El Emperador y la Emperatriz del nuevo Punk Rock...
13/10/02
Sí, vamos a seguir disfrutando del
retro-rock, pero antes una palabritas para el soundtrack de “Spider-Man”.
Aerosmith me hizo llorar: aún no me explico por qué grabaron una versión tan
patética para “Theme from Spider-Man”. Vamos, si son los dioses arrugados
que firmaron “Dream On”, “Sweet Emotion” y “What It Takes”, entre
muchas... incluso su lacrimógena colaboración para “Armageddon” salvaba.
De hecho, el cover arácnido de Ramones ahora parece más imprescindible que
nunca. Del resto del álbum, sólo se salvan Macy Gray, el viudo Jerry Cantrell
y los reyes del revival, The Strokes y The Hives, dupla que nos lleva de hocico
a Detroit y sus hijos más queridos del momento: The White Stripes.
Si los mencionados son monarcas, entonces The White Stripes son emperadores. Básicamente,
porque calladitos, pero ya van en su tercer álbum, “White Blood Cells”
(2001). Y con mayor justicia, porque musicalmente suenan más variados pese a su
diminuta formación: Meg White (batería y coros) y Jack White (voz, guitarra y
piano). Vistiendo su tradicional atuendo rojo-blanco, este equipo vuelve a
demostrar una verdad tan obvia que suele pasar camuflada: en el fondo, lo que
importa es hacer buenas canciones. Es lo que diferencia a unos saludables
American Hi-Fi de bandas clones como The Calling, (prometí no fregar más de
Creed).
Después de leer y escuchar tanta lata sobre el rescate de las raíces del rock
& roll en boga, mejor nos fijamos en la música. En cómo el hermano Jack
conecta su amplificador en “Dead Leaves and the Dirty Ground” y el ataque se
transforma en una melodía vaquera. Luego, la pálida Meg nos bendice a puro
baquetazo en “Hotel Yorba”. Si buscas el necesario hit para dedicarle a la
novia punketa, ahí llega “Fell in Love with a Girl”, cuyo video
lego-animado es de lujo. El dramatismo de “I Think I Smell a Rat” lo
convierte en el “Smells Like Teen Spirit” del rock de garage. Ah, y las
letras del combo son de primera división: “si hay algo bueno sobre mí, soy
el único que lo sabe”, canta Jack en “The Same Boy You`ve Always Known”.
La demasiado excelente “We`re Going to Be Friends” debería estar en la
banda sonora de “Los Excéntricos Tenenbaums” (películazo). Es el tipo de
canción que haría derramar una lágrima a la gélida mapache Margot-Gwyneth
Tenenbaum. Es el tipo de masaje que nos entibia el corazón mientras afuera
llueve.
Citando una de sus canciones, la música de The White Stripes es hermosa sin
ninguna razón particular. El dúo cosecha y remezcla con clase y furia la mejor
fruta americana, esos racimos de blues-soul-country-folk que en algún momento
emborracharon a gente como U2, Primal Scream y Gomez. “White Blood Cells” es
el disco ideal para combinar con la distorsión de The Jon Spencer Blues
Explosion.
A todos quienes gustan de las bateristas, Meg luce excelente. Las señoritas
gozarán al constatar que Jack no es otro imbécil deprimido que toca rock
minimalista para vengarse de todas las chavas que le dijeron NO.