Consideraciones sobre el Tipo y la Funcionalidad del Dogo Argentino.

Problemas y soluciones.


Prof.Werner F.Kirschbaum.B.Sc.Agr. y Dr.Otto Schimpf


Werner F. Kirschbaum es un experimentado juez Internacional All Breed argentino, especialista de 20 razas, de la FCI. Juzgo repetidas veces la raza Dogo Arg. en exposiciones generales y especializadas. La primera vez que juzgo la raza hace muchos a�os, le otorg� el mejor de raza a un cachorro de pocos meses, sobre los Campeones y CAC, causando una l�gica conmoci�n. El cachorro vencedor se llamaba Tilcara, que result� luego ser imbatible. Su estampa se transformo en el prototipo de la raza. Ser su descubridor tiene su m�rito. Considerado adem�s un experto en diferentes aspectos de la cinofilia, lo ubica favorablemente, para opinar sobre este tema.

Otto Schimpf es en forma incuestionable el mejor criador y la m�xime autoridad del Dogo en Europa.El ha llevado a su patria Austria,al corto plazo de ser reconocida internacionalmente la raza Dogo Argentino,los mejores reproductores y lineas de sangre que pudo adquirir en el pa�s de origen de la raza.El ha juzgado esta raza y muchas otras en todo el mundo y sobre todo en su "segunda patria" Argentina. El constituye sin lugar a dudas,una muy importante fuente y opinion sobre el Dogo Argentino.

Introducci�n.

Durante la varias exposici�n, del ultimo a�o, nos reunimos ambos jueces y durante los encuentros analizamos la situaci�n actual en que se encuentra la raza Dogo Arg. en general, sus problemas y posibles soluciones. Luego de un an�lisis exhaustivo de la raza, llegamos felizmente a las mismas conclusiones. Dado que sobre este tema existen una enorme cantidad de opiniones verbales, la mayor�a con caracter�sticas de juicios apresurados, con una alta dosis de empirismo, resulta importante dejar asentadas por escrito nuestras conclusiones, como una contribuci�n a la raza.
De esta forma pueden surgir nuevos argumentos al respecto, que se agreguen a omisiones o falencias del presente documento.
A continuaci�n hacemos las diferentes consideraciones sobre los distintos par�metros de la raza.

1.-Tipo.

La raza es el producto de la selecci�n funcional como perro de jaur�a en la caza mayor o de monter�a, que le imprimi� un sello inconfundible. Su tipo surgi� de aquella fuerte presi�n selectiva. Mientras se mantenga la misma ya sea en el deporte de la caza o pruebas equivalentes, el tipo se mantendr� y ser� su mejor soluci�n para no desviarse del mismo.

2.-Estuctura.

La estructura es el producto de una serie de par�metros �ntimamente concatenados y dependientes entre si.
Encontramos en este momento en la poblaci�n de dogos, gran variabilidad en su estructura, que marcan serios defectos. Ello sucede siempre en razas relativamente nuevas como es el caso del dogo. Esto en muchos casos perjudican su capacidad funcional y hasta le hacen perder tipicidad.
Observamos perros construidos incoherentemente. No concuerda en ellos su parte delantera con la trasera. Parecen trozos de distintos perros ensamblados entre si.
La �nica soluci�n para corregir estas falencias, es cruzar con perros correctos, sobre todo considerando la regi�n defectuosa. Tratar de corregir con el defecto opuesto, por ejemplo cruzar con mayor altura, que la correcta para solucionar una deficiencia de alzada, constituye un grave error desde el punto de vista de selecci�n con base gen�tica. Trat�ndose en este caso de un fen�meno de herencia polig�nica se obtiene una gran dispersi�n del factor en la progenie con una pobre soluci�n para mejorar el problema considerado.
A continuaci�n consideramos cada uno de los par�metros concernientes a la estructura separadamente.

a.- Proporci�n.

