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Los sucesos que se presentan en la vida forman el carácter de las personas, me ha gustado ser un soñador y no dejarme derrotar por esas complicadas cosas de todos los días, y aunque me han lastimado mi familia, mis amigos y quizá alguien especial han hecho que la vida sea un lindo lugar para habitar |
| Para un trabajo en la universidad me pidieron escribir una autobiografía, léela y opina | ||
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Me gusta la
poesía, esta la escribí en febrero/2004, espero tus
comentarios, buenos o malos me agradarán...
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Y es que fueron tan bellos esos días que son tierno recuerdo en mis
memorias, porque fuiste como la golondrina en el umbral de mi ventana que despertó en mi vida el amor y la pasión, porque eres la caricia del florido aroma de abril, y tu susurro el canto de un arroyo de aguas cristalinas, que liran este amor que eternamente nos juramos. Y fueron nuestros labios dulces delirios que nos llenaron de ilusión, y tus manos arquitectas que dieron esperanza a nuestros sueños, porque fuimos luna llena un día de estrellas infinitas, porque fuimos tu y yo cuando nos llenamos de miel el corazón. Y soñaré que sueño tomado de tu mano nuevamente, y que vamos por el mundo cantando amores, porque fuera indescriptible lo que nos unió una vez y serás tú, indefinible, quien me haga amarte para siempre. |
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San Vicente era un pueblo de unos pocos habitantes, cuando nací cobijado entre las salobres olas que bañan sus playas de arena gris, estructurado de pequeñas y apartadas casas construidas en madera y cemento. Mi familia de clase media, mi padre con sus escasos 21 años se dedicaba a la mecánica artesanal por haberla aprendido de mi abuelo, que la aprendió de mi bisabuelo que era inmigrante ilegal de la China, que durante la larga escasez de alimentos en este pueblo oriental llegó a Guayaquil, mi padre no ha finalizado una carrera universitaria y mi madre retirada del colegio porque se enteró que dentro de nueve meses alumbraría su primer hijo, hoy soy el único hombre y el mayor de cuatro hijos de este matrimonio.
Mis primero estudios los realicé en una escuela fiscal de nombre “Leonidas Vega”, recuerdo que mi maestra de segundo grado (Elena) me inició en la hermosa labor de las artesanías que hasta ahora practico con agrado, he realizado pequeñas cosas como aviones, barcos, veleros todo en madera y metal, ya consumidos por el tiempo y los juegos infantiles, solo conservo uno que aun está en construcción.
A unos 8 años de edad, recuerdo que me gustaba mucho ir a mirar las máquinas que mi papá adquiría para la mecánica que había instalado, sobretodo la rectificadora de cilindros y un torno que mucho después aprendí a utilizarlo, siempre me fascinaron los motores, a eso de los 15 años aprendí a manejar algunas de las herramientas, ahora que conozco los procesos de la termodinámica pude comprender los procesos de fundición en hornos cubilote, que son usados la metalurgia del hierro gris y fabricación de piezas enormes, y me gustaría poder optimizar sus procesos me agradan mucho las bombas de agua, en nuestro taller existe el único en funcionamiento en toda la provincia.
San Vicente, por ser pueblo dedicado a la explotación del camarón, poseía extensas zonas que se dedicaban a su cultivo, razón por la que la fabricación de bombas de agua de gran calado era una prioridad comercial y viajaba mucho con mi padre a observar como las reparaban.
Cuando cursaba el quinto grado, un paro de educadores públicos a nivel nacional que se extendió por dos meses sugirió a mis padres que debería estudiar en escuelas particulares, y para ese entonces se distinguía como una de las mejores del lugar la Escuela Particular Mixta “Jaime Roldós A”, que lleva el nombre del célebre presidente con que el Ecuador volvió a la democracia después de varios años de hegemonía militar en el poder, a quien admiro por su amplio espíritu social.
Después de haber terminado la educación primaria, en similitud con mis padres decidimos que seria una gran experiencia estudiar en la ciudad capital del país, Quito, en un colegio técnico, de buen prestigio, que pertenece a los salesianos, pero mi poca inclinación religiosa me hizo buscar otras oportunidades, y es así como decidí con mucho agrado estudiar en el Colegio Técnico Aeronáutico de Aviación Civil, de régimen militar, pues pertenecía a la Fuerza Aérea Ecuatoriana, en este formé una gran disciplina y espíritu de cuerpo, aún detrás de los problemas académicos debido al bajo rendimiento, además de que observé muy de cerca las duras condiciones en que vivían personas que visitamos en campañas de donación de víveres. Mientras estudiaba en el tercer curso, fui seleccionado por méritos al XII Concurso de Matemáticas organizado por el colegio de Los Pinos, en el que obtuve el primer lugar, nadie lo esperaba, pues en las selecciones había entrado como el más bajo de tres.
