LA COMUNION DE LOS SANTOS: UNA PERSPECTIVA BIBLICA

El Cuerpo M�stico de Cristo, de acuerdo al Catolicismo y a la Tradici�n Universal Cristiana antes de la llegada le Protestantismo en 1517, tiene tres niveles de existencia, y comunicaci�n y cooperaci�n ( en diferentes grados ) ocurre entre todos ellos. Los que se encuentran en la tierra invocan las oraciones de los santos en el cielo, les dan honor como Cristianos glorificados y buscan imitarlos. Tambi�n piden por las almas en el purgatorio. Los que se encuentran en el cielo piden por los santos en la tierra y en el purgatorio. Aquellos en purgatorio pueden invocar a los santos en el cielo y piden por nosotros que luchamos contra el mundo, la carne y el diablo. Los protestantes se inclinan a pensar que no existe evidencia B�blica para la Comuni�n de los Santos, pero este no es el caso.

1) Los "Ap�crifos" quiz�s la mas clara prueba para esta doctrina existe en los libros conocidos para los Protestantes como los "Ap�crifos" (llamados "Deutero-can�nicos" por los Cat�licos), los cuales los Protestantes quitaron de la Biblia (la primera vez que esto ocurre en la historia de la Cristiandad). En 2 Macabeos 15:11-16 El profeta Jerem�as pide por los Jud�os siglos despu�s de su muerte (compare Jer 15:1), junto al sumo sacerdote Onias tambi�n ya muerto. Igualmente, Tob�as 12:1-22 (especialmente 12,15) presenta a el �ngel Rafael como uno de los "siete �ngeles, que presentan las oraciones de los santos." Tob�as 12:15 es aparentemente mencionado en Ap 5:8 y 8:3-4, los cuales mencionan los "siete esp�ritus."

De cualquier manera, tambi�n en las Biblias Protestantes existen suficientes pruebas.:

2)Apocalipsis 1:4 "Juan a la siete iglesias que se encuentran en Asia: Gracia {sea} a ustedes, y paz, de el que es, y que fue y que vendr�; y de los siete Esp�ritus que se encuentran delante de su trono."{cf. Ap 3:1, 4:5, 5:6}

Los siete �ngeles participan con Dios al dar "gracia" y "paz", un principio anatema para los Protestantes. ciertos comentadores Protestantes, sabiendo aqu� de cierta dificultad en su posici�n, buscan redefinir los "siete Esp�ritus" como el Esp�ritu Santo pero un chequeo con la concordancia mencionada arriba (incluyendo Tob�as) hace esto imposible. Otros comentadores aceptan estos esp�ritus como los siete arc�ngeles de la angelolog�a Jud�a, como realmente ellos parecen ser.

3)Apocalipsis 5:8 y 8:3-4 "Cuando tomo el libro, los cuatro Animales y los veinticuatro Ancianos se postraron ante el Cordero, cada uno con una citara y copas de oro llenas de perfumes {son las oraciones de los santos}."

"Otro �ngel vino y se puso delante del altar, con un incensario de oro; se le dieron muchos perfumes, para que los ofreciera, con las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que esta delante del trono. (4) El humo de los perfumes subi�, con la oraci�n de los santos, de la mano del �ngel a la presencia de Dios."

