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EL DERECHO INTERNACIONAL,
UN CAMINO PARA LA PAZ
Tema escogido para la XXXVII Jornada
Mundial de la Paz - 2004
(1º de enero de 2004)
El tema escogido para la próxima Jornada Mundial de la Paz, «El
derecho internacional, un camino para la paz», quiere subrayar
la importancia del derecho como garantía de relaciones internacional
orientadas a promover la paz entre las naciones. La reciente guerra
en Iraq, en efecto, ha puesto de manifiesto toda la fragilidad del derecho
internacional, en particular lo que toca al funcionamiento de las Naciones
Unidas.
La cuestión proviene de una profunda convicción del Santo
Padre Juan Pablo II: "El derecho internacional ha sido durante
mucho tiempo un derecho de la guerra y de la paz. Creo que está
llamado cada vez más a convertirse exclusivamente en un derecho
de la paz concebido en función de la justicia y la solidaridad"
(Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede,
13 de enero de 1997, n. 4).
Los principios fundamentales que inspiran esa convicción son
los mismos que animan el compromiso de la Iglesia a favor de la paz:
la igualdad de la dignidad de toda persona humana y de toda comunidad
humana, la unidad de la familia humana, la primacía del derecho
sobre la fuerza.
La humanidad se halla ante un desafío crucial: si no consigue
dotarse de instituciones realmente eficaces para combatir el flagelo
de la guerra, se corre el riesgo de que el derecho de la fuerza se sobreponga
a la fuerza del derecho.
Como afirmó el Concilio Vaticano II, la paz "no es la simple
ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas
adversarias, ni surge de una hegemonía despótica, sino
que con toda exactitud y propiedad se llama «obra de la justicia»
(Is 32, 17)" (Constitución pastoral Gaudium et spes, n.
78). En el plano mundial, el derecho internacional está llamado
a ser instru-mento de una justicia capaz de producir frutos de paz.
Por lo tanto, el derecho tiene la función de regular armoniosamente
la realidad internacional -hoy caracterizada ya no solo por sujetos
de naturaleza estatal- con el fin de prevenir los conflictos sin recurrir
a las armas, sino por medio de mecanismos y estructuras que puedan asegurar
la justicia anulando o superando las causas de potenciales enfrentamientos.
El mundo actual tiene, más que nunca, necesidad de vivir un renovado
y auténtico espíritu de legitimidad internacional: la
próxima Jornada Mundial de la Paz pretende ofrecer la contribución
de la Iglesia en esa perspectiva.
Ciudad del Vaticano.

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