Durante mi primer período de vacaciones, mientras me encontraba en San Vicente, con un grupo de amigos quisimos fundar un grupo ecológico, pues veíamos imposibilitados de acción como disminuían las áreas de manglar a favor del progreso comercial para construir más camaroneras, formamos una agrupación ecológica a la que llamamos “Formación Ecológica de Rehabilitación de recursos Marinos Para la Seguridad de Nuestras Playas y sus siglas Ferrem - Pasnup”, lamentablemente a un grupo de adolescentes donde el mayor tenía 15 años no muchos le prestan atención, y poco después éramos parte de una buena intención.
Mientras estuve en el colegio, vi también como cayeron dos gobiernos, pues vivía en las inmediaciones del Palacio de Carondelet, donde se ejerce el poder ejecutivo, en Quito compartía vivienda con tíos, primos y amigos, en diferentes etapas de mi estancia; con frecuencia pasaba semanas enteras solo, nunca tomé bebidas alcohólicas ni aprendí a fumar, y ni que se diga de las drogas a las que mantengo muy lejos de mi.
En los periodos de vacaciones viajaba a San Vicente, donde aún reside mi familia, y en uno de esos muchos viajes viví en carne propia las secuelas de un fuerte fenómeno de El Niño, que hacía rodar montañas como si fueran algodón de azúcar, la mayor parte de esta etapa climatológica la viví desde Quito pero sentía como sufría mi familia, y no habiendo terminado las arremetidas de las intensas lluvias, un 4 de agosto de 1998 a eso del medio día, un inesperado terremoto sacudió el pequeño pueblo ahora de unos habitantes más, y así varios sucesos geológicos durante varias semanas, durantes dos días dormimos fuera de las casas en canchas de fútbol.
Finalizaba el quinto curso de la secundaria en Quito, cuando mis padres decidieron regresarme a San Vicente, mi aprovechamiento académico era bajo y los negocios había disminuido debido sobretodo al azote de la mancha blanca en el camarón, y los crudos inviernos que secaban los campos, escaseaba el trabajo agrícola que sobre todo era empírico, el sexto curso lo terminé en el Colegio Nacional Eloy Alfaro ubicado en Bahía de Caráquez, al que llegué casi a mediados de periodo lectivo, pues en la costa se inician las clases en junio y en la sierra en octubre, y ambos duran nueve meses, por consiguiente existe un cruce, y podría decir que un día terminé quinto y al otro empecé sexto.
Finalizando las clases en este colegio, se iniciaban de inmediato las inscripciones para el curso propedéutico de ingreso a la Escuela Politécnica Nacional, me inscribí y aprobé en el primer intento, me preparaba para seguir la carrera de Ingeniería Mecánica, pero tuve la oportunidad de leer libros de física recomendados por uno de mis educadores que generaron un gran interés en mi formación, lecturas sobre partículas y el universo físico me emocionaban con gran regocijo, y posteriores lecturas me hicieron notar que las energías alternativas, económicas y no contaminantes son posibles, pienso que una de ellas podría basarse en el hidrógeno.
Aprobé el curso y a tiempo seguido me inscribí en la carrera de física, y en las primeras semanas me desmotivé fuertemente, luego me cambié a mecánica, y noté que era un área demasiado saturada además poco investigativa y muy metódica, y a semestre seguido me regresé a física, donde hoy me encuentro cursando el tercer período y sé que un día podré desarrollar un tipo de energía que beneficie las condiciones de vida, y explorar otras áreas de la física que me son de gran atención.
Las personas que más he admirado del mundo social son Albert Einstein, Mario Moreno Cantinflas y Ernesto el Che Guevara.
Creo que la física puede hacer funcionar mejor el mundo del mañana, podemos producir mejores mercaderías que haría más competitivo a un país, además de estudios autosostenidos en inversión social, la educación y la salud son áreas prioritarias, pero una carrera científica puede ser una piedra angular en la humanización social, además del mejoramiento de las técnicas y las ingenierías, y es un hecho que todo país que investiga se desarrolla.
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