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| Eran momentos de crisis para los Jedi. El Templo Jedi en Coruscant había sido infiltrado por agentes del Lado Oscuro de la Fuerza. La vida del Gran Maestro Jedi; Yoda; fué puesta en peligro en el atentado por asesinarlo. Obi-Wan Kenobi regresa al templo esperando poder ser aceptado por el Consejo Jedi, pero estos tienen otros planes... |
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STAR WARS: |
| Los cambios en el Templo de los Jedi golpeó a Obi-Wan Kenobi aún antes de que este pusiera un pié dentro. El Templo era por lo normal un sitio de meditación y estudio, el silencio era a veces interrumpido por suaves risas por detras de las puertas cerradas; las voces de chicos muy alegres corriendo, el suave y tenue murmullo sonido de las fuentes de agua. Pero ahora esa paz de había esfumado, pensaba Obi-Wan. El silencio que sentía no era el de las almas ocupadas que hacían su trabajo diario. Era el silencio de un santuario bajo sitio. Obi-Wan estaba al tanto que su formal Maestro; Qui-Gon Jinn; estaba en la sala de espera de El Consejo Jedi. En cualquier momento él iba a ser invitado a entrar. Ellos habían sido llamados al Templo por la más debastadora de las razones. El ataque a la vida del Gran Maestro Jedi; Yoda. Obi-Wan observaba a Qui-Gon. Para cualquiera, Qui-Gon parecía en una de sus usuales poses de compostura. Pero Obi-Wan lo conocía mejor. El podía sentir el estrés bajo su piel que lo agobiaba un poco mas allá del control. El Templo tenía la mejor de la seguridades. Como siempre; cerrado para visitantes y extraños. Pero ahora incluso a los Caballeros Jedi se les ordenó alejarse hasta nueva orden. Todos los arrivos y desembarcos monitoreados, y nadie era permitido salir excepto en la mas altas misiones. A pesar de todo eso, la mayoría de los Jedi conocían a Qui-Gon con solo verlo, ambos; a Obi-Wan y a el les fué ordenado identificarse por un examen retinal antes de entrar al templo desde los hangares. El dedo de la mano de Qui-Gon tocó a su lightsaber, entonces nada. Su rostro se suavisó un poco y entonces Obi-Wan supo que Qui-Gon invocó a la Fuerza para encontrar su centro de calma. Obi-Wan intentó de controlar su propia aprención. Se le quemaba la boca con preguntas y especulaciones, aun así no se atrevía a romper el silencio. Su relación con su Maestro había sido un poco extraña desde que Obi-Wan decidiera que no podía ser discípulo Padawan de Qui-Gon no más. El había renunciado a su entrenamiento Jedi para ayudar a los jóvenes y su gente; Melida/Daan a traer la paz en su planeta. Obi-Wan realizó el error que había cometido. El era un Jedi hasta los mismos huesos. Lo unico que deseaba era ser aceptado de nuevo en la orden y ser el Padwan de Qui-Gon otra vez. Qui-Gon ya le había dicho que lo perdonaba por dejar la orden de los Jedi. Pero, Si Qui-Gon lo había verdaderamente perdonado en su corazón, ¿Porqué el extraño silencio entre ambos? Qui-Gon era un hombre muy callado, pero Obi-Wan podía contar con el respeto y camadería que a menudo vió en los ojos de su formal Maestro, así como esporádicos destellos de humor. Obi-Wan también sabía que al entrar al Salón del Consejo, su propio destino sería decidido. Su corazón tocaron sus pensamientos de que tal vez el Consejo ya hubiese decidido y votado en aceptarlo de nuevo. Ya le había dicho tambien a Yoda su mas profundo arrepentimiento sobre su decisión. Esperaba de que Yoda apelaría por el en el caso. Pasó su mano por su frente. Tanta ansiedad lo había hecho transpirar. ¿Era acaso que el Templo estaba mas caliente de lo normal? Estaba a punto de preguntarle a Qui-Gon cuando la puerta del Consejo se abrió. Los doce miembros del Consejo estaban allí; en semi-círculo. Una alfombra roja en el suelo, y la luz entraba por las enormes ventanas que asomaban