Autor:
Luis Omar Sánchez
C.I. V-9.349.682
La Documentación es un proceso de preparación de la información disponible sobre un hecho que se está investigando. Hace que esta información esté dispuesta o asequible para examinar y analizar los hechos, las variables o los datos en general. A falta de un consenso mundial, hay diversos autores, como Juan Ros y José López Yépez, que la consideran una Ciencia (documental) a la vez que una disciplina, no sólo una técnica, dentro del ámbito de las Ciencias de la Documentación. Pero también se puede considerar en sentido general y tomarse Documentación y Ciencias de la Documentación como sinónimos. En sentido restringido, la Documentación como ciencia documental se podría definir (a grandes rasgos) como la ciencia del procesamiento de la información. La Documentación (Ciencias de la) es la ciencia de las ciencias, al ser integradora y globalizadora, se trata de una ciencia enriquecedora y generalista, de ámbito 'multi' o interdisciplinar. Las Ciencias de la Documentación son, según la mayoría de los autores: la Biblioteconomía, la Archivística, la Documentación y la Museología. Cada ciencia documental tiene una larga historia, pero la más antigua es sin duda la Archivística.
La documentación es una disciplina relativamente moderna que en
servicio de una mayor y mejor transferencia de la información ha incorporado
las más modernas tecnologías. Este último cuarto del siglo xx se ha definido
como el de la sociedad de la información, y se ha considerado esta
información como uno de los mayores bienes de los que actualmente dispone el
género humano, y que la documentación es capaz de poner a su alcance y a su
servicio. El Dr. López Yépez define la documentación como la "ciencia
general que tiene por objeto el estudio del proceso de información para la
obtención del conocimiento en el nivel común y universal", y el conocimiento
va a definir de una manera indeleble los destinos del siglo xxi que tan cerca
tenemos ya.
El objetivo final de la información y la documentación es su
comunicación y transmisión, y así ha sido a lo largo de la Historia a través de
diferentes medios (la escritura, el arte, etc). El usuario que demanda la
información, el usuario activo, es un elemento fundamental a tener en cuenta.
Las primeras
formas de comunicación son muy básicas: mímicas y orales. El siguiente paso
sería el mundo icónico (basado en la imagen). La escritura fija el lenguaje con
signos convencionales, signos icónicos; son signos gráficos que representan
fonemas o ideogramas. Así, en cuanto al soporte, hasta el siglo XVIII se
utilizaban los libros, a partir del XIX se introdujeron los medios de
comunicación (periódicos, revistas...), y en el siglo XX las nuevas tecnologías
cobraron importancia en la transmisión de la información (especialmente a
partir de la década de los 80).
En el Neolítico
aparecen las primeras escrituras, ligadas a las castas sacerdotales, es decir,
a la religión, que intentan mantener su monopolio sobre la información y el
conocimiento en cuanto a que son una importante fuente de poder.
En Grecia surgen
las polis, con Esparta y Atenas a la cabeza, en las que la cultura y la
escritura estaban vinculadas a las clases sociales elevadas, y unidas al rol
masculino (a las mujeres no se les proporcionaba acceso a la cultura). La
cultura y la escritura griegas serían transmitidas por los pueblos fenicios y
cartagineses (afincados en Túnez) por todo el Mediterráneo. Eran pueblos que
mantenían relaciones mercantiles con otras culturas, y usaban la escritura
porque facilitaba las transacciones comerciales (permitía llevar las cuentas de
sus actividades mercantiles). En este pueblo era muy importante la transmisión
oral y visual de mitos y leyendas, siempre vinculados a la religión, como
medios para comunicar la cultura y el conocimiento. Las representaciones
teatrales unen los elementos orales e icónicos (escritura y representación
visual para el público), y las grandes tragedias griegas de Sófocles y Esquilo
no sólo eran un elemento lúdico para el entretenimiento, sino también un
poderoso instrumento de control popular
Roma fue la heredera de Grecia, aunque era un pueblo con un fuerte sentido pragmático. Poseía un concepto de imperio diferente al de fenicios y cartagineses, porque ellos sí que se dedicaban a la conquista de territorios, y llegaron a extender su dominio sobre un gran imperio. Para mantenerlo desarrollaron un sistema de comunicación prodigioso. En Roma el teatro era menos importante que en Grecia, pero también desarrollaron en gran medida el arte y la cultura, transmitiéndolos de manera oral e icónica (al igual que los griegos, que tenían un concepto y un ideal de belleza, que sus artistas y artesanos plasmaron en esculturas, frescos, cerámicas. También incorporaron la cultura de los pueblos que invadían: Mesopotamia, Egipto...