Los problemas de proporci�n afectan directamente a toda la estructura.
El Dogo Arg. es un perro que jamas debe ser corto y tampoco debe mostrarse largo. La indicaci�n es que no debe ser mas del 10% mas largo que su alzada. Vemos perros que superan esta medida, perdiendo firmeza en su l�nea superior. Si ello se debe a que es largo de lomo aparecen malas angulaciones y aplomos traseros deficientes con perdida de balance en el perro. Tampoco puede ser corto, resultando mas alto que largo, que hacen que el perro tenga una tendencia a amblar presentando angulaciones abiertas y aplomos deficientes. A veces encontramos perros con una buena proporci�n, pero resulta que son largos de lomo y cortos de grupa, o poseen la grupa muy ca�da, con equivalentes consecuencias desastrosas en su estructura. La falta de proporci�n siempre le quita rendimiento al trabajo, pues el perro tiene que tratar de compensar su consecuente falta de equilibrio estructural.

b.-Angulaciones.

Debemos tomar en cuenta que el dogo en sus movimientos de traslaci�n en su trabajo, corresponde a un trotador de aguante y a un galopador normal, es decir intermedio en ambos andares. Ambos f�cilmente definibles y acomodados a su acci�n. Se muestra como un galopador continuo y en ocasiones debe ejercer un r�pido pique,para lo cual debe estar bien construido.Jam�s corresponde a casos extremos como la carrera de un galgo ,con su correspondiente tibia larga, ni tampoco a la de un trotador de amplia cobertura de tren trasero y delantero. Por lo tanto con angulaciones medianas entre las que poseen los tipos extremos, le permite desarrollar sus andares de rendimiento y aguantador necesarios para la caza, que son t�picos de la raza. Las angulaciones muy abiertas o cerradas, surgen de marcados defectos de proporci�n y estructurales, con la consecuente p�rdida de balance.

c.- Aplomos.

La incorrecta proporci�n y los defectos estructurales, afectan ambos a las angulaciones afectando consecuentemente a los aplomos, tanto en el tren delantero como en el trasero. En el tren trasero, los lomos largos, que generalmente presentan grupas cortas, hacen que el perro para compensar el efecto sobre las angulaciones y el apoyo de las patas, se vea necesitado a juntar los garrones, para compensar el desbalance. Las tibias excedidas en largo producen gran flojedad en los garrones, afectando en gran escala los aplomos traseros. En el tren delantero la falta de angulaciones, afecta y presenta una falta de antepecho, con codos flojos y manos abiertas en el apoyo de las mismas. En general en los dogos encontramos falta de angulaciones y en algunos casos graves discordancias entre las angulaciones de ambos trenes, con consecuencias no deseadas en el resto de la estructura del perro.

d.-Balance.

Es un par�metro que pocas veces se considera y es frecuentemente desvirtuado por las paradas forzadas o "stay" con que nos muestran los perros en las exposiciones. El balance es f�cil de apreciar, cuando se pone de manifiesto, en un perro parado naturalmente, sin ninguna clase de ayuda, con el equilibrio que muestran todas sus partes. Es como una mesa de cuatro patas, que se muestra firme. Todas las partes se corresponden y est�n perfectamente ensambladas para darles firmeza y equilibrio. Una buena estructura y proporci�n, produce siempre un buen balance. En los dogos, por causas que resultan evidentes, encontramos pocos perros con balance, que resulte satisfactorio.

3.-Movimiento.

