Serie: Guerreras Mágicas Titulo: Secretos del Corazón Autor: Adalisa Zárate E-mail: luxshine@hotmail.com Distribución: Mi página, el Archivo Eslashes. Feedback: Si no es molestia.... Website: http://members.tripod.com/luxshine Resumen: Zagato piensa sobre su vida, justo antes de morir. Rating: G Nota legal: Guerreras Mágicas y todo lo que esto conlleva pertenece a CLAMP. Esta historia esta dedicada solo a entretener a los fanáticos. Fecha: 21/nov/2000 Contenido: Zagato / Clef Spoilers: El final de la primera serie de Guerreras Mágicas. Notas: Escribi esto hace como tres años, y me olvide de su existencia. Es una de mis primeras historias, y ahorita que me estoy mudando, reapareció. A ver que les parece. * * * * * * * La lucha había estado a su favor hasta ese momento. Tenía a esas niñas, a las Guerreras Mágicas de la Leyenda, en su poder. Creía haber logrado derrotar por fin a aquel sistema que había mantenido a Céfiro por tanto tiempo... Que equivocado estaba. Aquellas niñas a las que había subestimado sacaron fuerzas de la nada y lo atacaron uniendo todos sus poderes. Zagato no intento esquivar la hélice eléctrica, sino que la espero, cansado de luchar inúltimente. Y en esos segundos, mientras esperaba la muerte, sus pensamientos viajaron al pasado, cuando todo aquello había comenzado. * * * Zagato y su hermano Lantis estaban de pie ante Doshi Clef. Habían sido elegidos entre muchos otros para ser sus alumnos, lo cual era un gran honor, y el ya no estaba tan seguro de merecerlo. Aquella era la primera vez en la que los dos hermanos estaban tan cerca del mago más poderoso de todo Céfiro, y Zagato estaba impactado por la presencia de aquel cuerpo tan joven y tan viejo al mismo tiempo. Zagato sabía que el doshi era mayor que el, no sabía que tanto, pero aún así, al ver al pequeño niño con sus sabios ojos azules, su corto cabello sujeto con una tiara, tan cargado de responsabilidades... Todo eso hacía latir su corazón con más fuerza, lleno de admiración y respeto hacia Clef quien, desde ese día, sería su maestro. Tras explicarles sus nuevas responsabilidades como guardianes del pilar, Zagato como guardián personal del pilar y Lantis como jefe de la guardia, Clef los llevo ante el pilar, quien tenía a su cuidado todo Céfiro. Cuando Lantis y Zagato miraron al muchacho cuya fuerza de voluntad sostenía a su mundo, no pudieron evitar el sentirse desilusionados. El joven ante ellos era delgado, pálido y parecía estar a punto de romperse si el viento soplaba con demasiada fuerza. En realidad, no tenía el aspecto de alguien cuya fuerza de voluntad sostuviera a todo el mundo. Zagato suspiro tristemente, pensando en que pasaría más tiempo con el patético pilar que con su maestro Clef, quien, a pesar de su seriedad, estaba lleno de vida. * * * Con el tiempo, los hermanos habían llegado a ser los mejores alumnos de Doshi Clef: Sol Zagato era el mago más poderoso –después del mismo Clef, aunque los rumores decían que había superado al maestro- , y Lantis era el mejor espadachín, con una ayuda extra de sus habilidades con la magia. Muchos los admiraban, y cuando caminaba en el palacio, Zagato podía sentir las miradas de las doncellas, sabiendo que cualquiera de ellas aceptaría gustosa ser su pareja. Pero el no quería eso, y por tanto, no les daba esperanza alguna. Su corazón ya le pertenecía a otra persona. A su maestro. ¿Cuándo se había transformado su profunda admiración en amor? ¿Cuántas veces se había sorprendido pensando en Clef, cuando su mente debía estar en otra parte? El mismo Zagato no lo sabía, pero desde el día en que había aceptado ese sentimiento, no había un momento en el que no recordara todos los pequeños instantes en los que había estado cerca de Clef, y su corazón volaba ante la oportunidad de volver a estar a su lado. Al mismo tiempo, Zagato sabía que su amor jamás tendría respuesta, ni siquiera en sus sueños. Clef estaba totalmente entregado a Céfiro, y Zagato nunca se atrevería a revelarle sus sentimientos. Por eso, Zagato se conformaba con admirarlo desde lejos. * * * El joven pilar estaba muerto, y sin pilar, Céfiro se estaba desmoronando. En el palacio, mientras esperaba que su hermano llegara con más sobrevivientes, buscando al nuevo pilar,Zagato revisaba mentalmente