En la Edad Media
la sociedad es de tipo teocrático, el poder civil y el religioso están en
estrecha conexión y cobra de nuevo importancia la transmisión oral como canal
de comunicación. Las leyendas, la mitología, y las vidas y historias de santos
se caracterizan porque incorporan esquemas mentales vinculados a una
determinada estructura social, sometida a unas clases privilegiadas: nobles y
castas sacerdotales (o Iglesia).
En el siglo XVI se
producen grandes avances científicos, y la cultura se vuelve hacia el hombre:
antropocentrismo, al igual que en las culturas griega (recuperada gracias a la
aportación de la cultura árabe), y romana. Se rechazan la ciencia y la técnica
como instrumentos de poder anatematizados por los poderes institucionalizados
(grandes científicos, como Galileo Galileo son incluso acosados por la
Inquisición, institución al servicio de la Igleisa romana). El arte servirá
como instrumento de control, a la par que como medio de comunicación, a lo
largo de los siglos XVI, XVII, Y XVIII, patrocinado por monarcas, nobles y
eclesiásticos (Luis XIV en Francia, Manuel de Portugal, Isabel I en Inglaterra,
los Médicos en Italia, etc). Con la Reforma de Lutero en el siglo XVI, apoyado
por los príncipes alemanes, el protestantismo introduce un cambio respecto a la
Iglesia católica: la lectura e interpretación de los textos sagrados, hasta
entonces reservada al clero, también la realiza el pueblo; para ello deben
saber leer y escribir, y la mayoría de la población en los países protestantes
está convenientemente alfabetizada. No es extraño que la imprenta, gran avance
técnico e invento revolucionario, surgiese y se desarrollara de la mano de la
industria artesana alemana. A pesar de ello, también se utiliza el elemento
icónico, la imagen.
En el siglo XVII
el catolicismo transmite información al pueblo a través de la pintura y la
escultura, de nuevo aparece el arte como catalizador del control ejercido por
las clases poderosas
La Revolución
Francesa en el siglo XVIII determina la ruptura de los estamentos, nacen los
tres estados, y la burguesía conquista el poder sociopolítico, porque posee la
tecnología, que le proporciona el dominio del poder económico. Aparecen los
monarcas del Despotismo Ilustrado, nace el germen del estado liberal. En
Inglaterra, sin embargo, los avances técnicos que determinarían la aparición de
la Revolución Industrial vinieron de la mano de la nobleza y la burguesía. Es
la diferencia entre los países continentales y anglosajones.
El siglo XIX
determina el auge de la cultura escrita. La Revolución Industrial viene de la
mano de la tecnología y del progreso, a diferencia de los principios que
dominan el mundo rural. Los grandes avances científicos y los descubrimientos caracterizan
esta época, se aplican a la vida cotidiana, e incluso varía la percepción del
mundo gracias a los revolucionarios medios de transporte, como el ferrocarril,
que aparece gracias al perfeccionamiento de la máquina de vapor. Y aparecen los
nuevos medios de comunicación: el cine, la fotografía Ideológicamente podemos
apreciar la aparición de las siguientes corrientes:
En cuanto a la
Documentación, no es casual que el padre de esta ciencia, Paul Otlet,
perteneciese a la clase social poderosa: la burguesía.
En el siglo XX, a
partir de la II Guerra Mundial se produce un notable auge de la documentación,
ya que la propaganda y la información son fundamentales en tiempo de guerra: se
necesita la mayor cantidad de información útil en el menor tiempo posible.
La Documentación
tuvo un gran desarrollo en Hispanoamérica, en países como Brasil, Argentina,
Chile, o Venezuela, con una gran riqueza en materias primas (cacao, petróleo,
café, gas natural. Allí se instalaron poderosas empresas, sobre todo aquellas
financiadas con capital estadounidense, y en la década de los 50 se fundaron
las grandes urbes como Sao Paulo o Caracas. Documentación e información de
nuevo se relacionan con los
rendimientos y el poder económico.