Los santos (los 24 ancianos son usualmente identificados como los Cristianos fallecidos) y los �ngeles ponen las oraciones de los Cristianos en la tierra a los pies de Dios; esto es, ellos estas pidiendo por nosotros y actuando como intercesores intermediarios. Esto es id�ntico a la ense�anza Cat�lica. Los Comentaristas Protestantes tienen dificultad para dar una versi�n diferente de lo que aqu� esta ocurriendo. colando el mosquito, racionalizando y jalando de los pelos. Es c�mico encontrar que constantemente esos comentaristas Protestante mantienen vehementemente que la perspectiva Cat�lica no es definitivamente ense�ada en ning�n verso B�blico en particular, mientras raramente ofrecen una explicaci�n alternativa plausible o coherente! El Protestantismo acepta el superior conocimiento de los �ngeles y su habilidad para entender e influenciar nuestros pensamientos (mire 1 Cor 4:9), pero il�gicamente niegan que podamos pedirles su ayuda, ya que ellos construyen una dualidad falsa donde la invocaci�n de cualquier ser adem�s de Dios es de alguna manera siempre y necesariamente idolatr�a. aqu�, en estos pasajes, los santos en el cielo ejercen la misma funci�n que los �ngeles. Mas aun, si nosotros no podemos pedir a ning�n tipo de ser por su intercesi�n, parecer�a que tampoco podr�amos pedir unos por los otros, ya que la "invocaci�n" de un santo o �ngel significa simplemente pedirles que pidan a Dios, no como seres que son capaces de responder las oraciones por ellos mismos. El argumento Protestante, entonces, prueba demasiado y debe de ser descartado.

4)Apocalipsis 6:9-10"Cuando el cordero abri� el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los inmolados a causa de la palabra de Dios y del testimonio que ten�an que dar. (10) Gritaban con voz potente diciendo "Hasta cuando, Se�or santo y veraz, dejaras de juzgar nuestra sangre sobre los habitantes de la tierrra?"" {cf. Zac. 1:12} Estos m�rtires es el cielo est�n expresando lo que es conocido como "oraciones imprecatorias", rogando a Dios juzgamiento de los malvados y la vindicaci�n de los justos (e.g., mirar Salmo 35,69,79,109,139; Jer. 11:18 ss.; 15:15 ss.; 18:19 ss.; Jes�s en Mt. 26:53). por lo tanto, los santos en el cielo est�n pidiendo por los Cristianos en la tierra, y, por extensi�n l�gica, se les pueden pedir oraciones. Ellos tienen conocimiento de los eventos que pasan en la tierra (Heb. 12:1), y est�n mas concientes, sin duda son mas justos (Jas 5:16), y obviamente est�n mas cerca de Dios que nosotros.

Ellos no necesitan poseer omnisciencia para escuchar nuestras oraciones, solamente estar fuera del tiempo. Tiene el mismo sentido pedir sus oraciones que el ped�rselas a cualquier persona en la tierra. En realidad, la oraci�n en el cielo fue respondida por Dios quien sostiene el final de tiempo (8:1-5). Por lo tanto, si las oraciones de los Cristianos en el cielo son tan importantes en este caso, uno solo se puede imaginar su inmenso peso en el esquema global de las cosas.

5) Mateo 18:10 "tengan cuidado de no despreciar ni siquiera uno de estos peque�os; por que yo les digo, Que en el cielo sus �ngeles siempre contemplan la cara de mi Padre que esta en cielo." La noci�n de que cada persona tiene su propio �ngel de la guarda, quien tiene acceso directo a Dios, es fuertemente implicada. Si Jes�s dijo que El podr�a haber pedido la asistencia de un �ngel (Mt26:53) - y ciertamente El no lo estar�a adorando por hacer esto - Entonces nosotros, que necesitamos su ayuda mas infinitamente que El, podemos hacer lo mismo sin necesariamente cometer idolatr�a (cualquier cosa se puede convertir en un �dolo si nosotros lo permitimos). Tampoco deber�an los Protestantes comparar la Intersecci�n de los Santos con la comunicaci�n con esp�ritus diab�licos por medio de un m�dium u otras t�cnicas ocultistas. Esto no tiene sentido. La Comuni�n de los Santos no es nada mas que el reconocer que los Santos despu�s de la muerte (y �ngeles) est�n mas vivios que nosotros, consientes de lo que ocurre en la tierra, deseosos de ayudarnos, en posibilidad de pedir ayuda y asistirnos con sus oraciones e intercesi�n.