las Torres de Spires de Coruscant. En las afueras, las nubes se asomaban en el horizonte como sábanas metálicas. Un ocasional destello plateado asomaba, las las de las naves volando tomaban un rayo de luz al moverse las nubes. Obi-Wan solo había estado en el Salón del Consejo en contadas ocasiones. Siempre apreciaba el profundo sentimiento de la Fuerza en ese lugar. Inmediatamente sus ojos se posaron en Yoda. Era un alivio saber que el Maestro Jedi estaba de lo mas normal en su silla de siempre; aparentemente calmado y saludable. La mirada de Yoda se posó sobre de el; neutralmente. Obi-Wan se sintió como sacudido por una preocupación. Ubiera deseado que la gracia de Yoda fuera mas reconfortante. Qui-Gon tomó su lugar de siempre; en el centro de la sala, y Obi-Wan se le unió. El miembro Senior del Consejo; Mace Windú; no se andubo con protocolos. "Te agradecemos por haber vendio." dijo en su dignificada forma de hacerlo. Sus cejas de unieron en un gesto de preocupación. "Para serte franco, este suceso nos há conmocionado. El Maestro Yoda salió a meditar; como su costumbre. En el salón de las Mil Fuentes, de nuevo; como siempre. Antes de llegar al puente de repente una ola Del Lado Oscuro de la Fuerza le dió. El meditaba, escuchaba a la Fuerza, y en ese instante una bomba plantada bajo el puente explotó. La intención era asesinar a Yoda. Por suerte; no se le puede engañar asi de facil. Mace Windú hizo una pausa. Un suspiro colectivo invadió la sala del Consejo. Muchos dependían de la sabiduría del Maestro Yoda. "Mace Windú, aqui con ustedes estoy yo," dijo Yoda gentilmente. "Enredarnos en los ¿porque? no debemos, Concentrarnos en la solución, Sí" Mace Windú asintió. "El Maestro Yoda vió en un parpadear de ojos en su meditación a alguien huir. Esta persona escondida en una caida de agua, desapareció en un cerrar de ojos." "Poderoso en el Lado Oscuro el és" añadió Yoda. "Sabemos que Bruck Chun no había dejado el templo desde que se descubrió que el andaba con ladrones." Mace Windú dijo a Qui-Gon. "Aun no sabemos con quién se había aliado. Solo sabemos que hay un intruso en el Templo." "Há sido esta persona localizada? preguntó Qui-Gon. "No," dijo Mace Windú. Tomó algo de un lugar en su silla. "Pero esta mañana, un estudiante encontró esto. Estaba en las afueras de la Sala de Meditación." Qui-Gon tomó el papel que le alcanzó Mace Windú. La leyó, entonces se la dió a Obi-Wan. MEDITEN EN ESTO; MAESTROS: LA PROXIMA VEZ NO FALLARE Mace Windú descanzó sus brazos en los brazos de su silla. "Naturalmente, esto há sido el centro de consideración y debate. Sentimos que el Lado Oscuro está trabajando. Y no solo eso, pero si no que parece que el intruso se las há arreglado en sabotear el centro de poder de la estructura. Tú has notado el aire caliente. Tenemos problemas con la unidad de enfriamento. Cada vez que Miro Darron arregla algo en el Tech-Room, hay otra falla en otro lugar. Tambien hay varios problemas con la iluminación y los sistemas de comunicación en algunas alas del Templo. Miro está bajo presión para resolver esto." Obi-Wan estaba confundido. Mace Windú no le había dirigido la mirada durante este corta fase de información. ¿Porqué estaba el allí? tecnicamente el no era un Jedi, ya que el Consejo no le había extendido la oferta de regresar. Y tampoco era el Padawan de Qui-Gon. Hasta ese momento, cada mirada y cabezas del Consejo Jedi le observaban. La fría mirada de Mace Windú le estudiaban su cara. Obi-Wan se estremeció y recordó la compostura que debía guardar. No es facil tener la mirada exclusiva de Doce Maestros Jedi. La penetrante mirada de Mace Windú era la mas rígida de todas. Sus ojos oscuros tenían la forma de hacerse sentir como si estubiese viendo dentro de tu corazón, arrancando Cualquier secreto, sentimiento que ni siquiera el mismo estubiese