La armon�a, que conforman todos los par�metros antedichos, se pondr�n ampliamente en evidencia, en el movimiento de traslaci�n del perro. Como el dogo, durante la cacer�a, debe moverse incansablemente hasta alcanzar su presa, su estructura no puede claudicar en ning�n momento. El movimiento es la prueba de fuego, donde ning�n defecto estructural pasa desapercibido, manifest�ndose indefectiblemente. El perro comienza a claudicar donde primeramente siente el defecto. La cuerda siempre se rompe por la parte mas fina. Cuando movemos dogos es frecuente, que lo primero que nos llama la atenci�n son perros que aflojan y terminan cediendo en su l�nea superior. Ello se debe a que adem�s de una debilidad en la parte superior el efecto es acentuado por un lomo largo sumado a una grupa corta. Esta falencia es sumamente grave, puesto que si el empuje trasero no se transmite al tren delantero, a trav�s de una columna firme, el esfuerzo mec�nico de las patas traseras se malogra. Luego observamos muchas veces, la falta de continuidad del esfuerzo trasero, en las manos delanteras.
Ello se debe fundamentalmente a la falta de alcance del tren delantero, acentuado por una falta de alcance de las manos, sumado a una falta de firmeza de los ligamentos, que afirman todo el tren delantero al torax. Ante esta situaci�n el perro no tiene mas remedio que bajar la cabeza para atajar el impulso trasero y poder tirar el perro hacia adelante. Observamos en el movimiento falencias en el tren trasero, que es menos critico, que la firmeza superior y el alcance delantero. Las patas traseras solamente tienen que empujar el perro hacia adelante, firmemente adosado en la articulaci�n de la cadera, sin depender de otros factores. Pero esas grupas altas y ca�das le quitan mucho las posibilidades de otorgar al perro unas buenas angulaciones traseras y un buen desarrollo del muslo quit�ndole fuerza al mismo, hacen que el empuje trasero resulte pobre y le falte amplitud. Para corregir estos defectos tenemos que lograr un perro bien proporcionado, con l�nea superior firme, por poseer un dorso firme y una grupa larga y bien posicionada, que como consecuencia nos muestra un lomo preferentemente corto. El largo correcto, es un dorso el doble del largo del lomo y con una grupa 2/3 del largo del dorso. Adem�s tratemos de obtener un dogo con una esc�pula larga, con un buen antepecho, que permita un h�mero suficientemente desarrollado, para permitir una angulaci�n equivalente a la trasera, otorg�ndole el alcance necesario. En el tren trasero busquemos un suficiente largo de grupa con buena colocaci�n, que permita un muslo amplio y angulaciones traseras deseadas.
Tomemos en cuenta, que los defectos de aplomos y del paralelismo en ambos trenes, provienen siempre de deficiencias estructurales, que consecuentemente producen claudicaciones compensatorias. El perro ante esta situaci�n baja r�pidamente su rendimiento de trabajo mostr�ndose fatigado y frecuentemente dolorido. 

4.-Cabeza

En general en los dogos es dif�cil encontrar cabezas at�picas y faltos de la expresi�n caracter�stica. Pero hay tres temas, que deben preocuparnos.
El mayor problema es una trompa corta.Un buen largo de trompa.con una propocio de 1:1 con el cr�neo, es un elemento fundamental en la expresi�n del tipo,debido a que un dogo de trompo corta se muestra inmediatamente atipico.

a.- Orejas.

Para su trabajo en la cacer�a, resulta funcional que el dogo las lleve cortadas. La FCI, y por extensi�n la FCA, exige la alternativa de no obligar al corte de las orejas. Ante tal circunstancia las orejas deben mantener la forma de las que actualmente poseen si no se las llegasen a cortar. De otra manera va a suceder, como en los Dobermanns y Boxers ingleses, donde est� prohibido el corte de orejas y al buscarse una oreja ca�da y pegada a la cabeza, los cr�neos de los mismos adquieren una forma redondeada, cambiando a la cabeza su fisonom�a original quit�ndoles la tipicidad original. Debe tratarse que en el dogo no suceda lo mismo, evitando de buscar una oreja pegada al cr�neo. Deben mantener las orejas sin cortar, su forma levemente erectas, no implantadas demasiado abajo, para evitar malas consecuencias.

b.- Dentadura.

Son muy discutibles los puntos de mordida y faltas de piezas dentarias expuestos en el standard de la raza.

b1.-Mordida. 

