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En
1988, el arqueologo consiguio el apoyo de Guillermo Romero, que era secretario
de Cultura de la Municipalidad. Cuando Schavelzon y Romero ("El Billy")
se dieron la mano, habian acordado hacer apenas una pequeña excavacion.
Desde entonces, la Municipalidad no dejo de aportar a la investigacion.
Les fue bien: con el segundo pozo que abrieron -media un metro cuadrado- aparecio
el piso del viejo Cabildo. Y, enseguida, la calle que llegaba hasta la fachada
del edificio. Donde estaba el Cabildo habia funcionado luego un matadero. Y
hacia 1930, ese terreno habia sido rellenado y convertido en una feria municipal
que en 1989 -cuando empezaron a trabajar- llevaba muchos años abandonada. |
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Hubo
sorpresas. Justo en el centro de la plaza principal de la epoca de la Colonia
-ahora plaza Pedro del Castillo- habia, como en tanta plaza, una fuente. Pero
debajo de ella, el arqueologo Roberto Barcena encontro otra, de 1930. Que esta
construida directamente sobre otra de comienzos de 1800, que vio el paso del
general San Martin y se sacudio con el terremoto.
Junto a las fuentes hay un antiguo acueducto. Decidieron que valia la pena mostrar
todo eso y construyeron una camara bajo tierra -un lugar frio, con temperatura,
luces y ruidos controlados- a donde se puede entrar a ver las fuentes. Cuando
cimentaban la camara tropezaron con un obstaculo. Sobre un piso de un nivel
inferior al de la fuente mas antigua habia una extraña formacion de barro
cocido. El equipo de detectives del pasado freno la pala y miro con cuidado:
era un hornito de la etnia de indios huarpe, que supo habitar esas tierras antes
de la Conquista.
Los analisis permitieron determinar que los indios cocinaron alli en algun anterior
al siglo XV, cuando aun Cristobal Colon no habia puesto pie en ningun bote. |
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