PERDIDOS EN ALGUN LUGARBY
BLUECROWEsta historia está hecho sin ningún ánimo de lucro. Ha sido creado con la única finalidad de divertir y entretener a quien lo lea. Cualquier duda o comentario, por favor escribe a [email protected].
- Mishin... Ni lo sueñes.
- Escúchame Evgeny... Ha habido un problema con la organización al irnos de Salk Lake City y no hay más remedio que vayas en ese helicóptero.
- ¿Pero tú sabes...?
Evegny Plushenko no pudo terminar la pregunta pues su entrenador abrió la puerta del ascensor y poniéndole a Evgeny una mochila en las manos dio un paso alejándose de él.
- Evgeny... Por favor móntate en el helicóptero y no preguntes. Nos vemos en unas horas en Miami.Sin decir nada más, Alexei Mishin cerró la puerta del ascensor. Sabia que Evgeny se pasaría varios días sin hablarle, tremendamente serio pero realmente no había otra solución.
Plushenko no tuvo más remedio que colgarse la bolsa en el hombro derecho y se encaminó hacía el helicóptero que le estaba esperando. Poco a poco se iba acercando intentando evitar lo inevitable pero por más que rezaba no llegaba ninguna señal divina así que respiró hondo y tomó impulso para subir. Sin mirar a quien tenía a su lado, pues ya sabía quien era, se sentó y se abrochó el cinturón. La otra persona lo miraba con la boca ligeramente abierta. Evgeny aguantó esa mirada sobre su persona dos minutos exactamente, hasta que la otra persona decidió saludarle:
- Plushenko... –dijo muy brevemente.
- Yagudin... – respondió Evgeny más breve aún.El helicóptero despegó suavemente y pronto los tres ocupantes solo veían agua bajo sus pies.
- Sí estás pensado en tirarte, Plushenko, al menos espera a que me baje yo... No quiero que me acusen a mi.
- Que es lo que sin duda harían... –farfulló por lo bajo Evgeny.
- ¿Decías algo?
- No.
- Ah. Por cierto Plushenko... ¿Te he enseñado ya mi medalla de oro? Es realmente bonita.
Evgeny dejó de mirar por su ventanilla y miró a Yagudin a la cara mientras le contestaba:
- No Yagudin, no me has enseñado “tu” medalla –Plushenko puso un especial énfasis en esa palabra -, sin duda ya te la habrás grapaado en el cuello para lucirla en todas partes.
- Estás celoso Plushenko –rió Yagudin.
- El día que yo tenga celos de ti será el día en que me haya vuelto idiota.
- Sin duda eso ya lo eres...
- Seguro.Plushenko ignoró el insulto y miró de nuevo por la ventanilla. Alexei lo ignoró también y se puso a mirar el paisaje marino.
Treinta minutos más tarde el cielo se empezó a poner de un suave tono gris. El piloto comenzó a mirar ligeramente hacia atrás para ver si sus pasajeros habían visto la tremenda tormenta que se les avecinaba. Ninguno de los dos dieron señales de preocupación así que el piloto sin decir nada comenzó a dar media vuelta al helicóptero. No se metería en la tormenta que venía de frente ni loco. De pronto, un trueno resonó en el aparato. Evgeny y Alexei se miraron y juntos miraron al piloto. Este veía horrorizado como el cielo entero se tornaba negro y los truenos se multiplicaban. El siguiente rayo les dio de lleno y un crujido sacudió el helicóptero.
- ¡Nos ha dado! ¡Nos ha dado! –ese comentario por parte del piloto no era necesario pues Yagudin y Plushenko notaron como perdían rápidamente altura y se precipitaban al mar.
- ¡Tenemos que saltar! – gritó Evgeny
- ¡Tú estás loco! – Yagudin le miraba fijamente.
- Si nos quedamos aquí nos vamos a convertir en una torta de arroz en el agua.
- ¡¡Tiene que haber otra solución!! –Yagudin estaba empezando a ponerse seriamente nervioso.
- ¿Si? ¿Cuál solución? ¿Tienes acaso una varita mágica? –los ojos de Plushenko eran fríos como el hielo.
- ¡Joder pues los chalecos salvavidas o algo! –gritó Yagudin.
- No hay.
Evgeny y Alexei se volvieron a oír las palabras del piloto... ¿Cómo que no había chaleco salvavidas?
- Yo voy a saltar –Anunció Plushenko abriendo la puerta del helicóptero.
