Titulo: En lo más profundo del corazón Autor: Katya Ojeda Email: ryokaz@yahoo.com Resumen: Después de una tragedia en su vida, Yota cambia drásticamente y sólo Takashi puede ayudarlo. Rating: PG-13. Advertencias: Aún nada, pero en la siguiente parte habrán relaciones no gráficas m/m, y muchos problemas psicológicos. Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Masakazu Katsura Notas: Como dije, aún no pasa nada, pero ya pasará, sólo esperen! Ah, si me eqivoqué al escribir los nombres de los personajes, perdón, soy novata en esto. ****** Ya habían pasado de las 11am. Takashi lo sabía, pues había escuchado las campanadas del reloj de péndulo del departamento de arriba. Estúpido reloj, pensó, sin querer decirlo realmente. La verdad es que estaba demasiado preocupado como para pensar en alguna otra cosa que no fuera el mismo hecho que lo preocupaba: Yota ya debería haber regresado. No es que fuera la primera vez que pasaba. Desde la muerte de Moemi, el carácter de Yota había cambiado radicalmente. Varios meses atrás había dejado la escuela y por un tiempo se alió a una pandilla que le enseñó a apostar. Según Takashi tenía entendido, fue en uno de sus tantos juegos donde perdió la casa. Al perder la ayuda económica de su padre, que no pensaba mantener a un jugador, se vio obligado a robar para sobrevivir. Cuando Takashi al fin dio con él, Yota se encontraba encerrado en la cárcel por robo menor. A base de esfuerzo y determinación lo ayudó a superar la adición al juego. Sin embargo, ni siquiera él, Takashi Niimai, su mejor amigo, pudo curar las grandes heridas que Yota llevaba en su corazón. Si tan solo Ai estuviera aquí... "No, cállate", dijo Niimai en voz alta, sabiendo que de nada servía convocarla. La desaparición de Ai había sido un fuerte golpe tanto para Yota como para él. Ahora que lo meditaba un poco, fue después de la partida de Ai cuando las cosas comenzaron a ir mal, cuando Yota comenzó a cambiar... Takashi sacudió su cabeza, intentando sacar esos recuerdos de su mente. No era el momento. Tenía que pensar en Yota. Vayamos por pasos, se dijo, Yota salió como a las 7 de la noche y dijo que volvería a las 10. A las 12 me fui a dormir, pensando que regresaría tarde como siempre. Ya es de mañana y no ha regresado. Niimai se sentía estúpido ordenando de esta forma sus pensamientos, pero tenía que ir poco a poco para no comenzar a divagar de nuevo. Sé que no está en Maser's, ya que hoy no abren. Tampoco está en la alberca, pues la cerraron por reparaciones. Tal vez se quedó encerrado en alguna tienda, no sería la primera vez... Inconscientemente Niimai ladeó su cabeza un poco y su vista se posó sobre un retrato encima de la mesa. El joven sonrió. Era una foto de Ai, Moemi, Yota y él, tomada unos días antes de que Ai desapareciera. Takashi recordó el trabajo que les había costado acomodar el tripié, ya que la colina no era plana y habían tenido que enterrar un poco las patas del tripié para que... El rostro del joven se iluminó. De seguro fue a ese lugar, se dijo, recordando lo importante que eran las colinas para él. Ahí fue donde se le declaró a Moemi. Por un momento también recordó otro suceso importante que había sucedido ahí, pero casi de inmediato rectificó sus pensamientos. Será mejor ir por él antes de que algo le pase. .............. Esa tibia mañana el despertar de Yota fue definitivamente uno de los peores en su vida. Y no era para menos. Después de dormir varias horas a la intemperie todos sus músculos estaban adoloridos y su ropa se había humedecido con el rocío. La suave brisa, que en cualquier otra circunstancia habría sido refrescante, le calaba los huesos, y la piel insensible por el frío apenas sentía la tibieza del sol. Yota gruñó al tratar de levantarse, su rígido cuerpo negándose a mover. "Creo que ahora sí me pasé", dijo trabajosamente, concentrado en incorporarse sin ningún resultado. Al fin desistió. Algo renuente el joven abrió los ojos y observó el cielo. ¿Y ahora qué voy a hacer?, pensó tristemente. Una pequeña nube cruzó lentamente el cielo hasta ahora despejado. Los húmedos ojos de Yota se posaron en ella y la observaron recorrer el firmamento guiada por el viento. Es blanca, se dijo, tan blanca como su sonrisa... "¡Espera Moemi, no me dejes, regresa por favor!" "¡Yota, ayúdame......!" "Sabía que te encontraría aquí." Yota regresó abruptamente a la realidad, tanto que a