| Sede Otras columnas 060506 Carpe Diem Quién ordenó al obispo Luis Figueroa El Vaticano acaba de excomulgar a dos obispos que fueron ordenados por la iglesia católica china, que es controlada por el régimen socialista de Hu Jin-tao, sin la autorización del Papa. La sede papal también excomulgó a los dos prelados que hicieron la ordenación. De acuerdo con el Código Canónico, tanto el prelado que consagra obispo a una persona, como el que recibe la consagración, sin un mandato del pontífice, incurren en latae sentenciae excommunication; lo que significa que ambos son excomulgados automáticamente. El asunto no hubiera llamado mi atención si la nota informativa no hubiera venido acompañada de que: “La ordenación hizo que se elevara la tensión entre el Vaticano y China Continental, que se hallan en medio de pláticas para mejorar sus relaciones”. Esta es una lección que deberían aprenderse los que coquetean con el régimen de Beijing; y en general, todos los que flirtean con los regímenes socialistas más rabiosos. Hasta los socialistas domesticados como Rodríguez Zapatero y Da Silva podrían aprovechar la experiencia, siendo que, en el caso de las petroleras de sus respectivos países, ahora tienen que lidiar con los arrebatos nacionalistas y populistas de su compadre Evo Morales. Dicho el anterior paréntesis, ¿cuál es la lección? Pues la lección es que con los socialistas de verdad no se puede. Por un lado están en pláticas de acercamiento y en mil amores; pero por el otro les es más importante imponer la revolución, imponer su voluntad e imponer el control total. Dicha lección es vieja; y para poner un ejemplo sólo recordemos a Neville Chamberlain apaciguando y negociando amistosamente con el nacionalsocialista Adolf Hitler, mientras este último planeaba sus movimientos invasores en Checoslovaquia y Polonia. En ese sentido tiene mucho valor la recomendación del obispo de Hong Kong, Joseph Zen, en el sentido de que el Vaticano debería dar por terminadas sus conversaciones diplomáticas con China. Dichas conversaciones, por cierto, no tienen más explicación que la existencia de un doble estándar para la China Popular. ¿Cómo, si no así, puede explicarse que el Vaticano –y otros gobiernos que presumen de respetuosos de la dignidad humana– anden de la mano de Hu y su régimen? El 20 de abril pasado, la BBC informó que el gobierno de China está “cosechando” órganos humanos entre los miles de prisioneros que son ejecutados en las cárceles de aquel país. Y que dichos órganos son vendidos para transplantes. Yo no me opongo a que uno venda sus órganos si decide hacerlo voluntariamente; pero es perverso y parece endemoniado que un gobierno desguaje a sus ejecutados para venderlos por partes. La organización periodística Knight Ridder, confirma la historia de la venta de órganos al informar que muchos extranjeros viajan a China en busca de hígados, corazones y riñones; y la AFP publicó una historia similar.. El 17 de abril de 2006, la CBS informó que China enfrenta un grave problema demográfico como consecuencia de su política de un solo hijo. Debido a que los chinos prefieren a los niños que a las niñas, en el país las personas hacen “cualquier cosa” para que el bebé que llegue a nacer sea varón. Por esa razón, es que por cada 120 niños, hay sólo 100 niñas. El 27 de marzo de este año, la Associated Press informó que la ONU le ha pedido al régimen de Hu que cambie sus políticas carcelarias en el sentido de que sea eliminado el uso amplio de la tortura contra los reos. Con paciencia, pero con demasiada y triste facilidad, uno puede encontrar ejemplos de las prácticas inhumanas de parte del gobierno socialista chino en docenas y docenas de reportes periodísticos. ¿Qué, sino un doble estándar, explica que el Vaticano y muchas presuntas democracias occidentales busquen hermanarse con la China Roja? Sede |