Cuanto hace que bailamos Vaquera? (El Lobo)
A�n me llega a la memoria cuando bail� country contigo, Alan Jackson sonada por esos altavoces.

Suavemente�nos sujetamos las cinturas y nos dejamos llevar por esa m�sica. Aun recuerdo esos pantalones vaqueros y esas botas, esa camisa atada a tu cintura. Yo como siempre torpe, pero, ay!! vaquera me dej� llevar ...

Bater�a pegadiza, viol�n y esos m�gicos momentos. Suavecito nos movimos.

Mientras me acariciabas con la mirada, y que grande me sent�a ... Cuanto hace que ya no bailamos vaquera?

�Sigues llevando ese atuendo? Sigues mirando as�?

Ay!!! Vaquera, como sab�as llevar al Lobo con los pasos de aquel sencillo movimiento. Cuanto conversamos Vaquera mientras brillaban las dos �miradas.

No hubo dolor pero ... Vaquera, �cuanto hace que no bailamos? Volviste por ese bosque de madera donde nos encontramos? Y aquel tuburio lleno de lucecitas e interior de madera? Vaquera, a�oro aquel d�a, el d�a del baile  suavecito, de la luna llena, la ma�ana de las sonrisas, el recuerdo de un instante.

�Donde estar�s Vaquera, mi simp�tica vaquera? Noche sencilla, vida sencilla.

A�oro tus tarta de manzana de esa ma�ana en esa casa de madera y piedra tan hermosa perdida en aquel pueblecito tan sugerente para los sentidos.

Vaquera se respiraba paz frente a esa chimenea mientras me contabas las historias de tu juventud. Aun recuerdo como bailabas con el sombrero �caladito, tan graciosa y con esa belleza salvaje que te caracteriza y siempre � tan suavecito.

Recuerdo dormirnos acurrucados envueltos en ese edred�n lleno de parches de colores, que paz respir�, as�, sin m�s.

Gracias Vaquera por bailar tan suavecito con este torpe lobo, por tu infinita paciencia, por tu infinita bondad, gracias te da el Lobo por esos momentos de paz, por esa sencillez tan deseada por m�, por tu desayuno, y por ese calor humano. Me abriste tu casa sin m�s con esas cortinas de cuadraditos y esos marcos de madera en las ventanas. La casa de los sue�os sencillos del Lobo.

No incomodabas a nada ni a nadie con tus movimientos, ni tan siquiera al Lobo, que esa vez era feroz, pero Vaquera, con tu saber hacer amansas las fieras quiz� ser� por que eres m�sica celestial cuando bailas suavecito con tus camisa atada a la cintura y esas margaritas en el sombrero.

Como recuerdo aquellos dos d�as Vaquera, la vaquera que bailaba suavecito, la vaquera que doma a los lobos, la vaquera de la luna llena.

Espero verte alg�n d�a y si no es as� paz Vaquera, mucha paz para ti de parte de este lobo, que siempre te recuerda y que siempre te agradece �esos momentos en que cuidaste de �l, con esa sencillez, con la dulzura y la caricia de t� mirada y poco m�s porque ... poco m�s hac�a falta.
Bellas palabras de una mirada preciosa al Lobo (no las merece, nunca merecer� tan bellas palabras)
Desaparecer� en la noche
Como una estrella fugaz
Que brill� durante un tiempo
Intentando iluminar a los dem�s
Como la dulce campanilla
Que pierde fuerza si deja de brillar
Con la m�sica de fondo
Es la magia del lobo
La que me inspira  la Paz.
Hace fr�o, mucho fr�o ... (El Lobo)
Era una ma�ana fr�a, quiz� demasiado, helaba, ya os cuento � demasiado fr�o. No sin gran esfuerzo y tras sonar el despertador, maldito despertador, consigo rascando mis ojos incorporarme a duras penas. El sonido de un despertador es otro de los grandes destructores de sue�os. Sue�a algo, algo casi imposible, casi al tocar con los dedos ese sue�o, casi al materializarse, sonar� un despertador y todo se esfumar� � siempre pasa lo mismo, unas veces es un despertador real y otras hace referencia metaf�rica a ciertos acontecimientos en la vida, pero dejemos esto, es otro tema, pero valga mi referencia en contra de los despertadores. El caso es que esa ma�ana de no hace mucho sent� un fr�o insoportable, helador. Sab�a que minutos m�s tarde tendr�a que coger mi cerdo para partir de mis bosques hacia esas malditas luces amarillas. Perdonad, pero no puedo dejar de hacer referencias, esta vez a las malditas luces amarillas. Cada vez me tengo que alejar m�s de mi guarida, para ver cielos negros. No es justo los cielos nocturnos son jodidamente negros y llenos de estrellas, no como una boina amarillenta de luz, malditas luces amarillas!!! En fin, tratar� de seguir relatando, disculpadme, no perdamos el hilo.

