| Sede Otras columnas 050604 Carpe Diem Luz y liderazgo Luis Figueroa ¿Se acuerda, usted, de allá por principios de los años 90? ¿Recuerda cuando había apagones programados que duraban horas y horas porque había que racionar “la luz”? ¿Se enteró de que no había suficiente energía para instalar nuevas fábricas, centros comerciales o negocios? Y sin esos nuevos negocios, ¿de dónde iban a salir nuevos empleos? Ya se nos olvidó eso y que hace poco más o menos 10 años había que pagar mordidas para conseguir conexiones eléctricas, o líneas telefónicas. Guatemala cuenta con 1700 MW de capacidad instalada para generar energía eléctrica; pero de aquellos, sólo 1500 son efectivos. Actualmente dicha capacidad satisface la demanda actual, esa demanda crece a un ritmo de 7% cada año, más de la capacidad de producción que actualmente se le agrega por año al sistema de generación eléctrica. En poco más o menos diez años la demanda habrá aumentado de tal manera que el país requerirá una capacidad instalada de por unos 3500 MW: ¡El doble de la capacidad instalada en ahorita mismo! A finales de los años 90 no había capacidad de generación eléctrica porque en las décadas previas no se había hecho suficiente inversión en ese campo. Y si en la década de 2020 hay racionamientos programados, será porque hoy no se hacen las inversiones necesarias. Por eso es importante el liderazgo de dirigentes como Felipe Méndez, alcalde de Río Hondo, en cuya jurisdicción municipal está por hacerse una consulta popular para decidir si la población y el ayuntamiento apoyarán, o no, la construcción de una hidroeléctrica en el área. Cuando una población tiene la oportunidad histórica de contribuir a evitar, por ejemplo, que en 2020 volvamos al atraso y la miseria energética de 1990, no debe desperdiciarla. Sobre todo porque el proyecto que está por ser construido en su jurisdicción viene acompañado de oportunidades de empleo y de desarrollo local. Leo, en Prensa Libre, que algunos temen que colapse la presa que es necesario construir para que funcione la hidroeléctrica. Pero honradamente creo que es un error infundado. De hecho, en aquella jurisdicción ya había una presa que fue azolvada por el huracán Mitch. La presa fue inutilizada, pero no colapsó. ¿Cuándo fue la última vez que usted supo que una presa moderna se rompiera? Yo estoy seguro de que ni los dueños de la presa, ni los que les prestaron el dinero para que la construyan querrían que su obra colapse; y lo que suele hacerse en estos casos es construir conforme a normas internacionales que garanticen seguridad en casos de inundaciones y sismos de magnitudes posibles. Y digamos que se rompiera. Las empresas que usan estos recursos suelen hacer estudios de hasta dónde es que llegaría el agua si llegara a colapsar la obra. La existencia de este tipo de estudios es una ventaja de seguridad para los pobladores; porque de antemano saben dónde no construir, incluso si la presa no llegara a ser una realidad y que en el futuro hubiera una inundación. Mediante la tecnología y los recursos de la hidroeléctrica, el alcalde Méndez y la población del municipio de Río Hondo podrían tener acceso a un mejor aprovechamiento del agua del río, tanto para el consumo humano como para el riego, que es muy importante en el área. Igualmente para la protección de los bosques y el cuidado de la biodiversidad. Y no es un secreto que proyectos como este, no sólo le dan empleo a la gente de las poblaciones vecinas, sino que suelen financiar actividades de interés para los pobladores. La verdad sea dicha, no hay empresas de estas a las que no les saquen plata para la elección de la reina, para uniformes de fútbol y para cuanta cosa se les ocurre a los vecinos. Digo aquello porque es una realidad que muchos emprendedores están sometidos a la presión y al chantaje, propios de un sistema que no está basado en el estado de derecho, sino en decisiones arbitrarias y en prejuicios infundados. Ojalá que este no sea el caso de Río Hondo; y que la consulta popular que tienen planificada en el municipio sea una lección de civismo y de liderazgo con visión. Sede |