Título: "Oops, lo hice otra vez" (1/2) Autor: Edwin D. Obra: Original de Edwin D. Clasificación: PG17. M/M Archivo: Que esta obra vaya al archivo si así lo desean. Resumen: Actos de venganza, ¿qué harías si la persona que amas te rechazara? ¿Vengarte? Eso haría yo, siempre queda un dulce sabor de boca. Todos los personajes aquí implicados son de la autoría de Edwin D. Y todas las situaciones aquí presentadas son totalmente ficticias, cualquier similitud a situaciones o a personas vivas o muertas, es mera coincidencia... Ya se saben el resto. "Oops, lo hice otra vez" (1/3) by Edwin D. La ciudad de México siempre ha sido y será peligrosa por las noches, sus calles son mortales para aquellos que desconocen sus peligros... por ello siempre se debe ir acompañado por alguien de confianza, pero desafortunadamente, a veces se logra crear demasiada, tanto, que si uno no se cuida, el corazón puede salir lastimado seriamente... Ya es de noche, y vemos a una pareja conformada por dos hombres, uno joven y otro ligeramente mayor... El joven es alto y rubio, aunque su silueta refleja sierta inocencia infantil que sería delicioso corromper... el otro, el mayor, posee un hermoso cabello rizado negro hasta los hombros, y unas facciones dignas de un ángel de Boticheli... ¿Sus nombres? El mayor se llama Mauricio, el joven, Camil. Ambos portan trajes sastre, aunque el de Camil corresponde al uniforme de una importante escuela privada, el de Mauricio es más... formal, pero no relacionado a ninguna institución aunque Mauricio y Camil, son maestro y alumno respectivamente. Mauricio tiene 33, Camil 18 años recién cumplidos... Ambos se conocieron en la escuela, y aún sin presentarse, la atracción fue mutua, o por lo menos eso pensó Camil... pronto se volvió el alumno consentido de el profesor, siempre iba hacia donde este estaba, y trataba de complacerlo en todo momento... Mauricio parecía agradarle este joven, e igualmente le prodigaba un especial interés. Llego el grado de su amistad, en confundirse con una relación más allá, ante los ojos de todos en la escuela, tanto el grupo de maestros como el de alumnos. Pero ninguno de los dos había dicho algo. Pero ahora... Ambos caminan juntos hacia la terminal de el Metro Balderas, lugar donde ambos se ven al final del día, para retirarse a sus respectivas casas... al parecer afuera, en la calle, ha caído una ligera llovizna, pero no había mucha gente... solo ellos. Ya era algo tarde, si tardaban un poco más, ninguno de los dos lograría tomar el último metro que los llevaría rumbo a sus respectivos hogares... Por cortesía, Mauricio siempre iba a dejar a Camil primero, cosa que no era nada desagradable para este, pero esta noche estaba decidido a hablar... con su maestro... Los nervios se notaban en el rostro de Camil, esta noche sentía algo diferente por dentro... ya habían pasado más de cuatro semanas desde que se vieron por primera vez... !¿porqué no confesarlo ahora?!. Mauricio notaba que algo angustiaba el pecho de su joven amigo, así que se le acercó y al oído le dijo: "Camil, ¿te ocurre algo? si tienes algo que decirme... te escucho". Te escucho... esas dos simples palabras hacían latir aprisa el corazón de Camil, a lo que solo respondió... "Se lo diré en un momento, por favor, le pido que me espere, aún no estoy listo"... Ambos caminaron hacia donde las vías de el metro. Camil vió directo hacia los ojos de su maestro... era tan bello, con esos rizos sobre sus ojos... tan bello como un ángel... "Ya me dirás por fin lo que es, Camil ¿estás listo?" "Sí maestro... Yo... Eh... errrrr" El corazón de Camil latía cual burro sin mecate, pero tenía que decirlo, sino, ya no podría decirlo nunca... ese sonido, el sonido de el metro acercándose... si no lo decía ahora, nada sabría jamás su tan querido maestro Mauricio, su tan querido amigo... "Usted me gusta Maestro Mauricio" El sonido de el metro, el viento que este causa, con la velocidad con la que llegan los vagones, hicieron un bello espectáculo, batiendo los rizos de Mauricio al viento... este no esperaba una declaración tan directa de su alumno, su tan querido Camil... El metro se detuvo, finalmente. Lo que siguió ni el mismo