lo que había pasado. Su joven protegido había dejado de rezar por el bien de Céfiro. Pero antes de hundirse en una apatía total, había logrado juntar la voluntad suficiente para llamar a las Guerreras Mágicas de otra dimensión. Clef había guiado a las Guerreras en su búsqueda de los Genios, y los llevo a matar al pilar, regresando así a su mundo... Tal como lo decían las leyendas. Y así como había pasado antes, encontrarían a un nuevo pilar. Pero había pasado algo que las leyendas no mencionaban, y eso tenía furioso a Zagato. Las leyendas no mencionaban todo el sufrimiento que sentía Clef. Zagato había visto como su maestro había guardado toda su tristeza al ver caer al pilar, para poder guiar a las Guerreras Mágicas hacia su destino. Lo había visto ocultar su dolor al ver morir al pilar. Lo había visto usar su magia hasta caer agotado para mantener Céfiro mientras aparecía el nuevo pilar. Y todo esto rompía el corazón de Zagato. Lentamente, se dirigió hacia las habitaciones de Clef donde el doshi dormía, agotado por una fiebre ocasionada por un esfuerzo sobrehumano. Abrió la puerta, tratando de no hacer ruido, para descubrir a su querido maestro durmiendo, con su expresión tranquila. Una sola mirada basto para que el corazón de Zagato se detuviera. Clef respiraba entrecortadamente, su cabello caía libremente sobre su rostro. Estaba pálido, pero eso no lo hacía verse débil, no, incluso aumentaba su belleza. Parecía brillar gracias a las gotas de sudor que pasaban sobre su piel. Al verlo así, indefenso, dormido, Zagato no pudo reprimirse y se inclino ante su maestro, besando suavemente los tersos labios de Clef. Fue un único beso, muy rápido. Tal solo un roce, cargado de todo el amor que sentía por su maestro. En su mente Zagato deseó que ese instante durara por siempre. Pero solo fue un momento, y tuvo que levantarse, salir tan silenciosamente como había llegado, mientras que su corazón le rogaba que regresara, despertara a Clef y le revelara sus sentimientos. No lo hizo. Respirando profundamente, Zagato recupero el control de su cuerpo, sorprendido por aquel arranque de valor que había tenido momentos antes. Entonces, tomo una decisión. No volvería a ver a su amado Clef tan indefenso como en ese día. Moriría antes de verlo herido de nuevo. * * * El nuevo pilar era una niña de largo cabello rubio, con una sonrisa encantadora. Zagato la veía con algo de envidia, pues Clef pasaba mucho tiempo con la Princesa Esmeralda. Pero la pequeña estaba tan llena de vida, que Zagato no podía evitar desear que no sufriera nunca el terrible destino del Pilar de Céfiro. Un día, la descubrió espiándolo mientras paseaba por el jardín. En la mirada furtiva de la pequeña, que ella desvió cuando el trato de verla, descubrió un reflejo de los sentimientos que el albergaba en su corazón para su maestro. Al principio, Zagato no supo que hacer. Sabía que si Esmeralda lo amaba, no tardaría mucho en perjudicar a Céfiro... Entonces llamaría a las Guerreras Mágicas y todo ocurriría de nuevo. Su amado Clef volvería a sufrir. Y eso no podía soportarlo. Tenía que destruir el sistema del Pilar. La idea se la dio su hermano Lantis, poco antes de irse de Céfiro. Lantis sabía que la actitud taciturna de Zagato era porque su hermano estaba ocultando el amor que sentía, pero creía que este se dirigía a la Princesa Esmeralda... Se había enfrentado a Zagato con esa teoría, prometiendo jamás interferir en sus planes. * * * Cuando Esmeralda le declaró su amor, llamando a las Guerreras Mágicas, Zagato juró protegerla, no solo por el cariño que había tomado por la pequeña, sino para completar su plan. Si lograba destruir a las Guerreras, si Esmeralda sobrevivía, podrían encontrar la forma de salvar a Céfiro... Incluso si Céfiro era destruido, no le importaba. Salvaría a Clef, y sin pilar, el maestro no volvería a sufrir por ello. * * * Zagato sintió el golpe de la hélice eléctrica en su cuerpo, sonriendo tristemente. Había fallado. Las Guerreras Mágicas lo habían vencido, y muy pronto descubrirían su verdadera misión. Cerro los ojos, pensando en aquellos a quienes había estimado. "Querida Esmeralda, espero que seas feliz." Dijo, y después, en un último susurro, añadió. "Adiós, mi amado Clef." Fin. -Secretos del Corazón.