conciente de tener. Öbi-Wan, esperamos que tú tengas presentimientos sobre qué es lo que Bruck Chan puede y hará," dijo pesadamente Mace Windú. "Yo no era su amigo," dijo sorprendido Obi-Wan "Tu eras su rival," dijo Mace Windú. "Eso puede ser de mas valor para nosotros." Obi-Wan no comprendía nada. "Pero no conocía a Bruck bien. Sabía como el movía su lightsaber en un duelo, pero no sabía lo que el tenía en su mente ó corazón." Nadie dijo palabra alguna. Obi-Wan se estremeció de nuevo, no quería traicionar su aprensión. Había decepcionado a los Maestros Jedi una vez mas. Mirando por todo el salón del Consejo, no pudo conciliar una mirada amistosa. Ni siquiera Yoda le daba valor. Quería meter sus manos en la túnica, pero no se atrevía. "Claro, haré lo que sea para ayudar," agregó rápidamente. "Solo díganme lo que quieren que haga y yó lo haré. Puedo hablar con sus amigos." "No será necesario" Interrumpió bruscamente Mace Windú. Entrecruzó los dedos de sus manos. "Hasta que una desición sea tomada por el Consejo, debemos pedirte en que no interfieras con los asuntos del Templo hasta que nosotros te lo pidamos." Obi-Wan se sintió como golpeado por un lightsaber. "Pero el Templo es mi hogar! " llorando dijo. "Eres bienvenido en el Templo hasta que tu situación sea resuelta, claro está," dijo Mace Windú. "Hay mucho aún que discutir." "Pero aún hay una amenaza real al Templo," argumentó Obi-Wan. "Ustedes necesitan ayuda. Yo no estaba aquí durante lo de la bomba. Soy uno de los pocos Estudiantes Jedi que pueden dejar afuera de los sospechosos. Alguien podía haber ayudado a Bruck. Yo podría investigar." Obi-Wan observó con un sentimiento de hundimiento lo abrazaba, había cometido un grandísimo error. Debía saber mejor que el pedir al Consejo que lo tomaran como Padawan basados en el hecho que el podría ser util a ellos en la crisis. La mirada profunda de Mace Windú lo cortó como hielo. "Yo creo que los Jedi se las pueden arreglar para solventar sus crisis sin esa clase de ayuda de tí." "Claro que sí," dijo Obi-Wan. "Pero deseo manifestar a todos los Maestros Jedi mi genuino arrepentimiento por la desición que tomé. Se sentía bien en el momento, pero hé visto lo erróneo que era. No quiero nada mas que lo que tube una vez. Deseo ser aprendiz Padawan, Yo quiero ser un Jedi." "Tener de nuevo lo que tenías, no puedes," dijo Yoda. "Diferente tu eres. Diferente es Qui-Gon. Cada momento lo hace mas. Cada desición su costo tiene." Ki-Adi-Mundi tomó la palabra. "Obi-Wan, tú has violado no solo la confianza de Qui-Gon; si no la de todo el Consejo. Tu no reconoces eso." "Pero si lo hago!" Exclamó Obi-Wan. "Tomo toda la responsabilidad por ello y lo siento mucho por ello." "Tu tienes tresce años de eda, Obi-Wan. Tu ya no eres un niño." dijo Mace Windú frunciendo el ceño. "¿Porqué vienes y hablas como tal? lamentarse no hace la ofensa desaparecer. Interferiste con asuntos interos de un planeta sin la aprovación oficial de los Jedi. Tu desafiaste la orden de tu Maestro. Un Maestro depende de la lealtad de su Padawan, justo como el Padawan depende de su Maestro. Si esa confianza se rompe, todo lo demás lo hace tambien." Las palabras de Mace habían doblado la consiencia de Obi-Wan. Nunca hubiera esperado que Consejo fuera tan severo. No podía ver a Qui-Gon. Su tristeza encontró a Yoda. "Nubloso tu destino es, Obi-Wan." Dijo Yoda mas cortes. "Dificil es el esperar. Pero esperar tu debes para ver tu futuro revelado." "Tu puedes retirarte, Obi-Wan," dijo Mace Windú. "Debemos hablar con Qui-Gon en privado. Puedes retirarte a tus antiguas habitaciones." Bien, al menos es algo, pensaba Obi-Wan. Se esforzaba en mantener su dignidad al retirarse del Consejo. Pero sabía que sus esperanzas se perdían con verguenza al abandonar el salón. |
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