|
En rigor, no se trata de la misma Mendoza de nuestra
amiga: el mundo de Luz pertenecia a la antigua Mendoza, aquella ciudad
colonial, dulce y monotona, de aljibes y tejas; una ciudad que habia desaparecido
para siempre, junto a su historia y sus archivos. Los sobrevivientes recomenzarian
su vida, instalandose a unos dos kilometros al sudoeste
|
|