6) Santos Difuntos Aparecen en la Tierra para Interactuar con Humanos

No solamente no quiere Dios una prohibici�n de contacto entre los santos en el cielo y en la tierra, pero El mismo va al extremo de permitir, en diferentes ocasiones como se ha escrito en la Biblia, a santos fallecidos regresar a la tierra para este prop�sito! Estas son instancias aceptadas por Protestantes, pero solo dentro del Catolicismo sus implicaciones son desarrolladas completamente. Encontramos, por ejemplo, a Mois�s y El�as apareciendo en el Monte de la Transfiguraci�n para hablar con Jes�s, mientras Pedro, Santiago y Juan estaban presentes (Mt 17:1-3 / Mc 9:30-31).

Igualmente, los dos "testigos" de Ap 11:3-13 son santos quienes han vuelto a la vida, de acuerdo a muchos comentadores a ser, de nuevo, Mois�s y El�as, y para otros, Enoc y El�as. En tercer lugar, el profeta Samuel (no solamente un demonio suplant�ndolo) aparece en 1 Sam 28:7-20, como la gran mayor�a de los comentadores sostienen ( el libro "Deuterocan�nico" Eclesiast�s hace esto claramente 46:13,20 ). "Muchos cuerpos de los santos" salieron de sus tumbas despu�s de la Resurrecci�n de Jes�s y fueron a Jerusal�n, apareciendo a muchos (Mt 27:50-53). Finalmente Jerem�as regresa a la tierra (2 Macabeos 15:13-16).

Todos estos acontecimientos implican a personajes mucho despu�s de muertos ( opuestamente a otras resurrecciones como la de L�zaro y la Hija de Jairo ), y derrumban la noci�n Protestante de que existe un incruzable espacio entre el cielo y la tierra - una especie de "Muro de Berl�n." No existe dicho obst�culo, de acuerdo con la Biblia, porque solamente existe una Iglesia y un Cuerpo M�stico de Cristo, y la muerte no puede afectar la comunicaci�n entre sus miembros en cualquiera de sus estados. Es interesante notar que Mois�s y Samuel, quienes aparecen juntos en tres de los cinco ejemplos mencionados, son reconocidos entre Jud�os y Cristianos por su poderosa intercesi�n (Ex32:11-12; 1 Sam 7:9; Sal 99:6; Jer 15:1 - implicando oraciones despu�s de muertos ). En todos los casos, bastante comunicaci�n se lleva acabo con gente en la tierra. Samuel habla a Sa�l y Sa�l contesta; Pedro, Santiago y Juan pudieron haber escuchado a Mois�s y a El�as hablando con Jes�s (esto no es claro); los dos testigos profetizan por tres a�os y medio (obviamente incluyendo conversaci�n), los santos resucitados de Mt 27 "aparecieron a muchos" presuntamente hablando con ellos como lo hizo Jes�s en sus apariciones despu�s de la Resurrecci�n; y Jerem�as hablo con Judas Macabeo.

A la luz de estos hechos B�blicos, como alguien podr�a asegurar que Dios proh�be esta interacci�n, permitiendo solamente la del hombre con Dios, y hombre con hombre en la tierra? f�cilmente Dios no habr�a permitido ninguno de estos acontecimientos si estos fueran realmente "contrarios a la �nica mediaci�n de Jesucristo." En conclusi�n, encontramos, entonces, que todos los elementos de la doctrina Cat�lica de la Comuni�n de los Santos se encuentran sin duda en la Biblia, y no solo en los libros Deutero-can�nicos, para ser vistos por todos.

7) La Veneraci�n de los Santos Devociones a �ngeles y santos no mas interfieren y corrompen la Gloria incomunicable del Dios Eterno y Creador que el amor que les tenemos a nuestros amigos y familiares. Un tierno y sano apego a los santos dar� expresi�n a los sentimientos en el lenguaje hiperb�lico, al igual que los enamorados se pulen en la elocuencia de los rom�nticos halagos que se profesan el uno al otro, nunca intentando literalmente adorar al objeto de amor y cari�o.

