| Sede Otras columnas 050716 Carpe Diem Matrimonio gay Luis Figueroa La �nica discusi�n atingente con respecto al matrimonio gay es la de que su reconocimiento por parte del Estado constituye un acto de justicia y una confirmaci�n del principio de igualdad de todos ante la ley. En realidad lo que conocemos como matrimonio es un acuerdo privado entre dos personas que deciden compartir sus vidas y hacerlo en el marco de cierta formalidad. Formalidad que subraya su car�cter de compromiso y que busca el apoyo del pr�jimo para la pareja contrayente. En alg�n momento de la historia de la humanidad las religiones dispusieron hacer uso del matrimonio para hacer avanzar sus intereses; e igual cosa hizo el Estado. Pero antes de que ambas instituciones se inmiscuyeran en aquel acuerdo privado, ya hab�a compromisos de largo plazo entre personas individuales que decid�an unir sus vidas. Las iglesias cristianas y el Estado pretenden que el matrimonio sirva principalmente para la reproducci�n; y viene a mi mente la oraci�n que, uno de los protagonistas de la novela Como agua para chocolate, dice antes de copular con su esposa a trav�s de una s�bana con un agujero. Pedro dice �no es por vicio, ni por fornicio, sino para hacer un hijo para tu servicio�. Ahora bien, como las personas no son animalitos que s�lo se unen para perpetuar la especie, el matrimonio del siglo XXI debe tomar en cuenta las diversas razones que llevan a las personas a juntarse. La comunidad de intereses, el amor, la admiraci�n, la b�squeda de compa��a, entre muchos otros, son ejemplos de aquellas razones. No es extra�o, entonces, que en la sociedad, que es evolutiva por naturaleza, las palabras tambi�n evolucionen. Recuerdo que mi profesor de Lenguaje, don Salvador Aguado, nos advirti� una vez que los diccionarios etimol�gicos eran �tiles para conocer mejor las palabras y para conocer sus or�genes; pero que no serv�an para saber su significado porque muchas veces el significado actual de aquellas, se alejaba del de su g�nesis. De esa cuenta, el matrimonio decimon�nico reservado �nicamente para parejas heterosexuales en el marco de culturas propias de sociedades cerradas, puede perfectamente pasar a ser el matrimonio moderno, como contrato de convivencia y de respeto mutuo entre individuos, en el marco de culturas propias de sociedades abiertas. Ni al servicio de la iglesia, ni al servicio del Estado; sino que al servicio de aquellos que, en ejercicio de sus derechos como personas humanas, asuman el compromiso. Yo imagino el caso de una pareja homosexual a la que a una de las partes se le niegue el acceso a ver a su contraparte, en la sala de cuidado intensivo, s�lo porque �no es pariente cercano� de su pareja. �Ser�a eso correcto? Yo creo que no. Creo que una pareja del mismo sexo tiene tanto derecho de estar al lado de la persona que ama, como lo tiene una pareja de sexos distintos. En la pel�cula Si las paredes hablaran se cuenta la historia de dos viejitas que hab�an sido pareja durante toda su vida. Y cuando una de ellas muere, llega la familia de la difunta y saca a la sobreviviente de la casa dej�ndola sola y desamparada. Alguien podr�a decir que fue por descuido y que ambas deber�an haber pensado en esa posibilidad, y que deber�an haber hecho testamento, y qu� se yo. Pero lo cierto es que no hay raz�n alguna para que, en una sociedad abierta, una clase de personas tenga ciertos derechos y otra clase de personas no los tenga. Y no hay raz�n para que estas �ltimas tengan que hacer previsiones adicionales, s�lo porque al Estado (en respuesta a presiones de grupos privilegiados) se le antoja que no haya igualdad de todos ante la ley. El matrimonio gay es un acto de justicia que reconoce el car�cter contractual y privado del matrimonio; y que reconoce, sobre todo, el derecho de todas las personas a unir sus vidas y a buscar el apoyo de sus pr�jimos, sin discriminaci�n, ni privilegios. Sede |