El
presente texto fue escrito antes de la muerte de George Harrison

Revisar la obra de
George Harrison confirma lo oculto tras los apellidos más célebres del pasado
musical pop reciente: el opaco benjamín del cuarteto que puso a Liverpool en la
geografía mundial fue el arma "secreta" de los Beatles. Doblemente
lamentable es, entonces, que su producción extragrupal haya escrito una
trayectoria francamente descendente a partir del cenit creativo en su debut
solista. Nacido en una humilde y unida familia de clase trabajadora del puerto,
e inspirado por su afectuosa y optimista progenitora a perseguir sus sueños
hasta lograrlos, el esmirriado pero animoso chico descubrió -como tantos antes
y después-, en la modesta guitarra usada conque su mamá consintió el temprano
interés musical a sus diez años, la mejor vía para canalizar la rebeldía
manifiesta desde entonces en su estilo de vestir y su reticencia a cortarse el
pelo que presagiaron la revolución que coprotagonizaría al fin de su
adolescencia.
El Beatle "callado"
Se ha señalado
con razón la gran sombra que sobre el beatle "callado" proyectaron
Lennon y McCartney: recordemos que el arrogante John sólo aceptó la propuesta
de Paul de incluir en sus Quarrymen al chico enfundado en los jeans más
apretados que habían visto hasta entonces, porque a sus escasos catorce años
sabía ya más acordes que ellos dos juntos; y que su obsesivo estudio del
patriarca Chet Atkins y sus rockabillyosos descendientes Carl Perkins, Eddie
Cochran, Buddy Holly y Duane Eddy se había desarrollado tanto que no sólo
requinteó, sino coescribió con Lennon el instrumental "Cry for a
shadow", su único tema original grabado en las sesiones que, acompañando
al cantante Tony Sheridan, les produjo aún en Hamburgo Bert Kaempfert. El carácter
retador, melancólico e individualista exhibido ahí en embrión, reaparecería
en memorables aportaciones a la discografía beatleana: "Don't bother
me", su primera canción grabada, del segundo álbum With The Beatles,
escrita en su lecho de enfermo como respuesta al acoso del editor de un tabloide
musical; dos discos después, pionera del wah-wah (todavía sin pedal,
controlado desde su guitarra Gretsch), "I need you", primera de muchas
canciones de amor inspiradas por su trágico primer amor y futura esposa Pattie
Boyd, la beldad rubia que conoció en el foro de A hard day's night; del
también fílmico Help, la vaquera "You like me too much", joya
olvidada cuya fe en el amor no fue, para su infortunio, agorera; del seminal Rubber
soul, pionera del bajo con fuzz, "Think for yourself", escrita
poco antes del compromiso nupcial con Pattie, y la sarcástica "If I needed
someone" que le inspiró la cintilante guitarra doceava de Jim McGuinn con
los Byrds; al supremo Revolver aportó -con ayuda desacreditada de John y
tras enterarse que el fisco era el ganón de la Beatlemanía- la ácida diatriba
antihacendaria "Taxman", la críptica hinduísta "Love you
to" (título jamás mencionado en su letra) y la reflexión de incomunicación
verbal "I want to tell you", nueva instancia de su saludable inclinación
a arriesgar disonancias desacostumbradas en el pop; al monumental Sergeant
Pepper's Lonely Hearts Club Band, enfática arenga por un cambio de estado
de consciencia, la indosicodélica "Within you without you".
Sólo una canción norteña
Fue en cambio un avatar del mundo material -su
desventajosa posición financiera frente a Paul y John, copropietarios de la
editora grupal- lo que inspiró su audaz sátira "Only a northern
song", y a "It's all too much", el arrobador embeleso lisérgico
que desecharía luego por el yoga y la meditación trascendental que celebró en
"The inner light". Coescribiendo con el azar, consultó en casa de sus
padres el adivinatorio chino I Ching, un libro que aportó las palabras
finales al título de "While my guitar gently weeps", su célebre
colaboración con Eric Clapton, quien luego correspondió (bajo el alias
L'Angelo Mysterioso) con "Badge" del Goodbye Cream. Le horrorizó
que su segundo tema del epónimo "Álbum blanco", la hueca crítica
social "Piggies" fuera interpretada por el oscuro gurú Charlie Manson
cual llamado a masacrar burgueses, sobre todo porque el tercero, "Long,
long, long", es su primera canción de amor perdido y recuperado a Dios, y
el cuarto, "Savoy truffle", una festiva y liviana advertencia a su
cuate Clapton de las caries que le acarrearía su pasión chocolatera.
