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ADIOS IDENTIDAD: HOLA LIBERTAD






















APRENDEMOS A APEGARNOS A LA VIDA FALSA



EL CAMINO DEL DESASTRE: LA MUERTE CADA DIA



Cuando llega un nacimiento hay gran alegr�a, y cuando se produce una muerte hay gran tristeza. Entre el nacimiento y la muerte hay gran sufrimiento, y se ha llegado a decir que deber�amos cambiar las celebraciones y empezar con llanto y lamentos en el nacimiento de un ni�o que est� a punto de entrar en ronda tras ronda de sufrimiento.

El que impongamos la idea de que los animales sufren es un gran apoyo para la noci�n de que nacemos para sufrir, pero cuando nos damos cuenta que, de todos los animales, somos los �nicos que sufrimos, tenemos que preguntarnos por qu� es as�. No podemos echarle la culpa al pulgar oponible, as� que quiz� lleguemos a la conclusi�n de que el problema es la mente humana.

Es entonces cuando la idea del gran regocijo entra en consideraci�n, pues podemos ver que el regocijo y el sufrimiento est�n relacionados de alguna manera. Ahora bien, si hacemos la pregunta cr�tica de �Qui�n es el que se regocija y sufre?, la respuesta es "el que es el aparente observador".

�Cu�ndo y d�nde surge este observador? En la mente, sin duda, es donde surge y empieza a madurar desde su inicio hasta la muerte.

Hay, por tanto, un surgimiento de la Identidad al que podemos llamar "devenir" y una maduraci�n de la Identidad a la que llamamos "nacimiento".


Lo que sigue est� claro, el envejecimiento del cuerpo y la mente. Pero la identidad, al darse cuenta de ello, ve que ella misma tambi�n envejece. El cuerpo y mente no tienen objeci�n alguna, pero la identidad observadora protesta. No quiere desprenderse de la conciencia, as� que busca la permanencia. Pero no hay m�s que impermanencia.

Aun as�, la Identidad insiste en que debe durar, con el suministro de energ�a de la fuerza natural de la vida. Intenta detener el proceso del envejecimiento, pero no puede. S�lo hay una soluci�n, enga�arse a s� misma, as� que se pone la m�scara de la eterna juventud, pint�ndose m�scaras de juventud en su cuerpo, y dirige la energ�a a mantener la forma -aunque no la esencia- del cuerpo. Por el momento no puede hacer nada con la mente.


Pero lentamente el envejecimiento contin�a y la muerte se acerca. Cuanto m�s se aproxima el observador a la muerte, m�s preocupaci�n hay con la p�rdida de esa preciosa conciencia que la mantiene viva.


�Por qu� hay ese miedo a la muerte?

�Por qu� es tan valiosa la conciencia?

�Por qu� se resiste el observador al tr�nsito natural de la mente y cuerpo?


Y as� surgen preguntas y m�s preguntas. El envejecimiento, la enfermedad y la muerte le siguen al nacimiento, pero no podemos aceptar con facilidad que esto es natural y correcto. �Por qu�? La respuesta es que hay ignorancia sobre la VERDAD DEL SUFRIMIENTO. Podemos decir, por tanto, que en las preguntas relativas al envejecimiento, la enfermedad y la muerte hay Ignorancia.

Tenemos entonces un peque�o haz de luz y sabemos y debemos aceptar que hay Devenir; Nacimiento; Envejecimiento; Sufrimiento; Muerte e Ignorancia. Pero la volici�n de la Identidad se alza entonces para hacer algo que evite lo inevitable y est� constantemente al tanto de su propia conciencia, y la conciencia se da cuenta de s� misma como Mente, diferenciada de todo lo que parece ser material.

La Identidad ve con un an�lisis mental que la base material que genera todas las cosas son los sentidos. Sabe que hay cinco sentidos. Los posee, y los cinco sentidos pasan entonces a pertenecer a la identidad, igual que el cuerpo y la mente. Son estos cinco sentidos del olfato, sabor, vista, tacto y o�do, junto con la presencia de la propia mente, los que le dicen a la Identidad exactamente qu� es lo que se va a perder cuando la conciencia se extinga.