Muchos dogueros prefieren la mordida en pinza, aduciendo su superioridad. Este es ya un concepto antiguo. Sostienen que la mordida en pinza, es mas firme y efectiva. Es sugestivo que ning�n mam�fero carnicero salvaje muerda con esta modalidad.
Todos lo efect�an en tijera, comenzando por el lobo, antecesor directo del perro.
Adem�s resulta ser la mordida mas efectiva para prender, cortar y arrancar. La mordida en pinza produce un desgaste mayor de los incisivos y una destrucci�n acelerada de los mismos, d�ndole una vida mucho mas corta. Finalmente, hoy en d�a, se ha comprobado, que la mordida en pinza es un prognatismo incipiente, con una firme base gen�tica, que hace, que como consecuencia, muchos dogos producen descendientes con incisivos torcidos. Los criadores de las razas terriers, hace ya muchos a�os, que vienen penando con su antigua mordida en pinza, promovida por los ingleses, para llegar a la mordida en tijera. Continuamente le aparecen ,perros con prognatismo e incisivos torcidos. Ellos se convencieron hace muchos a�os que la mordida en pinza no ofrece ninguna ventaja y resulta un inconveniente grave. Por ello en el dogo hay que llegar lo antes posible a la mordida en tijera, por ser m�s eficiente y crear menos problemas de defectos en la misma. Todo lo dem�s, resulta ser un viejo mito.

b2.-Piezas dentarias.

El dogo necesita para ejercer su funcionalidad una dentadura completa y declarar que la falta de PM,s no es importante,no tiene desde el punto de vista cinol�gicobase de sustentaci�n.Alguna falta de una pieza individual de menor tama�o puede excepcionalmmente tolerarse excepcionalmente. Existe otro mito, donde se opina, que el perro al morder, puede respirar mejor si hay orificios por molares ausentes.Se olvidan, que para respirar, el perro tiene la nariz. El perro mordiendo tiene la boca cerrada y es poco el aire que puede inspirar en esas circunstancias. Cuando se producen faltas de piezas premolares y de molares, aparecen las dentaduras torcidas y piezas supernumerarias. Se entra en un caos ,en la selecci�n de la boca de la cual es dif�cil salir. La herencia de falta de piezas dentarias en esa zona, est� en relaci�n directa al tama�o de las mismas. Prueba de ello es que los primeros molares que desaparecen, cuando disminuye el tama�o de las mismos son los primeros premolares inferiores y los �ltimos molares inferiores. La base gen�tica es que se trata de una herencia cuasi cuantitativa.

5.-Caracrer�sticas y color de pelaje y piel. 

