La directora revisó los documentos por última vez, todo estaba en orden según la ley, pero todavía le molestaba algo, subió la mirada para dirigirse a quien tenía al frente: una mujer delgada de unos treinta y algo años encima que poseía una hermosa y leve sonrisa en sus labios, formándole dos hoyuelos , uno por mejilla. Un cabello rubio semi canoso tomado a la rápida por un tomate de cabello y unos lentes pequeños que pasaban suavemente por el puente de su fina nariz.

- Dígame señorita Dumbledore. Esta seguro de esto?- preguntó la directora
- Por favor, llámeme Yaya- dijo la mujer- y si, estoy segura de la adopción
- Bueno, no hay nada que lo evite pero, ¿esta segura de que quiere adoptar a esa niña?
- Claro, o acaso hay algún problema con ella?
- No, no es eso, ella se porta muy bien, creo que es la que se porta mejor de todos los niños que cuidamos pero… sabe cometan cosas sobre ella
- Cosas?
- Sus propios compañeros y.. sinceramente, asusta… y mucho- dijo en un hilo de voz
- Pues eso me da mas alegría- dijo la mujer- quiere decir que la chica esta llena de sorpresas y créame, me encantan las sorpresas

La directora subió una ceja, por un momento pensó que la mujer estaba loca o era algo estrafalaria, bueno, su vestimenta algo hippienta la había sorprendido en el primer momento, aunque fuera toda de color blanco, ese manto de lana gruesa semi gris con detalles andinos y la gran mayoria de joyas en sus  orejas y cuello de color madera, de lo cual le había comentado que era de piel de coco.

- Bueno, si no hay otra cosa más que entregar me gustaría hablar con la pequeña- dijo Yaya levantándole de su asiento- a menos que desee invitarme otra taza de té, del cual aceptaría gustosa- añadió con una sonrisa muy sincera

La mujer vaciló un poco, pero se levantó de su asiento y le pidió a la mujer que la acompañara.
Jane la siguió en silencio mientras inspeccionaba curiosa el lugar: muchos niños jugaban por todas partes, dando una que otra mirada curiosa a la mujer hippienta y de blanca ropa caminando por los pasillos. Ella por decirlo, desencajaba con los colores oscuros y grises que habitaban en la casa, se notaba que estaba algo mohosa, pero todavía se mantenía con el cariño y el apoyo que daba la directora y de los voluntarios para cuidar a esos niños desamparados.
La directora le hizo una seña mostrando una puerta, la tocó levemente y la entreabrió.

- Sarah? Hola- dijo la mujer con una sonrisaola,
- Hola- se escuchó una pequeña vocecita adentro- sucede algo, señora directora?
- No pequeñita, solo quiero decirte que tienes visitas

La directora indicó a la mujer que entrara y le dijo que esperaría con una taza de té en su oficina.

La habitación estaba limpia y bien iluminada, distinguía unas cinco camas en total con distintos adornos y cubrecamas que le daban un toque muy modesto a la habitación. En la cama que estaba al lado de la ventana vió a una chica que tenía un libro de cuentos en sus manos, sus piesecitos se mecian levemente en el aire: parecía una muñequita de porcelana; llevaba un vestidito de tul algo roto de color celeste, su piel era pálida, demasiado para una criatura viva y sus ojos, grandes y brillantes, de un color entre gris y celeste. Lo más llamativo de la niña era su cabello, recogido en dos trenzas que caían sobre sus hombros, de un color muy poco usual en los seres humanos: Rosa Chicle.

Jane se acercó a la chica con una pequeña sonrisa.

- Hola querida- dijo Jane- Como estas?
- Bien. Gracias por preguntar- dijo la chica
- Cual es tu nombre?
- Me llamo Sarah Riddle, señorita- dijo la joven cortésmente- me alegra mucho conocerla
- Oh, que chica tan adorable, yo me llamo Jane Dumbledore y, sabes, mu gustaría hablar algunas cosas contigo
- Por su puesto.

