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ENCARCELADA




EL HOMBRE NO TIENE NI UNA PIZCA DE INTELIGENCIA NATURAL




INTERACCION RESPONSABLE Y BENEVOLENCIA


En este planeta, la evoluci�n de la vida, dependi� y depende del proceso evolutivo Lo que hemos reemplazado en la criatura humana, con una falsa y estrecha de mente benevolencia humana durante el proceso, est� claro.

Aunque esta evaluaci�n sea correcta o incorrecta puede ser un interesante t�pico que someter a discusi�n. Es evidente que nuestra primera responsabilidad en relaci�n a todas las otras criaturas es evitar toda interferencia con el proceso evolutivo natural y actuar para remediar cualquier da�o que haya sido hecho.

Pocos pueden negar que nuestro historial humano es abominable. Hemos destruido especies que la evoluci�n natural hubiese dejado intactas. Hemos destruido sus recursos alimenticios, interferido en los ciclos de existencia y destruido sus habitats. Si en alg�n posible futuro civilizaciones de otros planetas tuvieran que describir con un nombre a la criatura humana ellos le llamar�an sin ning�n g�nero de dudas �el destructor�. No somos los inteligentes creadores que nosotros mismos creemos que somos.



  La civilizaci�n comenz� con mi esclavitud.

�Fu� la leche !






USE AND ABUSE

Los perros de trineo en el �rtico. Un ejemplo de uso sin abuso


ANIMALES USADOS POR SUS PRODUCTOS O SU TRABAJO.


No podemos defender que la criatura humana no interact�e con los animales utilizando su productividad. Esto es parte del progreso que hemos generado, si bien pueda declararse que los cazadores y pastores prehist�ricos eran mental y f�sicamente superiores a aquellos que forman parte de la �industria moderna� de producci�n de carne y a aquellos consumidores finales que simplemente pagan un precio y llenan sus panzas.

De forma similar no podemos defender que la criatura humana no use a los animales para los trabajos que realizan.

Pero est� claro que en la cr�a original de un animal salvaje expresamente como sustitutivo de la relaci�n entre un cazador y su presa, es una clara distorsi�n de sus procesos naturales y su verdadera naturaleza y cuando la motivaci�n cambie de la supervivencia a la acumulaci�n de salud en algunos y la conveniencia en otros, la pr�ctica de la domesticaci�n debe ser vista como incorrecta.

Ahora la domesticaci�n es un hecho hist�rico. Que haya habido domesticaci�n por razones correctas o incorrectas no significa que debamos perder de vista ni la naturaleza original ni la actual de esos animales y respetar las caracter�sticas de esa naturaleza.

Si vemos a la vaca domestica como un simple trozo de carne o como algo para ser usado como una maquina de fabricar leche, para ser cortado y devorado en la base del deseo y no la necesidad, entonces estamos humillando la fuerza vital que nosotros mismos tenemos.

Es esta depreciaci�n mental de los animales puestos al servicio humano lo que es el error primordial y b�sico que nos lleva al abuso que tenemos hacia los animales dom�sticos.

La nobleza de todos estos animales, a pesar de su domesticaci�n, puede se f�cilmente vista, con sabidur�a, y es una locura inhibir el completo desarrollo de todos sus rasgos naturales si no son antag�nicos a las necesidades de la criatura humana. Pero el elemento cr�tico en esta idea es el concepto sobre las necesidades humanas, no aquellas ligadas a la codicia humana en una sociedad consumista.

No podemos aprobar por lo tanto las formas de incremento moderno de la producci�n a fin de servir a la sociedad de consumo.

Est� claro que si los animales dom�sticos, que han sido desarrollados para servirnos o alimentarnos en el sentido de llenar nuestras barrigas y generar sensaciones ex�ticas del gusto o para saciar nuestros ego�stas y enloquecidos placeres, se ven con una luz diferente , por lo que la forma de vida humana en relaci�n con ellos, debe ser radicalmente cambiada.

Pero deseamos ir m�s all� y dar base a la postura que ayude a mantener dichos cambios en la criatura humana mediante un estado de armon�a mental y f�sica, un estado sano y natural y lo que es m�s, ayudar al retorno de la criatura humana a ese estado libre de la contaminaci�n del virus de la codicia y de la visi�n limitada generadora de destrucci�n.


En esta marcha evolutiva de progreso hemos aumentado nuestra capacidad de supervivencia, lo cual est� de acuerdo con la fuerza vital, pero hemos perdido los atributos nacionales de una criatura humana evolucionada. La cuesti�n es si esta supervivencia individual con cualquier especie es mas valiosa que el sacrificio. Desde el punto de vista biol�gico la respuesta debe ser no. Debe haber un punto donde la calidad de vida llegue a ser un factor junto a los impulsos de preservaci�n.

Otros animales no poseen esta necesidad de renovaci�n de sus mentes, libres del virus, no han desarrollado la ceguera autodestructiva de la criatura humana. Usando de los animales para nuestra supervivencia. Debemos mantener el respeto por la fuerza vital que todas las criaturas poseen. La crueldad hacia los animales es evidente, y aunque no sufren, experimentan dolor y estr�s fisiol�gico y tensi�n. Las condiciones en que son mantenidos son una desgracia no solo para aquellos que producen sino para los que demandan los productos al menor precio posible.

Las condiciones en las que debemos mantener animales m�s productivos es una afrenta a nuestro propio proceso evolutivo.





NO MALDIGAS LA OSCURIDAD, ENCIENDE UNA LUZ.






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