La Identidad ve que tiene sensaciones y que a las sensaciones les siguen las emociones y que a �stas les suceden las percepciones de forma y los nombres que la conciencia le da a todas las cosas. Posee esasm emociones como si fueran su propiedad. Se niega a aceptar que son parte integral del proceso completo de nacimiento, vida y muerte.

Desea seguir siendo su propietaria, as� que desea poseer todo lo que pasa por los sentidos, sus sensaciones, sus emociones, su percepci�n de las cosas, su propia mente y cuerpo y su propia conciencia. Entonces, una vez asume una propiedad que nunca puede tener de verdad, se aferra a ella y no quiere perder nada de lo que tiene en apariencia.

Cada segundo cambia con ronda tras ronda de nueva ignorancia, nueva volici�n, nueva conciencia, nuevo an�lisis de la mente y materia que aparentemente posee, con el desarrollo de m�s direcci�n de los sentidos, nuevas sensaciones, nuevas emociones, nuevos deseos, nuevos apegos. As�, a cada segundo, a cada fracci�n de segundo, la Identidad se RECONVIERTE de nuevo y hay otro NACIMIENTO de la Identidad. Estas rondas alimentan la idea de su propio envejecimiento, de su sufrimiento y de la aproximaci�n de la muerte.

RONDA TRAS RONDA DE DOCE FACTORES CONTAMINADOS.


La Sensaciones
Las Emociones
Las Percepciones
La Volicion
La Consciencia
La Devenir de Identidad
La Nacimiento de Identidad
El Deseo
El Apego
La Enfermidad, Viejamiento y Muerte
La Ignorancia

La muerte parece ser la �nica cosa que detiene ese ciclo continuo de cambios. No habr�a problema, ni sufrimiento, ni preocupaci�n por la muerte, ni b�squeda de la eterna juventud, ni deseo ni apego si no hubiera conciencia. Pero la conciencia, junto con la fuerza vital, es l espejo de la VIDA.

�Hay alguna soluci�n? S�, la hay, porque si observamos detenidamente el modelo, nos damos cuenta de que el verdadero motor del ciclo del Sufrimiento es la Identidad que se ve a s� misma, y que es la controladora de nuestras actitudes, intenciones y acciones.

Si esa Identidad llegara a morir, entonces el ciclo se detendr�a. Pero el miedo es que si la Identidad se para, nos moriremos. Es cierto, nos morimos. Pero si la Identidad se muere, no hay raz�n para que cese la fuerza vital. Los sentidos pueden continuar con su trabajo, las sensaciones pueden desempe�ar sus tareas, la discriminaci�n puede seguir, las percepciones pueden surgir como antes.


Entonces, �qu� es lo que perdemos cuando la Identidad se disuelve? No hay m�s DEVENIR de la IDENTIDAD ni m�s RENACIMIENTO de la IDENTIDAD si nos mantenemos alertas.

Perdemos la conciencia de un "yo" que existe en realidad, pero no la sensaci�n de una ilusi�n del "yo". Perdemos la Ignorancia, el Apego, el Deseo y el Sufrimiento. La Conciencia contin�a y se emplea a discreci�n del sistema natural.

Es cierto que morimos, pero no hay ninguna Identidad que se preocupe por ello. Hay alegr�a ante el nacimiento, alegr�a con cada momento de la vida, incluso una alegr�a ante el conocimiento de la enfermedad y el envejecimiento y una alegr�a ante la muerte. Qu� extra�o que pueda haber alegr�a ante el conocimiento de la muerte.

�Aceptamos entonces la verdad del envejecimiento, la enfermedad y la muerte sin resistencia? S�, dejamos que todo ocurra sin resistencia de la mente. Confiamos plenamente en la FUERZA VITAL y en los PROCESOS NATURALES para que hagan el trabajo por nosotros. Y, parad�jicamente, encontramos que la IDENTIDAD, la misma delusi�n que busca la eterna juventud, es uno de los factores que acarrean el sufrimiento, la ignorancia, el envejecimiento y la muerte.

Su�ltalo. Acepta ser sin saberlo.



NO MALDIGAS LA OSCURIDAD, ENCIENDE UNA LUZ.








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