Jane se sentó al lado de ella

- Sabes? Me comentaban que, a veces, cuando estas cerca pasan cosas extrañas, es cierto eso?
- Bueno… - la chica bajó la cabeza apenada- algo asi, pero sabe… solo ocurren cosas extrañas cuando estoy triste o me molestan
- Te molestan?
- Si, los niños mayoRes… dicen que soy un extraterrestre, por mi pelo, es distinto… y feo- dijo bajando la cabeza- luego algo pasa: se caen o algo asi, echandome la culpa, como si yo hubiera producido eso, además, otros me dicen loca- subió sus ojos hacia la mujer- ¿usted podría guardar un secreto?
- Claro, querida- dijo la mujer
- Atraigo a las serpientes- dijo en un hilo de voz y algo asustada- pero ellas me asustan, yo odio a las serpientes!
- En serio?- dijo Jane, quien se acomodó sus lentes- acaso puedes hablar con ellas?
- Noo… eso sería muy malo, solo.. me siguen- dijo agachando nuevamente su cabeza, por eso a veces me quedo aquí, y evito salir, en especial cuando nos llevan al zoológico.

La mujer suspiró aliviada. “No heredó llos poderes de su padre”- pensó

- Tu cabello no es feo querida- dijo la mujer acariciandole la cabeza- Tampoco creo que seas rara o seas un extraterrestre
- Pero entonces, señorita… que soy?
- Tu, Sarah querida- tienes poderes mágicos – dijo Jane
- Poderes?.. como los de un mago?
- Asi es, eres una pequeña brujita
- No creo que sea posible señorita
- Bueno, tu misma me lo dijiste, cuando estas enojada o te sientes en peligro, son tus poderes lo que hacen eso, a veces tu lo deseas hacer o meramente es de protección
- Pero como sabe eso?
- Yo soy una bruja- dijo la mujer con una sonrisa.

Sarah miró a la mujer de arriba abajo y luego lanzó un risita tapandosela con la boca.

- Usted es muy linda para ser una bruja- dijo Sarah- ellas son malas, feas y arrugadas
- Oh, me halagas con lo de linda, pero no todas las brujas son como lo piensas- dijo la mujer pensando en las visiones de los libros de cuentos de hadas que había hojeado hace tiempo.
- Entonces, me podría hacer una demostración?- dijo la pequeña
- Creo que si.

Se levantó del respaldo de la cama y se dirigió hasta la puerta, para ver que nadie podría entrar de improviso y la cerró.

La mujer se sacó su poncho de lana blanca para descubrir unos brazos blancos y delgados, llevaba una pulsera echa de piel de coco, la cual se sacó y la puso en la palma de la mano.

- Dime, te gustan los dulces?- preguntó Jane
- Si, claro, me facinan- dijo la niña
- A mi también, es mi segunda debilidad, con las verduras. Mi tío, cuando estudiaba en Hogwarts, la escuela de magia de Gran Bretaña, compartía dulces conmigo, en especial uno llamado Sorbete de Limon.

La mujer sacó una varita de nadie sabe donde y convirtió en Sorbete la pulsera ante losojos de la muchacha

- ES FANTASTICO- exclamó la chica quien recibía el sorbete a sus manos- cree que pueda aprender esto?
- Eso y más, si quieres. Per tendrías que venir conmigo
- Con usted?- dijo la chica- como una mamá e hija
- Asi es, claro si tu quieres,

A la chica le brillaron los ojos y una bella sonrisa se posó en sus labios. Dio un saltito fuera de la cama viendo a la mujer.
- Si! Quiero ser su hija- dijo dándole un abrazo a la mujer- Me tendría que cambiar de apellido?

- Mmmm… crees que Sarah Dumblerdore suena bien?
- Sinceramente no- dijo la chica con una sonrisa
- Yo tampoco, no te molesta dejarte el apellido Riddle,. No?
- Para nada, me gusta mi nombre!.
- Muy bien, empaca tus cosas, porque vamos ha hacer un largo viaje.
- Su casa queda muy lejos?- preguntó Sarah
- Pues digamos que si, es que tengo un nuevo trabajo y me mudé hehe- dijo la mujer
- En serio?, donde nos vamos?- dijo la chica con curiosidad
- Nos vamos a América del Sur- dijo la mujer- A Chile.

