
VIGILAS AHORA LA SEMILLA DEL MAL
EL MUNDO DE VENUS ES SOLO UNA ILUSION En la historia de Blancanieves y los siete enanitos, la Reina se mir� en el espejo y pregunt� qui�n era la m�s bella del pa�s. La respuesta fue que era Blancanieves, ante lo cual a la Reina le entr� un ataque de furia y celos. Esto, lo recordar�is, es una historia para ni�os. �Cu�l es el mensaje que reciben? El mensaje es que es importante ser bello. �Qui�n es de verdad el que es bello? �Es tu propia naturaleza? Si hay belleza en la verdadera naturaleza es sin duda abstracta. As� pues, s�lo es la Identidad la que puede percibirse a s� misma como bella por fuera. �Qu� determina lo que es hermoso y lo que no? La cultura dominante. Ahora, con la globalizaci�n de ideas y pensamientos, hay un culto mundial a la belleza. Y �qu� hay de esta idea de belleza? �Es un elemento v�lido de la propia naturalez de cada uno? A menudo la mejor gu�a para obtener una respuesta a esa pregunta es mirar a los animales. �Qu� encontramos? Los machos y las hembras, seg�n la especie, compiten para atraer la atenci�n de una pareja. Podemos asumir por tanto como hip�tesis b�sica que ese comportamiento es natural. Pero vemos que s�lo es v�lido bajo ciertas condiciones. Esas condiciones tienen que ver con la selecci�n de una pareja. No debe haber Identidad involucrada en el proceso. En los animales, las respuestas simplemente han sido condicionadas a trav�s de su desarrollo evolutivo. El ser humano no es diferente. Si los hombres y mujeres dejaran que su verdadera naturaleza -aumentada por la sensibilidad, discriminaci�n e inteligencia natural- guiara sus relaciones tanto a nivel �ntimo como a otros, el ser humano se encontrar�a con que habr�a eliminado la mayor parte del sufrimiento de la identidad y su comportamiento de "atracci�n" ser�a sano y correcto. Ser�a afecto natural el que gobernar�a el comportamiento del cortejo dise�ado para presentar en lugar prominente los rasgos m�s favorecedores. En los seres humanos, lejos de presentar estos rasgos m�s favorecedores, la idea es presentar una m�scara enga�osa. Las identidades no tienen poder para generar funciones nuevas, s�lo para usar y desviar las naturales, as� que para observar mejor la b�squeda de belleza de la Identidad debemos contemplar algunos elementos asociados con la reproducci�n. Desde luego, el comportamiento de presentar los rasgos m�s favorables de acuerdo con la cultura para atraer a una pareja es completamente natural y sano. Pero cuando la Identidad se apega a ese comportamiento y se le da un valor social y egoico a esa belleza, surgen los problemas. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido. Pero la base sigue siendo la misma, y como la base era la reproducci�n asociada con la propia Identidad y el valor social, el est�ndar moderno de belleza tiene la sexualidad como base. La belleza o apostura es un atributo asociado con la identidad sexual, pero esta identificaci�n de lo "bello" est� tan profundamente arraigada que, al nacer, al beb� se lo eval�a seg�n su belleza. Desde ese momento, la belleza se convierte en uno de los factores centrales de la vida, y es relevante al �xito en los estudios, la cultura, la ocupaci�n y otras esferas sociales subsidiarias. Entonces, con el mercado bombardeado por modelos de belleza que se han hecho globales a trav�s de los medios de comunicaci�n, y en los que las identidades personales del mundo "no glamuroso" no encuentran acomodo, se produce un frenes� de comportamientos imitativos que se manifiestan en el estilo, la ropa e incluso en el lenguaje. Casi todos estar�n de acuerdo en que es una parodia, pero cuando llega el momento de la acci�n todos vuelven a la misma trampa. La moda y el aspecto -que naturalmente incluye la m�sica, el baile y otros elementos perif�ricos- son el terreno del cortejo. �D�nde empieza todo? �D�nde se le permite atacar a la serpiente? Ataca incluso antes del nacimiento, pero al nacer se amplifica y consolida m�s y m�s. En los p�rvulos es otra vez la belleza la que se ve reforzada. El ni�o gordo, el ni�o sin belleza, el ni�o deforme, cualquier ni�o con alguna variaci�n respecto de la "norma de belleza" se ve marginado. Se ve excomulgado por sus compa�eros y s�lo es aceptado si sigue ciertas reglas de comportamiento subordinado. La b�squeda de belleza y aceptaci�n contin�a hasta que la mente y cuerpo ya no les puede importar m�s. Qu� terrible desgracia que la belleza interna sea recubierta de impostura. Una vez m�s, la soluci�n est� en la eliminaci�n de la Identidad. Mientras que la sociedad y los psic�logos hablan del "auto-desprecio y la necesidad de una identidad y autoestima fuertes", la verdadera naturaleza s�lo quiere saber la verdad: que la persona tiene confort natural, seguridad natural e inteligencia natural disponibles, no importa cu�les puedan ser las condiciones externas que se den. Esta es la confianza natural, no la auto-confianza. Una vez se establece esa confianza natural, nunca puede venirse abajo. As� pues, debe producirse en la civilizaci�n una evaluaci�n nueva y completa de la sensibilidad y sexualidad, de la discriminaci�n y la inteligencia natural en los adultos, y se deben tomar medidas educativas preventivas desde la etapa prenatal hasta la adolescencia. Naturalmente, los padres deber�n estar preparados para entender nuevos criterios sobre el comportamiento humano y a modificar su propia conducta. �Un sue�o? Quiz�, pero es la �nica soluci�n a menos que dejemos que la mano de la manipulaci�n gen�tica caiga sobe nosotros. |
UN NINO PREPARANDA SU MUERTE POR LA PATRIA. GRACIAS PADRE. GRACIAS MADRE.
