UNIVERSIDAD YACAMBU
Carrera: Licenciatura en Contaduría Pública
Asignatura: Teoría Económica
Profesor: Carlos Rojas
Participante: Lurinalda Navarro
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TRABAJO 4
1.- Realice una composición sobre
El origen etimológico de la palabra
economía se encuentra en la palabra griega oikonomos, que significa
administración del hogar: oikos significa "hogar" y nemein, "administración".
La ciencia económica es la ciencia social
que estudia los procesos de producción, distribución y consumo de bienes y
servicios. El objeto de estudio de la economía, como ciencia social, es el
funcionamiento del sistema económico. La economía, como fenómeno social,
constituye una unidad, pero puede ser analizada desde varias perspectivas. Es
frecuente dividir estas perspectivas en "microeconomía" y
"macroeconomía". Dentro de la economía, se pueden encontrar varias
disciplinas o ramas de estudio, cada una de las cuales puede utilizar a tanto a
la microeconomía como a la macroeconomía. Algunas ramas de estudio importantes
son la economía internacional, las finanzas públicas, la economía del crecimiento,
la organización industrial, la economía laboral, la economía del bienestar,
etc. También podríamos decir que la Economía es la ciencia que se ocupa del estudio sistemático de las
actitudes humanas, orientadas a administrar los recursos, los cuáles son
escasos. Con el objetivo de producir bienes y servicios y distribuirlos
de manera de satisfacer las necesidades de los individuos, las cuales
son ilimitadas.”
La economía es una ciencia social porque:
1) sus leyes son empíricas
2) porque los hechos que selecciona para el análisis están cargados de
teoría.
3) porque el individualismo metodológico que se aplica
en
la investigación económica está restringido por el proceso de
socialización.
1) A diferencia de las ciencias experimentales, la economía se enfrenta
a fenómenos caracterizados por un menor grado de uniformidad o constancia, con
los que es muy difícil realizar experimentos controlados. Por ello, las leyes
de la economía son leyes empíricas: se basan en la experiencia y tienen un
grado de generalidad menor que las leyes de la física.
2) Dada la posibilidad de comprensión empática de los fenómenos
económicos y la confusión entre el sujeto observante y el objeto observado (se
supone que los economistas son seres humanos y que la economía se ocupa del comportamiento
de esa especie) la mera elección de una muestra de fenómenos, de entre un
infinito número de observaciones posibles, significa establecer una teoría, de
tal manera que los hechos están impregnados de conceptos, controlados por
hipótesis que no permiten posibles observaciones contradictorias, contaminados
por valores estéticos, morales, religiosos, políticos o ideológicos, y
contaminados por los intereses personales de los propios economistas.
3) Y mientras que en las ciencias experimentales se puede aislar a los
individuos o átomos de una sistema para, a partir de ellos, explicar la
realidad, en la ciencia económica este individualismo o atomismo metodológico
está restringido por la dificultad que supone aislar a los individuos de su contexto
general, especialmente debido al proceso de socialización o reproducción social
por el que todos los humanos pasan, mediante el aprendizaje de las normas
sociales, por un largo período de dependencia, primero biológica y luego
económica, hasta convertirse en miembros independientes de una sociedad.
Puesto que la economía es una ciencia social, la historia del
pensamiento económico estudia algo más que la mera evolución de la corriente
principal de la teoría económica que ha tomado como modelo de ciencia a la
física.
La teoría económica utiliza una gran cantidad de supuestos en la
construcción y desarrollo de sus modelos de análisis. Tales supuestos se hacen no para distorsionar
la realidad, sino para simplificar el problema y poder tener modelos analíticos
manejables, con buen potencial para efectuar predicciones sobre el
comportamiento esperado de las variables centrales en análisis. Por ejemplo, cuando se plantea el supuesto de
que existe plena información por parte de los agentes económicos (oferentes y
demandantes) acerca de las condiciones en que funciona el mercado, no se quiere
desconocer que en el mundo real tal plena información difícilmente existe. El propósito del supuesto es dejar de lado
esta variable (que ha de merecer análisis separado) para concentrar el estudio
en otras variables centrales, como es el rol del precio (o de los precios)
sobre la demanda.
2.- Caracterice un (01)
sector productivo del país, haciendo énfasis sobre las principales actividades
que el mismo alberga y su importancia en el contexto nacional e internacional.
Venezuela ha
registrado tradicionalmente superávit en la balanza comercial debido a las exportaciones de petróleo y sus derivados, que
representan el 80% de las exportaciones totales. El socio comercial por
excelencia es Estados Unidos, destino de más de la mitad de sus exportaciones y
del cual reciben más de un tercio del total de las importaciones.