 

Capitulo 2

- No se si estas haciendo lo correcto Yaya- dijo Albus seriamente
- No se si es lo correcto, en serio que no, pero creo que es lo mejor para ella- dijo la mujer viendo hacia la ventana del despacho de su tío, quien pensaría que llegaría a ser el director de Hogwarts!- No quiero que el pasado de Viper arruine la vida de la pequeña.
- Y Aberfoth, que dijo?
- Me dijo, es tu vida, y ya estas grandecita para tomar tus decisiones, bueno, siempre lo hice hehe



A las afueras, en los terrenos, se podía ver a la pequeña con su vistoso cabello rosa junto a Hagrid, el semi gigante, quien le mostraba unas criaturas que estaba cuidando en ese momento. La chica se veía alegre, sus mejillas tenían un leve tono rosa mientras observaba las manos del guardabosques. Y Hagrid se veía contento con su nueva amiguita, el era un muchacho de unos dieciséis años, pero ya era de unos tres metros de altura y algo robusto.

- Sabes, hace un par de días vino Tom a mi despacho- dijo el director.
- Viper?- dijo la mujer asombrada- Te vino a ver?
- Así es, pero no te preocupes, no vino a preguntar por Sarah ni nada relacionado con eso
- La mujer dio un suspiro de alivio
- Quería venir a trabajar en el colegio, como profesor
- Profesor?, es una broma?
- También pensé eso- dijo el hombre con una leve sonrisa- Quería el puesto de defensa contra las artes Oscuras, pero claro, no lo dejé
- Otra vez.. vino por el puesto, no?
- Si, pero esta vez, estaba muy cambiado, si comprendes a lo que me refiero.

La mujer bajó la vista, algo asustada, pero luego lo pensó un poco.

- Podrías mostrármelo- dijo la mujer.

La mujer se volteó a ver la mesa de su tío, le había leído la mente y ya el pensadero, esa fuente misteriosa en donde uno podía ver los pensamientos o recuerdos de los demás estaba lista. Albus Dumbledore tomó su varita tocando su barba, sacando un pequeño hilo plateado de esta y la lanzó a la fuente el remolino comenzó a mostrar la figura de un hombre cuyos rasgos estaban algo deformados y sus ojos rojos brillaban bajo su capucha negra. Jane sintió como si un chorro de agua fría le cayera en el cuerpo.

- Entonces, es cierto, dijo Jane- Dejó de ser humano
- Lo siento- dijo su tío
- Tu me lo habías dicho tantas veces, pero, no quise oírlo, discúlpame tu a mi- dijo Jane
- No es cierto eso Yaya, solamente defendías a tu amigo, lo hiciste por lealtad, no, más bien por amistad, pudiste haberlo seguido si tu deseabas hacia aquel lado oscuro, pero optaste por lo bueno y por lo que crees, tu misma me lo dijiste: Tomaste tu propia decisión- dijo Albus tomandola de los hombros de manera de apoyarla- como lo hicimos tu padre y yo. Como toda una Dumbledore, como toda una Gryffindor

La mujer sonrió, ante esto, si, estaba orgullosa de su casa y de su familia y de la manera en que tomaba esto, ahora estaba más segura de lo que estaba haciendo era correcto.

- Con esto último me doy cuenta de que es más seguro lo que estoy haciendo- dijo Jane – Si ya intentó venir contigo, es probable que vuelva nuevamente y quien sabe si llegas a ceder o no estés aquí para evitar algo- dijo viendo a su tío- en tres años más Sarah cumplirá la edad en que tenga que venir a Hogwarts y su apellido tomará sospechas y es hasta probable que el sombrero le grite Slytherin en el momento en que roce su cabeza.
- Todavía no puedo creer que esa dulce chica sea la hija de Tom y además la nueva heredera de Slytherin
- Lo bueno es que no ha adoptado la lengua parsel, pero si atrae a las serpientes.
- Tal vez ese don no ha aparecido en su ser, por tanto no te descuides Yaya
- Lo se.