- Yo no –Yagudin no parecía muy convencido. Más bien parecía aterrado.
- Me parece muy buena tu decisión Yagudin –Plushenko se colgó la mochila a su espalda y miró de nuevo a Alexei a los ojos -, así si mueres no tendré que esforzarme demasiado en los próximos juegos de Nagano.
Esas palabras hicieron efecto en Yagudin que colgándose también su mochila a la espalda, se dispuso a saltar. Plushenko le hizo sitio a su lado y puso una media sonrisa en su cara. “Puede más su ego que otra cosa”. Así ambos rusos saltaron a la vez hacia el mar segundos antes de que el helicóptero se perdiera bajo las aguas.Llegaron juntos a la orilla muy extenuados. Plushenko se sentó en una roca y se tocó el tobillo. Otra vez le estaba empezando a doler. Yagudin le vio.
- ¿Te duele el tobillito Plushenko? –se sentó a su lado riéndose.
- ¡Cállate! – Plushenko ni le miró y siguió frotándose dolorido.
Alexei se quedó cayado viéndole. Sabía lo mal que lo había pasado Plushenko desde el año pasado que se lesionó. Eso era una cosa muy seria para un deportista y él lo entendía perfectamente.
- Tenemos que buscar un sitio para protegernos de la lluvia. Esto parece que va a empeorar –Plushenko se puso en pie y sin dar muestras de que el pie le doliera, subió hacia las palmeras alejándose de la orilla. Alexei le siguió y vio como Evgeny encontraba protección debajo de una frondosa palmera. Sin decir nada abrió su mochila y empezó a quitarse la ropa.
- ¿Qué haces? –Yagudin veía como su compatriota se quedaba desnudo.
- No voy a dejarme esta ropa mojada para pillar un resfriado –dijo mientras rebuscaba en su mochila y sacaba su chándal algo arrugado. Sin darse la vuelta Evgeny se quitó toda la ropa y se puso su nueva ropa seca. Al terminar se echó el pelo hacia atrás y miró a Yagudin que seguía a su lado sin moverse. -¿No te cambias?
- Si claro... ahora.
- No me dirás a estas alturas que eres tímido porque no me lo creo... Todo el mundo vio como te cambiabas entre bastidores el día de la exhibición.
Yagudin le puso cara de asco y abrió su mochila. De ella sacó dos trajes de patinaje; el de “El hombre de la máscara de hierro” y el de “Invierno”. Las carcajadas de Plushenko resonaron por toda la isla. Yagudin se hartó de él y le gritó.
- ¡¡¡Y qué coño quieres!!! ¡Qué iba a saber yo que iba a acabar en una isla desierta contigo!
Plushenko seguía riéndose.
- ¡Cállate ya Plushenko, soy un patinador no un maldito boy-scout! Espera, dime una cosa... después de habernos pasado unas horitas en remojo... ¿No ha entrado agua en tu mochila?
- No, es impermeable con doble forro térmico. Fue un regalo de mi hermana.Dos horas mas tarde la tormenta ya había cesado y ambos patinadores decidieron explorar la isla buscando algo para comer.
- ¿Sabes? es irónico – Plushenko comenzó una inocente charla. –Con todas las patinadoras bonitas que había en Salt Lake City, hemos tenido que caer en esta isla tu y yo.
Yagudin asintió con la cabeza y siguió la charla. Estaba cansado de que no se hablaran.
- Tienes razón... ahora podríamos estar tumbados en la orilla con una bonita fan coladita por nosotros viendo ese maravilloso arco iris.
Ambos se detuvieron a contemplar la preciosa gama de colores que salía del mar y se ocultaba entre las verdes montañas.
- Yagudin, quiero que sepas que... emmmmmm, que me alegro mucho de que ganaras la medalla de oro. Lo hiciste muy bien.
Alexei le miraba sin pronunciar palabra. Eso era lo último que se hubiera esperado en ese momento. Al notar que su silencio había durado mucho tiempo comenzó a hablar pausadamente.
- ¡Vaya Plushenko... creo que esto es lo último que me hubiera esperado de ti en esta isla! Debo decir que en el programa corto tuviste muy mala suerte cayéndote y cuando terminaste el programa largo, tuve mucho miedo al pensar lo bien que lo habías hecho y que si yo fallaba en una simple cosa, tú te llevarías la medalla de oro.
- Sí –fue la corta respuesta de Evgeny.
- ¡Mira, allí hay un coco! –gritó de pronto Alexei -. Vamos a ver si hay más.