pesar del dolor su cuerpo se estremeció. "Takashi, me asustaste." Niimai parecía molesto. "¿Yo te asusté? ¿Y qué dices de mí? Ni siquiera fuiste como para llamar y avisarme que no llegarías a dormir, ¿qué se supone que hubiera hecho si te pasa algo?" "Está bien, está bien, ya no me regañes, estoy vivo ¿no es así?" Yota pensó que Niimai volvería a gritarle, pero en vez de eso su amigo sonrió. "Bueno," contestó al fin, "mejor olvidémoslo. Ándale, vámonos a casa." Una sonrisa nerviosa apareció en los labios de Yota. "Em, sí bueno, eso quisiera pero yo, er... no puedo." "¿Qué?" "Es que estoy demasiado entumido." El pobre Takashi no pudo menos que reírse. "¿Qué voy a hacer contigo?" Le dijo al tiempo que lo tomaba de los brazos y se lo acomodaba en la espalda. "En fin, qué le vamos a hacer, tendré que llevarte." "¡Auch! ¡Oye no tan fuerte!" " Te lo mereces." Así, con Yota en su espalda, Niimai se encaminó hacia el departamento que ambos rentaban, aunque más bien podría decirse que era él quien lo hacía, pero no importaba, eso y más era el precio que tenía que pagar por haber cometido ese error tan terrible que había desencadenado todo. No te preocupes Yota, pensó mientras caminaba, yo siempre te protegeré, no importa lo que pase. ? * * * * * Dolor. Esa fue la primera palabra que vino a la mente de Yota cuando Takashi soltó su maltrecho cuerpo sobre el sofá de la sala. ¡Lo que habría dado por erradicar ese dolor! Pero al menos ya estaba en casa y, si bien eso no le disminuía el sufrimiento, lo hacía más soportable. Además no estaba solo, Takashi seguía con él a pesar de que ya debería haberse ido a la escuela. Le estoy robando su tiempo, si no fuera por mí él ya estaría en clase. Takashi entró a la cocina y salió unos minutos después con una jarra de agua y dos vasos sobre una charola. Dejando la charola sobre la mesa, le sirvió un vaso a Yota y luego sirvió uno para él. Mientras observaba a Yota beber, Takashi observó los múltiples rasguños y cortadas que el chico tenía en los brazos y la cara. "¿Y bien?" Dijo el joven al ver que Yota dejaba el vaso vacío sobre la mesa, "¿con quién te peleaste esta vez?" "¿Pelearme? ¿Quién te dijo que me he peleado?" "¿Acaso me crees idiota? Esas marcas no te las hizo el rocío de la mañana." "Je, supongo que nunca lograré engañarte." Yota calló un momento, como si estuviera meditando lo que estaba a punto de decir. Niimai esperó pacientemente hasta que su amigo se decidió a hablar. "Con Akari." "¿Solamente?" "Sí." "¿No te peleaste con Hikaru?" "No." "¿Ni con Masami?" "Tampoco." "¿Y qué tal con Ryo Misaki?" Esta vez Moteuchi no contestó. "Me lo imaginé," dijo Takashi tranquilamente, "por más que te he dicho que lo dejes en paz tu sigues buscando pelea con él, cualquiera diría que le hablo a una pared. ¿Hasta cuándo vas a seguir con esto? ¿Hasta que te mate? Sabes bien que él es mucho más fuerte que tú, además de ser el capitán del equipo de karate de su escuela, nunca podrás vencerlo, tú........................ Yota permaneció todo el tiempo callado, con la cabeza baja, escuchando obedientemente el sermón que su amigo le daba invariablemente cada vez que se peleaba con Ryo. Y seguramente Niimai habría seguido aleccionándolo de no ser porque justo en ese momento sonó de nuevo el reloj del departamento de arriba, indicando que eran las 12pm. Niimai recordó de inmediato que ya debería estar en la escuela. "Ah, está bien, olvidaremos este incidente, siempre lo hacemos, ¿no es así? Ahora hazme un favor, no te salgas de aquí hasta que regrese de la escuela, ¿crees poder hacerlo?" "No te preocupes," contestó Yota sin alzar la cabeza, "de todos modos no puedo moverme." El joven Niimai sonrió levemente, al tiempo que recogía sus cosas de una silla y se dirigía a la puerta. Una vez solo, Yota se arrellanó en el sillón lo más cuidadosamente posible para no lastimarse, y cerró los ojos, tratando de dormir. Pero más tardó en cerrarlos que en tener que abrirlos de nuevo, para desaparecer las imágenes y voces que de inmediato habían regresado para atormentarlo. "Adiós Takashi, Yota, nunca los olvidaré" "¡Ai, por favor no te vayas, no me dejes!" "Todo esto es tu culpa Yota, nunca debiste dañarme como lo hiciste." "¿Nobuko?" Yota miró el techo. Tantas voces, pensó; tantas imágenes borrosas viniendo a la vez, sin que yo pueda detenerlas. Todas ellas formando una sola imagen y una sola voz: mi culpa.