Esto representa un
aspecto clave en el comercio del cacao, y del sector agrario en general, por la
dependencia de la economía venezolana de los ingresos generados por las
exportaciones de petróleo. La economía del país muestra unos claros síntomas de
un sesgo antiexportador de los productos alimenticios.
El sector agrario emplea al 10,7% del total de la población ocupada y es
el que menor tasa de desempleo registra, con un promedio de 8,3% en 2003; si
bien es cierto que se ha producido un éxodo importante del campo a la ciudad.
Este sector tiene un peso porcentual en torno al 4,9% del PIB, que se ha
mantenido prácticamente invariado desde 1993. Dentro del sector, la ganadería
representa el 47,6% del PIB agrícola y la agricultura el 40,6%, el resto
corresponde a la actividad pesquera. Los productos agrícolas con mayor volumen
de exportaciones son por este orden el tabaco, las frutas, el café, el cacao,
el azúcar y el algodón. Dentro de estos productos agrícolas de exportación
haremos énfasis en el cacao.
Las subvenciones a la exportación de productos agrarios que concede
Venezuela en forma de subvenciones directas son limitadas y están relativamente
concentradas, no llegando a superar el límite que establece el Acuerdo sobre la
Agricultura de la OMC. Entre los productos a los cuales se subvenciona se
encuentra el cacao crudo, cuya ayuda total no supera la mitad del límite
impuesto por el Acuerdo para dicho producto. La cartera agrícola obligatoria es
un programa adicional que Venezuela implantó en el año 2000 y por el que el
Ministerio de Agricultura y Tierras, junto con la banca y las casas
comerciales, concierta en el primer mes de cada año un monto destinado al
sector agrario. Sin embargo, no parece que esté resultando un éxito dado que gran
parte de los productores no pueden acceder a la financiación y que existe una
desconfianza generalizada de la banca para realizar inversiones, especialmente
agrícolas, hasta que no se aclare el panorama político, económico y legal. A
todo esto hay que añadir que Venezuela tiene un esquema de comercialización
atrasado y baja productividad de los cultivos. El cacao no es uno de los
productos más beneficiados de la cartera agrícola obligatoria, ya que en el año
2000 sólo se destinó a este producto un 1,47% del total, mientras que se
reservó a los cereales, al café, a la caña de azúcar y a la leche y la carne
más del 10% del total a cada uno.
Como consecuencia del pobre rendimiento del cultivo de cacao y del
decaimiento de este producto bandera, el gobierno venezolano intenta llevar a
cabo desde el año 1999 un programa dirigido a la siembra de 20.000 nuevas
hectáreas de cacao y el rescate de 35.000. Además, en el período 1999-2000, el
gobierno eliminó definitivamente el organismo público Foncacao, que
tradicionalmente había otorgado asistencia técnica y crédito a los agricultores
cacaoteros, llegando incluso a tener el monopolio sobre su comercialización,
tanto nacional como internacional.
Foncacao era una oficina de comercialización cuyos objetivos consistían
en el apoyo a las actividades de investigación, la asistencia técnica y la
financiación. Según Lewis (1989), debe prestarse atención a ciertos factores si
se desea que la exportación agraria juegue un papel importante en el desarrollo
económico. En primer lugar, dado que
la evolución tecnológica es vital para el desarrollo de la agricultura, la
inversión destinada a la investigación y al crecimiento del sector juega un
papel importante. En segundo lugar,
puesto que la evolución tecnológica se ha asociado al uso de insumos avanzados
como pesticidas y fertilizantes y a otros tipos de gestión del entorno, el
desarrollo de la agricultura enfocada a la exportación dependerá de los
recursos financieros para obtener esos insumos y el acceso físico a ellos. Tercero, puesto que existe una clara
evidencia de que los agricultores se ven afectados por los cambios en los
precios relativos de los productos, el régimen de comercialización que regula
la exportación de la agricultura tiene gran importancia. Cuarto, la agricultura de exportación es un mercado potencial por
definición en los países orientados principalmente hacia el sector primario. Por último, puesto que la agricultura de
exportación depende del acceso a los mercados internacionales, se necesita de
una red de transporte y la infraestructura adecuada para llevar los productos
al mercado y recoger los insumos necesarios desde el mismo.
Entonces nos encontramos con que el cacao venezolano podría catalogarse
según las regiones en las que se produce, constituyéndose una Denominación de
Origen que aumentase el valor añadido del producto, lo que permitiría obtener
ganancias significativas mediante la incursión en los mercados internacionales
como un producto para gourmet, todos esto si de aplicaran las políticas necesarias
para esto.
Si Venezuela se esforzase en recuperar totalmente el prestigio de su
cacao diferenciando su producto mediante la Denominación de Origen y además
potenciase su exportación con un sello de calidad ambiental, podría incrementar
notablemente su cuota en los mercados de los países industrializados y vender
el producto a precios todavía más altos.
