| Sede Otras columnas 050514 Carpe Diem Dame más gasolina Luis Figueroa I. No. Los comentarios de hoy no son sobre el perreo, ni sobre la canción de Daddy Yankee que lleva el mismo título que esta columna. Es sobre la absurda pretensión de la administración chapina, y de sus diputados, en el sentido de restituir el impuesto a la distribución de combustibles y al mismo tiempo querer subsidiar los mismos para evitar que el alza en el precio se note mucho. A estas alturas parece evidente que el precio del petróleo continuará subiendo; y que si llegara a detenerse y bajar, nunca volverá a los niveles que tenía antes. Es decir que el precio del crudo y de sus derivados seguirá siendo alto. Parece evidente, también, que la administración guatemalteca sigue creyendo que “gobernar es gravar para gastar” y en esa dirección busca extraer de los usuarios de combustible unos Q500 millones. Seguramente para gastarlos; pero también para hacer que parezca que cumple con su compromiso de hacer más pesada la carga tributaria que acarreamos los contribuyentes. Pero claro, como decir contribuyentes es casi como decir votantes, en la mentalidad de la administración la elevación de los impuestos debe ir acompañada por un subsidio que alivie la carga, y que de la impresión de que la administración se preocupa por el bienestar de todos. Entre aquellos humos y espejos el observador sagaz puede ver que todo es cuestión de apariencias. De aparentar que la administración sube los impuestos, como quieren los europeos y los gringos; y al mismo tiempo, de aparentar que comparte las penas de los ciudadanos comunes. Todo malabarismo es poco para guardar las apariencias; pero la verdad sea dicha, si la administración de verdad quisiera aliviar la carga de los votantes, ¿no sería mejor que eliminara todo impuesto a los combustibles? Así se ayudaría a los consumidores no sólo de gasolina, diesel y otros, sino a toda la cadena productiva y de distribución que depende de los carburantes. Digo…eso sería mejor que el despropósito de “desvestir a un santo para vestir a otro”, con el sólo propósito de guardar las apariencias. Ahora bien. Ya se ve que los precios de los combustibles nunca volverán a los niveles de antes. Y entonces, ¿qué nos queda a los usuarios, que no sea utilizar la ley para que otros nos subsidien la gasolina, para no gastar tanto en combustible? Por lo pronto racionalizar su uso. Por mi parte he dejado de ir a La Antigua, ya no uso el aire acondicionado, a lo mejor vuelvo a irme a trabajar en bicicleta, y cosas así. La baja en la demanda de combustibles hará que, en la medida de lo posible, los distribuidores reconsideren los precios a los que los ofrecen (y por lo pronto ya no aceptan tarjetas de crédito). Los precios altos harán que los que somos usuarios marginales de automóvil lo usemos menos y eso aliviará el tránsito. Muchos de los usuarios marginales usarán el transporte colectivo lo que mejorará el volumen del negocio para los que prestan el servicio y les aliviará un poco la necesidad de subir el pasaje. Lo que no podemos, ni debemos hacer, es pedir u otorgar privilegios. En es de los impuestos a veces pienso que talvez sea posible que alguien en la administración se tome a pecho lo del perreo, y con esto de la gasolina ande cantando: Tenemos tu y yo algo pendiente.../ Tu me debes algo y lo sabes.../ Conmigo ella se pierde... Eh... / No le rindes cuentas a nadie... II. Acabo de dar con una de las razones por las cuales los chapines somos pobres en más de un sentido. La semana pasada leí que sólo una minoría ínfima de guatemaltecos leemos por placer. Luego leí que la mayoría de la mayoría de chapines no hace el amor por placer. ¿Se da cuenta? ¡¿Qué clase de gente somos?! Lo que falta es que no comamos por placer. Y ya que lo menciono, veo que no estamos lejos. ¿Acaso nunca le dijeron que hay que comer brócoli porque tiene esta o aquella vitamina? Sede |