SEXUALIDAD Y ADOLESCENCIA.
Aunque para sobrevivir,
no es necesario mantenerse sexualmente activo, de la misma manera que necesitamos
comer para vivir, las inclinaciones sexuales son las más fuertes
en todos los animales.
Naturalmente, son necesarias
para la supervivencia de la especie. La base de nuestra fisiología
nos prepara para el comportamiento sexual, nos proporciona un mecanismo
que lo hace agradable y nos predispone para ser reforzados por una gran
variedad de estímulos ambientales.
Aunque esta presente durante
la adolescencia, la sexualidad todavía no constituye el interés
principal de los jóvenes adolescentes.
Sin embargo con el tiempo,
cuando el sexo se convierte en el principal interés, generalmente
lo es en contexto de una relación, aparentemente determinada más
por la búsqueda de identidad a través de otra persona que
por la obtención de satisfacción física.
Es importante, entonces,
que los adolescentes reciban en este periodo una adecuada orientación
acerca de la actividad sexual para fomentar en ellos una actitud de responsabilidad
respecto de los riesgos y la importancia que conlleva el comenzar con una
vida sexual activa.
EDUCACIÓN SEXUAL.
Cada día aumentan
las pruebas de que un programa sano y saludable de educación sexual
puede ser un medio muy valioso para elaborar actitudes e ideales adecuados
con respecto a la sexual en los adolescentes, así como hábitos
sexuales deseables; porque muchos vicios y enfermedades sociales tienen
su origen en la ignorancia, en los ideales bajos, en las malas compañías
y en situaciones similares.
La opinión que guardan,
tanto médicos, como psicólogos, biólogos, educadores
y otros estudiosos de la naturaleza humana es que los padres deben proporcionar
al niño, gradualmente, una educación sexual proporcional
a su curiosidad y a su capacidad para comprenderla; Que si bien la información
dada al niño de seis años debe ser diferente en forma, y
probablemente muy distinta, de la que se da al de 12 o 14, la primera debe
estar en armonía con la segunda; y que deben evitarse con todo cuidado
toda falsedad y toda tensión emocional.
De cómo se brinde
la educación sexual en los jóvenes, dependerá sin
duda el desarrollo de una vida sexual responsable, respetuosa y sin consecuencias
desagradables.