La nueva Ley de Tierras y Desarrollo Agrario debería acabar con la
precariedad legal que ha caracterizado a Venezuela en lo que atañe al mercado
de la tierra. La irregularidad legal, resultado de la conjunción histórica de
la propiedad de la tierra y de los graves problemas que padece el mercado, ha
afectado negativamente a los productores con menos recursos ya que
tradicionalmente han sido considerados como invasores o usuarios de tierras
estatales de las que nunca serían propietarios y que por lo tanto nunca podrían
llegar a vender o alquilar
En el caso del cacao venezolano, y en general de muchos rubros agrarios,
hay una carencia de política agrícola para el cultivo, una falta de asistencia
técnica, un sistema de financiación poco efectivo y una ausencia de política de
calidad del producto. Más aún, el sector ha estado siempre condicionado por el
problema de la tenencia de la tierra, que no parece haberse resuelto con la
nueva Ley de Tierras y Desarrollo Agrario, y por la falta de un sistema de
seguros agrícolas. ¿Cuáles son las consecuencias de todo esto? Escasez de mano
de obra para el cultivo, existencia de plantaciones viejas con presencia
frecuente de enfermedades, insuficiente rentabilidad del cultivo, y
paralización de la investigación agronómica.
Este cultivo es parte de la identidad nacional venezolana, y lo es desde
hace más de trescientos años. Por su especificidad y por su tradición, se trata
de un producto típico del país que lo convierte en un “patrimonio
irremplazable”
El sector agrario venezolano ha aprendido a vivir al margen de la
política comercial agrícola, debido a que gobierno tras gobierno se han ido
modificando, instaurando y derogando leyes, creando confusión y no
proporcionando un marco político y económico estable que contribuya al
crecimiento del sector. La apreciación del tipo de cambio de la moneda
venezolana, problema asociado al país desde hace más de diez años, ha
deteriorado la capacidad exportadora en materia agraria, incrementando las
importaciones de alimentos, que, por otra parte, no han aumentado al mismo
ritmo que la población, resultando en un empeoramiento significativo de la
alimentación y nutrición del pueblo venezolano. Adicionalmente, la dependencia
de la economía de las exportaciones de petróleo y sus derivados provoca que
ante un descenso de los precios internacionales del petróleo o una crisis
política o social, los ingresos derivados de dichas exportaciones se reduzcan
notablemente, lo que en Venezuela se traduce en un descenso de las
importaciones de alimentos. Al mismo tiempo, el país está sufriendo un
empobrecimiento de la población rural, entendido como el deterioro en las
condiciones de ingreso y calidad de vida. Esto ha generado un masivo movimiento
de población del campo a la ciudad desde los años sesenta hasta nuestros días,
creando en la actualidad los llamados “cinturones de miseria urbana”. Al haber más presión
demográfica hay más presión sobre el medio. La agricultura aumenta por las
necesidades de la población.
3.- Realice una composición sobre
la influencia de los modelos políticos sobre el ejercicio económico.
La Economía Política es
la ciencia social que trata de responder a las preguntas del qué, cómo, por
qué, quién, produce y distribuye.
Los objetivos de la política económica pueden ser múltiples, no tienen
porque coincidir con los objetivos de un Gobierno o país. Es un problema de
medios y fines. Las medidas de Política Económica siempre tienen una carga
importante de ideología, de intencionalidad política. Así siempre, una carga de
subjetividad.
Aquí tenemos
cuatro (4) maneras diferentes de intervención del Estado en la Economía:
A través de los gastos: Mediante la realización de actividades (gasto en educación,
en salud, vivienda etc.)
Venezuela ha enfrentado últimamente cambios importantes, como por ejemplo
la adaptación a una nueva Constitución aprobada en 1999 y la consolidación de la
apertura y liberalización comercial consecuencia de los acuerdos multilaterales
a los que se ha comprometido. El país está inmerso en diversos procesos de
integración regional, de los cuales la Comunidad Andina de Naciones (CAN) es el
más avanzado y probablemente el más sólido. En el marco de la CAN, Venezuela
aplica el Arancel Externo Común consistente en un gravamen estructurado en 4
niveles de 5, 10, 15 y 20% para todos los países no socios.
El país también pertenece a la Asociación Latinoamericana de Integración
(ALADI), y como tal, es parte de una estructura creciente de acuerdos
preferenciales de comercio, entre los que se encuentran los acuerdos del
alcance regional y acuerdos de alcance parcial, incluyendo la Preferencia
Arancelaria Regional (PAR), a través de la cual Venezuela concede y recibe
preferencias arancelarias para el comercio entre miembros de la ALADI,
atendiendo a criterios de grado de desarrollo económico de cada país. Asimismo,
pertenece a la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), con una
presencia muy activa en esta organización.