DIA PRIMERO
La supuesta paz que reinó el día anterior para Evgeny y Alexei no iba a durar mucho tiempo...
- ¡Vamos Plushenko! Eres una nenaza.
Yagudin desde el suelo le gritaba a Evgeny que intentaba encaramarse en una bananera. Llevaba ya un buen rato y apenas había subido tres metros. Alexei no dejaba de incordiarle.
- ¡Vamos Plushenko, que te pesa el culo!
- No me hagas hablar... Además, ¿Por qué no te subes tú y haces algo útil para variar?
- Porque tu sacaste el palito más corto.
- Ya veo que la suerte no está de mi lado últimamente –Plushenko agarrado a la bananera intentaba subir torpemente mientras seguía farfullando para sí.- Primero pierdo el oro, luego me tengo que perder en una isla desierta con él y ahora...
- ¡Evgeny deja de quejarte como una vieja y trepa más!
Subir estaba resultando más difícil de lo que habían pensando en un principio... Por la televisión no parecía tan difícil.DIA SEGUNDO
Desde que Plushenko se bajó de la bananera (o más bien la gravedad actuó sobre él de forma radical) apenas se habían dirigido unas cuantas palabras. Yagudin se encontraba sentado solo en la orilla. Tenía en las manos su flamante medalla de oro... ¿De qué le servia ese trozo de oro en una isla? No sabía si estaría ahí un día más o una vida entera. No le preocupaba estar ahí con su mayor rival, tampoco le preocupaba que en ese mismo instante un rayo cayera del cielo y le partiera en dos... solo pensaba en la de cosas que aún no había hecho en su vida. En todo lo que había dejado para hacerlo más adelante... Ahora ya no había tiempo.
- ¿Rezándole a Dios? –Plushenko llegó por sorpresa y se sentó a su lado.
- Más o menos –contestó enigmático. Plushenko le tomó la medalla de oro de las manos y la miró serio.
- ¿Y tu medalla, Evgeny?
- La tendrá Mishin supongo. En esta isla no creo que me sirva de mucho...
- Eso mismo estaba pensado yo. Oye, ¿Dónde están tus pantalones? –preguntó Alexei al ver que su compañero llevaba solo su camiseta de la Federación Rusa.
- Se rompieron ayer mientras intentaba no matarme bajando del árbol.
- ¿Y no traes nada en esa grandiosa mochila tuya para remediarlo?
- Sin duda a mi madre le hubiera encantado que llevara hilo y aguja en la bolsa... pero a mi padre no le hubiera hecho mucha gracia.
Yagudin sonrió levemente y recordó la aparatosa bajada de su compañero de las ramas y de su única preocupación para que no cayera encima de los plátanos que había conseguido coger.
- No te preocupes Alexei –Plushenko le devolvió la medalla y le dio una palmada en el hombro -, Tatiana moverá cielo y tierra buscándote.
Yagudin sin decir nada se levantó y se alejó por la orilla lentamente. Sin duda hoy era un mal día para ponerse a pensar. Plushenko se levantó también y se fue hacia donde tenían sus cosas. Empezaba a ocultarse el sol y tenia frío.
Hurgó en su bolsa. Sus pantalones vaqueros aun no estaban secos del todo así que no tendría más remedio que ponerse...
- Plushenkoooooooooooooo...
EL grito de Yagudin le sacó de todo pensamiento y a medio vestir corrió hacia donde venía el grito. Al llegar se encontró con Yagudin tumbado en el suelo sin moverse.
- ¿Qué...?
- Shhhhhhhhhhh –le mandó callar Alexei y le señaló hacia un extraño lagarto que se acercaba peligrosamente sacando la lengua por la pierna derecha de Yagudin.
- Eso qué es –preguntó en un susurro Evgeny.
- ¡Y yo que coño se! –contestó Alexei con voz baja pero preocupada. – Tenemos que hacer algo...
Plushenko asintió con la cabeza y buscó algo para alegar a ese horrible bicho que era una mezcla entre serpiente e iguana. Finalmente encontró la medalla de oro de Yagudin a unos pocos metros de él y lentamente se acercó a recogerla.
- ¿Qué diablos te propones hacer, Plushenko?
