RELACIONES AL BORDE DE DESASTRE






ANOS DE LA GUERRA Y EL SILENCIO de RECRIMINACIONES


Contempla los �rboles, los arbustos y otras plantas y preg�ntate c�mo es que se desarrollan con sus caracter�sticas peculiares. Es porque en esas peque�as semillas que se fertilizan y dispersan est� inscrito el programa de su forma y desarrollo futuros. El desarrollo del �rbol, el arbusto o la planta depende luego de la relaci�n entre ese programa y el entorno.

El ser humano es igual y, obviando algunos atributos generales, emplea el mismo proceso. El ser humano tiene su naturaleza, que es la misma naturaleza de todos los seres humanos, diferencias particulares que se heredan (el mismo tipo de diferencias que distinguen a un olmo de un �lamo) y la capacidad de interactuar con el entorno realizando cambios necesarios en el programa que beneficien a la supervivencia.

Cuando el ni�o se desarrolla en el �tero, est� en comunicaci�n con la madre y hay cierta informaci�n b�sica que se transmite entre ellos constantemente; est� claro que el estado f�sico y mental de la mandre afecta al bienestar del futuro ni�o

Ahora bien, el ser humano viene equipado con un programa que hace tres preguntas b�sicas a medida que se va desarrollando:

1. �Es c�modo este mundo al que voy a salir?

2. �Es seguro este mundo al que voy a salir?

3. �Tengo un lugar en este mundo al que voy a salir o me es m�s bien ajeno?


Las respuestas de verdad a estas preguntas son que el ni�o est� equipado con todo lo que necesita para estar c�modo y seguro y que tiene su lugar en este mundo.

Lo tr�gico es que antes e inmediatamente despu�s del nacimiento, el ni�o recibe se�ales de que realmente necesita confort y seguridad y no tiene un lugar en el mundo. Estas se�aes se confirman y aumentan a medida que el ni�o crece y el resultado es un ser humano que est� listo para sufrir. La posesi�n de una identidad transmitida s�lo aumenta el problema.

Naturalmente, el desarrollo de la confusi�n, codicia y aversi�n en los adultos ha generado par�metros y dimensiones diferentes que entre los ni�os debido a una deformidad a�adida poco a poco por la experiencia.

La informaci�n simple pero falsa transmitida directamente tras el nacimiento y en parte tambi�n en el estado fetal, que declara que el ni�o necesita confort y seguridad y un lugar en el mundo, se transforma en una necesidad compulsiva de ser amado, de tener �xito y de mantenerse siempre joven, ninguno de los cuales pueden cumplirse como objetivos a satisfacci�n de la identidad personal.

El resultado es competici�n constante y sufrimiento, expectativas constantes que no pueden cumplirse y sufrimiento, autoevaluaci�n y comparaci�n con los dem�s constante y sufrimiento, y una sensaci�n permanente de algo no va bien con el sufrimiento natural correspondiente. Hay miles de variaciones y sutilezas, pero todas llevan a un mismo fin, que es el sufrimiento.

Y �d�nde exactamente se experimenta m�s el conflicto? Se manifiesta con mayor severidad en las relaciones de pareja y es ah� donde el sufrimiento es m�s intenso.

Todo empieza con un simple mensaje equivocado enviado al ni�o: "En este mundo tienes que recibir amor". La palabra amor inmediatamente evoca competici�n, expectativas, autoevaluaci�n, comparaci�n con los dem�s y devaluaci�n de uno mismo o, como dir�an los psic�logos, falta de autoestima.


No hay ninguna identidad propia que estimar ni un "yo" que pueda involucrarse en competici�n, ni un "yo" que genere expectativas, autoevaluaci�n o comparaciones. S�lo hay la propia naturaleza de la que uno estaba dotado al nacer y las caracter�sticas heredadas que se amplifican con la experiencia. La naturaleza verdadera b�sica es id�ntica en todos los humanos, pero son los rasgos heredados los que generan la base para las diferencias individuales y las experiencias individuales que conforma patrones de conducta.

Las caracter�sticas humanas b�sicas se sostienen en cuatro aspectos: atenci�n, sensibilidad, discriminaci�n y percepci�n, las cuales se transforman todas en se�ales experimentadas en la conciencia. La volici�n humana se basa en estos cuatro aspectos y es f�cil ver que si la Identidad personal se impone sobre estos aspectos humanos naturales, habr� una seria distorsi�n del proceso, una transformaci�n de funciones y consecuencias que pueden ir en contra del inter�s superior del ser humano. Eso es exactamente lo que ocurre. La sensibilidad se transforma en confusi�n, la discriminaci�n en gustos y desagrados debilitadores y la percepci�n en identificaci�n que est� fragmentada, con lo que crea la dualidad.

Ese mensaje fatal para el ni�o, "necesitas amor en este mundo" se transforma en un monstruo devorador. El afecto natural que atrae a los seres humanos a formar relaciones naturales se ha convertido mediante este concepto de "amor" en la ra�z de la mayor parte del sufrimiento del mundo.

No existe nada parecido al "amor", s�lo hay una experiencia de "afecto benevolente" que surge como consecuencia de la atracci�n inconsciente y correcta entre seres humanos. Es la propia naturaleza de uno la que es capaz de generar asociaciones sanas y duraderas. La identidad, empleando los conceptos corruptos de esta base y la etiqueta de "amor", genera asociaciones incorrectas y juicios err�neos.

La atracci�n inconsciente y correcta genera acciones de asociaci�n natural. La experiencia resultante es el afecto benevolente.

En el proceso adulterado ocurre al rev�s. La identidad genera Amor, que a su vez genera atracci�n incorrecta y acciones de asociaci�n no natural.


Los padres, los amigos, la educaci�n, la religi�n y el Estado est�n tan impregnados de este concepto de amor y de la necesidad de solidificar las relaciones en forma de asociaciones firmes, que la b�squeda del amor en todas sus formas es un pasatiempo internacional y ha quedado tan distorsionado que ahora la sexualidad est� conectada con ese concepto.

"�Me quieres?" y "�Soy amado/a?" son dos de las preguntas m�s recurrentes en esta civilizaci�n, y no importa cu�ntas veces se hagan esas preguntas y se reciban respuestas positivas en apariencia, los sistemas internos siempre responden que NO a ambas preguntas, a lo que se le une la idea aprendida al nacer de que "Necesito amor porque nunca recibo suficiente y no soy digno de recibirlo".

Transmitida al nacer y durante la ni�ez, la idea simple, verdadera y correcta de "No necesitas seguridad en este mundo, est�s dotado de una naturaleza que es segura" impedir�a la infiltraci�n de la noci�n triste y equivocada de que todos los seres humanos carecen de seguridad en este mundo y que la soluci�n es "que te quieran".

La soluci�n para los adultos que sufren en este mundo en su b�squeda est�ril del amor s�lo puede hallarse d�ndose cuenta de que la propia naturaleza es capaz de establecer lazos correctos con conocidos, amigos y parejas sin apoyo de la mente o la identidad, y permitir una comprensi�n los lazos verdaderos que hay entre padres e hijos y hermanos.

El "amor" no existe. Es una delusi�n. El afecto benevolente s� que existe como estado natural. No hay similtud alguna entre ambas experiencias. La primera trae una euforia falsa y sufrimiento, la segunda, un estado natural de bienestar constante.



NO MALDIGAS LA OSCURIDAD, ENCIENDE UNA LUZ.







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