"Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacia.



ATISHA Y EL DESARROLLO DE SU SISTEMA





El texto raiz del Lam Rim (Etapas del Camino a la Iluminaci�n) lo compuso el erudito indio Dipamkara Atisha y le puso como t�tulo Una Luz para el Camino hacia la Iluminaci�n (Bodhipatapradipa).

Lam Rim Conciso
Homenaje al Gu�a Espiritual.


1
La �nica manera de resolver todos mis problemas es seguir un camino espiritual.
La �nica manera de hacer que mi vida sea significativa es seguir un camino espiritual.
Siendo as�, he de confiarme a un Gu�a Espiritual.

2
Esta vida humana, en la que tengo la ocasi�n de practicar el Dharma, representa una oportunidad muy especial, casi �nica.
Siendo as�, utilizar� esta vida humana para practicar el Dharma sin desperdiciar ni un momento.

3
Ya que he de irme pronto de este mundo no tiene ning�n sentido depender en exceso de las cosas buenas o malas de este mundo.
Ya que he de irme pronto de este mundo dedicar� toda mi vida a la pr�ctica del Dharma.

4
Crear karma negativo es muy f�cil, y en esta vida y en las incontables vidas previas he cometido muchas acciones negativas graves.
Al morir no tendr� libertad ni control y, si el karma que madura es negativo, habr� de renacer en los reinos inferiores.

5
Todos los miedos y peligros de la existencia [c�clica] vienen de los enga�os mentales y de las acciones contaminadas.
De esta manera la Joya del Dharma -las realizaciones espirituales que me protegen directamente de los enga�os- es mi refugio verdadero.
Al Dharma de Buda y a los Maestros me acerco en busca de refugio.

6
Los Budas ense�an la relaci�n dependiente que existe entre las acciones y los efectos que las acciones virtuosas son causas de felicidad y las acciones no virtuosas, causas de sufrimiento. He de generar convicci�n en la ley del karma porque esta convicci�n es la ra�z de toda mi felicidad futura.

7
La naturaleza misma de la existencia [c�clica] es sufrimiento.
Si consigo renacer en los reinos afortunados o si moment�neamente disfruto de buenas condiciones, esto es s�lo como disfrutar de unas cortas vacaciones que pronto se acaban.
No hay ning�n sitio en samsara sin sufrimiento.
He de escapar del samsara abandonando su causa, la mente de auto-aferramiento.

8
No es m�s que cuesti�n de tiempo que enemigos, amigos y desconocidos intercambien sus papeles respectivos.
Por esto, no tiene sentido que sienta atracci�n por unos, odio por otros, e indiferencia por los dem�s.
Deber�a generar y mantener una actitud c�lida y amistosa, igual hacia todos los seres.

9
Ya que mi cont�nuo mental no tiene principio, he tenido que renacer incontables veces en el pasado.
Ya que he renacido incontables veces, he de haber tenido incontables madres.
�D�nde est�n ahora todas estas madres?
Mis madres son todos los seres vivientes que hay en el mundo hoy.
Su aspecto ha cambiado, pero siguen siendo mis madres.

10
Esta vida humana la he conseguido en dependencia de los dem�s.
Puedo satisfacer mis necesidades y disfrutar de comodidades solamente gracias a la bondad de los dem�s.
Mis conocimientos, aptitudes, etc. los debo a la bondad de otros.
La liberaci�n y la iluminaci�n se alcanzan en dependencia de los dem�s.
He de reconocer la gran bondad de todos los seres, mis madres. 11
Yo deseo verme libre de sufrimientos. Y deseo experimentar solamente felicidad.
Pero esto es exactamente lo mismo que todos los dem�s seres desean.
Por esto no hay diferencia entre yo y los dem�s.
He de estimar a los otros exactamente tanto como a m� mismo. 12

La autoestima es la actitud mental que considera a la propia persona como siendo especialmente preciosa e importante, y que siente que lo que m�s importa es la propia felicidad.
Todos los sufrimientos, temores y deseos insatisfechos surgen del karma negativo, y todo el karma negativo surge de la mente de autoestima.
Siendo as�, he de abandonar mi autoestima.

