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060610

Carpe Diem

Esquelas
Luis Figueroa

I. Cuando murió mi padre, y como yo llevo su nombre, una amiga a la que yo había visto pocas semanas antes corrió al funeral, porque al leer la esquela creyó que se trataba de mí.  Ese incidente me causó gracia; pero eso sí, es extraño aquello de leer el nombre de uno en un aviso de muerte. 

Por cierto que, cuando empezaba a aprender a leer, yo solía ver la Prensa Libre, por las tardes, mientras mi papá leía algún libro.  Trataba de leer las columnas y veía los anuncios del cine, las tiras cómicas y las esquelas.

Como a duras penas podía leer, menos podía entender; así que de cuando en cuando le hacía preguntas a mi padre.  ¿Qué quiere decir alud? ¿Qué quiere decir overlockista? Cosas así.  Pero otra de aquellas primeras preguntas es una de mis favoritas. 

Una vez estaba leyendo uno de aquellos avisos de muerte y abajo a la derecha decía, en letras gordas: “No circularán esquelas”.  Y yo leí: No circularan escuelas.  Y como era mi costumbre, le pregunté a mi papá si eso de que no circularán escuelas, quería decir que no habría colegio al día siguiente.  Con la duda adicional de que qué estaría haciendo, semejante buena noticia, en una comunicación de defunción.

Ya enterado de que no, me adherí entonces (y me adhiero ahora) a aquello de que el que pregunta puede parecer tonto durante unos instantes; pero el que no pregunta se queda tonto para siempre.

Años más tarde, y sin que de manera alguna constituya falta de respeto, eso de leer esquelas me ha traído sorpresas.  Por ejemplo, en marzo 1988 la revista Crónica reprodujo la siguiente esquela: “El día de ayer falleció el último Revolucionario Guatemalteco del Siglo XX, olvidado por parientes, amigos y enemigos: Emilio Zea González. Favor de abstenerse de dar pésame o de cualquier otra manifestación burguesa”. 

En aquella ocasión guardé copia de la publicación porque pensé que, por fuera de lo común, valía la pena tenerla a mano.

Otro ejemplo es el del 31 de mayo pasado, cuando me topé con otra esquela que, junto con la anterior, he llamado Las esquelas del enfrentamiento armado.  Esta dice: “Al expresidente de la República, general de división Fernando Romeo Lucas García.  Nuestro más sentido pésame a la familia militar y a su hermano, general Benedicto Lucas García y demás familia.  Agradecimiento a un hombre que combatió a la guerrilla dándoles lo único que se merecen y evitó que fuéramos un Saigón, una Habana o una Managua”. 

La de don Emilio siempre me pareció una esquela particularmente apesadumbrada porque ¿qué tiene que pasar para que hasta los enemigos se olviden de uno? ¿O para que uno no quiera “manifestaciones burguesas” en su velorio? Me queda la duda de, qué, exactamente, es una manifestación burguesa.

Todos los avisos de muerte son taciturnos, claro; pero el del general Lucas también es particularmente triste porque si a Zea lo olvidaron sus enemigos, a Lucas, los suyos no le fallaron.  Y sólo unos pocos amigos se atrevieron a ponerle esquela.

El enfrentamiento armado dejó hondas y feas heridas entre los guatemaltecos; heridas que aún nos dividen en tirios y troyanos.  Ojala que, en un día cercano, las víctimas de uno y otro lado perdonaran y olvidaran.  ¡Como debe ser!  Y que, en un día cercano, pudiéramos vivir en una sociedad en la que los derechos individuales sean absolutamente respetados. 

II. Ahora que el doctor Julio César De León Barbero va a dirigir el seminario titulado
El socialismo: análisis económico y sociológico, discusión abierta en diálogo socrático, es buen momento para ver Heaven on Earth: The Rise and Fall of Socialism, que está en Take One, la tienda de vídeos en Futeca de la zona 14. De verdad se la recomiendo. Por cierto que a De León puede oírlo en la 100.9 F.M., los lunes, a las 12:30 p.m., en el programa Todo a Pulmón.

El seminario será en la Universidad Francisco Marroquín y para participar seguramente usted quiera comunicarse a
[email protected]

Uno que no está en Take One; pero que no está en la cola de un venado comprarlo en Amazon, es
Commanding Heights, The Battle for the World Economy. Un documental magnífico que, si a usted le interesan estos temas, no debería perderse.

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