"I me mine" reiteró en Let it be su preocupación por combatir
al ego retomada en "Old brown shoe"; y su incesante amor por Pattie
inspiró tanto el desacostumbradamente alegre pero al fin agorero blues
"For you blue" como la clásica oda de amor "Something" que
con la luminosa "Here comes the sun" (un suspiro de alivio en el jardín
de Clapton entre tensas juntas de negocios), ratificaron su calidad compositiva.
Cumbre de su carrera, su excelente álbum múltiple All things must pass,
de 1970, reveló al más musicalmente aventurero exbeatle como terso virtuoso de
la guitarra slide. Desde 1968, George fue el primer beatle en grabar solo (para
ulterior beneficio de los niños Gallagher), la experimental banda sonora electrónica
Wonderwall y su secuela, Electronic sound, y también en concretar
su altruísmo al usar su poder de convocatoria para encabezar el histórico benéfico
Concert for Bangla Desh (1971), coprotagonizado fílmica y fonográficamente
por Clapton, Bob Dylan y Leon Russell.
Frente al torbellino
Lamentablemente,
todo lo más preciado a su alrededor -la manzana de la discordia Pattie/Layla,
su amigo/rival Eric, el fiasco de Apple, y hasta su atacada vocación mística-
habría de volcarse después en un torbellino que hubiese destruido a otros
menos seguros espiritualmente.
Su producción solista declinó: Living in the material world (1973)
insinuó que sus mejores canciones estaban atrás y Dark horse (1974) lo
corroboró con una amarga revisión de "Bye bye love" contra engañadores
esposa y amigo; sólo el sencillo "You" valida Extra texture
(1975), mientras "Crackerbox palace" y "This song" (alusión
a la demanda que perdió por plagiar "He's so fine" de las Chiffons en
su "My sweet Lord") no sacan a flote 33 & 1/3 (1976). Su
sexto, epónimo (1979), apenas rindió la tenuemente exitosa "Blow
away"; "Not Guilty" era un resabio del álbum blanco y "Here
comes the moon", pálida secuela de su clásico solar.
Colmo del descrédito, Somewhere in England (1981) fue rechazado
inicialmente por su disquera y apuradamente rescatado por "All those years
ago", tema destinado originalmente a Ringo, quien lo reunió con Paul en
apresurado homenaje al asesinado John. Crudo, ayuno de éxitos, Gone troppo
consumó en 1982 el desastre del que vendría a rescatar a George uno de los más
grandes fans de los Beatles: Jeff Lynne, superviviente de la Electric Light
Orchestra, y quien inspirado por los experimentos orquestales de George Martin,
produjo en 1987 Cloud nine, consistente y pulido retorno con once temas
tan reminiscentes del viejo tino beatle como ajenos a la creciente
autocomplacencia de Harrison.
Los Traveling Wilburys
Producto
órganico, transgeneracional y multiestelar de tan exitosa colaboración, los
Traveling Wilburys reunieron reiterada pero efímeramente a Harrison y Lynne con
Roy Orbison, Bob Dylan y Tom Petty para cerrar la década con dos epónimos
(1988 y 1990) felices, nones e irrepetibles; sólo la presión de su recuperado
(ya que no fiel) amigo Eric Clapton logró extraer al envejecido George de su
callado retiro para una agridulce gira japonesa, la cual rindió uno de los
mejores documentos exbeatles en concierto, Live in Japan (1992), pero
también instaló en Harrison una profunda inseguridad debida a reiterados
cuestionamientos de la prensa nipona sobre la validez de su persistencia.
Guitarrista en numerosas grabaciones de otros artistas, George venía involucrándose
en proyectos extramusicales con su productora HandMade Films (Life of Brian
y Time bandits) y actuó en la parodia de su vieja banda, The Rutles: All
you need is cash. Financió calladamente una escudería automovilística,
escribió su autobiografía I me mine y fue honrado en 1992 con la presea
Century de Billboard que suma a seis Grammys y al Oscar que comparte con
el grupo cuya magna The Beatles Anthology ayudó a editar. Acuchillado
por un demente, salvado de él por su esposa mexicana Olivia, aquejado por el cáncer
que le dejó el cigarro, George Harrison parecía ermitaño, pero brilla aún su
luz interna: produjo a su ex maestro Ravi Shankar y lanzará un sencillo con
otro ilustre fan, Jools Holland. ¡Jai Gurú Deva!