Camil lo había imaginado en sus fantasías más locas... Mauricio le plantó un beso, y restrego su cadera directo contra la suya, a modo de que su erección se hizo sentir a través de su pantalón, y llegase directo a los nervios sensitivos de la propia erección que se desarrollaba dentro de los pantalones de Camil... Pero Mauricio detuvo ese beso, y simplemente le dijo: "Lo siento, pero tú no me gustas" Las puertas de el metro se abrieron mientras que las de el mundo interior de Camil se cerraban, de el abrumamiento que sentía no se dió cuenta de los pasos que dió hacia atrás para entrar a el vagón de el metro... El sonido sordo que indica que las puertas se cerrarán, y finalmente: se cierran. Camil está en shock, no dice nada... ¿cómo pudo haberle pasado esto? ¿Cómo alguien pudo haber demostrado tanta pasión, para luego cortar en seco? Los cabellos de Mauricio revoloteaban al viento que se produce cuando el vagón de el metro se aleja... Su rostro está inexpresivo... fue completamente consciente de lo que dijo, así como de lo que hizo... pero... ¿fue realmente consciente de lo que pasó? Un jovencito le entrega su corazón sin dudarlo, y él lo ilusiona y lo rechaza, todo antes de que una puerta de metro se abriera, y luego se cerrara... Todo esto en menos de un minuto exacto. Sus rizos caían directo sobre su cara, a modo de una enredadera que cubre una estatua... frío y cruel, no medita lo que pasó... simplemente toma el metro que lo llevará hacia su casa y se va... Camil llegó a su casa, está algo dolido, pero se pone su máscara que usa ante su familia, esa que grita: "Hola, estoy bien, soy su hijo, ignórenme, sigan con lo que estaban haciendo". Pero nadie en la casa. Perfecto, más espacio para llorar... Fue al baño, y se sentó en el piso, con una taza llena de agua, y una cajita de aspirinas a un lado... sin decir nada, abrió la cajita, y una a una, depositó las aspirinas en el agua... !por Dios! tantas y tantas aspirinas, suficientes como para quitarse la vida a sí mismo... Pero vió las burbujas efervescentes que brotaban por todos lados, pensó en el agudo dolor que vendría a su cerebro y a su corazón en el momento de detenerse... Tiró el contenido en el inodoro, pensó que había otra forma de cortar con todo sin dolor... él sabía donde su papá guardaba la pistola... la tomó... besó la punta y un sonido se escuchó. La nada. Camil seguía de pie mientras sostenía la pistola en la mano. pero ¿a qué le había disparado? Pues frente a él estaba una fotografía de cuando él era niño, tal vez tendría unos 5 o 6 años... tenía un enorme agujero de bala frente a él... "Bien, ya he muerto, no hay nada que me impida vengarme ahora... puedo hacerlo sin culpa alguna" Mauricio iba llegando rumbo a su casa. Había comprado un enorme ramo de rosas rojas en el camino, y cuando puso la llave, alguien le abrió la puerta, era una hermosa mujer de cabello negro corto y enormes ojos del mismo color. "¿Porqué te molestaste?". "Sólo porque te amo". Ella era Laura, la esposa de Camil desde hacía poco más de un año. No sospechaba lo que su esposo había hecho con Camil, su "alumno favorito" como él lo llama... Ambos jóvenes son felices, pero cada quién tiene su vida propia... muy propia. Y por lo tanto Laura no sabe lo que le espera... Se dice que cuando una mujer pelea por un hombre es capaz de todo, pero Laura está por descubrir qué hace un hombre cuando pelea por otro. Al día siguiente en la escuela, Camil había faltado. Este hecho apenas fue percibible para Mauricio, quien pensó que pronto se le pasaría el coraje hacia él, y que todo seguiría como antes... Pobre Iluso. Camil estaba en la calle, andando como cualquier transeunte... llevaba su uniforme escolar así como su mochila, le dijo a su madre que estaría en la escuela, pero en realidad sus planes eran otros... La constante convivencia de Camil con Mauricio, hizo que este último le dijese algunos detalles, que al principio parecen sin importancia, pero que a la larga resultan incómodos y hasta fatales... Camil se detuvo frente a una puerta, tocó el timbre de el Interfon, y una voz femenina le respondió: "¿Sí?", "Buenas Tardes, soy Camil, alumno de el profesor Mauricio, vengo a