Tras la acostumbrada ducha de madrugada, donde mi piel se calent� un poquillo m�s por el agua, me sequ� deprisita porque joder, hac�a fr�o. Proced� al ritual del vestirse, y mientras lo hac�a contemplaba la cama, sabiendo que debajo de esos edredones estar�a aun el calorcillo de mi cuerpo, con cierta envidia de la parte baja de esos edredones, continu� con las vestimenta y me dirig� a la cocina a preparar el cafetito con leche de esas ma�anas de invierno crudo. Cafetera italiana, por supuesto, rancio que es uno ya veis. Mientras todo el ritual matutino se iba sucediendo pensaba y pensaba, minuto a minuto, �jod� que fr�o hace hoy� y no dejaba de pensar en el cerdo del garaje y en los minutos posteriores a cruzar la puerta de salida de mi casa.

Caf� calentito, reciente, vaso, chorrito de leche y bastante az�car, unas galletas y todo para adentro, eso s�, despacio pero sin pausa, el tiempo apremia cuando tienes que ir a trabajar. Y mientras el momento se acercaba. Nunca pienso en ello en verano o primavera, quiero decir, no se piensa en el fr�o en esas estaciones, normal.

Terminada parte de la faena � siguiente ritual, abrigarse con la ropa de motorista invernal, bueno � al menos parte de ella, la que uno tiene a mano. A veces somos como la cigarra y la hormiga, es decir, en mi caso la cigarra, �alg�n d�a tendr� que comprarme unos pantalones de moto para el invierno�, �alg�n d�a tendr� que comprarme unos guantes de invierno�, �alg�n d�a �� y ese d�a tiende a infinito casi por capricho matem�tico, o no se si achacarla a las famosas leyes de Murphy o quiz� a mi dejadez o indolencia, no se, ya lo pensar� � (seguimos dejando cosas para m�s tarde, nunca aprender�, sigue as� Lobo, sigue as� �)

Por fin se va acercando el fat�dico momento de cruzar el umbral de la puerta de mi guarida a la parcela, joder, me tiemblan las piernas, ya me moquea el hocico antes de salir �

Abro la puerta y efectivamente, hace fr�o, mucho fr�o, bajo cero. Pienso que es una jodienda, me acuerdo de cosas, y seg�n bajo las escaleras desde la terraza hacia le garaje miro el cielo, dicen que el cielo lo contemplan los so�adores y los cient�ficos, por desgracia en este caso, me siento m�s cerca de los segundos, s�, intentaba adivinar si al menos no me llover�a, aunque con el fr�o que hac�a parec�a claro que no. Efectivamente, pude divisar algunas estrellas entre ese cielo amarillento, no parec�a haber nubes, claro hac�a demasiado fr�o.
Llegada al garaje de la guarida, quit� la tela que cubre uno de mis cerdos, me mont� sobre �l y rasca � primeros pistonazos, joder, como suena eso a las 6:10 de la ma�ana, alg�n d�a me denunciar�n los vecinos, no se � quiz� no, son ya muchos a�os.

A calentar unos minutillos el cerdo mientras me ajusto el cuero, me cubro el hocico y los bigotes con un forro polar, me acoplo mi mugriento casco y me acoplo unas rid�culas gafas amarillas para conducir de noche, guantes de invierno (joder, al fin los pill� hace ya unos a�os) peeeeeeeeeeeeeeero � la cagamos, no hay �pantacas�!!! joder tristes y ra�dos vaqueros (alg�n d�a tb me dar�n un jodido toque en la oficina, pero ... �a quien le importa? a mi no.)

Pues nada, parto para la maldita ciudad, donde los lobos, m�s que nada por puro mimetismo, nos convertimos en personas, los colmillos se hacen m�s peque�os, el pelo m�s corto � etc. El camino como pod�is imaginar no se convierte en un viaje de absoluto placer a -4 grados bajo cero, lo se, lo se, tampoco es para tanto. Estos viajecillos de ida al curro por estas fechas no dan tanto para pensar como los de verano, el objetivo, llegar lo antes posible a la maldita ciudad, donde al menos el term�metro sube algunos grados � eso s�, sin perder la cabeza, tranquilito pero sin pausa, como siempre.

El viaje de camino al curro sigue su marcha con la mente en blanco, tapada la cara con forro polar hasta donde me permite poder divisar la carretera. No es tan confortable como en verano. En verano hasta pienso de vez en cuando en los atascos cuando paro a pegarme un cigarrito conversando con alg�n o alguna conductora de coche durante esos instantes que dura un pitillo fumado con cierta premura. A veces me miran raro, pero yo no creo que lo sea por entablar una breve conversaci�n, al menos para decir buenos d�as al vecino de al lado en pleno atasco, creo que se est�n perdiendo las formas, aunque claro no es extra�o ...

Cuando llego al primer sem�foro de la entrada a la ciudad, pienso en la de pares de guantes que destroc� al llegar a �l, d�a tras d�a, en invierno y poner las manos en los cilindros, la de heladas de a�os pasados que mam�, la sensaci�n durante horas en las primeras horas de curro con los dedos pulgares de las manos con hormigueo, el pecho fr�o, los muslos igual, pero � no puedo evitarlo, al menos a veces, voy en motocicleta, al menos en ciertas ocasiones, y me gusta, aunque claro � en invierno ... hace fr�o, mucho fr�o.
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