Antiguamente, Valencia estaba enmurallada. Cada d�a, cuando se pon�a el sol, cerraban las puertas de la muralla para seguridad de sus habitantes. Si los viajeros que iba a Valencia llegaban tarde, se encontraban con las puertas cerradas y ten�an que pasar la noche fuera de sus muros, sin conseguir - ni a�n temporalmente - llegar al lugar hacia donde se dirig�an. Por este motivo se invent� la expresi�n "quedarse a la luna de Valencia", que significa qued�rsele a uno frustradas las esperanzas que ten�a en alguna cosa. Pero una leyenda explica de otra forma el modismo en cuesti�n:
Cuando fueron expulsados los moriscos haci�ndolos embarcar hacia el norte de �frica, no hab�an bastantes barcas para trasladarlos a todos de una vez. Por eso, los sobrantes que quedaban en la playa esperando ser transportados en el viaje siguiente, seg�n la promesa de los marinos de los barcos. Pero, despu�s de esperar tres d�as y tres noches, vinieron unos traidores cristianos y los mataron a la luz de la luna... |