EL MUNDO ES ASI CHICA, JUGAS CON TU MUNECA Y SER BELLA. El adoctrinamiento de los ni�os sobre el que nos centramos ahora es el de desempe�ar el rol propio seg�n su categorizaci�n de masculino o femenino. Una vez m�s, el dedo insidioso de la Identidad de los padres apunta y cae sobre ni�o tras ni�o. La primera pregunta surge en los preparativos para su llegada: "�Ser� ni�o o ni�a?". Los preparativos para su llegada se basan en la respuesta a esa pregunta. A partir de ese momento, al ni�o se le aplica condicionamiento para que se desarrolle tal como la sociedad cree que debe ser un ni�o, y a la ni�a para que sea como se espera que sea una ni�a. En algunos casos se acepta a las "marimachos", pero nunca al ni�o afeminado. Los colores, los juguetes, las actitudes hacia ellos est�n condicionadas por esas dos etiquetas, "ni�o" o "ni�a". La sociedad moderna mira con malos ojos los matrimonios concertados, pero marca insidiosamente el futuro del ni�o al determinar c�mo deber�an ser los roles de ni�o y ni�a. As� se forman los gustos y no-gustos, se condicionan las actitudes e intenciones y acciones, y se administran el castigo y la recompensa -a veces sutiles, a veces no- por participar correctamente en este juego de rol. No defendemos aqu� que los gustos y no-gustos deban tener su parte, aunque esa dudosa libertad sea mejor que la cautividad. Lo que afirmamos es que habr�a que disolver los gustos y no-gustos tanto de la sociedad como de los individuos y permitir que la propia naturaleza de cada persona dicte las actitudes, intenciones y acciones. Quiz� la mayor tragedia de este desarrollo de roles se genera a trav�s de los maestros en las escuelas, que han desarrollado ideas falsas sobre la educaci�n a partir de su propio condicionamiento. Se espera que los chicos se porten como chicos y las chicas como chicas. Los est�ndares de comportamiento son diferentes para unos y otras. Por lo general, las chicas se enfrentan a est�ndares m�s elevados en t�rminos de actitudes e intenciones, mientras que a los chicos se les asignan est�ndares bajos. Como consecuencia, a las chicas que no alcanzan los altos est�ndares de actitud e intenci�n se las castiga, no f�sicamente sino mediante la condena verbal, que es eficaz para mantener un buen comportamiento, pero establece los par�metros psicol�gicos para un alto porcentaje de "impotencia aprendida" -una condici�n en la que hay mucho miedo a las consecuencias del fracaso y a menudo alg�n tipo de represi�n e inercia en la conducta. De los chicos, por otra parte, se espera que sean alborotadores, indisciplinados e irresponsables. Est� claro que esa conducta se condena y castiga, pero como se espera de ellos se les aplica mucha menos presi�n psicol�gica. Como consecuencia, los chicos aprenden a ser irresponsables y vivir con un bajo sentido de motivaci�n social. Su motivaci�n est� condicionada por la competici�n y, si bien hace un siglo la competici�n ten�a connotaciones honorables, hoy d�a el lema es "ganar cueste lo que cueste". Como resultado de esos imperativos de rol, hay pocas mujeres que se consideren inteligentes y pocos chicos que no se consideren m�s inteligentes en sentido natural que sus compa�eros, no obstante los distintos niveles de educaci�n. El efecto secundario, entonces, es una aceptaci�n de mala gana del dominnio masculino por un lado y una expectativa de subordinaci�n femenina por otro. No defendemos que chicos y chicas deban desarrollarse con un �nico rol como modelo, y creemos que es la naturaleza misma la que deber�a determinar el camino del crecimiento y desarrollo y que la educaci�n deber�a acompa�ar y asistir a la naturaleza, en vez de funcionar como una tiran�a basada en los caprichos y las normas anticuadas de la sociedad. Nuestra expectativa es que la masculinudad sea la norma en los ni�os y la femininidad en las ni�as, con una amplia gama de variaci�n dentro de la norma que hay que aceptar con ecuanimidad. Pero nunca hay que convertir la norma en una regla. La imposici�n de la identidad masculina o femenina encima de la propia identificaci�n centrada en el Ego es una cat�strofe que s�lo a�ade m�s sufrimiento. Los estereotipos de la sensibilidad femenina y la inteligencia masculina son una fantas�a. Pero la insensata conducta femenina de imitar los masculino es una triste consecuencia de la envidia y admiraci�n err�neas de la posici�n de poder que los hombres han mantenido. La verdad es que en el �rea del pensamiento abstracto los hombres tienen cierta ventaja de origen evolutivo, pero los datos muestran que muchas mujeres dotadas son mejores que la mayor�a de los hombres. En el �rea del pensamiento discriminativo y el uso de las palabras, las mujeres tienen una cierta ventaja de origen evolutivo, pero muchos hombres son mejores que la mayor�a de las mujeres. Por tanto, deber�amos olvidarnos de hacer comparaciones y tratar con justicia en todas las ocasiones, en funci�n de los m�ritos reales. Esos son los criterios que deben ense�arse y presentarse en toda la eduaci�n, evitando el condicionamiento de las diferencias artificiales. Nunca m�s deber�a sentirse impotente una mujer humana. Nunca m�s deber�a ser irresponsable un hombre humano. |
NO MALDIGAS LA OSCURIDAD, ENCIENDE UNA LUZ.