Algunos mitos paganos que avalan la �herej�a�: � Las pr�cticas del Juda�smo, en tiempos de Jes�s, establec�an que el matrimonio era la norma y no hab�a una palabra para definir al hombre �soltero�. No exist�a el celibato como condici�n para ejercer el ministerio religioso (Margaret Starbird). � Or�genes, uno de los padres cristianos, mostr� una devoci�n m�stica por Mar�a Magdalena, confundi�ndola con la Diosa al llamarla �madre de todos nosotros�, y a veces �Jerusal�n, e incluso �La Iglesia� (Ecclesia, otro de los t�tulos de la Virgen). Or�genes afirmaba que Mar�a Magdalena era inmortal y hab�a vivido desde el principio del tiempo (Ethel Morgan). � El Evangelio que narra la unci�n por parte de una mujer, la posterior tortura, muerte y enterramiento del �Novio Rey� y la reuni�n de la Novia y el Novio en el jard�n son paralelos a ritos paganos de fertilidad propios de los cultos ubicuos e ind�genas del Cercano Oriente (Margaret Starbird). � Todo indica que Mar�a la Prostituta era otra forma de Mar�a la Virgen; dicho de otro modo, la Triple Diosa Mari-Anna-Ishtar, la Gran Ramera de Babilonia que era venerada junto con su hijo-salvador en el templo de Jerusal�n. El �Evangelio de Mar�a� dec�a que las tres Mar�as de los libros can�nicos eran la misma (Ethel Morgan). � La �gematria� (c�digos num�ricos) en el Nuevo Testamento Griego que identifica a Mar�a Magdalena con las diosas del amor y la fertilidad honradas en el mundo antiguo (Margaret Starbird). � Magdalena significa �la de la torre-templo�. El templo de Jerusal�n ten�a una torre triple que representaba a la triple deidad, y una de las torres llevaba el nombre de la reina Mariamne, encarnaci�n terrestre de la Diosa Mari (Ethel Morgan). � La imagen que vincula a dios con el g�nero masculino es idol�trica y extremadamente peligrosa, causando disfunciones en la familia por causa de que la madre no es igualmente respetada (Margaret Starbird). � Mari-Ishtar, la Gran Ramera, ung�a (o cristi-anaba) a su dios condenado a morir cuando �l marchaba al inframundo, a fin de que pudiera resurgir cuando ella lo indicara. Es decir, ella hac�a de �l un Cristo. Sus sacerdotisas elevaban lamentos por �l cuando mor�a en la carne como v�ctima sacrificial (Ethel Morgan). � La uni�n de Cristo y su Novia (quien representa a la Iglesia como �el pueblo de dios�) es de inmensurable importancia, porque representa el equilibrio sagrado y la armon�a de los principios femenino y masculino, como el s�mbolo Yin-Yang y como lo que Carl Jung llam� �la integraci�n de �Logos� y �Eros� (Margaret Starbird). |
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