- Tú cállate y déjame a mi –Plushenko comenzó a mover muy suavemente la medalla de un lado a otro delante del bicho como intentado hipnotizarlo. Yagudin puso los ojos en blanco al conocer la técnica de salvamento que estaba usando su camarada y comenzó una oración por la salvación de su alma. Nada en el mundo le hubiera preparado los próximos acontecimientos. Cuando el reptil parecía más relajado con el ir y venir de la medalla de oro, Evgeny tomó fuertemente la cinta de la medalla y con todas sus fuerzas, lanzó la medalla directamente a la cabeza del animal. Aturdido el bicho intentó huir pero Plushenko no le dio tregua y arremetió una y otra vez con la medalla de oro del actual campeón Olímpico. Alexei miraba perplejo la escena. Sin duda después de varios golpes, el reptil ya estaba muerto y no era de extrañar... esas medallas pesaban medio kilo y encima la brutalidad con la que Plushenko le había dado. Yagudin se puso en pie.
- Bueno Alexei, ya estás a salvo... toma tu medalla.
- ¡Qué asco por Dios! –Yagudin cogió su ensangrentada medalla por la cinta con dos dedos y se encaminó hacia el agua.- Eres un cafre Plushenko. Debí de haberme enfrentado a esto yo solo.
- Y yo debí de haberte estrangulado con la medalla en el podium para que la gente disfrutara.
Yagudin se volvió hacia su compañero y entonces vio lo que llevaba puesto.
- ¡En el nombre del cielo puedo saber que llevas puesto!
Plushenko se miró. Con las prisas se le había olvidado que tuvo que coger lo único que tenia a mano en ese momento... el regalo que le llevaba a su hermana: una bonita falda escocesa tableada. Evgeny se alisó la falda en un gesto muy femenino y ambos se echaron a reír.DIA TERCERO
- Deja de mirar la medalla Yagudin, ya no tiene rastros de sangre pegada.
Yagudin puso cara de asco al recordar el aspecto de la medalla el día anterior y con delicadeza la guardó en el fondo de su bolsa. Allí tropezó con algo.
- Mira... mi teléfono móvil.
- ¿Tienes aquí un teléfono móvil y no has dicho nada? –Plushenko se incorporó del suelo donde estaba tumbado y miró el aparato.
- No funciona, –respondió Alexei – se rompió cuando monté en el helicóptero.
- ¿y eso?
- ummmmmmmmm. Cuando Tatiana me dijo que tendría que viajar contigo lancé el teléfono contra la puerta de los lavabos del hotel.
Plushenko reía la reacción. Si él hubiera tenido algo a mano, también lo hubiera lanzado.DIA CUARTO
- Plushenko lanza yaaaaaaaa... –Yagudin se sentó a esperar a que su compañero fuera a recoger el coco que estaban usando como pelota improvisada. Alexei se alisó los pliegues de la falda de Plushenko que hoy llevaba puesto el. Evgeny tenia puesto el traje de “El hombre de la máscara de hierro” de Yagudin.
- Vamos Plushiiiiiiiiiiiiii –Alexei imitó una aguda voz femenina mientras se ponía en pie al ver llegar a Evgeny.
- Cállate Yagudin.
- Pensé que te gustaba como te llamaban las fans cariñosamente.
- ¡Claro que me gusta! –exclamó Plushenko -.Pero ellas lo dicen muchos mejor que tu... Y tienen mejores piernas por cierto.
Alexei se miro su pierna peluda y no vio nada de malo en ella. Plushenko rió al ver como su amigo se miraba las piernas.
- Alexei... –Evgeny lanzó la pelota y se acercó a su amigo -. ¿Crees que nos encontrarán pronto?
Yagudin sopesó la pregunta.
- ¡Claro que si Plushenko! Que te juegas que ahora mismo hay mucha gente buscándonos en alguna parte.
- Sí, solo espero que esa “alguna parte” este cerca de donde nosotros estamos...DIA QUINTO
- ¿Estas segura de que sabes manejar esta cosa Katarina?
- No te preocupes Vicky, he visto a mi hermano miles de veces.
- ¿Cómo? –Kata sonrió ante la expresión de su amiga.
Katarina y Vicky llevaban apenas una semana de viaje en el pequeño velero del hermano de Katarina y la cosa no iba muy bien que digamos. Una tormenta las había desviado días atrás de la ruta que tenían marcada y llevaban varios días dando vueltas por el mar como locas.
- Vicky de verdad no te preocupes –Kata se pasó las manos por su cabellera corta y rubia -, ya verás como no estamos perdidas.
- Pero Kata... Llevamos tres días dando vueltas a esa isla...¡La vamos a marear!