La puerta de la oficina se abrió mostrando  al joven guardabosques Hagrid y a la pequeña Sarah, quien estaba sentada en la palma del adolescente, se veía como una figurita de porcelana en manos del semi-gigante.

- Mami, hay muchas cosas bonitas aquí!! ME GUSTÓ MUCHO ESTE PASEO- dijo radiante de alegría
- Que gusto Sarah, ahora, preparate que debemos irnos
- Tan prontito- dijo la chica con un puchero- Rubeus me iba a mostrar el bosque prohibido.
- Hagrid… - dijo Yaya en forma de advertencia
- Pero no se puede ir de Reino Unido sin antes verlo Yaya- exclamó el muchacho como manera de remediarlos
- Dijo que hay centauros mami- dijo Sarah- centauros de verdad!
- Ay.. esta bien- dijo la mujer- Pero Hagrid, esta bajo tu responsabilidad, no la lleves a ver a las acromantulas
- Que son esas?- dijo la chica
- Son arañas gigantes Sarah- dijo Hagrid con una gran sonrisa- yo crié a el padre de todas ellas
- No, las arañas no, centauros si!- dijo la chica con una sonrisa
- Bueno, tu te las pierdes- dijo Hagrid algo ofendido.
- Gracias, Mami!- dijo la chica desde la palma de Hagrid
- Ten cuidado y no te separes de Hagrid, los quiero aquí en 20 minutos pues faltan muchas cosas por hacer.
- Si mami!

Ambos se alejaron rápidamente del despacho bajando las escaleras de caracol.

- Sabes- dijo Albus- Lo bueno es que no heredó el carácter de Tom
- La mujer soltó una carcajada- creo que iré a despedirme de Mirtle, me acompañas, Blanquito?
- Claro, aunque se vería muy extraño que el director estuviera en el baño de chicas.
- Son vacaciones de verano y los que están únicamente aquí son los elfos, fantasmas y los funcionarios, olvídate de eso.
- De acuerdo, de acuerdo.


Xxxxx

En el aeropuerto de Londres la pequeña Sarah se despedia de aquella nueva gente nueva que había conocido, nucna en su vida había visto a tanta gente con ropas extravagantes y a la vez tan cariñosa, en especial su nuevo amigo; Rubeus Hagrid, quien lloraba a montones y se secaba su nariz con un pañuelo algo sucio.
- Ayy Sarah, te voy a extrañar tanto, pero tanto- lagrimeaba Hagrid
- Yo también Rubeus- lagrimeaba la chica que estaba del cuello del muchacho
- Me vas a escribir verdad?- dijo Hagrid, te mandaré una lechuza una vez por semana, sabes como usar las lechuzas, no es cierto?
- Mami me lo explico- sollozaba la chica- Tu también recibirás cartas mías.
- Ay Sarah!, TAN PEQUEÑA Y TAN LINDA.

Un poco más lejos se encontraba Jane con su padre, Aberforth quien la despedía con una fuerte abrazo.

- Se que tomaste tu decisión y la respeto, solo espero que seas feliz, es decir, siempre quisiste ir a esos lugares tan exóticos
- Nunca dejé mis proyectos, solo los atracé, por algo que valía la pena- dijo viendo hacia el montón de brujos y magos que despedían a la muchacha y entre ellos su tío: Albus Dumbledore- No deberías hablar con el, papá?
- Yo con Albus no tenemos nada de que hablar- dijo con enfado Aberfoth
- La mujer negó con la cabeza con una sonrisa. Asi era su padre, un maldito testarudo y asi lo quería.

Sarah abrazó a Albus Dumbledore por ultima vez, le había tenido un gran cariño en los pocos dias que lo conocía.

- Entonces esta bien si te llamo Tío Blanquito?- preguntó Sarah en un susurro al mago
- Claro, ese apodo me lo puso tu madre muy cariñosamente. Dumbledore vio en los ojos de la chica una gran calidez, una de la cual jamás captó en los ojos de Tom Riddle desde el dìa en que lo conoció.
- Usted también me va a escribir, verdad?
- Claro querida, claro que lo haré.

