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Bajo
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En
1861 un terremoto destruyo la ciudad. Murieron mas de 5000 personas. Ahora un
grupo de arqueologos esta buceando en ese pasado. Ya encontraron el Cabildo,
una fuente del 1800, huellas de indios del siglo XV y los secretos de la Iglesia
de San Francisco. Bajo estas calles de Mendoza hay otra verdadera ciudad subterranea.
"Y
han sido castigados...", escribio en un arco de la Iglesia de San Francisco,
en Mendoza. O con mayor precision: en el escombro de lo que habia sido un
arco imponente. Estampada entre muchisimos "Pepe y Maria" y "Egresados",
el graffiti apunta a un momento preciso: el terremoto que en 1861 sacudio
Mendoza, como quien sacude el mantel de una mesa servida, durante dos minutos
y medio.
Despues de esos 150 segundos interminables, en la ciudad solo se asomaban
del suelo dos edificios resquebrajados y haciendo equilibrio: las iglesias
de San Francisco y de San Agustin.
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"Al
principio, a los mendocinos no les cayo bien que les anduvieran revolviendo
su lugar. "Cuando eramos chicos -cuenta el secretario de Cultura- jugabamos
en esas ruinas. En la escalera que va al coro, la unica que quedo en pie,
se concreto la iniciacion sexual de las tres cuartas partes de los mendocinos.
Los vecinos tenian miedo de que los arqueologos fueran a demoler ese testigo
de sus vidas".
Las
ruinas presentan multitud de graffitis, algunos de ellos se remontan a comienzos
del siglo XIX, cuando, acaso un turista, acaso un mendocino con veleidades
de inmortalidad hizo el suyo como señal de su paso por este mundo:
"V. Jofre 1801" dice un grabado profundo sobre ladrillo.
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Debajo
de pedazos de ladrillo sin sentido, debajo de las columnas partidas como telgopor,
debajo de tablas y adobe, se mezclaron los huesos d epobres y ricos, los anillos,
las gallinas, las cunas y las tazas.
Fue el 20 de marzo de 1861 a las 20.30. La fecha de la muerte de una ciudad
fundada 300 años antes.
La Mendoza actual -la de la prolijidad y acequias- no surgio de la vieja:
los sobrevivientes se instalaron unos dos kilometros al sudoeste y empezaron
otra vez. Borron y ciudad nueva.
Como
si el traslado hubiera sido una expresion de la voluntad colectiva, durante
años Mendoza vivio de espaldas al terremoto. De boca en boca circularon
relatos del drama que se convirtieron en la historia oficial y que no
precisaban verificaciones. Hablaban de una novia de blanco, en plena iglesia,
que tuvo que escuchar como la marcha nupcial se convertia en ruido de
techos quebrandose y alli murio, a pedazos sus sueños, su cuerpo
y el altar. Circularon tambien interpretaciones que explicaron el temblor
como un castigo divino y recordaban el Apocalipsis.
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"Cuando
los investigadores empezaron a cavar, los mendocinos miraron con otros ojos
sus tesoros familiares, sus cacharritos, jarrones, cucharas. Vieron que las
cosas que tenian en las repisas eran parte de la historia..."
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La
nueva Mendoza crecio rapido y lo que fuera el centro colonial destruido -Cabildo,
iglesia y plaza- quedo dentro de un barrio. La zona se llama "La Cuarta"
pero fue conocida como "La Cuarta de fierro": lugar de malevaje
y prostibulos.
Ya en el siglo XX -1955- tiraron San Agustin para hacer una escuela. Lo unico
que quedo del terremoto fueron las Ruinas de San Francisco. Y, claro, las
historias.
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