
CAUSA Y CONSEQUENCIAS
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A menudo, al acusado se le negaba toda informaci�n sobre su sentencia hasta el d�a del Auto (a los condenados a muerte se les avisaba la noche previa).
Los Autos de fe se celebraban en p�blico y se convirtieron en espect�culos p�blicos. En 1660, un Aunto de fe celebrado en Sevilla dur� tres d�as y fue presenciado por 100.000 personas. Otro de 1680 en Madrid dur� 14 horas y fue visto por 50.000 espectadores.
Una vez se le�an las sentencias, los condenados a muerte eran llevados al lugar de la hoguera. A los que se arrepent�an despu�s de su condena a muerte se les ofrec�a la cortes�a de morir por el garrote vil antes de ser quemados.
Los que se negaban a retractarse, por lo general creyentes sinceros en su fe, eran quemados vivos.
Tales atrocidades, cometidas contra seres humanos por un cuerpo religioso a una escala tan terrible y sin oposici�n de su jerarqu�a, deber�an hacernos pensar de verdad en nuestra propia capacidad para infligir castigos como estos por cualquier causa.
Todo por la fe
Est� claro que la idea de la tortura resulta repugnante a la mayor�a de los seres humanos y sin embargo perdura en nuestra civilizaci�n como si fuera una plaga. �Por qu� es eso? �Es la tortura parte de la naturaleza humana?
Podr�amos citar ejemplos de tortura y todos estar�an de acuerdo en que hay que castigar a los torturadores. Y ah� est� la declaraci�n de debilidad, porque si de verdad buscamos los antecedentes de la tortura, vemos que sus ra�ces no est�n en la naturaleza, sino en Dios.
Y si Dios o los dioses no existen, entonces la responsabilidad es de las mentes humanas que generaron a Dios. �No fue Dios el que en el mito expuls� a Ad�n y Eva del Jard�n del Ed�n? �No fue �se un castigo severo?
�No es �se el mismo tipo de castigo que imponemos a nuestros hijos?
Hiciste esto o lo otro, as� que no puedes salir este fin de semana.
Haz esto o aquello o no te dejaremos ver la televisi�n.
Eso es castigo y amenazas de castigo.
Ese castigo es la ra�z de la tortura.
Pero en el mito de Dios no parece tan malo que Ad�n y Eva fueran castigados por su desobediencia, �no?
�Qu� dices entonces del castigo de Dios de condenaci�n eterna en los fuegos del infierno?
�Es justo eso tambi�n? �Lo son las plagas y las inundaciones s�lo porque Dios las instigue?
Si lo es, la validez del castigo y la tortura depende de qui�n los ordene. En ese caso, la Fuerza se convierte en Justicia.
Se nos educa con castigos y no hay que mirar muy lejos para ver su relaci�n con la tortura.
La tortura es un aspecto persistente de la relaci�n del hombre con sus semejantes a lo largo de la historia. Es un m�todo de coerci�n, �verdad?
"Dime esto o te castigar�."
Esa es la idea, �no es as�? Es chantaje emocional, castigo o tortura.
Has hecho eso as� que hay que castigarte.
No es nuevo. No es diferente.
Todo padre lo usa con sus hijos. Las mujeres con los maridos. Los maridos, con las mujeres. Las diferencias entre la visi�n de uno y su justificaci�n dependen por supuesto del grado, no de la acci�n. Eso es una equivocaci�n.
LOS MAESTROS DEL CASTIGO Y LA TORTURA
Los grandes maestros del castigo, o la tortura, fueron por supuesto los de la Inquisici�n espa�ola.
As� pues, vemos que el castigo no s�lo es inherente a las d�biles mentes de los hombres, sino al Estado y la Iglesia, en cuyo caso ha durado 600 a�os.
La tortura ya exist�a antes de la Inquisici�n. La Iglesia no fue la fuente de la idea. Probablemente se practicaba entre las tribus antiguas y desde luego que existi� en la antigua Chien y entre los griegos. Durante el declive del Imperio Romano se emplearon inquisiciones y la tortura continu� por m�ltiples razones durante las dos guerras mundiales, alcanzando su apogeo en la Alemania nazi.
La tortura es sistem�tica. La idea es infligir dolor f�sico o psicol�gico, pero no s�lo para castigar. Se han aportado otras razones para empalar, quemar, desgarrar, mutilar, desmembrar, violar, crucificar o ahorcar. La mente humana es ingeniosa a la hora de crear m�todos para llevar a cabo tareas diversas.
Empieza con la idea del castigo, pero se transforma en venganza _ odio __ para inducir un cambio de conducta _ para sacar informaci�n _ y por supuesto, por placer.
Y este es el alimento que damos personalmente a nuestros hijos cada d�a con nuestras amenazas y nuestras acciones
Este es el alimento que les damos en las escuela, en las iglesias y en las leyes que le dejamos escribir al gobierno. El crimen y castigo no son diferentes en lo esencial de "haz lo que yo quiero o habr� castigos" o "dime lo que quiero o�r o habr� tortura".
Todo se basa en la idea de causa y efecto, �no es as�? Aparcas mal tu coche... te pillan... pagas la multa... no vuelves a hacerlo. �sa es la secuencia, �verdad?
