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¿Qué pasos hay que
seguir para leer la Biblia?
1)
Pide
a Dios que Su Espíritu Santo, ese Espíritu Santo de Sabiduría, te abra el
entendimiento, lo llene de regocijo y te permita interpretar correctamente y
retener Sus Escrituras.
La
Biblia dice:
“pero
la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros y no tenéis
necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas
las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado,
permaneced en él” ( 1º Juan
2:27)
Confía
pues en el Espíritu Santo y
“El os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo os he
dicho” (en la Biblia) (Juan
14:26). “El os guiará a toda verdad” (Juan
16:13)
Por fe pídele al Señor así:
“Abre
mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley” (Salmo 119:18)
2)
Comienza
por leer un libro a la semana:
No resulta tan difícil, propónte leerla todos los días dividiendo el libro en
siete partes iguales y reserva un tiempo especial para leerla. Recuerda el
pasaje de Hechos 17:11 que
dice:
“...pues recibieron la palabra con toda solicitud,
escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así”
luego
podrás apreciar que se te ha creado el hábito de leer la Biblia todos los días.
No importa la hora que escojas; las noches y las madrugadas suelen ser más
tranquilas, pero por la mañana la mente está aún lozana.
Mira
lo que dice en Salmos
3: 5:
“
Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba”
y
4:8:
“En
paz me acosté, y asimismo dormiré; por que solo tú, Jehová, me haces vivir
confiado”
3)
Utiliza
un cuaderno de apuntes:
No leas solamente. Toma nota al mismo tiempo. Subraya los pasajes de la Biblia
que te parecen importantes y anota en un cuaderno cualquier pregunta que se te
ocurra o cualquier idea que el Espíritu Santo te inspire.
4)
Lee
con devoción:
Te recomiendo leer la Biblia con sinceridad para lograr el máximo
aprovechamiento de la vida cristiana. Leerla con devoción y confiando en Dios
podrás descubrir las facetas más brillantes.
Si
no existe un profundo interés en el estudio de la Palabra de Dios, es hora de
revisar tu vida espiritual:
“Bienaventurados
los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados
(Mateo 5:6; Salmos 42:1,2; 37:4)
5)
Hazte
preguntas:
Pregunta cuándo sucedió algún acontecimiento, donde sucedió, quién lo
escribió, a cerca de quién lo escribía y que debe significar para ti.
Recuerda que toda la Escritura fue hecha para ti, y si no, acompáñame a leer Gálatas
2:20 que dice:
“Con Cristo estoy juntamente
crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la
carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí
mismo por mí”
6)
Responde:
Tu estudio pondrá al descubierto muchas cosas que Dios desea que realices.
Estudiando la Biblia descubriremos la voluntad de Dios respecto de nuestras
vidas.
7)
Aprende
la Biblia de memoria:
No hay nada mejor que convertir la Biblia en parte de tu vida. Dedícale
especial atención a aquellos pasajes que te parezcan más importante y trata de
aprendértelos de memoria, más adelante podrás apreciar que guardándola en tu
corazón te traerá luz interior. Recuerda lo que dijo el Salmista en Salmos
119:11:
“En
mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.,
y el Rey David proclamó también en Salmos
119:105:
“Lámpara
es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino”
y
sin darte cuenta recibirás inmensas bendiciones.
8)
Utiliza
auxiliares de la Biblia:
Existe una gran cantidad de buenos libros que te ayudarán a estudiar la Biblia.
Recuerda que ningún libro sobre la Biblia es tan bueno como la Biblia misma,
pero el uso de auxiliares de estudio te facilitarán la tarea.
9)
Utiliza
Concordancias:
Las concordancias son índices de todas las palabras contenidas en la Biblia y
los lugares donde figuran.
10)
Diccionarios
Bíblicos: Son
una mezcla de diccionario y enciclopedia en un solo volumen que contienen
colecciones de artículos que explican los lugares, los personajes y otros
temas.
11)
Comentarios:
Son explicaciones continuas de la Biblia, capítulo por capítulo o versículos
por versículos, explicando de que se trata el texto.
Ahora
tómate unos minutos y aplica estos 11 requisitos en lo que se menciona en Filipenses
3:13,14 que dice:
“Hermano, yo mismo no pretendo
haberlo ya alcanzado;
pero una cosa hago: olvidando
ciertamente lo que quedó atrás,
y extendiéndome a lo que está
delante prosigo a la meta,
al premio del supremo llamamiento de
Dios en Cristo Jesús”.

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