13
Como resultado de haber estimado a otros seres en el pasado, ahora he obtenido esta preciosa vida humana, recibo ayuda, y disfruto de buenas condiciones.
Si ahora estimo a los dem�s, generar� gradualmente las mentes especiales de gran compasi�n y bodhichitta y, como resultado, alcanzar� la iluminaci�n completa.
He de estimar siempre a los otros seres porque esta preciosa mente de amor me traer� felicidad a m� y a los dem�s. 14
He de abandonar la mente de estimaci�n propia y estimar solamente a los dem�s
Porque el autoestima es la fuente de todo el sufrimiento y la ra�z del samsara
Y estimar a los dem�s es la fuente de toda la felicidad y la ra�z de la liberaci�n y la iluminaci�n completa.

15
Ninguno de los seres que me rodean quiere sufrir. Todos desean ser libres. / Pero al estar confundidos sobre las verdaderas causas del sufrimiento, no lo pueden abandonar.
En cambio, por ignorancia, realizan continuamente las acciones que les hacen renacer en samsara.
Su miseria parece no tener fin.
Qu� maravilloso ser�a si todos los seres vivientes estuvieran libres de sufrimientos.

16
Rezamos: "Que todo el sufrimiento, negatividad y obstrucciones de todos los seres vivientes maduren en m�
Y que con esto se liberen de todos los problemas".
Imaginamos que todos los sufrimientos de todos los seres se acumulan en una nube de humo muy negro que se disuelve en nuestra mente en el coraz�n.
"Ahora todos los seres vivientes se han liberado realmente de su sufrimiento
Y mi mente de autoestima, la fuente de todas las faltas, ha sido completamente destruida".

17
Aunque todos los seres que me rodean desean felicidad verdadera, no saben realmente como obtenerla.
Nadie en samsara disfruta de felicidad verdadera.
La felicidad que los seres sams�ricos experimentan no es m�s que el sufrimiento del cambio.
�Que maravilloso ser�a si todos los seres pudieran experimentar verdadera felicidad!

18
Mi cuerpo se transforma en una joya de cumplir deseos.
De esta joya irradia luz. Esta luz ilumina los seis reinos, y concede a los seres cualquier cosa que deseen.
Como resultado de mi pr�ctica de dar, todos los seres vivientes experimentan una felicidad no contaminada y est�n completamente satisfechos.

19
S�lo un Buda tiene el poder de proteger a todos los seres vivientes y de otorgarles verdadera felicidad.
Por esto, para cumplir mi deseo de liberar a los dem�s de su sufrimiento, he de convertirme en un Buda.
He de alcanzar el estado de Buda para el beneficio de todos.

20
Para liberar mi mente del aferramiento propio, la ra�z de todas las faltas, es necesaria una realizaci�n directa de la vacuidad.
�sta realizaci�n, al igual que las realizaciones espont�neas de renuncia y bodhichitta, depende de la concentraci�n especial de la permanencia apacible.

21
La persona o yo (que est� meditando, sentimos que) es diferente del cuerpo y de la mente
Pero si el cuerpo y la mente desaparecen completamente �Qu� yo queda que est� meditando ahora?

El yo no existe por s� mismo.

No es m�s que mero nombre o mera apariencia mental. Hay incontables seres atrapados en la prisi�n de samsara, experimentando una variedad ilimitada de sufrimientos. Mientras que yo soy s�lo una sola persona, los otros son incontables en n�mero. Por tanto, la felicidad de los dem�s es mucho m�s importante que mi propia felicidad. Por esta raz�n he de entrar en el camino Mahayana, el m�todo supremo para beneficiar a todos los seres vivientes.

