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Esta pequeña Ría ubicada en el Noroeste de España, esta encuadrada dentro de las Rías Baixas, hay localidades como Menduiña, Aldan, que son de una tranquilidad total, rodeados de verdes parajes y playas de ensueño sin el gentío del Mar Mediterráneo. Las aguas son de |
sobra conocidas por sus bajas temperaturas (nada que no supere con un buen traje) y por la increíble
flora y fauna subacuatica que allí reside (esto último lo ratifico). Las inmersiones se hacen bastante
fáciles, se puede entrar desde la playa, la profundidad va aumentando de un modo muy gradual, y si
elegimos entrar desde una barca, el fondo en esta Ría no superara los 22-23 metros de profundidad, siendo
fácil el descenso, lo que si tendremos en cuenta, es la corriente que suele estar presente y a veces es fuerte.
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Una vez en el agua comienza el espectáculo, los espirógrafos tienen unas dimensiones enormes, y abundan en sobremanera de multitud de especies, las laminarias crean auténticos bosques subacuáti- cos haciendo unos juegos de luz impresionantes, debajo de estas, la explosión de vida es increible, las nécoras se esconden entre sus raices, varias de |
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ellas en pareja, ya que el verano es la época de cópula de esta especie, al igual que la multitud de especies
de nudibránquios que habitan estas aguas, pudiendo ver incluso las puestas en forma de espiral de estos
coloridos seres que harán las delicias de los mas exigentes fotosub, tendremos que fijarnos bien para ver los
centollos que pasan casi desapercibidos, ya que llevan un camuflaje de esponjas, algas y demás organismos
que les hace prácticamente invisibles, varias de las paredes que encontramos en la zona están forradas
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literalmente de anémonas de distintos tamaños y
colores, sin haber un hueco para más, dando a la pared una sensación de vida que solo se puede experimentar estando allí sumergido. Las peque- ñas grutas, aquí muy abundantes, nos depararan multitud de sorpresas, desde gambas, camarones, bogavantes, centollos pasando por congrios, espon- |
jas, rodaballos, anémonas con sus respectivas arañas de mar, maragotas, morenas y una larga lista que
seria difícil de acabar, es decir una lucha continua por el espacio vital que hay en las rocas para poder
sobrevivir. En las zonas arenosas no es complicado ver infinidad de peces planos como rodaballos, pla-
| tijas, y no es raro divisar
rayas descansando placida-
mente en el fondo. Si levantamos la vista al azul nos veremos rodeados por cardúmenes de soubas, cefalópodos como calamares y sepias de tamaños considerables, mújoles, y algunos peces pelágicos que nos harán disfrutar a lo largo de nuestra inmersión y que no notaremos la longevidad de nuestro tiempo |
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de fondo, que suele oscilar entre una hora y media y dos horas, ya que las botellas que utilizamos son de 18L
y la profundidad de una media de 10-12 metros (que nadie se me asuste).
Pero todo lo bonito tiene un pero, y en este caso es que la estructura entorno al buceo es mínima, todo el
equipo es nuestro, exceptuando el compresor, por la zona no hay posibilidad de alquiler, para cargar las
botellas tenemos que recurrir al único compresor que conocemos de la zona que se encuentra en Moaña, y
esta en una tienda que hace de ferretería, venta de material de barcos, tienda de buceo y un poco de todo,
esto es lo único malo, pero los fondos marinos creo que merecen la pena salvar estos impedimentos y disfru-
tar viendo las maravillas que esconde el Atlántico en esta Ría.
GALERÍA DE FOTOS
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