Cinco minutos después Sarah y Yaya estaban en el avión rumbo a Sudamérica. Yaya le había explicado que había formas más rápidas de viajar en el mundo mágico, pero esto del avión lo harían una sola vez. La niña pudo ver a todos despidiéndose de ella con la mano y en un segundo después se esfumaron, como un suspiro.

 

Capitulo 3

La pequeña Sarah nunca había estado tan cansada y a la vez tan emocionada de algo. Luego de haberse bajado del avión, un bus la llevó, junto a su nueva madre hasta un pueblito- Este auto subió a un barco lleno de jóvenes en traje de marineros que cuidaban de los pasajeros y de los autos y camiones que estaban a su resguardo. Jane le puso un grueso chaleco de lana a la pequeña y una bufanda del mismo material.

- El frío en el mar es peligroso queridita- dijo la mujer sonriendo – y este viento puede dañar asta la garganta más fuerte del mundo.
- Uh? Viento?-preguntó la niña
- Mira. Quieres observar hacia donde vamos?
- La chica asintió con curiosidad

Jane guió a Sarah hasta un pasamanos de acero y le indicó que suba pero con cuidado. Llegando hasta los bordes del barco, en donde la gran cantidad de pasajeros observaban el paisaje, entre el pueblito que se alejaba y una gran masa de tierra que se acercaba.

- Esa es la gran isla de Chiloé- dijo Jane señalando la gran masa de tierra que se aproximaba, nuestra ultima parada será en Dalcahue.
- Y falta mucho?- preguntó la niña
- Pues menos desde que empezamos sonrió la mujer- y estoy segura que te gustará..oh! mira, tenemos escolta querida, mira el mar


La chica se acercó más hacia donde su madre le decía y vio hacia el mar, entre las ondas marinas vio lo que parecía ser una espalda de algo ovalado. Pronto algo saltó, asombrando a la chica.

- DELFINES!!- exclamó Sarah emocionada
- Toninas querida- dijo Jane- los delfines chilenos, no son bellos?,
- SIIII- exclamó la chica emocionada mientras miraba atenta el mar para ver nuevamente salir una espalda negra sobre esta.

Pronto, por el altavoz se escuchó La orden de volver a los autos, para continuar el camino por tierra, era regla en los embarcaderos que no se podia bajar asta que todos los pasajeros estuvieran en sus respectivos botes, Jane ayudo a la pequeña a bajar de la cubierta antes de volver a las suaves mantas de viaje que tenía en el asiento del bus.

- Descansa Sarita- le dijo, en una pocas horas más estaremos en casa.


Xxxx


Los prados eran verdes y el cielo parecía infinito, donde las nubes asemejaban grandes pedazos de algodón que para Sarah le eran irreales. Jane Cargaba una pequeña Maleta en sus manos, le había explicado a la chica que había echo un hechizo en donde en aquella pequeña bolsa estaba todo lo que nesecitaban.

- Doña Yaya, por aquí- se escuchó una voz en español

Era una mujer regordeta con una gran sonrisa en sus labios cuyo cabello, semi- canoso. Estaba tomado en una trenza. Llevaba un amplio delantal y encima un cal de lana negra.

- Doña Juana, supongo- dijo Jane en español
- Si, si- exclamó la mujer- oh! Y esta debe ser su hijita, digo yo
- Asi es- se dirigió a la niña quien estaba agarrada del poncho de lana blanco de su madre- Ella es doña Juana dijo Jane- salúdala
- Hola- dijo la chica en ingles
- Ohh… que ternura- dijo la mujer regordeta tomando a la chica en sus anchos brazos- es tan pequeñita. Si parece una muñequita con su cabello rosadito Ayyy- dijo dandole un beso en la mejilla

Sarah. Estaba algo impactada por ese gran recibimiento, y Jane lo noto de inmediato mientras lanzaba una pequeña risa.