Todos estamos concientizados con el pelaje blanco del Dogo Arg. Nores Martinez manifest�, en su tiempo, que hab�a hecho al dogo blanco, o de gran fondo blanco como el pointer, porque es el color posible en el perro, que mas se resalta ante el inmenso fondo verde de los pastos y el monte. Tambi�n porque luego de la gran cantidad de cruzamientos entre distintas razas, el blanco era el �nico color capaz de emparejar el pelaje de ese crisol de razas, que resulto ser el dogo. El blanco al inhibir la formaci�n de pigmento, elimina la posibilidad de la presencia de cualquier color, uniformando el pelaje de ese conjunto de perros. Algo parecido sucedi� con los pollos parrilleros, que tuvieron que hacerlos a todos blancos. Los productores penan en la actualidad por la falta de pigmento que poseen en la piel y patas estos animales de consumo, que no pueden solucionar plenamente con el suplemento de grandes dosis de carotene, en el alimento. A los dogos les esta sucediendo, algo semejante, que a medida que pasan las generaciones son cada vez mas blancos por la intensa selecci�n que se realiza en ese sentido. Hoy podemos apreciar una cantidad de animales con zonas excesivamente despigmentadas, en narices, ojos y labios. Ello se debe a que el blanco del pelaje del Dogo Arg. proviene de la acumulaci�n de los genes de la serie "s", llamados "Piebald spotting", que producen manchas blancas. La acumulaci�n de manchas blancas hacen que se llegue al extremo de anular pr�cticamente todo el pigmento en el pelaje del perro. Seleccionando en este sentido se llega a trav�s de las generaciones a despigmentaciones, en zonas de trompa y ojos, discriminadas en la selecci�n, pero dif�ciles de frenar en la cr�a. Ademas esta probado cientificamente que la manifestaci�n del alelo extramo de este gen en forma homocigota est� asociado aa la sordera parcial o bilateral en el perro como sucede en varias razas p.ej.en el D�lmata.La �nica soluci�n, es introducir en la raza, perros con marcas oscuras en la zonas deseadas con mas pigmento. Observamos, que los buenos criadores, recurren a reproductores manchados para solucionar problemas de despigmentaci�n. Podemos comprobarlo revisando los pedigrees de buenos ejemplares de la raza, donde encontramos antecesores con manchas oscuras en zonas apropiadas. Adem�s no conviene llegar a perros con piel completamente despigmentada, pues la misma resulta sumamente sensible a par�sitos externos, alergias e inclemencias del tiempo. A ning�n perro le puede favorecer esto y menos al dogo, que es un perro de campo.
Sin duda seria mas inteligente, llegar a la misma soluci�n, que los ingleses llegaron con el Bull Terrier, luego de una larga experiencia, no descalifican ni penalizan manchas de color en la cabeza ni en la piel en dicha raza. La soluci�n equivalente en el Dogo Arg. seria permitir manchas de color oscuro en la cabeza y frente del perro, con limitaciones adecuadas, como tambi�n una buena pigmentaci�n en la piel.Lo ideal seria obtener una piel totalmente pigmentada como la exigida en el standard del perro de la raza Kuvasz,que siendo completamente blanco se busca que su piel sea totalmente oscura.Los h�ngaros copiaron esta modalidad de su ganado asi�tico del tipo del Zeb�,que posee el pelaje blanco,que no absorbe el calor solar y cuya piel negra presenta una m�xima resistencia a la irradiaci�n solar.Obtener ello en los perros no es tan complicado,ya que es frecuente observar en caniches blancos toda la piel de color pizarra observable en todas las regiones razuradas.
Ultimamente se observan muchos ejempleres con un pelaje que carece de la densidad suficiente,cayendo en extremos en que la piel llega a hacerse visible.Este hecho no favorece al dogo,debido a que para sus actividades en el campo y en la monteria,ademas de poseeer un a piel gruesa y resintente es conveniente que posea un pelaje liso con un suficiente largo de sus pelos que le permitan otorgar al pelaje una suficiente densidad y cobertura,como sucede en el Fox Terrier de pelo corto.Ello con el objeto de darle al cuerpo una mayor resistencia ante las inclemencias del tiempo y frente la lucha en la caceria. El problema indicado proviene y se arrastra,debido a que en su origen,en el dogo intervinieron razas que poseen un pelo sumamente corto y de poca densidad.

6.-Substancia.

En general observamos en la raza ejemplares substanciosos y de buen hueso.
En algunos casos encontramos ejemplares, que nos impresionan por su gran fortaleza y peso. Son casos de ejemplares demasiado voluminosos, excedidos de alzada. Estos perros no resultan aptos para la caza mayor. Les falta agilidad, velocidad de acci�n y aguante. Sobre todo, en una zona como el monte chaque�o, con su bosque achaparrado, donde el perro debe correr debajo de los arbustos de porte bajo. Se debe llegar por lo tanto, a la correcta alzada, con la debida substancia. Pero se encuentran tambi�n perros, que son faltos de substancia y hueso. Sobre todo en las hembras, donde frecuentemente los criadores no ponen suficiente atenci�n. Piensan que una perra no es mas que una maquina de producir cachorros. Creen que cruzando con un buen macho todo est� solucionado. Se olvidan, que la mitad de la gen�tica de los cachorros, viene de la madre. El prestigio de un criadero, surge de la calidad de cachorros que produce, condicionado a la calidad de hembras que posee el mismo. Un buen macho apropiado para cruzar, siempre es posible conseguir, aunque se encuentre fuera del criadero. Buenas hembras no vende nadie. Dedicarse a exportar los mejores vientres producir� graves consecuencias a las generaciones futuras.

7.-Aptitud funcional.