- ¿Qué tal vamos de comida?
- Ummmmmm déjame mirar... Pues no esta mal la cosa... tenemos 5 bolsas de patatas fritas, un saco de chocolatinas, pan de molde y bueno... de todo un poco. Lo que no nos queda es fruta. ¿Por qué no nos acercamos a esa isla a ver si vemos algo?
- ¿Y si hay bichos raros?
- Pero bueno... ¿Qué bicho raro puede haber en una isla?
Varias horas mas tarde. Al atardecer. A orillas de la isla.
- Vicky... ¿No crees que deberíamos volver mañana cuando haya luz? ¿Y si nos pica algo en el pie?
- ¡Pero si hay una luna llena que lo alumbra todo!
- Bueno pues entonces vamos a coger lo que sea ya y vámonos porque debe de ser muy tarde.
Ambas chicas con sumo cuidado se adentraron un poco en la isla. Iban recogiendo en una bolsa los pequeños cocos que se iban encontrado a los pies de las palmeras.
- ¿Eso es una bananera?
- Creo que si Vicky... Espera que voy a ver si puedo llegar a ellos.
Katarina trepó muy ágilmente. Iba despacio pero segura. Vicky se cansó de esperar a los pies del árbol y casi como un susurro comenzó a oír un agua que corría entre las rocas. Como hipnotizada por aquel sonido y embrujada por los rayos de la luna que parecían guiarla en el camino, Vicky llegó a una pequeña cascada situada en el centro de la isla. Al principio no vio nada pero poco a poco una sombra en el agua iba tomando cuerpo.
- ¿Quién?..
- Shhhhhhhhhhhh –Vicky mandó callar a Kata que acaba de llegar y juntas vieron lo que sin duda era una imagen llegada del cielo.
“Era el cuerpo de un hombre quien poco a poco se iba adentrando en la cascada. Iba andando lentamente, como dejándose acariciar por las pequeñas olas que provocaba la cascada. Sin vacilar se acercó más a las rocas y dejó que la espumeante agua recorriera su cuerpo. Sus manos, grandes y masculinas echaron para atrás el pelo apartándoselo de la cara. La luz de la luna brillaba especialmente para ese espectacular cuerpo. Ambas chicas miraban sin apenas respirar la imagen que tenían a pocos metros de distancia. El seguía recorriendo su cuerpo con sus manos, como haciendo mas íntimo el baño. Se recorría con calma pero con persistencia ese hermoso pecho marcado. Casi como bailando se iba moviendo del sitio. El agua apenas le llegaba a media pierna y dejaba ver unos musculosos y turgentes muslos. Ellas solo veían ese maravilloso trasero alto y respingón y en algunas ocasiones el perfil, pero por lo poco que veían sin duda se trataba de una figura celestial”.
- Qué mal deben de estar poniéndose las cosas allá en el cielo para que los angelitos venga a bañarse acá abajo –fueron las únicas palabras que salieron como un murmullo de la boca de Vicky.
- Sígueme Kata.
- ¿Qué? ¿Tú estás loca? –Katarina no podía dejar de mirar aquella figura.
Vicky agarró a Kata de la camiseta y la arrastró hasta casi la orilla.
- ¿Pero que haces Vicky, no te has dado cuenta de que iba a darse la vuelta? –Kata iba a matar a su amiga.
- ¡Me está vibrando el movil! –Vicky se sacó el teléfono movil del bolsillo trasero de sus pantalones y lo cogió -. ¿Hola? Se te oye muy mal.
- ¿Quién es? – Katarina estaba atenta a su amiga. Muy pocos sabían donde iban a ir Vicky y ella.
- ¿Qué dices Alejandra?
La voz de alarma de Virginia hizo que Kata la mirara a los ojos casi sin respirar. Vicky colgó el teléfono.
- Era Alejandra...
- ¿Y? –Kata no podía esperar más para saber que pasaba.
- Me ha dicho que acaban de decir las noticias que Alexei Yagudin y Evgeny Plushenko llevan desaparecidos varios días de un accidente de avión y que nadie encuentra sus cuerpos... los han dado por muertos.
Kata no pudo remediar que se le llenaran los ojos de lágrimas. Virginia ya lloraba a moco tendido.
- No puede ser... –Vicky apenas podía sostener el teléfono en la mano.
- ¿Pero cómo pueden saber que están muertos si aun no han encontrado los cuerpo? ¿Y si están... en una isla desierta?