- Sarah, en este continente la gente saluda y despide  de abrazos y besos en la mejilla- dijo la mujer- te daras cuenta que aquí la gente es algo mas: calida
- Oh.. entiendo, abrazos y besos- dijo la chica más tranquila.
- Bueno, que le parece si vemos su nueva casa doña- dijo Juana


La mujer las condujo hasta un terreno verde en donde se alzaba un casa de madera de dos pisos. Lo distinto al resto de casas de otras partes del mundo eran que esta casa sus cimientos no estaban fijados al piso con la tierra y sus murallas estaban enchapadas en pequeñas tejas puestas de manera vertical una contra otra.

- Esa es nuestra casa?- preguntó Sara maravillada
- Así es corazón-dijo su madre- que tal si la revisas por dentro

La chica no esperó más y salió corriendo a ver su nuevo hogar.

- Ay doña- dijo Juana viendo a Jane-todavía no me explico lo que habrá sufrido esa niñita y su madre
- Lo se- dijo Yaya con pesar- Mi tío y mi padre también me dijeron eso, cuando me enteré que su verdadera madre había muerto… y como era Viper… que diga. su padre
- Y me dice que su padre nunca supo nada del nacimiento de esta niñita
- Lo duda, ni siquiera sabía que la mujer estaba embarazada
- Pobre porotito- dijo Juana

Xxxx

Pronto apareció una carreta tirada por un caballo, su jinete se bajó del trasporte. Era un hombre de tez morena y muy delgado, su cuerpo era cubierto por un poncho de lana. Su coronilla era prominente, tal como lo era su bigote negro.

- Don Mauricio Benavides del Rosal- se presentó el hombre estrecando la delicada mano de Jane- un placer conocerla, oiga!
- Fue quien le construyó la casa- dijo Juana
- Es un placer conocerlo a usted también- dijo la mujer- me ha dado un gran lugar para vivir
- Ni lo mencione Doña Yaya- dijo em hombre apenado- es un placer ayudar a los brujos buenos, somos medios colegas
- Si, explicó Juana- el es medio brujo para sus cosas- le dijo a Jane
- Pero no habría echo nada sin mi buen ayudante- dijo volteando una sonrisa ante la pequeña Sarah- de seguro te gustará conocerlo- añadió- Mario… Marito, ven para acá

Un muchacho se bajó de la carreta mostrando a un muchacho moreno de la misma edad de Sarah. Tenía su pelo negro muy desordenado, estaba descalzo y su rostro estaba algo sucio

- Mi hijo Mario- dijo el muchacho palmeándole la cabeza-. Es medio lento para las cosas, pero créame que es un diamante en bruto- añadió viendo al niño
- Hola Mario. Dijo la mujer en español
- Hola- dijo el chico quedamente
- Oh, Mario – dijo don Mauricio- porque no saludas a esta linda señorita como te enseñe

El hombre puso al muchacho a pocos centímetros de la chica. Esta lo miraba de manera curiosa y Mario solo miró hacia otro lado.

- Que lo hagas!- dijo el hombre dándole un leve coscorrón en la nuca- niño leso.
- Bueno bueno- dijo el niño aclarándose la garganta y viendo a la chica – WEEEEL… COMEE… TU… CHILEEE- dijo en un pronunciado inglés

Jane sonrió un poco al terminar el saludo y Sarah lanzó una pequeña sonrisa

- Mami- preguntó Sarah- como se le agradece en español a alguien?
- Se le dice, “gracias”- dijo la mujer

Sarah se volteó al muchacho y le dijo un marcado “gracias” con su acento inglés. Tomó su rostro y le dio un beso en una de sus sucias mejillas. Los adultos sonrieron y lanzaron una leve sonrisa. Mientras que la chica se veia complacida de la manera en que había vuelto el saludo mientras el muchacho se limpiaba su mejilla en donde esta lo había besado.

Jane estaba contenta, su sueño se estaba cumpliendo y estaba segura, muy segura que le daría una gran vida a la pequeña. Lejos de un pasado que no merecía y en donde el nombre de Lord Voldemort era algo pasajero, sin importancia en aquella isla del fin del mundo.


Fin-

 


 

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