Título: "Rueda de la Fortuna" Autor: Edwin D. Obra: Basada en los personajes de Candy Candy. Clasificación: PG-17, m/m Resumen: Terry y Anthony se separan... ¿qué va a ser de ellos ahora? Nota: Continuación de el fic "17 maneras de adorarte" escrito por Edwin D. Dedicatoria: Para el compañero Ryoga. Todos los personajes aquí mostrados son propiedad de sus respectivos autores... ya se saben el resto. "Rueda de la Fortuna" by Edwin D. La brisa se siente helada, los barcos salen de el puerto mientras los amantes se despiden. Hace unos instantes, el último beso, el último adiós. Un joven rubio simplemente observa como se aleja el barco que lleva a la persona que más ama rumbo a América... una separación agridulce, donde la promesa de regresar se impone... El sol está saliendo... Es mejor irse. Anthony camina por las calles de Londres, donde la humedad y el frío son una constante. Mientras camina por las calles, simplemente este pensamiento cruza por su mente: "Ahora estoy solo, completamente solo". Llega a su departamento, se encierra, y solo deja una ventana abierta ... desea meditar todo lo que ha pasado en estos días, pero son tantas las emociones que prefiere ignorarlo... Anthony quiere recordar aquellos días felices, cuando vivía en América, cuando Candy estaba a su lado, esos recuerdos hacen que sus ojos se llenen de lágrimas... "Tú no estás solo, jamás lo estarás, porque yo siempre estaré contigo" Esa voz, Anthony sabía de quién era. No la escuchó ni con sus oídos, ni con su imaginación... sino que esa voz provenía de su corazón... . Entonces, en un parpadeo, Anthony estaba en América, en su tan amado Jardín de Rosas, y ahí estaba ella. Tan hermosa como siempre la había visto, ahí, Candice White Andri, su tan amada Candy Candy. Tal y como la había visto el primer día, ni ella ni él dijeron nada, simplemente se vieron... Entonces Anthony rompió el silencio: "Hola Candy" Ella sonrió, cómo amaba él esa sonrisa, cuánto le hacía falta ella a su lado... "Hola Anthony" Ella avanzó hacia él, le tomó la mano y le dijo "Sígueme"... Caminaron juntos por el Jardín de Rosas, tomados de la mano, cuando ella se volvió hacia él y le preguntó: "Hace mucho que no sonríes, ¿verdad? se nota en la expresión de tu rostro... ¿qué te ha pasado Anthony? ¿Qué le ha pasado a mi Anthony, aquél que siempre estaba sonriente?" "Mi Anthony" esas palabras hicieron que él sonriera... eso puso feliz a Candy, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro, remarcando sus pecas... "Jijiji ····" Por un isntante, Anthony olvidó todo, sólo deseaba que ese paseo con Candy no fuera un sueño, sino una dulce realidad... "Anthony..." dijo Candy "Sé que has pasado muchos tragos amargos en estos tres años... pero tú tienes la oportunidad de ser feliz, encontraste a una persona maravillosa a quién amar, y ese amor te es correspondido... Tienes que ser fuerte, no por mí, sino por Terry" "¿Cómo sabes lo de Terry?" "Anthony... a mí no me escandaliza que la persona que estaba destinada para tí, para que te amara y tú le amaras, fuese un hombre... Tú y yo tuvimos nuestro momento, nuestro tiempo, nuestra felicidad... pero ya no estoy ahí, porque tú no lo has querido" "¿Qué quieres decir con eso?" "Siempre te amaré Anthony, pero parece que tú crees que no tienes derecho a la felicidad, tú solo te hieres, y eso me duele a mí también, ¿qué no ves que nunca te he dejado? Cada vez que llorabas, cada vez que tu corazón se destrozaba, estuve ahí para abrazarte, darte un beso y consolarte, aunque no pudiera tocarte ni hacer que tú me sintieras, yo estaba ahí. Estuve ahí cuando lloraste mi muerte, estuve ahí cuando conociste a Terry, cuando te besó y cuando tú le besaste... Me alegré tanto al ver tu felicidad, cuando juntos dejaron el Colegio San Pablo para iniciar una nueva vida... Anthony, he estado ahí en todos esos momentos, y muchos más... te amo tanto que me duele verte sufrir..." "Gracias Candy" "Sé que aunque te reconforta, dudas de la promesa de Terry... Es un sentimiento agridulce ¿verdad? Anthony, aquél que cree con fé, recibe su recompensa... Aún te quedan muchas pruebas que pasar, debes tener mucha fuerza, si en realidad amas tanto a Terry..." En ese instante, Candy abrazó a Anthony y al oído le dijo "Siempre te amaré Anthony, pero date tú la oportunidad de amar". Una luz blanca, una brisa tan fresca como la que sólo Anthony ha experimentado en su Jardín de Rosas... "Date la Oportunidad de Amar" Y en eso despertó... todo fue un sueño... pero Anthony sintió que pasó en realidad... Ahora tiene una nueva vida, y simplemente debe tomar valor, si es que en realidad ama a Terry Grandchester... su tan querido Terry. *** Ya han pasado varias horas desde que el barco zarpó desde el Puerto, Terry observa el horizonte, meditando lo que será su nuevo destino... Entonces siente que alguien se acomoda a un lado de él... es Susana. Su largo cabello negro y sus profundos ojos verdes son hermosos, tan verdes como el mar... "Un penique por tus pensamientos" dice Susana. "Estaba pensando en mi amigo Anthony" responde Terry. "Prometiste volver a verlo ¿verdad? ¿cuándo?" "No lo sé, le prometí volverlo a ver, pero no sé cuándo" Un silencio, La brisa sopló más fuerte, y Susana cerró los ojos. Respiró el aire de el mar, el sabor a sal la llenó completamente, sólo deseaba llegar a América, y buscar una oportunidad para convertirse en una gran actriz. ¿Cuál era el sueño de Terry? "Susana" dijo Terry "¿Tú crees que el amor perdura para siempre?" Esa pregunta no se la esperaba Susana... tal vez su corazón dió un vuelco, al no entender bien lo que quería decir, o mejor dicho, no sabía bien que respuesta dar... "No lo sé" "Yo tampoco". Ambos guardaron silencio de nuevo. Era preferible callar... "Oye Terry" preguntó Susana "¿Y serías capaz de enamorarte de alguien un nuevo amor quizás?" "Ahora soy yo el que no sabe". Y ahora sí, Susana se retiró, y Terry siguió viendo el horizonte... Todo es silencio. Ya en la noche, mientras Terry dormía, Susana entró al cuarto... abrió la maleta y en un libro de "Romeo y Julieta" que Terry traía consigo, había muchas fotos de él y Anthony juntos... y una de estas la tomó y se la llevó consigo, no sin antes acomodar todo para que no viera que ella estuvo ahí... Ya en su propio cuarto, checó la foto, y viéndose al espejo se dijo a sí misma... "¿Qué tanto soy capaz de hacer por amor a Terry?" Esto sólo lo podrá responder el tiempo... el mundo es una rueda de la Fortuna, donde tanto el amor y la felicidad son el premio principal. Fin...