Ambas se miraron y a la misma vez salieron corriendo isla adentro hacia la cascada.. ¿Y si...?
Cuando llegaron ya no había rastro del dios griego. Sin duda había sido un sueño...DIA SEXTO
- ¿Aún sigues sin dormir?
Virginia se desperezó y observó a su amiga sentada a su lado. Por la cara de Kata, ésta se había pasado toda la noche sin pegar ojo y seguía impasible sentada en el borde del barco mirando el mar.
- Oh vamos Katarina, no estés preocupada. Alejandra nos mantendrá informadas de cualquier novedad que ocurra y seguro que ellos están bien... Seguramente se han fugado con dos fans locas a la Vegas o algo así.
Kata hizo una mueca y asintió como dejándose convencer. Respiró hondo y se puso de pié en el borde del barco.
- Bueno Vicky, vayamos a la isla a buscar fruta para desayunar.Media hora más tarde ambas chicas recorrían la orilla de la isla buscando algo para desayunar.
- Cree que debemos separarnos Vicky así tendremos el doble de posibilidades de encontrar algo en la mitad de tiempo. Tu vas por ahí y yo por aquí y en treinta minutos quedamos en esta roca. ¿De acuerdo?
- Me parece bien.
Así cada una por su lado emprendieron la marcha hacía la espesura de la isla. Cuando Virginia apenas había andado cien pasos, se encontró con un hombre que parecía estar buscando algo arrodillado en el suelo. El no se había percatado de la presencia de ella y ella no se había dado cuenta de quien era el. La curiosidad femenina pudo mas que su instinto de supervivencia y se acerco por la espalda de él asomando la cabeza por encima de su hombro. En ese momento Yagudin vio una sombra a sus espaldas y asustado se puso de pie velozmente dándole un cabezazo a Virginia en la nariz. Esta lanzo un grito.
Kata llego corriendo y quedo muda del asombro. Estaba viendo a Alexei Yagudin...¡¡Y estaba vivo!!
- ¿Pero qué diablos le has hecho a Yagudin, Virginia? – preguntó Kata viendo como Alexei se frotaba la cabeza.
- ¿Yo? –preguntó Vicky conteniendo la hemorragia que le había salido en la nariz -. ¡Es él quien me ha dado un cabezazo en la nariz! ¡¡Y me estoy desangrando!!En ese momento llegó Plushenko corriendo alarmado por los gritos. Kata solo pudo mirarle y abrir la boca. Virginia en cambio tuvo que sentarse en el suelo. Plushenko a ver semejante reacción se miró y comprendió que la falda escocesa caída por debajo del ombligo no era el mejor atuendo para que unas chicas le vieran.
- Oh Dios mío... –Vicky apenas podía creerlo -, Plushenko es gay.
- ¡¿Qué?! – exclamó Evgeny.
Yagudin estalló en carcajadas. Era el único que se estaba riendo pero le daba igual. Encontraba esa situación muy divertida pero la pregunta era ¿de dónde habían salido esas dos chicas?DIA SÉPTIMO
- Siento que ayer casi te agotáramos el saldo del móvil, Virginia... pero ya conoces como son las madres –Evgeny llegó a donde estaba sentada Vicky debajo de una palmera donde no le diera el horrible sol de la tarde.
- No te preocupes Plushenko, después del susto que nos dieron a todos... –Virginia dejó de hablar porque no quería volver a recordar aquella noticia -. ¿Vamos a ver si Kata ha cogido ya alguna fruta?
Evgeny asintió con la cabeza y siguió a Virginia.
- Espero que a tu amiga se le de mejor que a Yagudin coger fruta porque sino...
Ambos siguieron charlando mientras iban en busca de Katarina y Alexei.
- ¿Y cuándo vendrán a buscaros?
- Pues en unas 24 horas o así... El tiempo justo de que localicen el radar de vuestro barco, lleguen hasta nosotros y...
Plushenko dejó la frase a medias y guardó silencio. Virginia al principio no entendió su comportamiento hasta que dirigió la mirada hacia donde Evgeny la tenía puesta. Allí para sorpresa de ellos dos, estaban Katarina y Alexei enfrascados en un apasionado beso. Plushenko y Vicky se miraron conteniendo la risa.
- Creo que nos hemos quedado sin fruta –anunció Evgeny.
- Bueno... al menos tenemos chocolatinas en el barco.
Plushenko la miró.
