LA Semilla y Los Distintos Terrenos
HOME

 

LA SEMILLA Y LOS DISTINTOS TERRENOS 

(Mateo 13:1-8, 18-23). Jesús había llegado a la orilla del mar donde había varias embarcaciones de pescadores y mucha gente le seguía; para dirigirles la palabra, subió en una de las barcas, y les habló acerca de muchas cosas por medio de parábolas. Una de esas parábolas fue la del sembrador que salió a realizar su trabajo.

   En Palestina se sembraba la semilla cogiendo un puñado de ellas y se lanzaban al aire esparciéndolas  sobre el terreno previamente preparado. La gente que transitaba por aquellos terrenos formaba caminos cuya tierra se endurecía al ser apisonada, de modo que si algunas de las semillas caían allí, no lograban penetrar, quedando en la superficie a la vista de los pájaros que fácilmente se las comían. Por lo regular el terreno era pedregoso. Otra parte de las semillas caía entre esas piedras donde había poca tierra; germinó pero no creció.. Al salir el sol, calentó las piedras y éstas quemaron las tiernas plantitas. También había lugares donde crecía la hierba mala plagada de espinas; esta maleza ahogó la buena siembra.

   Pero también había parcelas con buena tierra blanda, sin piedras ni malezas. Las semillas que cayeron allí produjeron fruto abundante. Vemos que de la cantidad de semilla esparcida solamente una cuarta parte  se aprovechó.

   Los discípulos deseaban saber el significado de la parábola (Marcos 4:10). Entonces el Señor Jesús gustosamente les explicó:  el campo es el mundo, la semilla es la palabra del reino; el sembrador es el que siembra la palabra del reino. Cuando uno oye la palabra y no la entiende, viene el malo y le arrebata lo que fue sembrado en su corazón, estos son los que la semilla cayó junto al camino. Las semillas que cayeron entre pedregales, se refiere a los que oyen la palabra y al principio la reciben con gozo; pero, al venir la tribulación, aflicción o persecución, por causa de la palabra, luego vuelven atrás. Las semillas que cayeron entre espinas, son los que oyen la palabra, pero el afán por las cosas de este mundo, y el engaño de las riquezas, ahogan la palabra y no la dejan fructificar.

   Pero las semillas que cayeron en buena tierra, son los que oyen la palabra y la reciben sin dificultades ni problemas; aquí la palabra crece y da fruto abundante (Gálatas 5:22).

 
Hosted by www.Geocities.ws

1