Para liberar mi mente del aferramiento propio, la ra�z de todas las faltas, es necesaria una realizaci�n directa de la vacuidad.
�sta realizaci�n, al igual que las realizaciones espont�neas de renuncia y bodhichitta, depende de la concentraci�n especial de la permanencia apacible.

21
La persona o yo (que est� meditando, sentimos que) es diferente del cuerpo y de la mente
Pero si el cuerpo y la mente desaparecen completamente �Qu� yo queda que est� meditando ahora?
El yo no existe por s� mismo.
No es m�s que mero nombre o mera apariencia mental. Hay incontables seres atrapados en la prisi�n de samsara, experimentando una variedad ilimitada de sufrimientos. Mientras que yo soy s�lo una sola persona, los otros son incontables en n�mero. Por tanto, la felicidad de los dem�s es mucho m�s importante que mi propia felicidad. Por esta raz�n he de entrar en el camino Mahayana, el m�todo supremo para beneficiar a todos los seres vivientes.

SARVA MANGALAM ***











ATISHA
LA LEYENDA DE ATISHA EN UNA PERSPECTIVA HISTORICA


 

"Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacia.



ATISHA Y EL DESARROLLO DE SU SISTEMA










Atisha el sistematizador de las ense�anzas.

El T�bet en el siglo IX
El Dharma floreci� en el T�bet durante unos 60 a�os despu�s de la fundaci�n del Monasterio de Samye (ver Padmasambhava). Un d�a, a mitad del siglo IX, el �ltimo de los reyes que favorecieron al budismo, Relpa Chen, fue asesinado y reemplazado por su hermano Langdarma, quien persegu�a a los budistas de su reino hasta que lo asesin� un monje que deseaba proteger el Dharma. Durante dos siglos el T�bet decay� en una tierra sin ley y el Dharma fue declinando. Sin embargo, hacia el siglo XI la situaci�n comenz� a estabilizarse en cierto grado y la vieja familia real que sobreviv�a en el oeste del pa�s foment� el Dharma.

El maestro indio Atisha llega al T�bet
En 1402 el famoso maestro indio Atisha acept� la invitaci�n que le hicieron y lleg� al T�bet para ense�ar. Atisha recibi� la diputaci�n del reino del T�bet Occidental mientras resid�a en la universidad mon�stica de Vikramalashila. Sin embargo el rey hab�a sido capturado por unos bandidos que exig�an un rescate por �l. S�lo lo liberar�an si sus s�bditos lograban igualar su peso en oro. Despu�s de varios a�os, su sobrino, que fung�a como regente en ausencia del rey, hab�a completado ya lo que correspond�a al peso de su cuerpo pero faltaba la cabeza.

El rey ya estaba viejo y comprend�a la opresi�n que hab�an padecido sus s�bditos al intentar conseguir tanto oro, as� que desde su cautiverio se comunic� con su sobrino. �No se preocupen por m�, le dijo, �ya estoy viejo y acabado. Pronto morir�. D�jenme aqu�, donde me encuentro cautivo y empleen ese oro para invitar al gran Atisha a que venga al T�bet. Lo que verdaderamente importa es el Dharma�.

Cuando Atisha supo esta historia se sinti� muy conmovido y consult� a la bodhisatva Tara, su deidad tutelar, quien le dijo que si hac�a lo que le ped�an reducir�a de manera considerable la duraci�n de su vida, pero que eso le permitir�a beneficiar a muchos seres, as� que acept� la invitaci�n. Dej� atr�s todo cuanto hab�a logrado en la India y dedic� los �ltimos doce a�os de su vida a difundir las ense�anzas del Buda en el T�bet, donde caus� un efecto enorme en la comunidad budista que ya comenzaba a revivir.

La segunda difusi�n del Dharma en el T�bet
A Atisha se le reconoce como el iniciador de lo que se ha denominado la �segunda difusi�n� del Dharma en el T�bet. A diferencia de la primera difusi�n, esta segunda fase se caracteriz� por la plena confianza en las fuentes indias de inspiraci�n y Atisha tuvo mucha actividad deteniendo la propagaci�n desordenada y descuidada de las pr�cticas y los textos religiosos que para entonces se hab�an desarrollado, muchos de ellos de dudosa procedencia.

