| Sede Otras columnas 060812 Figueroa Carpe Diem Arrogancia fatal Luis Figueroa No es capricho, ni es berrinche. Talvez es ignorancia. Seguro que es arrogancia. Me refiero al Plan de Ordenamiento Territorial de la Municipalidad de Guatemala. Pero no es cualquier arrogancia. Esa pretensi�n racionalista y cientificista que cree que la mente y la raz�n humanas est�n llamadas a ordenar y a racionalizar la sociedad tiene una larga tradici�n dentro de la filosof�a. El lema de orden y progreso, que adorna la bandera brasile�a tiene or�gen en el pensamiento de Comte. El deus ex machina, u ordenador que controla las cosas desde afuera, tiene su ra�z en Descartes. El rey fil�sofo, que sabe m�s y mejor que los dem�s, est� en Plat�n. Los autores del POT no son ignorantes por paletos; son ignorantes por arrogantes. Dicha arrogancia les lleva a pasar por alto un principio fundamental para entender la vida urbana: y este es que en un orden extenso, como la sociedad, �la captaci�n de sus detalles supera ampliamente la capacidad de comprensi�n y control de una sola mente� (o de cinco, o de venticinco). Por algo, advierte Friedrich A. Hayek, que �la sugerencia de que para que florezca la espontaneidad, la gente de estar sometida s�lo a normas de car�cter general �tal y como lo advirtieron tanto Hume como Kant� es un principio que nunca ha sido refutado, sino que m�s bien ha sido objeto de una cada vez m�s acusada desatenci�n�. Mi hip�tesis es que para los autores del POT es muy poderosa y atractiva la tentaci�n de sentirse capaces de �mejorar� las decisiones que se toman en el mercado y de �poner orden� en el caos que causan las decisiones individuales de los habitantes de la ciudad. Y por eso desatienden el hecho de que la vida en sociedad no debe ser regida por normas de car�cter espec�fico y particular. El POT es un tamag�s de casi 5 MB; pero si me escribe a [email protected] se lo mando con gusto (siempre que pase por el email). Usted ver� como es que los planificadores arrogantes y racionalistas que hicieron el engendro, arrojan una palada m�s en la tumba donde yace la propiedad privada en Guatemala. Como en una sociedad socialista aqu� usted �retiene� su lote; pero no usted, sino sus vecinos y algunos bur�cratas, deciden si puede usarlo, gozarlo y disfrutarlo, o no. Seg�n las medidas y la localizaci�n de su terreno usted s�lo podr� edificar determinada cantidad de pisos en su propiedad (o en lo que �era� su propiedad); y en todo caso sus vecinos podr�n disponer si usted puede, o no, aumentar esa cantidad de pisos. El POT es tan pretencioso y absurdo que, en algunos casos, proh�be la construcci�n de s�tanos, s�lo por que s�. Yo intuyo que eso es porque alg�n bur�crata con el ego demasiado crecido y el seso un poco distra�do, vio que en el campo no hab�a s�tanos y dispuso que as� deber�a ser siempre. La l�gica del desarrollo de las ciudades nos ense�a que las ciudades crecen en forma reticular y que se van desarrollando alrededor de n�cleos en d�nde se encuentran los edificios m�s altos. En las ciudades modernas eso permite que el tr�fico vertical sea resuelto por los elevadores y que el tr�fico horizontal se resuelva mediante caminatas relativamente breves. Eso s�, el tr�fico horizontal en distancias mayores, obviamente tiene que hacerse en veh�culo y a lo largo de v�as anchas y principales. En cambio, en las carreteras, las actividades se desarrollan en forma lineal, a lo largo de la v�a. Pues bien, el POT lo que har� es imponer un desarrollo lineal en la ciudad. �Y qu� ocurrir� con eso? Que ser� forzada una expansi�n antinatural de la ciudad, debido a que los edificios altos tendr�n que ser construidos fuera de sus n�cleos naturales y a que los inversionistas se ver�n obligados a salirse de la urbe en busca de mejores posibilidades. Hay mucho que hablar sobre esto. Pero lo dejo ahora con un p�rrafo que de tan racionalista y constructivista hasta ataranta: �El POT debe ser prescriptivo (es decir que diga lo que se permite m�s que lo que se prohibe) y basado en incentivos que muevan al vecino inversionista a adoptar las medidas urban�sticas que se desean�. Sede |