| Sede Otras columnas 051112 Carpe Diem Queremos seguridad Luis Figueroa I. Sin que importe si es liberal, socialista, o lo que sea, la principal funci�n de un gobierno -que pretenda serlo- es la de dar seguridad a sus electores y contribuyentes. Un gobierno que no da seguridad no es gobierno. En el mejor de los casos es s�lo una administraci�n. Talvez como nunca antes, los guatemaltecos sufrimos una avalancha imparable de criminalidad. Los �rganos encargados de la seguridad y de la justicia se tiran la chibolita y, aunque ha habido mejoras cuantitativas en el n�mero de efectivos polic�acos la inseguridad nos tiene espantados. Eso no es extra�o tomando en cuenta que en general la autoridad moral de la administraci�n se diluye constante y r�pidamente; pero tampoco lo es si tomamos en cuenta que la Polic�a Nacional Civil est� en proceso de maduraci�n. Por esa raz�n estoy de acuerdo con la idea de incorporar al Ej�rcito de Guatemala en la tarea de garantizar la seguridad ciudadana, en apoyo a las fuerzas civiles. La Constituci�n dice que la instituci�n armada est� �destinada a mantener la independencia, la soberan�a y el honor de Guatemala, la integridad de su territorio, la paz y la seguridad interior y exterior�; por lo que la funci�n sugerida no le es ajena. La joven PNC no s�lo no est� madura para cumplir con sus importantes funciones, sino que ha atravesado por penosas etapas de depuraci�n y de recomposici�n debido a muchos factores conocidos. Circunstancias que le han impedido ganarse la confianza de la poblaci�n y que no la hacen id�nea todav�a. Mientras llega su madurez los chapines no podemos seguir contando los muertos, los asaltados, los violados, los vapuleados y los extorsionados, por docenas, a diario. Es aqu� donde entra el Ej�rcito; una instituci�n cuyo personal cuenta con capacitaci�n, tecnolog�a, facilidad de movilizaci�n, flexibilidad, capacidad para multiplicidad de tareas, inteligencia e informaci�n adecuadas y cadenas de mando cortas y bien establecidas. Un ej�rcito as�, que apoye a las fuerzas civiles de seguridad ciudadana ser�a una, es un golpe directo contra la criminalidad. Hay tres objeciones contra esta propuesta. La primera es el temor a la militarizaci�n de la sociedad; misma que no tendr�a raz�n de ser al estar limitadas claramente las funciones que deber�a cumplir el ej�rcito dentro de esta, su misi�n constitucional. La segunda es el temor a exponer a los soldados a situaciones de corrupci�n potencial; misma que se aplicar�a igualmente a los polic�as, y si fuera v�lida, entonces nadie podr�a dedicarse a combatir a los delincuentes. La tercera tiene que ver con el desprestigio que algunos malos oficiales le han dado al ej�rcito mediante su involucramiento en fraudes y otros actos delictivos. Aquello tiene que resolverse dentro de las fuerzas armadas por parte de los buenos oficiales; y fuera de ellas, en los tribunales de justicia, contra los responsables individuales de aquellos actos criminales. Empero, ello no debe ser �bice para hacer a un lado, sin mas, los a�os de experiencia, los recursos y el personal con que cuenta la instituci�n armada. El ej�rcito no deber�a ser un estamento aparte de la sociedad, sino que deber�a estar plenamente integrado y compartir, con todos, la tarea de construir un estado de derecho y un pa�s m�s seguro. Un gobierno que no da seguridad no es gobierno, es s�lo una administraci�n. II. En la librer�a Sophos, el martes 15 de noviembre, a las 6:30 p.m., Julio C�sar De Le�n Barbero y Ronald Flores presentar�n el libro Liberalismo, de Ludwig von Mises. Esta obra es un ideario vivo para el siglo XXI y como De Le�n escribi� el pr�logo para la edici�n de 2005, estoy seguro de que ser� un evento de mucho valor, especialmente por las aportaciones de Ronald y por las de aquellos de ustedes que nos acompa�en. III. El viernes 4 de noviembre, tuve la honra (�y la alegr�a!) de recibir un Premio Charles L. Stillman por una columna que titul� �Prefiero la arena?, publicada en este diario el 15 de enero pasado. Ojal� pueda usted leerla en geocities.com/luisfi61/050115_tsunami.html |