Una Historia de Amor
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UNA HISTORIA DE AMOR

(Rut 1:1-19) UNA MUJER llamada Noemí, vivía con su esposo y sus dos hijos varones en la aldea de Belén. Ocurrió que en cierta ocasión se produjo una hambruna en dicha región que los obligó a salir en busca de un lugar donde la situación fuera mejor. Así fue como llegaron a una región llamada Moab. Este lugar quedaba al este del Mar Muerto, en el desierto arábigo. Los moabitas eran idólatras, adoraban al dios Kemos y a la diosa Astarté, que era la diosa de la fertilidad.

   Estando en ese lugar, donde habitaron como diez años, los dos hijos de Noemí tomaron para sí mujeres moabitas. Pasando el tiempo, murió el esposo de ella, después murieron los dos hijos, quedando la mujer desamparada.

   Mientras tanto, se supo que Dios había mejorado la situación en Israel,  por lo que, Noemí dispuso volver a su tierra, y así se lo hizo saber a sus nueras, Rut y Orfa, con quienes había sido muy cariñosa. Les hablaba de su tierra, de su pueblo y de su religión. El día que ella salió hacia su tierra, sus nueras la acompañaron hasta cierto lugar fuera de la ciudad.

   Se detuvieron y Noemí dijo a sus nueras: Volveos cada una a la casa de su madre; Jehová tenga con vosotras misericordia, como la habéis tenido con los muertos y con conmigo... Luego las besó y ellas lloraron, y le dijeron: Nosotras iremos contigo a tu pueblo.Pero Noemí les respondió: Volveos, hijas mías, volveos... Y ellas volvieron a llorar. Orfa besó a Noemí y se volvió, pero Rut se quedó con ella. Entonces Noemí le dijo: He aquí  tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú con ella. Rut le respondió: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que tú vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios, mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada... Sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

   Viendo Noemí la firme decisión de Rut, de irse con ella,  ya no dijo más, y juntas emprendieron el largo viaje hacia Belén. Allí en Belén Noemí tenía un pariente de su marido llamado Booz que tenía una propiedad sembrada de cebada. Y cuando Noemí y Rut llegaron de regreso a Belén era la época de la siega de la cebada. Rut quiso ir a realizar esa labor y le pidió permiso a Noemí, quien se lo concedió. Casualmente, el campo donde llegó para trabajar era el de Booz. Este salió a ver a los espigadores y notó la presencia de Rut, preguntó al mayordomo quién era esa joven, el mayordomo le informó que era la moabita que había venido de Moab con Noemí, que estaba allí trabajando desde muy temprano, sin descansar.  Booz pronto se vio atraído por Rut y trató de halagarla  mostrándole toda clase de consideraciones. El fin de esto fue que, después de unos arreglos,  relacionados con unas costumbres del lugar, en estos casos, Booz y Rut contrajeron matrimonio. De esta unión nació un hijo al cual llamaron Obed. Cuando Obed creció y contrajo matrimonio, le nació un hijo, cuyo nombre fue Isaí, quien llegó a ser el padre de David; éste fue rey de Israel, y quien compuso la mayor parte de los bellísimos Salmos que hay en el Antiguo Testamento.

   De esta manera, la moabita Rut, y quien fuera adoradora de ídolos en Moab, habiéndose convertido a la fe en el Dios verdadero, llegó a formar parte de la línea genealógica de Jesucristo.

 

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