La vida de Atisha
Atisha Dipankara Srij�ana hab�a nacido en el seno de una familia aristocr�tica en lo que hoy es Bangladesh. Era una familia de practicantes del vajrayana y, naturalmente, Atisha sigui� sus pasos. Se dice que su propio padre, un importante jefe de la regi�n, fue quien lo inici� en la pr�ctica vajrayana.
Sin embargo, cuando creci�, Atisha sinti� que esa pr�ctica no lo estaba llevando a ning�n lado y decidi� asomarse a las primeras tradiciones budistas para inspirarse y buscar sus ense�anzas. As� comenz� a estudiar la literatura agama, las rese�as en s�nscrito de esos textos que ahora conocemos principalmente en su versi�n en pali.
Asimismo, estudi� el Vinaya y el Abhidharma. Cuando lleg� a dominar esas escrituras abrig� el intenso deseo de estudiar el mahayana, pero hab�a muy pocos textos y en ese momento, en la India, no encontr� ning�n maestro mahayana.
Tuvo que viajar hasta Sumatra, en un peligroso recorrido que le tom� 13 meses, para hallar por fin los textos y el maestro que buscaba. As� era su determinaci�n. Cuando al fin volvi� a la India se estableci� en Vikramalashila, donde creci� su reputaci�n como gran erudito y practicante budista. Fue de este lugar de donde parti� con rumbo al T�bet.

�L�mpara que alumbra el sendero�
Dromton, disc�pulo de Atisha, fund� la primera orden budista completamente tibetana, la kadam, que tom� como su texto ra�z el Bodhipathapradipa, �L�mpara que alumbra el sendero hacia la iluminaci�n�, de Atisha. Se trata de un texto que integra, de manera sistem�tica, todas las ense�anzas que Atisha hab�a recibido de sus m�ltiples maestros y delinea un camino gradual a la iluminaci�n, con base en la �tica, que iniciaba con el desarrollo de la compasi�n y la sabidur�a y culminaba con la pr�ctica t�ntrica.
Este �sistema triyana�(de los tres veh�culos) considera que el hinayana representa el sendero de la �tica, el mahayana simboliza el camino de la compasi�n y la sabidur�a y el tantra es el que conduce a la iluminaci�n suprema. Las ense�anzas de Atisha combinaban las dos principales tradiciones del mahayana indio, con �nfasis en la afirmaci�n de Nagaryuna acerca de la necesidad de una percepci�n profunda a trav�s de sh�nyata (vacuidad), as� como en la perspectiva de Asanga sobre la acci�n compasiva de la mente iluminada que todo lo incluye.

Difusi�n de la veneraci�n a Tara
Tambi�n se le atribuye a Atisha la difusi�n por todo el T�bet de la pr�ctica de devoci�n hacia Tara. Adem�s, una y otra vez, Atisha hizo hincapi� en la importancia de ir a refugio a las tres joyas. Fue tanta su insistencia que, de hecho, se le reconoci� como el guru del refugio.



Los preceptos kadam. Muchas de las ense�anzas que Atisha les dio directamente a sus disc�pulos se conservan en lo que se conoce como preceptos kadam.
�Aunque mantengas los tres votos [de los tres yanas], si no renuncias a los tres reinos del samsara tus actividades s�lo incrementar�n tu calidad mundana. Aunque te esfuerces por llevar a cabo obras virtuosas en tu cuerpo, tu forma de hablar y tu mente, tanto de d�a como de noche, si no dedicas esa labor a la iluminaci�n de todos terminar�s teniendo una infinidad de conceptos [visiones] err�neos. Aunque medites y lleguen a considerarte un santo y un sabio maestro, si no abandonas tus intereses en las ocho preocupaciones mundanas, cualquier cosa que hagas s�lo servir� para los prop�sitos de esta vida y en el futuro no encontrar�s el sendero correcto�.