- ¡Eso se dice antes!El sol comenzaba a ocultarse entre las suaves olas del mar. Kata y Yagudin aún no habían aparecido por el barco. Evgeny y Virginia seguían tumbados en la popa, rodeados de un montón de paquetes de patatas y chocolatinas con almendras. Ambos estaban tumbados de lado en el suelo y se miraban de frente.
- ¿Se habrán perdido en la isla? – Plushenko apenas pudo hacer la pregunta sin dejar escapar una liguera sonrisa.
Virginia se rió con él y le lanzó otra chocolatina. Evgeny la pilló al vuelo y se acomodó de nuevo para disfrutar de ella.
- Oye Plushi... hahahaha lo siento. No debí haberte llamado así.
- ¿Y por qué no?
- Pues no se. Supongo que será porque apenas te conozco y tu eres un personaje famoso y yo no soy...
- Tu eres una de las personas que ha evitado que Yagudin y yo nos hiciéramos gays y nos pudriéramos en esta isla para siempre. Eso vale mucho más que cualquier medalla Olímpica.
- Supongo que tienes razón Evgeny. Es tan solo que no me siento con la suficiente confianza como para llamarte Plushi.
- Eso es fácil de solucionar Vicky.
- ¿ah, si? –ella lo miraba intrigada.
- Si.
Dicha esa lacónica respuesta, Evgeny se acercó mucho más a ella y sin vacilar ni un momento, la besó en los labios. Primero con torpeza y rapidez y luego con mucha mas pasión y deseo. Los labios de Evgeny sabían ligeramente a chocolate y a almendras. Besaba con firmeza y decisión y Virginia pensó por un fugaz instante que si su vida dependiera de dejar de besar esos labios ahora mismo, preferiría morir que dejar de besarlos. Fue una larga noche... Una larga y romántica noche.DIA OCTAVO
- ¡Dichosos los ojos que le ven! ¡Pero si es el mismísimo Alexei Yagudin! –Plushenko desde la orilla lo vio llegar junto a Kata. Ambos traían distintas variedades de frutas en las manos.
- Hemos estado cogiendo fruta –se excusó Kata.
- Si, veinticuatro horas buscando fruta... Eso debe de cansar mucho.
Virginia rió el último comentario de Evgeny y vio que Yagudin y Katarina se ruborizaban levemente. Plushenko volvió la cabeza hasta donde estaba Vicky y le guiñó un ojo como recordándole lo que había sucedido la noche anterior y lo mucho que se divirtieron ellos también “cogiendo fruta”. Virginia le sonrió en respuesta.
De pronto un ruido rompió ese mágico momento. Un helicóptero apareció como de la nada y con suma rapidez se posó en la orilla. Apenas las hélices habían dejado de moverse cuando una puerta lateral se abrió de golpe y apareció Mishin que ayudó a bajar del aparato a Tatiana. Una vez en el suelo ambos avanzaron hacia sus respectivos “hijos” y se abrazaron fuertemente.
Kata miró tiernamente la escena y se acercó a Vicky. Ambas estaban felices de poder asistir a tan emotivo encuentro, pero eso significaba el fin de esas maravillosas vacaciones.
Tatiana dejo de achuchar a Alexei y se acercó a ambas chicas dándoles un gran abrazo.
- Jamás podremos pagaros todo lo que habéis hecho por ellos –Tatiana las tenía cogidas de las manos y no las soltaba -. Ya habíamos tirado la toalla y bueno... de tan solo volver a recordar esos angustiosos momentos...
- A sido solo la casualidad. Sin duda estaba escrito -. Kata habló con solemne voz, intentando no dejarse llevar por la emoción.
- Aún así ha sido una suerte que estuvierais ahí -. Ahora fue Mishin quien habló. Se acercó a las chicas y las abrazó fuertemente -.Chicos, debemos irnos. Vuestras familias os están esperando impacientes.
- ¿Os venís con nosotros? – fue Tatiana quien preguntó a las dos amigas.
- No muchas gracias –Virginia se quitó el pelo de la cara -. Tenemos que devolverle el barco entero al hermano de Kata.
Tatiana asintió con la cabeza y junto con Mishin volvieron de nuevo al helicóptero. Dejarían que se despidieran a solas.
Los cuatros se miraron y ninguno pudo decir nada. Como si hubiera sido ensayado miles de veces se abrazaron en grupo y así permanecieron unos minutos. Lentamente y con pesar, ellos comenzaron a irse hacia el helicóptero. Ninguno volvió la vista hacia atrás y era mejor así.
