EL CULTO A VIRGEN NEGRA

Entre los muchos tesoros que los Cruzados trajeron de Oriente, se encontraban estatuas exquisitas de la Diosa Negra Isis, que fueron consagradas como Virgen Negra. La devoci�n a Ella se extendi� desde las catedrales hasta los peque�os santuarios diseminados por el campo en lugares naturales para la diosa de la fertilidad", comentan Marion Woodman y Elinor Dickson en su libro "Danzando entre Llamas".
Resulta interesante ver c�mo en una  �poca en la cual crec�a la adoraci�n a la casta Virgen Mar�a, la imagen de la mujer idealizada, aumentaba tambi�n la veneraci�n de la Virgen Negra. "Ella era una figura subterr�nea y todav�a estaba cargada de gran parte de su supuesto paganismo (fertilidad, naturaleza, tierra). Se la reverenciaba de manera clandestina, en la bendici�n de las cosechas, en la bendici�n del embarazo y el parto, en los oscuros excesos de la sexualidad y del placer en los misterios del cuerpo, y en la sabidur�a que puede experimentarse al hacer el amor -agregan-. Fue ella, en la experiencia mas �ntima posible para el alma, quien se abri� al Esp�ritu Santo, fue impregnada y alumbro un hijo de la Divinidad. En su soledad era independiente, una imagen liberada de lo femenino".

- La Virgen o Madona Negra es la �nica que puede unir nuestra sexualidad a nuestra espiritualidad.

- Ella es el s�mbolo de los poderes de la Tierra, quien encarna las energ�as del caos y de la creatividad.

- Es la representaci�n del afuerza vital de la materia

- Es la fuerza que tiene sus leyes propias, que hemos de empezar a descubrir dentro de cada una de nosotras y nosotros.

- Es la energ�a sagrada de nuestro interior, como vasos comunicantes de la energ�a c�smica que fluye en cada ser.

- Es la figura que se revela en nuestra conciencia durante los sue�os desde lo m�s profundo de nuestro subconsciente.


PROGRAMA DEL CURSO

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En el principio de su papado, Juan Pablo II reivindic� la imagen de las V�rgenes Negras, expresando abiertamente su veneraci�n por la Virgen de Czestochowa. Por ese entonces, parec�a ser un papa muy distinto al que luego amenaz� con la excomuni�n a las mujeres "sacerdotes" de la iglesia de Inglaterra. No parece ser la misma persona, quien conden� duramente "el regreso a las religiones pre-cristianas" experimentado en las �ltimas d�cadas y sostiene la imposici�n del celibato entre los miembros del clero, con lo cual se abre la puerta a las pr�cticas m�s aberrantes, que surgen de la represi�n del instinto natural, que fue creado por la misma Divinidad que nos dio la Vida y que, por lo tanto, deber�a ser honrado como algo muy sagrado.
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