Pero
internamente las expectativas para los próximos años parecen indicar que
Venezuela se encamina hacia una economía más regulada en el nivel de las tasas
de interés y el tipo de cambio, junto a un sistema de precios administrados
para los rubros más sensibles en su impacto sobre la tasa
de inflación. Aunado a ello, existe la percepción entre los inversionistas
extranjeros que el clima para realizar inversiones en Venezuela está
fuertemente influido por medidas de carácter unilateral que reflejan inseguridad
jurídica y exceso de regulaciones para realizar dichas inversiones. Hay que
tomar en cuenta, además, que la capacidad de absorción de gasto de la economía
venezolana es limitada, por lo cual las presiones inflacionarias se convierten
en una variable recurrente en épocas de boom de ingresos petroleros. La
coordinación de política macroeconómica dirigida a sostener el necesario
equilibrio fiscal y monetario se seguirá enfrentando al dilema de evitar la
sobrevaluación del tipo de cambio real, que introduce un sesgo anticompetitivo
a las mercancías exportables por la industria venezolana y encarece
relativamente los bienes no transables, generando una matriz propicia para que
se presente una espiral de alza de precios y salarios en desmedro del aumento
del ingreso real.
En estos
términos, la política económica del actual gobierno, a pesar que parte de
postulados diferentes sobre el tipo de sistema económico que se persigue,
fundamentado en una distribución más equitativa de las oportunidades y del ingreso,
parece responder en cuanto a su acción sobre la actividad económica a
orientaciones cuyos resultados fueron característicos de los obtenidos por
gobiernos de las tres últimas décadas del siglo XX. Por esta razón, se estaría
frente a un escenario similar a lo ocurrido en las décadas de los setenta,
ochenta y noventa respecto a los cambios en el crecimiento del producto, la
evolución del tipo de cambio real y la inflación, los cuales revelan un patrón
característico donde las autoridades no tienen un compromiso con una estrategia
de mediano plazo. De allí que, según Velásquez (2001), no resulte infrecuente
una política permisiva de la sobrevaluación del tipo de cambio por períodos muy
largos, lo cual prefigura un escenario donde en algún momento sobrevendrá,
inevitablemente, una gran crisis, una gran devaluación y un doloroso y complejo
proceso de ajuste.
Ahora bien, para
que se vuelva a cumplir este escenario recurrente de la economía venezolana, la
prospectiva para los precios del petróleo en los próximos años tendrá que
reducirse sustancialmente a la baja. De ocurrir lo contrario y mantenerse el
actual nivel de precios, aún bajo un escenario de producción petrolera por
debajo del tope establecido para Venezuela por la OPEP, el margen de maniobra
para lograr sostenibilidad fiscal del gobierno probablemente seguirá siendo
amplio. En principio la medida de adoptar un régimen de control del tipo de
cambio desde el año 2003, dificultando la salida masiva de capitales, no ha
estado reñida con el compromiso de corregir periódicamente su sobrevaluación.
Por otra parte, el incremento sostenido de las reservas internacionales, aunado
al férreo cumplimiento de los compromisos de deuda externa, ha colocado el
riesgo país en una posición muy ventajosa con respecto a posibles operaciones
de endeudamiento externo. Sin embargo, se ha señalado el explosivo crecimiento
de la deuda pública interna y la consiguiente carga fiscal que ésta acarrea,
como una situación que puede comprometer en el mediano plazo la sostenibilidad fiscal.
Si bien las
políticas públicas implementadas en los últimos años hacen énfasis en programas
sociales orientados a cubrir necesidades de los pobres postergadas por décadas,
se ha puesto en duda la sostenibilidad de este modelo. Por una parte, a pesar
que desde la perspectiva del financiamiento del crecimiento económico, el
elemento determinante es que el ahorro se genera y está disponible, el problema
son los mecanismos de asignación y transmisión de ese ahorro al proceso de
inversión. Por otra parte, a pesar del fuerte dinamismo mostrado por el PIB no
petrolero, paradójicamente se ha venido deteriorando la base institucional que
posibilitaría acciones de política económica generadas a partir de la
participación y el consenso entre entes públicos y privados, trabajando de
manera conjunta y armónica hacia una estrategia de crecimiento y desarrollo que
sea compartida por la mayoría de los agentes económicos.
Infografía:
http://www.plataforma.uchile.cl/fg/semestre1/_2004/econo/modulo1/clase3/doc/social.doc
http://personales.unican.es/domingur/Intro.pdf
http://apuntes.rincondelvago.com/economia-como-ciencia-social_1.html
http://www.eumed.net/cursecon/ecolat/ve/libros.htm
http://www.econlink.com.ar/dic/economia.shtml