Si honramos la memoria de h�roes pol�ticos (e.g., Jefferson, Lincoln) con estatuas, y a h�roes de guerra con monumentos (e.g., El Memorial de Vietnam), porque no podemos honrar a los grandes santos Cristianos y a los altamente justos hombres y mujeres del Antiguo Testamento? Nos referimos a los jueces como "Su Se�or�a" y se nos ordena "honras a tu madre y a tu padre" en los Diez Mandamientos.

Los santos aun est�n vivos y son capaces de influenciarnos y asistirnos.

Por los tanto, la Veneraci�n de los Santos es mas que meramente inspiraci�n mental(aunque incluye ese especto tambi�n). Dios de alguna manera eleva hacia su interior toda la creaci�n y `vive en El,' `se mueve' en El, y en El `es'(cf. Hechos17:28). La veneraci�n dada a los �ngeles y santos es esencialmente diferente de la adoraci�n que se le ofrece a Dios. A Dios solamente le pertenece la adoraci�n de toda la humanidad. Pero la Gloria de dios es reflejada en sus hijos. ellos son gotas de roc�o en las cuales los rayos del sol son reflejados. Ellos son venerados por que Dios esta presente en ellos. Un coherente sustento B�blico para la Veneraci�n de los Santos puede ser encontrada en las cartas Paulinas donde el Ap�stol exhorta a sus seguidores a "imitarle" (1Cor4:16; Fil3:17, 2 Tes3:7-9) como El, a su vez, imita a Jesucristo(1cor 11:1; ! Tes 1:6). Tambi�n se nos dice que honremos e imitemos a los "h�roes de la fe" en Heb 6:12 y cap. 11, y que meditemos en los ejemplos de los profetas y Job, quien soporto el sufrimiento (Snt 5:10-11). Se ha dicho que el pintor es mas honrado cuando su obra maestra es alabada, porque el sabe que dicha alabanza se refleja en El mismo (mire 2Cor 3:18).

9)Sumario de Evidencias B�blicas

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A. Oraciones por los Muertos

Tob 12:12; 2 Mcc 12:39-45; 1 Cor 15:29; 2 Tim 1:16-18.

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B. Los Santos Difuntos est�n Concientes de lo que Ocurre en la Tierra

Mt 22:30 w/ Lc 15:7,10 y 1 Cor 4:9; Heb 12:1.

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C. Los Santos Difuntos Interceden por los que est�n en la Tierra

Jer 5:1; 2 Mcc 15:14; Ap 6:9-10.

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D. intercesi�n Mediadora de los Santos y �ngeles

Tob 12:12-15; Ap 5:8 y 8:3-4.

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E. Santos Difuntos Aparecen en la Tierra para Interactuar con Humanos

1 Sam 28:12-15 con Eclesiast�s 46:20; 2 Mcc 15:13-16; Mt 17:1-3 y

27:50-53; Ap 11:3

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F. �ngeles de la Guarda

Sal 34:7; 91:11; Mt 18:10; Hechos 12:15; Heb 1:14.

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G. Los �ngeles Saben de Nuestro Pensamientos

Lc 15:10; 1 Cor 4:9.

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H. Los �ngeles Participan Dando la Gracia de Dios

Ap 1:4

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El gran escritor Anglicano y apologista Cristiano C.S. Lewis, en uno de sus �ltimos libros, escribi�:

". . . devoci�n a los santos. . . Existe claramente una defensa teol�gica para esto; si tu puedes pedir las oraciones de los vivos, por que no podr�as pedir las oraciones de los difuntos? No estoy pensando en adoptar la practica yo mismo; y quien soy yo para juzgar las practicas de otros?"

{Cartas a Malcom: Chiefly On Prayer, NY: Harcourt Brace Jovanovich, 1964, pp.15-16}

Escrito en 1995 por Dave Armstrong. Este articulo fue publicado en The Catholic Answer, Nov/Dec 1998.

 

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