Pero, claro, hay otra cadena de causa y efecto relacionada con esto que les ense�amos a nuestros hijos.
Es, por ejemplo, Aparca mal - que no te pillen - miente para escapar de la cadena de causa y efecto. �Maravilloso! Y nos sorprendemos de que exista la tortura.
Haz lo que es incorrecto, que no te pillen y, si lo hacen, entonces miente. Funciona. �Maravilloso!
S�, el desarrollo de esta simple cadenita basada en el castigo acab� por llevar al castigo de los jud�os por la tristemente c�lebre Inquisici�n.
V�CTIMAS HIST�RICAS DE LA TORTURA
A lo largo de la Historia, han sido los jud�os los que m�s a menudo han sufrido castigos a gran escala. �Por qu�? Por su fe y por sus riquezas legendarias. La Inquisici�n consgui� expulsar a los jud�os de Espa�a o convertirlos a la fuerza en el siglo XVII.
Pero los jud�os no han sido el �nico "pueblo elegido", pues la Inquisici�n tambi�n fue extremadamente eficaz en la destrucci�n del catarismo en el siglo XIV y en la supresi�n del protestantismo en Italia.
�C�mo debemos juzgar a la Inquisici�n? �Podemos juzgarla sin juzgarnos a nosotros mismos por poner la base humana del castigo y continuar con esa pr�ctica en nuestra civilizaci�n de hoy d�a?
Est� claro que la Inquisici�n no fue la �nica gran torturadora. Los dirigentes de Inglaterra, Francia, Alemania y otros pa�ses quemaban herejes de manera regular, y los soberanos protestantes de Europa tambi�n decretaron la pena capital para los cat�licos. Y en los enclaves protestantes de Calvino el adulterio, la blasfemia, la idolatr�a y la brujer�a se castigaban todos con la muerte. Es cierto que la tortura no se practicaba a la misma escala que en la Inquisici�n, pero la ignominia de la tortura y el castigo no se puede juzgar seg�n la cantidad.
Pero �por qu� nos centramos en la tortura y no en las ra�ces de la tortura, que es la idea que tenemos del castigo y la culpa?
�Es porque estamos horrorizados por lo implacable de sus m�todos y la intolerancia que fomenta?
La tortura no se puede erradicar ni ser� eliminada jam�s denunciando sus extremos. Desde luego que no va a desaparecer si seguimos diseminando sus ra�ces al usar el castigo en nuestros hogares y en la sociedad.
S�lo puede erradicarse ense�ando que no hay culpa, sino s�lo responsabilidad, que la naturaleza humana es fundamentalmente pura y que el enemigo est� dentro de cada uno de nosotros, no en forma de demonio o diablo, sino como confusi�n, codicia y aversi�n fomentadas por la identidad centrada en el ego.
En presencia de la compasi�n genuina, el afecto benevolente, el gozo natural, la conciencia de la vida y de toda la naturaleza y la ecuanimidad es imposible mantener idea alguna de castigo ni de ganancia personal, estatal, religiosa o pol�tica
LA SOLUCI�N ES PLANTAR LAS SEMILLAS DEL COMPORTAMIENTO NATURAL
Es verdad que cuesta creer que la tortura, ese tratamiento extremo e inhumano de otro ser, tenga como base los que parece no ser m�s que la correcci�n de comportamientos infantiles mediante el castigo.
Es m�s f�cil ver la relaci�n en el castigo de los adultos contemplado en la ley. No tan f�cil cuando pensamos en la cadena perpetua y muy dif�cil de ver en la ejecuci�n por los cr�menes cometidos.
Es as� porque en la vida tendemos a mirar s�lo a los extremos, no a las causas profundas de esos extremos. �Por qu�? Desde luego que preferimos apuntar a los dem�s con el dedo m�s que a nosotros mismos, pero el gran problema es que no llegamos a entender las implicaciones del comportamiento incorrecto en nuestros peque�os mundos privados.
El ni�o castigado de hoy quiz� castigue al mundo ma�ana.
�Es la peque�a mentirijilla que decimos distinta de las grandes mentiras que proclaman los gobiernos?
�Es el apego codicioso y mezquino diferente en su esencia del apego a la fama, el poder y las grandes riquezas?
�Es diferente la peque�a intolerancia que mostramos de la intolerancia frente a razas o grupos distintos de los nuestros?
En realidad, no. S�lo en grado.
Roba y miente, pero s�lo hasta cierto l�mite.
S� codicioso, pero s�lo hasta cierto l�mite.
S� intolerante, pero s�lo hasta cierto l�mite.
Castiga, pero s�lo hasta cierto l�mite.
Odia, pero s�lo hasta cierto l�mite.
Tortura, pero s�lo hasta cierto l�mite.
Curiosamente, es igual con la Compasi�n y la Benevolencia.
�Por d�nde entra el gusano al barril de las manzanas?
En tu casa, en los colegios, en las iglesias, en la calle.
�Hay alg�n ni�o que est� a salvo? �Puedes mirarle a un ni�o a los ojos hoy y decir que dentro de veinte a�os le torturar� a alguien, ser� cruel con los animales, le pegar� a su mujer, o atormentar� a su enemigo?
No. No puedes, pero puedes plantar las semillas, ense��ndole correctamente al ni�o hoy para que tus acciones den fruto en un adulto natural.
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