Con el mismo ruido con el que llegó, el aparato despegó y desapareció del cielo casi sin dejar rastro. Ellas se quedaron así, mirando el cielo como embobadas esperando que quizás el helicóptero reapareciera. Pero no lo hizo. No aparecería más.
- Kata, creo que debemos irnos a casa.
- Opino igual que tu Vicky. Esta isla nos traería demasiados recuerdos.
Lentamente montaron en el barco y se alejaron sin apartar la vista de la isla, esa bonita isla, sin nombre, donde sus sueños se habían hecho realidad.DIA NOVENO
- Aún no se como hemos conseguido llegar tan pronto a puerto Kata.
- Hemos tenido el viento a nuestro favor y eso nos ha ayudado mucho. ¿Has hablado ya con Alejandra para que nos recoja en coche?
- Sí, tiene que estar al llegar.
- Bien, pues mientras iré a comprar algunas revistas para el viaje.
Justo cuando Kata entraba en la tienda, Alejandra aparecía con el coche. Aparcó de mala manera a un lado de la carretera y corrió hacia donde estaba Virginia. Ambas amigas se abrazaron fuertemente.
- Bueno y ahora me cuentas con todo lujo de detalles eso que dejaste a medias esta mañana por el móvil. Por cierto, ¿dónde está Kata?
- Ha entrado a comprar unas revistas para el viaje.
- Ah pues yo también voy a comprar algunas nuevas que las que llevo en el coche ya me las se de memoria. Ahora vengo.
- Vale, te espero aquí.
Virginia se acercó al coche y sacó por la ventanilla un diario. Comenzó a ojearlo cuando alguien se acercó por detrás.
- ¿Me deja la página de deportes, por favor?
- Si claro –sin levantar la vista de lo que estaba leyendo ella le pasó la sección de deportes.
- Gracias. Eres muy amable... Virginia.
- De... nada –lentamente ella levantó la vista y dio a parar a Plushenko. Un Plushenko ya no como el que estaba en la isla, sin afeitar y con faldas. Ahora iba completamente afeitado y con unos informales vaqueros y camiseta deportiva. Casi instintivamente ella le echó los brazos al cuello y el la agarró con fuerza. El le devolvió el fuerte abrazo.
- Pero Evgeny... ¿Qué haces aquí?
- Necesitábamos unas vacaciones tranquilas así que Yagudin y yo no hemos perdido tiempo.
- ¿Yagudin está aquí también?
- Si, ha entrado en la tienda a buscar a Kata.
- Pues se lo van a rifar ahí dentro.
- ¿Qué dices?
- No nada... Que me alegro de que podáis disfrutar de unas vacaciones ahora. Espero que nos volvamos a ver pronto.
- Si, espero que nos veamos muy pronto –Evgeny comenzó a andar obligando a que ella lo siguiera -. Porque he alquilado un barco muy grande, con una tripulación a mi servicio y con una gran bañera hidromasaje y quería que la compartieras conmigo.
- ¿Para eso habías venido? – Virginia agarraba con fuerza el periódico entre las manos.
- Vine para buscar a una chica... Una chica que dejé en una isla desierta, pero la he encontrado en el puerto.
Vicky no podía hablar. Plushenko siguió hablando mientras la guiaba hacia el barco.
- ¿Qué te parece si embarcamos y movemos el barco hacia el mar digamos... unos cien metros? Me apetece ver a Yagudin pasado por agua.
- Me parece una idea excelente –Virginia rió contenta -. ¿Qué te parece si probamos la bañera hidromasaje y luego tenemos una intensa sesión de masaje?
Evgeny se acercó a ella y le dio un apasionado beso.
- Sí –murmuró enigmático .- Pero antes vamos a alejar el barco unos metros.
Y riéndose juntos entraron en la cabina para alejar el barco del muelle... ¿Quién dijo que los sueños no se pueden hacer realidad?THE END?
Quiero agradecer y dedicar este fan fic a Alejandra por sus sabios consejos, sus charlas cada noche y esa maravillosa visión que tiene de la vida. Por saber lo que pasa por mi cabeza y entender cada situación que vivo. A Katarina por ser simplemente la chica más maravillosa del mundo, comprender y entenderme y por estar ahí cuando te he necesitado. Y a Jorge, por su amistad desinteresada, su fuerza y su humor ante cualquier situación. Si algún día me casara con alguien, tú estarías el primero de la lista.
Os quiero a todos, gracias por estar ahí.BlueCrow