Este mito proviene del pa�s de Nigeria, en el continente de Africa. Este mito explica por qu� el sol y la luna est�n en el cielo. Hace much�simo tiempo, el sol y la luna se conocieron. Se enamoraron y se casaron. Viv�an en una hermosa casa en tierra firme. El sol y la luna viv�an muy felices en su casa. Nunca sal�an de ella, ni invitaban a sus amigos para que los visitaran Pero un d�a la luna se pus� triste porque echaba de menos a su amigo el oc�ano. Su marido, el sol, quer�a que su esposa estuviera contenta e invit� al oc�ano a su casa. El oc�ano contest�: "Eres muy amable, pero no puedo ir a visitarlos." Y entonces la luna dijo: "�Ya lo sab�a; ya no nos quieres!" Pero el oc�ano respondi�: "S� los quiero; seguimos siendo amigos; lo que pasa es que no voy a caber en su casa."
El sol se oscureci� y le dijo: "�Acaso crees que nuestra casa no es lo suficientemente grande para ti?" "No es eso," dijo el oc�ano, "estoy seguro de que su casa no s�lo es grande, sino tambi�n grandiosa." "Entonces, �vas a venir?" le pregunt� la luna. "Est� bien," contest� el oc�ano suspirando.
La pareja abri� las puertas de su casa que era muy grande. El oc�ano comenz� a filtrarse t�midamente en la casa. "Pasa, pasa, no tengas pena; aqu� hay bastante espacio para ti," dijo ri�ndose el sol. Pero el oc�ano era tan grande que inund� la casa por completo. El sol estaba asombrado, y la luna sonre�a. La luna y el sol se elevaron por el aire para mantenerse secos. "Lo siento," dijo el oc�ano, "me han acompa�ado los peces." "No te preocupes; hay lugar para todos," dijo el sol que segu�a elev�ndose. El sol le dijo a su esposa que se elevara m�s todav�a. Pero el oc�ano segu�a inundando la casa cada vez m�s. Muy pronto, el sol y la luna se toparon contra el techo. Y entonces tuvieron que salir de la casa y subirse al tejado. El sol le grit� al oc�ano: "Dime amigo, �ya terminaste de entrar a la casa? "Creo que todav�a me falta la mitad. Han sido muy amables en invitarme," respondi� el oc�ano. El sol y la luna se miraron el uno al otro. No quer�an ser descorteses. As� que se elevaron del tejado y subieron al cielo. Su hermosa casa qued� lejos, flotando al rev�s en las aguas del oc�ano.
La luna y el sol se quedaron en el cielo. Vivieron contentos con la tierra y el oc�ano. El sol y la luna todav�a pueden ver su casa. Se turnan cada d�a para mirarla. Pero nunca m�s volveran a vivir en tierra firme. |