RELACIÓN DE INTERDISCIPLINARIEDAD ENTRE LA DOCUMENTACIÓN Y OTRAS CIENCIAS
La Documentación científica es una ciencia para la
ciencia, para la investigación, es interdisciplinar. La publicación completa el
trabajo científico, porque se fija y se transmite conocimiento. La comunicación
científica se transmite por dos vías:
el canal informal entre investigadores, y el canal formal o institucional (el
más habitual actualmente, ya que la información en este campo tiene un gran
valor económico).
El documento, en
un primer momento era un medio de prueba, pero posteriormente se dedicó a la
enseñanza (unido a un aspecto moral, aunque existen excepciones: las obras de
Sade, por ejemplo Justine). En el siglo XIX se entendió que abarcaba ambos
aspectos: prueba y enseñanza. Actualmente se piensa que son, bien de prueba, o
bien para la enseñanza.
En 1895 Paul Otlet
y LaFontaine fundan el Instituto Internacional de Bibliografía, que fue el
punto de arranque de la conceptualización y la consolidación de la
Documentación como disciplina científica.
En
1934 Otlet publica su obra principal: Traité de documentation.
En 1939 John
Desmond Bernal publica La función social de la ciencia, en el que se destacan
las siguientes ideas:
La Ciencia tiene
una función social, y la Documentación es ccia para la ccia. Además, los
estudios de documentación son útiles porque estudian la bibliografía
científica. El estudio cuantitativo de la bibliografía científica se denomina Bibliometría.
El siglo XX
comienza con una serie de sucesos a tener en cuenta en varios campos:
Todos estos
fenómenos responden a un horizonte de expectativas. La sociedad entiende y
procesa cualquier hecho teniendo en cuenta su historia, el momento y el
contexto en que se da, la cultura, y en general todo el ámbito en que se
encuentra.
Este concepto fue
formulado por la Escuela de Constanza de Alemania, con dos figuras clave:
Hans Robert Hauss:
La cultura y la historia son los elementos que determinan la existencia de
diferentes comportamientos humanos.
Isser: Le da más
notoriedad al hecho individual. Todo
esto tiene ciertos elementos en común, y es que el siglo XX representa una
ruptura con el pasado. La sociedad cambia totalmente a partir de la Rev.
Industrial. Surge una nueva clase social, el proletariado, a costa del obrero
trabajador, y la estructura social incorpora así un nuevo estamento. Desaparece
definitivamente el Antiguo Régimen, y surgen los estados democráticos actuales.
Todo ello tiene repercusión en el mundo de la ciencia, la literatura, el
arte...
Desde las últimas décadas,
la tecnología ha adquirido un papel protagónico dentro del desarrollo apresurado
de las sociedades. Uno de los principales detonantes de este esparcimiento
tecnológico ha sido la adaptación de esta a los diferentes escenarios de
actividades humanas. Hoy en día, el papel que tiene la tecnología en la
educación es sumamente importante. Los niveles de información con los que
cuenta la gente hoy en día, son por mucho, superiores a lo que tuvieron en su
momento nuestros antecesores. La "Tercera Revolución Industrial" que
se ha suscitado desde los años noventas, ha provocado el uso de computadoras,
sistemas de información, bases de datos, robots, software y telecomunicaciones
entre tantas. Llevando a la necesidad de una actualización constante del
conocimiento.
Estamos viviendo en una sociedad de información global emergente, con una economía global que depende cada vez más de la creación, la administración y la distribución de la información a través de globales como Internet. Muchas empresas están en proceso de globalización; es decir, se están convirtiendo en empresas globales interconectadas en red. Por ejemplo, las empresas se están expandiendo a mercados globales para sus productos y servicios, utilizando instalaciones de producciones globales para fabricar o ensamblar productos, reuniendo dinero en mercados de capitales globales, formando alianzas con socios globales y luchando con competidores globales pro clientes de todo el mundo. El manejo y la realización de estos cambios estratégicos serían imposibles sin Internet, Intranets y otras redes globales de computación y de telecomunicaciones que constituyen un sistema nervioso central de las empresas globales de hoy.
Las personas de muchas naciones ya no viven en sociedades agrícolas, compuestas principalmente de agricultores, o incluso sociedades industriales, donde la mayor parte de la fuerza laboral se compone de trabajadores de fábrica. En cambio, en muchas naciones gran parte de la fuerza laboral está constituida por personas que se ocupan en labores de prestación de servicios o trabajadores del conocimiento, es decir, personas que se dedican la mayor parte de su tiempo a la comunicación y colaboración en equipos y grupos de trabajo, y a la creación, uso y distribución de la información.