El dogo fue seleccionado por su aptitud, como perro de jaur�a, en la caza mayor. Simplemente, la misma constituye en perseguir a la presa, empacarla o inmovilizarla para luego poder ultimarla. Para ello se necesita un perro inteligente, valiente y agresivo, que sepa trabajar en equipo, aprovechando al m�ximo el trabajo en conjunto, mancomunando el esfuerzo de todos los perros. Lo que se pretende del dogo, es esa eficiencia en el ataque a la presa, cuando mutuamente se observan y estimulan, observ�ndose ese entendimiento entre ellos, cuando primero rastre�ndola y luego la van inmovilizando. Es un error pretender evaluar un dogo solo por su valent�a atacando en forma individual a una presa, de mayor tama�o y peso que �l, muchas veces con graves consecuencias sobre el perro, sin apreciar su capacidad de trabajo de equipo.
Se deben aprovechar otras cualidades del dogo. Como perro de jaur�a, posee un gran instinto gregario, y por lo tanto hay en �l un insobornable guardi�n de la familia humana y sus bienes, a la cual pertenece. No se debe en cambio pretender adiestrarlo como perro de polic�a. Est� en contra de sus instintos ancestrales, el morder y tener que soltar a la orden. Su color blanco no lo favorece, para ciertas operaciones policiales y militares. Pero por otro lado su gran resistencia al castigo, lo hacen un perro ideal para la defensa. Cuanto mas castigo recibe, mas fiereza manifiesta en su ataque defensivo. La polic�a americana lo enfrenta a malhechores, que inocentemente portando un bate de beisball atacan a personas y luego al perro, que no cede ante el castigo, enfureci�ndose cada vez mas.
Siendo el dogo un perro de jaur�a, pretender emplearlo como perro de pelea, es desvirtuarlo en su raza. Ello solo se encuentra en mentes primitivas, que manifiestan su salvajismo y sadismo inadmisibles, que con una falta completa de sensibilidad frente al perro, se deleitan con su sufrimiento. Adem�s todo perro condicionado a la violencia, exacerbada su agresividad por la locura de la pelea y con su salud mental afectada, se transforma en un peligro para el ser humano. 

8.-Soluciones para la selecci�n y crianza de la raza.

a.- Sin individualizaci�n eficiente, no hay selecci�n posible. El tatuaje, chip y an�lisis de ADN, son controles individuales, sin los cuales todo esfuerzo de mejoramiento intenso resulta est�ril.

b.- Confecci�n de pedigrees con informaciones adicionales �tiles para la selecci�n y no simplemente una colecci�n de nombres de los antecesores.

c.- La raza posee algunos problemas de car�cter hereditario, ante los cuales debe pasar por rigurosos controles, para posibilitar la eliminaci�n de estos defectos, que afectan su funcionalidad.

c1.-Sordera: Hay datos de un 50% de la poblaci�n con sordera parcial o bilateral. Dado, que la sordera unilateral es dif�cil de determinar en el parro, pero siendo de igual importancia hereditaria,debe utilizarse para ello el espec�fico test de BAER.

c2.-Displacia de cadera y codo: Ninguna raza puede descuidar esta patolog�a pues casi todas la poseen en cierto grado. Deben efectuarse los controles del caso y criar tomando en cuenta su grado de heredabilidad.

c3.-Dentadura:Deben efectuarse las previsiones del caso, identificando los ejemplares con defectos, para poder seleccionar la raza contra los casos de prognatismo, incisivos torcidos y falta de piezas dentarias.

d.- Prueba de caza mayor, mostrando su valent�a y trabajo en la jaur�a.

e.- Firmeza al tiro y resistencia al castigo. 

Este trabajo es solamente posible con entidades especializadas en la raza, mancomunando sus esfuerzos en forma continua y eficiente. En pa�ses grandes, por razones de distancia y mejor control, mas de un club especializado de la raza es necesario. Adem�s la competencia entre clubes es siempre saludable y estimulante, evitando que la raza caiga en pocas manos ego�stas y con opiniones unilaterales que pierden en inteligencia.
Sin duda con el Dogo Arg. se ha logrado una gran raza. Conviene por lo tanto esforzarse, para solucionar selectivamente aquellos problemas que presenta la raza, con el fin de continuar y acelerar su camino ascendente de mejoramiento.
El dogo, por sus cualidades,va siempre a satisfacer a su due�o, siempre y cuando caiga a buenas manos,como siempre sucede con todo perro.


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