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051217

El reto de Evo
Luis Figueroa

El socialista Evo Morales podr�a resultar presidente de Bolivia.  Si los electores lo favorecen, como lo favorecen los encuestados, el sindicalista cocalero y dirigente del Movimiento al Socialismo, tendr� la oportunidad de reivindicar esa ideolog�a empobrecedora y corruptora.

Algunos dir�n que no; pero lo cierto es que el gobierno del tambi�n sindicalista y socialista Luiz Ignacio Da Silva lucha para no hundirse en un fango hediondo de corrupci�n.

Lucio Guti�rrez, otro h�roe del socialismo latinoamericano, ha sido sacado a sombrerazos de Ecuador.  El ves�nico Hugo Ch�vez, est� arruinando a Venezuela a marchas forzadas. Los socialistas, en la Argentina de Kirchner, hacen disparates como el de obligar a las tiendas de ropa a vender tallas grandes. 

Que no le extra�e; porque el socialismo latinoamericano y el de otras partes del mundo, tiene una larga tradici�n en la v�a de legislar absurdos.  Pol Pot, por ejemplo, casi extermina a la poblaci�n camboyana porque �l cre�a que su pa�s deber�a ser agr�cola.  Julius Nyerere quiso hacer el socialismo alla africana y conden� a los habitantes de Tanzania a la miseria.  Los kubutzim est�n cerrando las tiendas, o cambiando su naturaleza.  El nacional socialismo fue un fracaso estrepitoso, y el socialismo real se cay� solito.

El m�s exitoso de todos los socialistas es Fidel Castro.  Su r�gimen presume de tener un buen sistema de educaci�n y de salud; pero su gente escapa cada vez que puede.

Si la propaganda cubana fuera cierta, ser�a como la vida que llevaba el perro de la casa de mis padres.  Estaba bien educado e iba al mejor veterinario posible; pero se le serv�a comida s�lo una vez al d�a (concentrado fresco, eso s�), se apareaba s�lo cuando mis padres dispon�an que as� deber�a ser y, t�cnicamente, su vida estaba a merced de sus amos.

�El socialismo no es vida, chico!; y cuando lo es, es porque los socialistas son lite, como neoliberales inconsistentes.  Vea usted a Tony Blair, a Felipe Gonz�lez, a Ricardo Lagos y hasta a Tabar� V�squez, tan lejos de Clement Atlee, de Juan Velasco Alvarado y de Salvador Allende.

Los socialistas chinos, en vez de volverse m�s socialistas para convertirse en parte importante del mundo globalizado, pues�se han vuelto algo capitalistas.  Los dirigentes de Beijing todav�a ejercen un r�gimen pol�tico de terror y opresi�n; pero al menos en las ciudades costeras ofrecen su mejor cara, tan alejada de la Revoluci�n Cultural y del Gran Salto Adelante, como sea posible.

Evo, pues, podr� ser un sindicalista cocalero y socialista; pero si es electo y si logra hacer que su administraci�n no colapse entre la corrupci�n y el empobrecimiento de su pa�s antes de que concluya su mandato, esto �ltimo ser� porque no siga el ejemplo de los socialistas que toman en serio al socialismo.

Mis colegas, en las agencias de noticias, proclaman que Evo �llevar� a los indios al poder�.  Predicci�n insostenible en el sentido de que no hay tal cosa como �los indios� en el mismo sentido de que no hay tal cosa como �los proletarios�.   Esa visi�n colectivizante es uno de los elementos que pierde a los socialistas.  Lo que hay son individuos, y grupos de individuos que circunstancialmente comparten valores y visiones. 

La pretensi�n es c�ndida, porque quienes llegar�n al poder ser�n Morales y sus amigos.  De hecho, Felipe Quispe, otro dirigente ind�gena boliviano, asegura que Evo �no da la talla para ser presidente�.  As� que est� por verse si �los ind�genas� bolivianos se sienten representados por Morales, o no.

El socialismo tradicional que rechaza la propiedad privada, que favorece monopolios como el del seguro social, que somete la vida de las personas individuales a los intereses del partido y del colectivo al que dice representar; ese socialismo que genera desempleo mediante el salario m�nimo y que asfixia a las inversiones y a la generaci�n de nuevas oportunidades de trabajo mediante el impuesto sobre la renta y otros tributos arbitrarios, ese es el socialismo que ha empobrecido a los ind�genas.

A ver si Evo Morales, la nueva esperanza del socialismo y del indigenismo, no resulta ser otro Alan Garc�a.

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