Observa tu propia mente
Una vez, uno de sus disc�pulos le pregunt�: ��es posible que alguien que haya percibido profundamente... la vacuidad alcance la budeidad con tan s�lo la sabidur�a y la meditaci�n en la vacuidad?� Atisha respondi�:
�Cualquier cosa que percibas, cualquier cosa que proclames, sea lo que sea, no hay nada que no provenga de tu propia mente. Comprende que esa percepci�n de la mente est� vac�a. Entender la no-dualidad de lo que percibe la mente y de la vacuidad es sabidur�a. Meditar es concentrarse continuamente en esta sabidur�a sin distraerse. Las obras son la acumulaci�n de m�rito y de sabidur�a mientras logras ver, por medio de esta meditaci�n, que todo es como una ilusi�n. Cuando te halles bajo la influencia de estas tres, su pr�ctica vendr� a ti incluso en sue�os. Cuando eso te suceda en los sue�os te ocurrir� tambi�n en el momento de la muerte. Cuando te ocurra en el momento de la muerte, estar� presente en el bardo. Cuando est� presente en el bardo, con toda certeza lograr�s el siddhi superior y llegar�s a ser un buda�.

Vacuidad y Compasi�n

En otra ocasi�n, alguien le pregunt�, ��Cu�l es el objetivo final de la ense�anza?�. Atisha respondi�:
�El objetivo final de la ense�anza es la posesi�n de la esencia de la vacuidad y la compasi�n. As� como en el mundo hay una panacea para todas las enfermedades, llamada la medicina solitaria y heroica, est� tambi�n la clara percepci�n de la vacuidad, que pone remedio a todas las pasiones que nos encadenan�.

�Pero hay muchos que afirman haber percibido claramente la vacuidad. �Por qu� persisten su ira y sus apegos?�.
�Ellos pronuncian palabras vac�as, ya que cuando en verdad has percibido con claridad el significado de la vacuidad, tu cuerpo, tus palabras y tu mente reaccionan con placer, como la mantequilla fresca que se resbala dentro de la sopa de cebada. El gran sabio Aryadeva dijo:

�Es la naturaleza de la existencia vac�a o no? Tan solo el dudarlo har� que samsara se divida
�Por lo tanto, cuando percibes con claridad el significado correcto de la vacuidad es como cuando tomas la medicina solitaria y heroica, puesto que todo el sendero est� incluido en esa percepci�n�.

��De qu� manera incluyes todo el sendero dentro de la clara percepci�n de la vacuidad?�, preguntaron los disc�pulos.
�Todo el sendero est� incluido en las seis trascendencias (paramitas). Cuando percibes con claridad el significado correcto de la vacuidad (y pierdes ese ciego anhelo que te hace perseguir todas las cosas, materiales y espirituales) tu vida se vuelve un acto fluido de generosidad trascendente. Cuando ya no hay apego ya no te corrompe la impureza de las obras que no son virtuosas y entras en la siempre fluida armon�a de la pr�ctica moral trascendente. Cuando ocurre esta liberaci�n de la corrupci�n tambi�n te liberas de la dominaci�n apasionada de �yo� y �m�o� y alcanzas la siempre fluida paciencia trascendente.

Cuando te regocijas en la clara percepci�n de la vacuidad tu vida se vuelve un esfuerzo trascendente siempre fluido. Por medio de �ste pierdes la atracci�n que sent�as por todos los objetos y entras en la siempre fluida meditaci�n trascendente.
Por �ltimo, cuando tu mente se libera del h�bito de verlo todo a trav�s del prisma de tres aspectos (por ejemplo, los tres aspectos de la generosidad son: el acto de dar, el que est� dando y el que est� recibiendo) alcanzas la siempre fluida sabidur�a trascendente�.

Texto del Centro Budista Cuidad de Mejico


Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar del despertar."






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