entregarle una tarea ya que saldré de viaje mañana, ¿me permite pasar?" Y la puerta se abrió. Camil subió las escaleras de el edificio de departamentos, y finalmente llegó hasta la que correspondía a la de Mauricio. La puerta se abrió, y una hermosa mujer de ojos y cabello negro fue quien le invitó a pasar. "Hola soy Laura, la esposa de Mauricio, ¿gustas tomar algo?" "Gracias, un vaso con agua por favor". El departamento de Mauricio era hermoso, tenía una vista hacia la ciudad magnífica... "qué envidia" pensó Camil "Este hubiese sido nuestro lugar... pero ni modo, que se atenga a las consecuencias". Laura llegó, con el vaso de agua en mano, Camil lo aceptó, pero antes de que sus labios probasen el vital líquido, Camil empezó a sentirse (aparentemente) mal. "Te encuentras bien?" preguntó Laura preocupada... "Sí, no es nada, mejor ya me voy"... Camil se levantó, pero solo para que Laura viese su frágil figura desmoronarse en un desmayo... Como un títere que le cortan las cuerdas, así fue como Camil encontró el suelo vil... "POR DIOS!!! LLAMARÉ A UN MÉDICO!!!" gritó desesperada la joven... Estaba asustada, no esperaba que Camil se desmayase... Se llevó a Camil en brazos hasta su cama... era increíblemente ligero, incluso ella siendo una mujer de complexión igual de frágil, pudo perfectamente con él. Laura dejo a Camil solo en el cuarto, mientras esperaba la llegada de el médico. Camil abrió los ojos, estuvo finjiendo todo este tiempo. "Pobrecita" pensó "No tengo nada en contra de tí, sino de Mauricio, ojalá tengas las fuerzas suficientes como para no volverte loca"... Laura entró al cuarto, y vió que Camil estaba levantado... su figura frágil aún se tambaleaba por la habitación, en un infructuoso intento de levantarse. Camil cayó sentado en la cama, Laura fue corriendo a ver si este joven estaba bien... y en un instante en el tiempo, ambas miradas se cruzaron, los ojos de Camil se veían inocentes, y los de Laura como los de una hermosa mujer misericordiosa. "Nunca nadie me había tratado así señora, es usted tan buena" dijo Camil con aire de inocencia "Es usted tan bella, que no entiendo como no nació en la misma época que yo para hacerla mi hermosa novia" Laura estaba sorprendida, no esperaba las palabras de Camil, y tampoco esperaba que este, débilmente, acercó sus labios a los de Laura, y la besó, sólo para después caer desmayado de nuevo... Y ahí estaba, Laura con los dedos en los labios, sintiendo como un joven la había deseado, aunque sea un segundo durante la eternidad, y Camil, que yacía aparentemente inconsciente... Cuando el médico llegó, simplemente diagnosticó que Camil padecía una severa falta de sueño, así como que comía muy poco. Que tal vez por ello, se debía su silueta tan frágil. Laura le agradeció por todo, y simplemente se quedó contemplando a este joven rubio... hasta que el sueño la venció a ella también... Cuando despertó, Camil ya no estaba. Sólo había una nota al pie de la cama: "Señora mía, me temo que si me quedo un segundo más en esta habitación con usted, no dudaré en hacerla mía y decirle que la amo". Laura estaba asustada, tal vez sorprendida, sino es que excitada con las palabras de amor de este joven... Ya en la calle, Camil estaba riéndose como loco, pensando en que la primera parte de su plan estaba en marcha... Cuando Mauricio llegó en la noche, Laura ya había roto la nota, y no comentó nada respecto a la presencia de Camil en su hogar... ... Pasaron los días, Camil siguió asistiendo a la escuela, pero pidió que lo transfiriesen a otra clase, para apartarse de el Profesor Mauricio... Todos los días, Camil le enviaba flores a Laura, y aunque esta se sentía conmovida con tales detalles, siempre terminaba por prenderle fuego a estos arreglos. Durante semanas, el aroma dulzón de las flores quemadas flotó en el ambiente de el departamento... Y así, tras varios intentos sin respuesta, Camil recibió una por fin. Laura le hizo llegar un mensaje: "Deseo verte, quiero poner las cosas en claro"... Camil faltó a la escuela ese día, y fue al lugar de la cita. Un restaurante en la Colonia Condesa. Para cuando la cita había terminado... Camil ya había poseído a Laura... CONTINUARÁ.