

La soberbia, el orgullo y la altivez.

Estos son quiz� los m�s dif�ciles de erradicar porque han sido condicionados firmemente de generaci�n en generaci�n durante miles de a�os. Los otros cinco son:

Lujuria

Envidia

Pereza

Gula

Ira

Pero recuerda que la sociedad no tolera los extremos, pero aplaude a los siete si son reconducidos en beneficio de la sociedad y est�n bien disfrazados.

Esa es la doble cara de la ignorancia.



TODA MADRE ES UNA "TYPHOID MARY"


El sufrimiento es mucho m�s sutil y menos detectable que el tifus, pero muchos padres aparentemente sanos le pasan como transmisores un alto potencial de sufrimiento a sus hijos.

El nombre real de "Typhoid Mary" era Mary Mallon. Era una inmigrante irlandesa y parec�a una mujer sana, pero sin embargo fue la causa de epidemias de tifus. Como Mary fue la primera transmisora sana de la fiebre tifoidea, les result� dif�cil a ella y a otros entender c�mo alguien aparentemente sano pod�a transmitir algo tan terrible como el tifus.


MADRE Y NINO


El mayor sufrimiento que existe para una madre es ver sufrir a su propio hijo o hija.

Sin embargo, ella es uno de las transmisores de la plaga



Los sabios han afirmado que hay tres cosas de las que no se puede escapar: la enfermedad, la vejez y la muerte. Quiz� tengan raz�n, pues desde luego las vemos por doquier alrededor de nosotros y la mayor�a evita como la peste hablar de ellas.

�Por qu� esta evasi�n? Quiz� no sean estos tres impostores por s� mismos los que la provocan, sino el sufrimiento que acompa�a a cada uno.

Algunos fil�sofos dicen que el Sufrimiento tambi�n es una condici�n humana, pero la naturaleza humana no contiene el sufrimiento como parte integral. Es cierto que el potencial para sufrir se ha condicionado a lo largo de m�s de diez mil a�os de evoluci�n. Es evidente que lo que ha sido condicionado puede ser des-condicionado. Pero surge una pregunta al caso, que plantea si pasar�n otros diez mil a�os hasta que ese sufrimiento sea erradicado de la condici�n humana.

Desde un punto de vista cient�fico, ser� posible claramente con medios gen�ticos artificiales, pero la pregunta se dirige a la capacidad de nuestros sistemas biol�gicos para invertir la tendencia al sufrimiento que parece ir en aumento en la especie humana. No obstante, si examinamos esa pregunta, quiz�s encontremos que no es el Sufrimiento lo que crece en el mundo, sino la cantidad de condiciones que lo provocan.

En la medida en que haya una sofisticaci�n creciente en las exigencias humanas de comodidad, habr� confusi�n interna creciente. En tanto que haya un incremento de la demanda y diversidad de productos, la codicia ir� en aumento. En la medida en que haya separaci�n ego�sta de los seres humanos entre s�, habr� aversi�n creciente. Esta tr�ada, la confusi�n (con la duda que la acompa�a), la codicia y la aversi�n, son los tres venenos de nuestra civilizaci�n.

Pero, extra�amente, el incremento de estos tres venenos en la sociedad humana est� desarrollando una forma especial de sufrimiento que acompa�a a la enfermedad, la vejez y la muerte.

Es una forma de sufrimiento tan sutil que no puede percibirse conceptualmente. Lo que hace es a�n m�s terrible que el sufrimiento mismo, que es pura delusi�n: reduce las defensas contra la enfermedad, vejez y muerte inminentes, e incrementa el estr�s y la tensi�n asociados al dolor y toma la apariencia de un dolor natural. Es una m�scara tr�gica e innecesaria.

El sufrimiento se convierte as� en un duende insidioso que a�ade veneno gota a gota al tr�o inevitable.

El que los adultos sufran es desde luego inaceptable, pero cuando los ni�os sufren con sufrimiento asociado al dolor que aumenta sus problemas, entonces hay que buscar soluciones, porque los ni�os no han nacido con ese sufrimiento como parte de sus procesos de desarrollo. Es algo aprendido. Se transmite de padres a hijos. Se considera que es en s� misma una condici�n humana y que hay que tolerarla.

Las l�grimas de la madre no ayudan y el estoicismo del padre hace m�s profundo el sufrimiento. Es esta idea -que el sufrimiento es una condici�n humana inevitable- la que se puede y se debe cambiar.



NO MALDIGAS LA OSCURIDAD, ENCIENDE UNA LUZ.








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